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I
GRAMÁTICA
DBL
III
ajjD
GRAMÁTICA
POEMA DEL CID
D. FERNANDO IRAUJO.GÓMEZ
LEMA
lien no! daríc nutiiu de nyo íid el de Biiur?.
({•sema dtl Lid. -Veiw» jj?! y 1373.)
MADRID
lUPRBNTA DB LOS HIJOS DB M. G. HERNÁNDEZ
L,b^,-M,.J<.do,U;,.
148309
N^
PRÓLOGO
En el vasto dominio abarcado por las nobilísimas ma-
terias á cayo cultivo se consagra la Eeal Academia Es-
pafiola, pocos temas podían despertar más el público inte-
rés ni excitar más la emulación de los eruditos que la
«Cbamátíca y Vocabulario del Poema dd Oidí^. El cariño
oon que, desde la publicación de la edición de Sánchez^
se han dedicado nacionales y extranjeros á ilustrar con
las luces de su saber esta admirable joya de la literatura
castellana 9 ora desentrañando el sentido y alcance de sus
palabras y de sus giros, ora depurando en el crisol de la
oiitíoa sus bellezas y sus defectos literarios^ es prueba
evidentísima de la gran estima en que todos tienen tan
interesante monumento de nuestra cultura medioeval.
Beconocido el acierto del proceder de la Academia al
sacar á público concurso la redacción de la c Gramática
y Vocabulario del Poema del Cid» , y otorgado á la Eeal
Corporación entusiasta é incondicional aplauso por tan
meritoria iniciativa, importaba ante todo darse clara
PRÓLOGO
cuenta de los fines perseguidos al obrar así por la ilustre
Compañía para ajustar en lo posible á ellos el plan entero
7 la ejecución misma de la obra. Pensando entonces en
que la Beal Academia acaricia, entre otros laudables
proyectos, el pensamiento de dotará España de una Gra-
mática histórica y de un gran Diccionario etimológico ^ con-
sagrando á tan penosa labor la mayor parte de sus tra-
bajos, fácil nos fué fijar los límites de nuestro campo de
operaciones, trazando el plan de nuestra campaña litera-
ria. La Gramática del Poema del Cid debía ser, en efec-
to, la base y el cimiento de la Gramática bistórica caste-
llana, base firmísima de incontrastable solidez, coma
apoyada en un documento literario de primer orden y de
extensión suficiente en general para servir de apoyo á
todo el edificio de reglas y principios gramaticales del
habla del tiempo en que fué escrito. El Vocaltda/rio del
Poema dd Cid debía ser á su vez algo así como el lAhro
de Oro de las familias y linajes de las roces castellanas,
la base del registro nobiliario del léxico español, adonde
siempre pudiera acudirse con fruto para fijar la alcurnia
de una palabra, su antigüedad en la lengua, su ennoble-
cimiento ó degradación, su valor á través de los tiempos
y la serie entera de sus transformaciones gráficas, fónicas
y léxicas. La OramáMca y el Vocabulario^ en fin, reuni-
dos y completándose mutuamente, debían ser la reconsti-
tución del habla de Castilla en los siglos XII y XTTT,
cuando la lengua castellana, desprendida ya de los aüda-
dores latinos, entraba en el período de su adolescencia
PRÓLOGO
7 comenzaba á emanciparse, afirmando su independencia
sin renegar por eso de su noble origen.
No hay duda que, llevada á feliz término esta concep-
ción^ la Gramática y el Diccionario histórico de la lengua
castellana habrían encontrado sólido cimiento, y que,
arrancando de la Gramática y Vocábtdario dd Poema
dd Oidj bastaría ir haciendo el estudio comparativo de
los monumentos literarios más notables de los siglos si-
guientes, procediendo simplemente por diferenciación y
ensanchando el encasillado de los principios gramatica-
les y el del Vocabulario á medida que lo exigiese la evo-
lución lingüistica, para tener, relativamente á poca costa,
la Gramática histórica nacional y el Diccionario etimoló-
gico histórico de la lengua castellana.
Si á principios, y aun pudiéramos decir que en la pri-
mera mitad del siglo actual, alguien se hubiera propuesto
llevar á cabo el estudio del Poema del (M en la forma
que acabamos de exponer, las dificultades con que hu-
biera tropezado hubieran sido tantas y tan grandes que
habría tenido que renunciar á su generoso empefio, á
menos de contentarse con recoger mezquino y prematuro
fruto. Hoy, por el contrario, el fruto está ya tan perfec-
tamente maduro, que basta el sencillo esfuerzo de levan-
tar la mano para cogerle y saborearle. Los magníficos
trabajos de conjunto llevados á cabo en el dominio de
las lenguas románicas por Diez, Wolff, Schuchardt,
Boehmer, Scheler, Ascoli, Paris, Meyer, GrOber, Tobler,
Joret y tantos otros, así como por las Eevistas alemanas
8 PRÓLOGO
Jahrbuch für romamsche und englische lÁtteraiwr^ Zeit-
schrift für romanische Phüologie^ Bomanische Studien^ Bo-
manische Forschungen y LüeraturUatt für germanische
und romamsche PhüólogiBy por las francesas Revue des
langues romanes, Bevue de Linguistique et de Phüologié y
Bomania, con las Mémoires de la Société de linguisHgue j
las publicaciones de la Escuela de Hautes Etudes de Pa-
rís, y, en fin, por las itaUanas Rivista di filología roman-
ea, Giomale di JUologia romanza, Archivio gloüologico y
Studj di fitología romanea, han dilucidado la mayor parte
de los problemas de origen y evolución del gran léxico
románico, fijando las leyes de derivación y transforma-
ción de las voces y giros de las familias lingtlísticas novo-
latinas. A estos estudios de conjunto que vienen á ilus-
trar el grupo más importante y numeroso de las palabras
castellanas y el greco-latino, en lo que tiene de común con
su similar de las lenguas congéneres y sus dialectos , se
agregan los trabajos de Engelmann, Dozy, Gayangos,
Saavedra, Baist, Eguílaz y Simonet sobre el elemento
árabe y oriental del castellano, los del mismo Baist y
del Académico de la Lengua Don Agustín Pascual, sobre
el elemento germánico, los de Yinson, el Príncipe Bona-
parte y Stempf sobre el elemento vasco , los de García
Blanco, CataUna, Darmesteter y Grünwald sobre el ele-
mento hebraico-caldaico, los de la Beal Academia Espa-
Sola, Monlau y Barcia sobre la totalidad del Vocabulario
castellano, y los no menos apreciables de los españoles ó
hispanistas Gessner, Boehmer, Borao, Baralt, Morel-Fa-
PRÓLOGO
üoy Leite de YasconcelloSy la Michaelis, Menéndez Pela-
yo, FSrster, Wiggers, Ovidio, Benot, Cuervo, Tailhan,
NjTop, Wulff, Munthe, Fita, Fabió, Fernández- Guerra,
Fernández y González, Commelerán, Comu, Moguel y
tantos otros sobre diversos puntos de fonética, lexicogra-
fia^ etimología y dialectología; todo lo cual constituye
riquísimo hacinamiento de materiales prontos á servir
para toda labor de investigación histórico-lingüística.
Añádanse todavía á todos estos trabajos los acumulados
por los eruditos ilustradores de la gran Biblioteca de Bi-
yadeneyra, de los Bomanceros, del (cancionero de Baena,
del Fuero- Juzgo, del Fuero de Aviles, de la Antología de
poetas líricos castellanos, de la Biblioteca del Folk-
lore, etc., etc., y sobre todo los reunidos expresamente
para ilustración del Poema del Cid, por sus editores
Sánchez, Damas Hinard y Janer, y por sus comentado-
res y correctores Bello, Milá, Cornu, Bestori, Baist y
Nyrop, y se reconocerá, como antes hemos dicho, que el
fruto está perfectamente maduro y que la ocasión de co-
gerle no puede ser más propicia.
Cumplidos los requisitos previos de damos clara cuenta
del sentido y alcance de nuestro trabajo, y de medir
nuestras fuerzas — fieles al precepto horaciano del sumite
materiam vestris — ^para darle cima, y resueltos, en vista
de los poderosos elementos de investigación que nos brin-
daban con su generoso concurso, á realizar tan arduo em-
peño correspondiendo al patriótico llamamiento de la
Beal Academia Española, la primera cuestión que nos
10 VBÓLOQO
salía al paso era la de elegir el texto ó edicióu del Poe-
ma que había de servimos de punto de partida para
nuestro trabajo. No publicada todavía la edición ofrecida
por KOrbs primero y por Cornu después en estos últimos
a&os para la Bomanische Bíblioteck de WendeUn PSrster
en Halle, ni menos aún la anunciada y ansiosamente es-
perada edición fotográfica que el afortunado poseedor del
Poema D. Alejandro Pidal parece dispuesto á dar á luz,
la elección del texto publicado por Karl YoUmdller en
Halle en 1879 no era dudosa: esta edición, en efecto,
dada la competencia de YoUmSller, y teniendo en cuenta
que está hecha sobre el único manuscrito existente del
Poema, debía aventajar á las anteriores de Sánchez, Da-
mas Hinard, Pidal y Janer, y las aventaja, en efecto,
siendo, como dice Menéndez Peiayo, la que se lleva la
palma por su exactitud paleográflca. Preferible, sin duda,
hubiera sido publicar nosotros mismos á la cabeza del
texto una nueva edición del Poema purgada de los po-
quísimos errores que la edición de VollmSUer contiene,
y con la numeración de x los versos rectificada desde
el 684; pero, aunque tal fué nuestra primera intención
hubimos de renunciar á realizarla por las dificultades
que semejante empresa ofrece, dada la necesidad de con-
servar el incógnito para poder tomar parte en el con-
curso.
Elegida la edición de YoUmOller, sin dejar por eso de
tener á la vista las ediciones anteriores ni los apuntes
tomados por nosotros misinos para la futura edición, di-
PRÓLOGO 1 1
mos comienzo á nuestra obra por el Yocabulario, con-
junto de hechos descamados, de cuya agrupación habían
luego de deducirse las leyes y reglas destinadas á for-
mar el cuerpo de doctrina de la Gramática. Para la re-
dacción del Vocabulario se nos ofrecían dos sistemas: el
comúnmente seguido de comprender en él únicamente
las voces arcaicas ó de valor dudoso, y el de extenderlo
¿ todas las palabras existentes en el Poema. Estimado
el Vocabulario — según lo habíamos previamente hecho —
como el Libro de Oro de los vocablos castellanos, claro
es que debíamos decidirnos y nos decidimos por el últi-
mo sistema, pues sólo así es posible averiguar con facili-
dad si tal ó cual palabra está ó no usada en el manus-
crito de Per Abbat, bastando hacer lo mismo con los
documentos anteriores y posteriores para poder reconsti-
tuir la historia de cada vocablo, mostrando el momento
preciso de su aparición en la esfera literaria ó documen-
tal. Pero, aun resuelta esta duda, quedaba por saber si
nos habíamos de limitar á una simple lista de las voces
usadas en el Poema con la especificacióij de su valor
cuando el caso lo requiriera, ó si habíamos de proceder
por medio de citas de versos ó frases concretas más ó
menos numerosas: la imposibilidad de deducir seriamente
ningún principio ni regla de un hecho aislado, y la con-
veniencia y utilidad de agrupar la mayor suma de hechos,
no sólo para deducción y comprobación de las reglas
gramaticales, sino para facilitar todo género de investi-
gaciones ulteriores, nos decidió á adoptar el método que
12 PRÓLOGO
hemos seguido, sin retroceder ante la enormidad de la
carga que nos echábamos encima: cada palabra de las
que aparecen en el Poema figura en nuestro Vocabulario
con su equivalencia actual, comprobada por medio de
tantas citas cuantas son las yeces que en el Poema se
halla empleada (1), 7 con todas las yariantes gráficas
que ofrece; cuando la palabra tiene diversidad de acep-
ciones, clasificamos sus equivalencias, y cuando su ori-
gen, forma ó valor son dudosos, los depuramos á la luz
de la crítica; las ventajas de este proceder son tan paten-
tes que renunciamos á exponerlas. En cuanto á las for-
mas verbales, hemos preferido, para facilitar su busca,
incluirlas todas en el orden alfabético que les correspon-
de como si fueran voces independientes , agrupando
después en cada infinitivo las pertenecientes á un mismo
verbo para que de una sola ojeada pueda saberse cuáles
son las formas que cada verbo tiene en uso en el Poema.
Terminada la redacción del Yocabulario en esta forma,
la Ghramática no podía ni debía ser otra cosa que el re-
sultado ordenado de la clasificación y reglamentación de
los hechos observados: como tal efectivamente la presen-
(1) Llevado á cabo este enorme trabajo de clasificacióni hemos
tropezado, al empezar á copiar nuestro borrador el 17 de Mayo,
oon la imposibilidad material absoluta de trasladar al limpio, en
poco más de un mes, el cúmulo de citas que habíamos recogido,
viéndonos forzados á prescindir de gran número de ellas para po-
der presentar en tiempo hábil al concurso nuestra obra. Muestra
cumplida de la manera con que lo hemos llevado á cabo en el bo-
rrador presentamos, por ejemplo, en la preposición a que encabeza
el Vocabulario.
PRÓLOGO 13
tamos, habiendo procurado reunir en ella, con todo el
rigorismo del más exigente método didáctico, las reglas
y principios á que se ajustaba el habla castellana de los
siglos Xn y Xm, tales como pueden deducirse di 1 aná-
lisis del Poema dd Cid, desde lo referente al más senci-
llo fenómeno de pronunciación ó escritura, basta lo que
afecta á la más complicada y revuelta frase biperbató-
nioa.
De todo lo dicho se desprende que, en este estudio
del Poema dd Cid j nosotros, fieles al enunciado del
tema académico y á nuestro programa, no hemos tenido
en cuenta sino el aspecto puramente gramatical del fa-
moso manuscrito de Per Abbat. Las cuestiones de carác-
ter histórico y literario que el Poema suscita, tales como
su división en más ó mt^nos partes ó cantos, sus fuentes
tradicionales é históricas, su influencia en la cultura li-
teraria, el tan debatido problema de su metrificación, el
valor de sus datos históricos y geográficos, las bellezas
de su fondo y de su forma, la tendencia política en que
se inspira, su unidad originaria ó su formación rapsódica,
el nombre de su autor, la fecha y el lugar en que fué es-
crito, la originalidad de su concepción y de su composi-
ción, etc., no entraban, en modo alguno, en el enunciado
del tema, y su dilucidación, que fuerza es confesar nos
seducía por la brillantez que podía dará nuestro trabajo,
nos hubiera llevado demasiado lejos. Nuestra misión en
este punto, tras el maduro examen de lo expuesto por
los editores y comentaristas del Poema, así como por
14 PRÓLOGO
Wolff, Tioknor, Gayangos, Amador de los Bíos, Milá y
Fontanals, Eevilla y Alcántara, Menéndez Pelayo, Res-
tori, Cornu, Malo de Molina, Espino y tantos otros, se
reduce á consignar las conclusiones aceptadas por la crí-
tica, estableciendo que el lenguaje del Poema es, en ge-
neral, fiel reflejo del habla castellana en los siglos XTT
y XUI, sin tener para qué preocupamos de nada más.
fiuena prueba de que, aun limitado estrictamente nues-
tro empeño al examen puramente gramatical y léxico
del Poema, la materia de investigación resulta todavía
amplísima y verdaderamente fecunda en conclusiones
positivas, es el libro que tenemos el honor de someter á
la ilustrada crítica de la Beal Academia Española y de
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GRAMÁTICA DEL POEMA DEL CID
PARTE PRIMERA
ANÁLISIS
SECCIÓN FBIMEBA
Análisis gr&fteo ú Ortografía.
CAPÍTULO ÚNICO
BLBMEinDOS GRÁFICOS DBL «POEMA DEL CID)>
El sistema gráfico del Poema del Cid (1) consta de 26 signos
simples, algunos de ellos de doble y aun triple empleo ó valor,
y de seis signos dobles 6 digramas destinados á suplir las defi-
ciencias de los veintiséis monogramas para la representación
de los sonidos existentes en la lengua, ó bien á marcar simples
variantes gráficas autorizadas por el uso ó derivadas de la orto-
grafía semierudita del latín eclesiástico.
De estos 32 signos, simples ó dobles, hay siete destinados á
representar las vocales: a, e, i, y, o, v, u; 29 consagrados á la
figuración de las consonantes: b, c, f, ch, d, f, ff, g, h, i, j, I, II,
(1) En toda ezpoaición científica, mucho más ai tiene el carácter de investifiración
del presente trabajo, debe precederse siempre yendo de lo conocido á lo desconocido,
dé lo fácil á lo dlffcil. Lo primero qae se ofrece á la vista al estudiar el Poema del Cid
es su aspecto material, él sistema gráfico á que se ajusta; la primera dificultad que
liay que yencer es, por consiguiente, la del conocimiento de los signos empleados en
el mismo; por eso nosotros, antes de pasar adelante, presentamos en primer término
la exposición de la gráfica del Poema, claye de su lectura y, por tanto, de su interpre*
iadón.
24 ELBBÍENTOS GRÁFICOS DEL POSMA
m, n, nn, ñ, p, q, r, rr, s, ss, t, u, v, x, y, g; y tres, en fin, que
sirven para representar las vocaliformes ó semivocales: i, y,
«(1).
Los veintiséis signos simples son, como se ve: a, h, c, (, d, e,
ff 9) \ h Jf h ^, ^, % o, p, g, r, 8, t, u, v, x, y, z, ó sea los mis-
mos exactamente del alfabeto actual castellano, sin más dife-
rencia que el aumento de la ^ y la falta de la ^. Los signos do-
bles son chf ffj II, nn, rr y ss, de los cuales ha conservado el
castellano corriente ch, II y rr, habiendo desaparecido por tan-
to las dobles ff, nn y ss (2).
Si las diferencias existentes entre el alfabeto del Poema del
Cid y el del castellano actual en el número y forma de las le-
tras son de escasa monta, en cambio las que se refieren al va-
lor fónico de unos y otros signos son de no poca consideración.
En aquellos siglos en que la lengua castellana comenzaba á
formarse, sin que hubiera institución alguna con autoridad bas-
tante ni medios adecuados para fijar su uso en la escritura, no
es extraño que la nota característica del sistema gráfico emplea-
do (lo mismo en este Poema que en todos los escritos de todos
los países anteriores á la invención de la imprenta) fuese la
indecisión y la inconsecuencia, caracteres que, después de todo,
no dejaban de tener alguna base en el habla misma, todavía
no suficientemente fijada en multitud de puntos, así de fonéti-
ca como de morfología, y lo mismo en el léxico que en la sin-
taxis; de ahí las numerosas variantes que la^ palabras ofrecen
á cada paso, revelando los poderosos esfuerzos de la lengua en
el laborioso período de su gestación.
(1) La existencia de las semivocales 6 Yocalifonaes en anticuo castellano está
Aiera de toda duda desde que se ha puesto en claro el valor que tienen en castellano
(como en todas las lenguas rom&nicas) la < y la u atónicas que forman BÜaba con la
vocal siguiente. (V. las Reehtrchu $ur laphtméüqué MpagnoU de F. Araujo.)
(2) Aunque en castellano figura todavia alguno d^e estos elementos gráficos. 6 es
en voces exóticas (Romano/T, IgntUitff), ó con el valor fónico propio de cada letra (tf»-
fMCMorio, connubio). A los digramas podían agregarse en cierto modo pt», qu {gumrm,
qwUt) j aun h¡f {hya, hyo).
BLEMENTOS GRÍFICOS DEL POEMA 25
Cifiéndonos por el momento al alfabeto, encontramos en
efecto en las vocales, que la i representa tan pronto el sonido i
{Jijo, venir y día) como el sonido y [iuzer, iogados), 6 el de j
{otos, Taio) ó el de i vocaliforme {Jbien, tierra) y aun tan pronto
uno como otro en la misma palabra (Carrtow=(7a-rrí-on y
Carrion=Carrrion)\ la w, por su parte, lo mismo sirve de vocal
en duro, cubrir, tu, como dev en uála, tía, ó de 6 en aura, aurie,
ó de vocaliforme en quadra, quanto, cuerno, 6 de signo mudo
meramente gráfico en que, quitar, guerra, guisa, y aun de leví-
sima aspiración gutural semejante á una g muy suave en auue-
ros; la t; á su vez tiene en unas voces el sonido de consonante
(valor, vetifer, via, vo) y en otras el de vocal [vno, vña, vntar),
y lo mismo sucede con la y, que en ydes, yfantes, por ejemplo,
equivale á i, mientras en yogo, yentes, yazies tiene valor de y
consonante. ¿Cómo extrañar, después de esto, las vacilaciones
de la escritura en vozes y uozes, vigor y uigor, iazer y yazer, y
tantas y tantas otras?
Pasando á los elementos gráficos consonantes, acabamos de
ver que las vocales i, u, v, y desempeñan oficios consonan-
tes en no pocas ocasiones; en cuanto á las letras restantes, el
estudio del Poema nos permite establecer la conclusión de que
exceptuando la m, la j>, la g y la rr, que tienen constantemente
el mismo valor (1), siquiera este valor se exprese también por
otros medios, todas las demás letras que figuran en el precioso
manuscrito de Per Abbat ofrecen, según los casos, diferentes
equivalencias fónicas. La&, en efecto, tiene valor explosivo en
blanca^ cobrar, ahhat, y fricativo en débdo, hihda, cabdal, siendo
la representación de una transición orgánica y sirviendo de
enlace á dos consonantes puestas en contacto por la elisión de
la 6 intermedia en nifnbla (por ni mHa) cmnhre (por comeré),
(1) T aun todtTia entre eflUs consonantes cabe exceptuar la m qae se presenta
como final en B9U»§m^ donde es casi seguro que sonaría como fi.
26 ELEMENTOS GRÁFICOS DEL POEMA
La e vale por f en albricia, ciento, ciclatones, por en voces,
por k en canes, commo y por ch en yncamos.
La ^^ aunque suena como f en la mayor parte de los casos, se
pronuncia, sin embargo, en feruicio y faluador como s j en
otros casos como z (1).
loLchea igual á veces á la i {christianos, marches), otras á
la ch (chicos, noche, mucho), otras tiene un sonido especial
entre fj italiana, ch española y ch francesa como en mtích (2),
y otras es igual & Ib, t (arch), si bien este último valor es
dudoso (3).
La d tiene, además del doble valor de la d actual castellana,
interdental unas veces [dado, debdo) y posdental otras (Peydro,
valdrá), el valor de una t, 6 más bien de una th en ciertos
finales {sabed al lado de sahet, did por dite, fusted, fed, etc.), y
unida con la t en adtor tiene un sonido muy semejante al de la
e actual.
La /tiene en general el sonido prolongado y sordo de la/
actual, pero suena como la v latina enofle de arrancar, nuef
años, y como la ? griega en fem, Figeruéla, fago, ferid.
La doble ff tiene también el doble valor de labiodental
muda en yffantes, Ffanez, ffu/c, y sonora en ofj de, con más el
de ? 6ph&Diffa})lo,ffara,ffinco.
La ^ suena como la g suave (fricativa gutural) actual en
caualgar, grado, glera, hurgeses; como g fuerte francesa (expío-
siva gutural) en Gfíiera, tengo; como la j más ó menos bien
caracterizada en muger, ángel; con sonido semejante al de la i
vocalif orme en consego, y con pronunciación parecida á la de
(1) También aparece con valor de k en fM, pero esta vos ea eyidentemente ima
errata por eo«t.
(2) Bate sonido {mueh uiranm 587) no puede ser ni el de la eh castellana ni el de
la eh francesa; es un sonido palatal especial que explica perfectamente la doble
transformación de multum en mucho y en mujr •
(B) El areh del verso 690 está seguramente por arth^ como lo prueban las variantes
art, hart (compárese CcOatayuth).
ELEMENTOS GRÁFICOS DEL POEMA 27
la g suave francesa (palatal, ó más bien coronal, con golpe de
lengua en la corona alveolar) en geh, géla, gelos, gelas (1).
La combinación gu suena á veces como simple g suave {gue-
rra, aguiiar), y á veces como gu {vergüenza, guarnir, Cruiera).
La A es muda en general, pero suena á veces como aspirada
más ó menos fuerte en las voces del tipo huébos, trahe, hyemos.
La combinación ih representa una i vocaliforme muy pala-
lalizada cuando forma sílaba con la vocal siguiente, como en
Iheronimo.
La 3 tiene ordinariamente un sonido más ó menos gutural,
como después demostraremos.
La I tiene el sonido linguo-alveolar de la I actual en la mayor
parte de los casos; pero también se encuentra á veces, por des-
cuido sin duda del copista, en representación de la II palatal
{cabalo, castielo, castelano al lado de sus variantes con II).
La doble II tiene los mismos valores fónicos que la I (2), sólo
que invertidas las funciones {alia, gallo y pielles, fieUo) .
La m conserva siempre el valor de la m actual (3) y la doble
mm tiene por objeto reforzar la pronunciación {commo) cuando
no equivale á la m sencilla {semmanas, lammado).
La n tiene, además de los dos sonidos, alveolar uno {nada,
non) y velar otro {angosta, pongo) del castellano corriente, valor
de m ante t,p {enhueltos, linpia) y Aq ñ por descuido del copista
en algunas voces como estrana, mañana. Cárdena,
La doble nn, en los poquísimos casos en que aparece, tiene
(1) El sonido i de la y está probado por las variantes contstiOt y«ni0«; en cnanto á
loa de > actual castellana y g francesa, es preciso aceptarlos desde lue^ro si se ha de
explicar con sólidos fandamentos la evolución sufrida por las voces en que estos
•ODidos aparecen y que han producido en el castellano actual gettüy m%^j«r por un lado,
y filo, —la, •álat^ ttku por otro.
00 Bn vfdaUo, eicogtüo nos inclinamos á creer que la U se pronunciaba l-l asi como
taabién la I de tomaioi por tomorlot {v^dal-lo, acogti-lo, tomcU^oi). En miU la U sonaba
16 II, mgtn los casos.
(S) Salvo en al caao ya citado en que flg^ura como final ^Bellétmj, donde tiene el
TaJordaM.
28 ELEMENTOS OEÁFICOS DEL POEMA
valor de ñ [ganno junto á gañó), si bien laa variantes de estos
casos prueban la vacilación de la lengua entre las pronuncia-
ciones n, n-n, gnyñ, triunfando en general el sonido n ó ñ,
desapareciendo la doble nn por la repugnancia del castellano á
los sonidos doblados, y quedando gn para las voces eruditas.
La ñ suena ordinariamente como ñ, pero en cañados, señas,
peonadas tiene valor de n-n y en ¡menos, laña de simple n.
La 2? tiene constantemente el valor de explosiva fuerte bila-
bial, siendo (ipdad el único caso en que aparece dudoso su
empleo por la variante gibdad que nos presenta en su lugar
la bilabial suave fricativa, si bien la pronunciación en uno y
otro caso depende del énfasis con que se hable, estando por lo
mismo justificadas una y otra escritura.
La q conserva también su valor fijo etimológico de h, yendo
siempre en unión de la w, ya muda [que, quien), ya sonora qual,
quadrá).
La r presenta ya los dos sonidos simple y redoblado de la
linguo-alveolar vibrante actual, como se ve en crecer, ora, pro,
y razón, ricos, arancada.
La rr conserva siempre el valor que tiene actualmente (rrey,
querría).
La s ofrece dos equivalencias, la de s sorda en vasallo,
sea, a^ y la de s sonora en mensaie, nos le pueden carnear,
hyas va. ^
La doble ss está también en representación de ambas especies
de silbantes, de la una en Alfonsso, pienssan, y de la otra en
vassallo, ssea.
La t tiene, en general, el sonido dental explosivo de la t
corriente, pero suena también th [d final del dialecto valen-
ciano) en sabet, venit, dat nos.
La X suena como ch francesa en Ximena, Xativa, como s en
exco, como ks en exorado y como^' en dixo, rraxo.
ELEMENTOS GRÁFICOS DEL POEMA 29
For Último, la z tiene ordinariamente el valor de la z italiana
(pojr, prez, dizen), y por excepción el de f en vezcamos.
En medio de la confusión que necesariamente tenía que pro-
ducir esta falta de fíjeza en el valor asignado á las letras em-
pleadas, fuerza es reconocer que, salvo algunas irremediables
excepciones, fruto casi siempre de disculpables descuidos. Per
Abbat procede con laudable método en el uso de los signos,
empleando rara vez imos por otros, como se ve, por ejemplo,
en las formas verbales de dezir^ escritas constantemente con z,
á diferencia de las de de^r, lo que permite distinguir desde
luego dize (dice) de dife (desciende, baja).
SECCIÓN SEGUNDA
AnillsiB finteo ó Ortofonía.
CAPÍTULO I
9
ELEMENTOS FÓNICOS DEL c POEMA DEL CID >
Los notabilísimos trabajos llevados á cabo en los últimos
lustros, ya en los dominios de la fonética pura, ya en los de la
aplicada al estudio de determinadas lenguas y dialectos, ora en
loe de la fonética comparada, ora en los de la histórica, por los
Helmholtz, Brücke, Bell, EUis, Sievers, Trautmann, Corssen,
Schuchardt, París, Meyer, Vietor, Joret, Havet, Seelmann,
Passy, Storm, Róusselot, Clédat, Baist, Lücking, Jespersen,
Wulff , Beyer, Koschwitz, Techmer y tantos otros insignes culti-
vadores del fonetismo, han hecho de esta rama de la lingüís-
tica una verdadera ciencia aparte que, no cabiendo ya en las
'no escasas páginas que la dedican de ordinario la Bomania, la
Zeitschrift de Gróber, y las demás Revistas de lingüística y
filología de Europa y América, ha llegado á tener sus órganos
especiales en la prensa científica en el Maitre phonétíque de
París, y en la excelente publicación alemana Phonetische Stu-
dien de Marburg, sin contar la preciosa UevíJie des patois gallo-
romana de Róusselot y Gilliéron y la no menos digna de esti-
iDMión Bevue des potáis de Clédal, cuyas interesantes páginas
32 ELEMENTOS FÓNICOS DEL POEMA
absorbe casi por completo la fonética de los dialectos franco-
provenzales. Aun ciñéndonos á la fonética del castellano y sub
dialectos^ á pesar de ser de las ramas menos estudiadas, son ya
de tanta consideración (prescindiendo de las antiguas y nota-
bles obras de Nebrija, el Brócense, Alcalá, Velasco, Salinas,
Aldrete, Covarrubias y demás gramáticos y lexicógrafos espa-
ñoles), ya en obras de carácter general, como las de Diez, Me-
yer-Lübke y Gróber, ó en las numerosas Revistas francesas,
alemanas, inglesas, escandinavas y americanas, ya en estudios
miás concretos, como los de Engelmann, Dozy, Eguílaz, Simo-
net y Baist en el elemento árabe de la lengua, ó los de Gessner,
Morel-Fatio, Carolina Michaelis, Comu, Vianna, Schuchardt,
Cuervo, Lenz, Perraz, Ovidio, Fórster, Wiggers, Nyrop, Voll-
mOller, Munthe, Fita, Vinson, Menéndez Pidal, Machado,
Wulff, Benot, Araujo (1), Leite de Vasconcellos y otros muchos
en los elementos célticos, germánicos, greco-latinos, americanos,
vascos y dialécticos de la lengua ó en la evolución histórica del
castellano, que verdaderamente asusta la suma de erudición que
se requiere para aprovechar, como es debido, el fruto de tan
laboriosas y meritorias investigaciones.
Y si el estudio de los sonidos, verdadero enfant terrible de la
moderna filología, como lo llama Seelmann (2), ofrece tantas
dificultades, tratándose de su determinación en las lengiias vul-
gares corrientes, ¡Quánto mayores no son las que presenta
cuando se trata de estudiar la fonética de un monumento lite-
rario de las pasadas centuriasl Es verdad que los trabajos lle-
vados á cabo por los Diez, loe Ascoli, los Schuchardt, los Me-
cí) 81 ■Iffnno veces nos citamos á noiotroB mismos, téDgise en caento qae este
tralÑ^o faé e^rito para el concorso abierto por la Real Aca4emia de la Lengua, en el
que se exigía el más riguroso incógnito, siéndonos por oonsigniente imposible citar
nuestras opiniones ú obras como nuestras, y yióndonoe en la precisión^ al referimos
á Iss mismas, de citarlas como si se tratara de una tercera persona.
(2) XrüUeh0' Jáhr^MttHeht ük§r áU F&ruthritu étr romam$9chm PhU9ha{§
(Heft 1, 1.)
ELEMENTOS FÓNICOS DEL POEMA 33
yer, los París y demás filólogos y lingüistas contemporáneos
facilitan extraordinariamente la misión del que acomete la ar-
dua empresa de resucitar el lenguaje representado en aquel
monumento; pero también ¡qué prolijidad de cuidados, qué
pacientísima observación, qué caudal de conocimientos, qué
potencia tan maravillosa de inducción se requiere para satisfa-
cer el depurado gusto de la crítica contemporánea! Confesamos
que, al medir nuestras fuerzas con la magnitud del empeño de
reconstituir la fonética del Poema del Cid ó del habla castellana
de los siglos XII y XIII, que tiene su expresión en el Poema^
tentaciones nos dan de abandonar el campo, y sólo pensando
en que los mismos obstáculos que á nosotros nos acobardan han
de ser los en que tropiecen los demás, nos decidimos, confiados
en la benévola indulgencia del lector, á desechar los escrúpulos
que á veces en esta delicadísima materia nos asaltan, entrando
de lleno en la exposición de la fonética del Poema.
ARTICULO I
Vocales.
El Poetna del Cid presenta desde luego las cinco vocales
comúnmente admitidas en las lenguas románicas: a, e, i, o, u.
Consideremos cada uno de estos sonidos en las varias situacio-
nes en que puede presentai'se: en sílabas tónicas ó atónicas^
largas ó breves, libre ó entrabado (1).
§ 1.^— Lae.
El sonido a del Poema del Cid es exactamente el mismo
del castellano actual con dos ligeros matices en su pronuncia-
ción, abierto el primero, que es el más usual [a, al, alto, car-
gar), y cerrado otro, que se percibe especialmente cuando la
a forma sílaba abierta con una bilabial, como en baraja, padre,
María (2), sin que en todo caso llegue esta diferenciación al
(1) El insigrno fundador da U Filología románica. Diez, estableció en su Gramática
la división de las vocales en tónicas y atónicas, subdividiendo las primeras en lar-
gas, breves y en posición; como el hecho de estar en posición no es obstáculo, sin
embargo, para que las vocales conserven en latín su cantidad originaria, modifican-
do en románico su cualidad conforme á esta cantidad, verdad entrevista por el mismo
-Diez y afirmada primeramente por Schucbardt {Vohaiiamut^ I, 471) y después por G.
París (Jíomonto, X, 86), esta división ha sido desechada, siguiendo hoy los romanistas
más en boga la propuesta por G. ParíSi que es á la que nos acomodamos como más
exacta y práctica. La palabra §Htrabodo es perfectamente castellana y adecuada al
objeto de su empleo.
(2) Llevando el análisis á su último limite, pueden establecerse los grados siguien-
tes, yendo del sonido abierto al cerrado: al {á él), al (á rf), eauaUo, mar, cama. (V. Arau-
jo: It§eh§rch4t tur iaphonétiqíéé tspagnoU.) Para los fines de este estudio podemos pres-
cindir de estas distinciones.
ELEMENTOS FÓNICOS — VOrAl.ES 35
punto á que ha llegado en catalán, por ejemplo, sino todo lo
más al qne alcanza hoy en gallego.
El sonido a, cualquiera que sea su posición, cantidad y tono,
procede en general de una a latina: amo, canes, estsLua., verdsíd,
alma, [ánima), tanto, cargel, candelsLS, arma^. Excepcionalmente
se le encuentra procedente también: 1.^ De una e 6 a latinas,
como asmar de sdstinuire, sin que pueda decirse que este hecho,
como afirma Fórster (1), ocurre especialmente ante la r, pues por
lo menos ante el grupo rá la c se conserva, como se ve en per-
<Jer, perdida, perdón del P. C. y del castellano actual. 2.® De
una o, como sucede en la preposición j^ara (de pro ad'>pora'>
para), variante rara en el P. C. del frecuente pora, 3.** De au:
ascuehar de auscultare, auuero de augurium, 4.^ De i por asimi-
lación: marauilla de mXrábilia, amidos de invitm. 5.^ Del carnets
ó del pataj semítico: abbat de ahbk (2), Baltasar de Belchatsar.
^.^ Del fatha, kesra y damna árabes: alcagar de alcagr, Alca-
la, de Al-cala, alcaldes de al-cadi (3). 7.** De a germánica: claro
de klar, blanco de blanh.
El sonido a se encuentra en el Poema constantemente escrito
oon a, y excepcionalmente con ha.
§ 2.**— La e.
La pronunciación de la e del Poema del Cid corresponde
también en general á la e del castellano actual, percibién-
-dose un sonido más abierto delante de r, I, sobre todo cuan-
do les sigue otra consonante (¿erfer,/«eríe, hermanos, yernos, el
(1) Spani»c?i9ShrachUhr9,W.
(2) La derivación aqoi no es directa, sino mediata, primero por conducto delgriecr^
&P^Sc y ^o«?o del latin eclesiástico abbtu, introducido por San AfirusUn y San Jeró-
nimo (Darmesteter-Hatzfeld, Brachet, Bailas).
(8) Véanse Diez, Dosy, Bffoílai.
'
36 ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES
yelmo), y otro cerrado que es el más frecuente en los demás ca-
sos; entre ambos puede todavía citarse el que tiene ante n, s, a,
oomo en sienten, tres, prez. También se encuentra con relativa
frecuencia un sonido de e semimuda, semejante al schewa he-
breo y aun á veces á la e semimuda del francés en el recitado
dramático^ sonido que en muchas ocasiones no tiene represen-
tación gráfica, pero que se percibe, sin embargo, distintamente
en algunos finales de los pronombres enclíticos que han perdido
sa e final cuando la palabra siguiente empieza por consonante;
así puede verse en los versos siguientes, cuya armonía desapa-
rece si no se pronuncia la e semimuda: dos fall-an con los moros
cometien los tan atpia 1676; nos puede rrepentir que casadas las
ha amas 261 7; el poyo de mió Qid asil dirán por carta 902; el ver-
so 1674 exige una e semimuda después de la s de la primera sí-
laba de m^esnnadas: prestaos son las mesnnadas de las yentes chris-
Uanas, que debe leerse: cpres-tas-son-las-me-se-na-das — de-las-
yen-tes-cris-ti-a-nas» (1).
El sonido e corresponde: 1.^ Á una e latina larga ó breve,
tónica ó atónica, libre ó entrabada: creo, condes, fieles, m^s,
tengo, bestia, debdo, cuaresma, yermo (2). Al latín ce:pwia, cena,
fea, 3.° Al latín (b (3): hedand=edad de (Btatem^, querer de
qtMsrere, 4.*^ A una a, lo cual ocurre especialmente cuando si-
gue en latín el grupo ct por la influencia que ejerce la c gutural
sobre la vocal: fecho, pecho, echar (jactaré); también se en-
caentra por análogo motivo alegre de ala^crem; monesterio de
monssterium es un caso aislado, y esteua de stsbat es una excep-
ción que puede considerarse como un error de copia, tanto por
(1) Como en los versoa citados se requiere: tto-te-pu«-¿t-m-jwn-/ir; do-tM-i^Utrn-
etm'fos-mo-rot; a-^W'^-di-ran'por'ear-ta,
(2) La « tónica de las voces lat. se conaerya g'eDeralmente en castellano, sobre todo«
eoando en latín precede i, ¿, n, r, 6 1, (V. Com molerán: «Discurso de recepción en la
R. A. E » y BU extracto en la Révu€ dé LinguUtique,)
(8) Los diptongos a, ce eran ya pronunctadOB oomo « en el latín vulgar. (V. Coiamb,.
Bdoa, Schuehardt, Seelmann, etc.) Este caso se reduce asi realmente al anterior.
ELEMENTOS FÓNICOS— VOCALI» 37
la variante estatta, cuanto porque las terminaciones en -abam,
^MZSj^abat producen constantemente en la lengua del PoemA
<'auay-auas,'auu; la a de ábscondere no había pasado todavía á e,
como se ve en Siscondense. 5.° A una i latina: el, ella, este, ese, le,
9ertí4d, cerca, ieber; esta procedencia es sobre todo corriente en
las nasales, ya formen sílaba con la i, 6 ya sigan en sílaba in-
modiata: en, entre, enemigo, enperador, saña, vencer, tener, menas;
mengua junto á mingua prueba, sin embargo, que el cambio no
era completo todavía. 6.® Á una o: fermoso deformosus, rredon-
do de rotundm; fronte no había sufrido todavía la transforma-
ción en e, sino que conservaba la o, como se ve en frentael; la e
de velnntad' al lado de volunten es producida por la influencia
del velle latino en competencia con el presente voló. 7.** A eu: le-
gua de lenca por metátesis, mediante las formas leugua, leuga.
8.** Á te: quedus de quietan. 9.® Á ee: ser (seer) de sedere; ver{veer}
úevidere. 10.® Áa-¿; ame de ama^-i; en -ero de -arius, besar de
bastare y análogos ha precedido al cambio una metátesis que ha
puesto en contacto la a con la i para producir la e: catiallero («»-
ballairtis)f primero (prima,iri4s), besar [beiisaré),se (ssLÍpo), 11.® A
o-c: ve de vñ^-d-e, he de ha-b-e, plega de placeat (plsiecat). 12.® A
una e gótica; yelmo (helm). 13.® A una i gótica: fresco de frisi.
14.® A una e del árabe-hispano vulgar: Almenar de al-minar.
15.® Á ei árabe: Alcogeim de álcogeifa. 16.® A walatino: rribera
de rtpoaria. 17.® A e hebraica: Bdleem de Bethleem,
El sonido e se encuentra constantemente representado por
medio de la e, ya sola, ya precedida de una h, cuyo valor pu-
ramente gráfico está asegm'ado por las variantes en que no
figura; enpueetit, la doble ee tiene por objeto hacer la voz de dos
sílabas (cnon viene a la pueent, ca por el agua a passado»
160).
38 ELEMENTOS FÓNICOS —VOCALES
§ 3.*»— La i.
La pronunciación de la i del Poema es idéntica á la que
tiene la i actual, notándose también la existencia de dos es-
pecies que coinciden en general con el tono, siendo aguda la
* tónica, sobre todo si se pronuncia con énfasis [di de dic, oy
de audivi, y grave el de la atónica: oy (hodie), mártires, pudién-
dose señalar otro sonido intermedio en la i tónica de silaba ce-
rrada no final {(inchas, obispo\.
El sonido i corresponde: 1.® A unaí latina: jra, digo, venir ,^
oyr, figo, d\a, mili. 2.® A una e: y [et], myo, Dios, pido, comigo,.
' -ie [-ehamf-ehat ; tente <itenehat). 3.** A (e: jadios, Gallizia.
4.® A ie con i semivocal: oy de hodie. 5.® Ae-e: rrey de rege..
6.** A i'i: y de ibi, mi de mihi, oy de audivi. 7,** A u: uazias de
vacjias. 8.^ A u griego: murtires, 9.® A i gótica: guisa de wisa,
rrico de rihhi. La influencia de la gutural siguiente que ha pro-
ducido en el moderno castellano el cambio de la e en i no se hace-
sentir todavía con suficiente fuerza en les siglos XII y XIH,
como lo prueban las voces eccUgia, eglesia, eguada.
La escritura del sonido i se presenta en el P. C. con la misma
doble forma de í é y que ofrece todavía el castellano actual,
pudiéndose decir que cuando estas letras representan verdade-
ras vocales y no las semivocales que figuran en los pseudo-dip
tongos de que son elemento prepositivo, la i marca, en general,,
el sonido de la i breve, y la y el de la y larga; las excepciones,,
sin embargo, son harto numerosas para que pueda sentarse esta*
regla de un modo absoluto, pues á cada momento se encuentra
infringida por la instabilidad de la ortografía. También se en-
cuentra el sonido í representado por hy {hyr, hydo, etc.}.
ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES 39
§ 4.«— La o.
La o presenta en el P. C. dos sonidos perfectamente dis-
tintos: uno abierto, que es el más usual, y que corresponde
á la o del cast. moderno, y otro cerrado, semejante al que se
encuentra en asturiano, portugués y gallego (francés cote, chaud,
no tan cerrado como en los dialectos del Norte), en la mayor
parte de las voces que figuran con u en el cast. actual: sos, sos-
piros, olieron, sopiesse: la vacilación de la escritura en Sant
Yagu, Sant Tctguo, por ejemplo, es indicio no despreciable de
osta pronunciación. Entre los dos puntos extremos de la serie
fónica o se encuentran varios matices intermediarios que per-
mitan establecer la gradación siguiente del abierto al cerrado:
oy, onor, ondra, solo, comme, complir, esposas, sospiros.
El sonido o procede: 1.° De una o latina: ora, nos, pro, amor,
monte, voz, 2.** De u lat.; oio, todo, sobre, so (stib), con, doble,
3.** De au: oro, oyó (atidio), o (aut), poco, osar, trogir (íra-áf-
tkcere); en ala,udare se ve que la transformación no se había
acabado de operar; en otw, sope y similares, la o supone la in-
versión de habuit, sapui en haubit, saupi, semejante á la que he-
mos visto en ai>e, 4.° De al: otro de álterum, otero de aXtarium;
la forma románica supone la previa vocalización en latín vul-
gar de la Z en w [autrum, autairum), lo cual reduce realmente
este caso al anterior. 5.® De uo: dos de dúo, commo de (pxomodo.
6.** Del líe del latín vulgar: fuert, fuenty muert; la pronunciación
como o de estos pseudo diptongos está asegurada por la rima:
fuert, por ejemplo, rima con Casteion y señor; f iteren con cora-
ron y desonor; fuer con sabor y Campeador, etc; como por otra
parte las mismas rimas no prueban en ningún caso la pronun-
40 ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES
ciación de we como tse (we) {!), se ve que en los tiempos en que
fué escrito el P. C la lengua prefería la pronunciación o y que,
por lo tanto, la diptongactón del latín o sólo se había producido
en muy pocas voces, como huerta, huésped, 7,** De a-o: vo de va-
d-o. 8.** De uu: o de uhi<,uue>uu, 9.^ De o germánica: espo-
lón de sparn. 10.** De u gótica,: Alfonsso (2). ll.**Deelat:
obispo de episcopus, 12.** De ui:fosse, fossen, 13.^ De un fatha,
kesra ó damna ó de una a larga árabe: almo/alia de ahnohaUa,
almófar de almagfar. 14.** De w, o hebraicos: Golgota de
GulgoUt,
El sonido o se encuentra escrito en el P. C. generalmente
con o y excepcionalmente con ho [honor, homilar) y con ue
[puestos, fuer, fuent) (3).
(1) No hay en todo el Poema más rima en «-o que la de loe cuatro versea 1817 á 1820,
pues los de los versos 616-622 y 10964)7 no contienen voces con m«. Véanse:
1816. De missa era exido essora el rrey Alfonsso.
Afe Minaya Albarfáoez do lega tan ajn$9*to,
F^co sos ynolos ante todel pw«&/o,
A los pies del rrey Alfonsso cayo con grand dwe/o.
Besaua le las manos e fablo tan apuuto:
Merced, seüor Alfonsso, por amor del Criadorl
Como se ve, estos cuatro versos están encerrados en ana tirada en o que los
hace dudosos.
Tampoco es segura la lectura de cuellot en el verso 1509, en que rima con eeueauelu
en una tirada en a, a-«. Cu€Üo es seguro por figurar siempre en esa forma, y por lo
tanto eaicait$€l9M tiene que ser aueauélot por la rima; pero la pronunciación, ¿es ca$-'
eauilat-ctéélos 6 eatemuoioa^oloMf La cuestión es difícil, mucho más ti se piensa en que
eoteábéUt tiene por doubUt la forma ea*cabuUos,
En cuanto á la preferencia del castellano antiguo por la pronunciación o de wt es
innegable, pues la muestran las repetidisimas rimas en o de voces con ii« y las va-
riantes fosa; fo8M9n que á veces se escapan al copista. Pero siendo así, ¿cómo explicar
la preferencia tan marcada del Poema por las formas gráficas en u«, sobre todo cuando
se piensa en la exactitud fonética de ciertas transcripciones como nimbla y combr§,
por ejemplo, que revelan la fidelidad de la transmisión oral por el copista? No cabe
otra explicación satisíáctoria que la de establecer un lapsus de tiempo relativamente
considerable entre la composición del Poema y su escritura, lapsus durante el cual la
diptongación de o se prodi:^o, 6 biea suponer qne el autor del Poema hablaba un dia-
lecto y el copista otro, ó quizá ambas cosas á la vez.
(2) Forster, Spaniseh€ SpraehUhr$.—lA o de Alfomo pudiera quizás provenir direc*
tamente del latinizado lUUphomut,
(8) Las palabras escritas con ut que riman con otras en o son: pu$it08 17, Vérmués,
7^2. 1894, 1807, 1007, 1091; /ufrt 1880, 2091; fUm-en 1856, 1858; ñur 1862; puedt 2007. 8468;
fue 2067, 2766. 2814, 2907, 8720; mutrt 2676, 2774, 8641, 8687; uluén 2696. nuea 2696, fuant
2700, autrét 2706, ttfutrfo 2^22, tutrio 8M8, dupuet 8705 y cinquatmQ 8725. El caso de
ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES 41
§ 5.^— La u.
El sonido u es exactamente idéntico al del castellano moder-
no, observándose las mismas diferencias que hoy existen entre
tú (tu) y tu (tuus), siendo en el primer caso, es decir, cuando
es tónica y enfática, má,s agudo y redondeado que en el
segundo, ó sea cuando es proclítica ó atónica.
La u procede: 1.** Del latín u: uno, tu, cru0, agudo, natura,
vertud, dulge, dulda. 2.® Del latín o: cunados, de cognatos; pre-
guntar, de percontare; ñusco, de noscum. 3.° De oo: cubrir, de
cooperire, 4.*^ De ua: sus, de ^aa^; tus, de tusis. En logar y otras
voces se ve que el cambio de o en « no había todavía termina-
do su evolución. La b de gibdad, cabdal no se había tampoco
vocalizado todavía.
El sonido u se encuentra escrito casi indistintamente por
medio de w ó de v, predominando la v en el principio de las
voces y la « en el medio, siendo exclusiva al fin.
ciH^ueftna puede en rícror descontarse considerando el verso como no completo sino
en la frase slgfuiente «de Cbristus aya perdón»; pero el de auwe* es verdaderamente
notable, y revela, con el de nues^ la extensión que abarcaba el sonido o=w«.
• '
ARTICULO II
CSomblnaolones vocales.
El Poema del Cid nos ofrece cuatro de los seis diptongos que
la Academia cuenta en castellano (dejados aparte los constitui-
dos por i, u prepositivas que, como veremos, no son verdade-
ros diptongos, puesto que la í y la w no desempeftan en ellos el
papel de vocales, sino el de vocaliformes): tres que tienen por
vocal pospositiva la i (ai, ei, oí) y uno que tiene la u (au).
Fórster no ha comprendido (1) el valor de los diptongos espa-
ñoles al citar como ejemplos, entre otros muchos, casr, fnaes-
tro, caos, fea, raiz, saúco, día, río, etc.
§ 1.° — Combinación ai.
Este diptongo está lejos de tener en el P. C. el desarrollo que
ha adquirido en el castellano moderno, y hasta podría decirse
que uno de los rasgos distintivoe del castellano antiguo es la
rareza de esta combinación. La causa de semejante diferencia
está principalmente en que el lenguaje del Poema carece del
manantial más fecundo de este diptongo, que es la terminación
ais (2) de las segundas personas de plural de los presentes de
(1) Spaniiché Spraehl9hr§.
(2) Hasta el sigrlo XIV no Be encuentran ejemplos de la caída de la dental en las
inflexiones proparoxítonas^ (V. en Romania^ 1896, pág. 70 y ss., un interesante artículo
de CnerYO.)
SLEM BSTOS FÓNICOS— COMBINACIONES VOCALES 43
indicativo de la primera conjugación (4im-at9), prosentes ó»
subjuntivo de la segunda y tercera (temáis, paríais) é imper-
fectos de indicativo y subjuntivo de todas las conjugaciones
(amábat^^ amarais, amaríat^^ temíai^^ temiérat^^ temeríaí^^
partíais, partierais, partiríais); todas estas formas conservan
todavía la t del atis latino, debilitada en d: amades, amauades,
amarades, amariades, y no presentan, por consiguiente, la dip-
tongación á que la caída de esta d dio origen poniendo en con-
tacto la a con la e. De aquí que el P. C. no nos ofrezca sino los
ejemplos estrictamente necesarios para poder asegurar la exis-
tencia del diptongo ai en aquellos interesantes siglos, como ay
de habet, caso debido á la palatalización de la terminación
latina en e, que resultando demasiado oscura en romance se
transformó en i, y áyrado, ayrolo, producto directo de sencilla
composición. En traydor, traydores, la a y la y corresponden á
silabas diferentes, y lo mismo sucede en ayna, caye, Trayo no
había desprendido todavía el elemento gutural del actual traigo^
§ 2.*^— Combinación ei.
Lo mismo que con ai sucede con ei por lo que toca á las
voces en que debe su existencia á la flexión en castellano
moderno: temm, amástm, temístm, partisteis, amare/s, teme-
reis, partiréis, amets, amaseis, temieseis, partieseis, amareis,
temiereis, partiereis; todas estas formas, procedentes del etis
latino, conservaban todavía la dental, siquiera fuese debilita-
da, en edes, y la diptongación por lo mismo no existía aún. Los
ejemplos de ei son, sin embargo, más numerosos que los de ai:
rrey (rrege), procedente de e-e (1); rreyno, de regnum; plejto^
(1) Cbrnn le esfuaia en probar {Rom. IX, H y as. y Sítida rom. 419-68) qae rrey et
<l6 dos vilabas, lo cual es cierto en general, pero sin qae pueda decirse de un moda
f
44 ELBMEim)S FÓNICOS —COMBINACIONES VOCALES
<ie jplacitum; Pejdro, de Petrum, y los numerales seys, treynta,
no siempre pronunciados ei, sino á veces e-i. Sey [sedet) se pre-
sienta bisílabo como variante de seye.
% 3.°— Combinación oí.
Este diptongo, poco frecuente relativamente en castellano
modemO; tenía que serlo menos todavía en castellano antiguo,
<[ue no había llegado todavía á la diptongación de sodes ni á la
paragoge de so, do, esto á que deben su existencia los actuales
soy, doy, estoy. La única palatea en que figura es el adverbio
oy, procedente del latín hodie por el intermediario oye\ hasta
^n esta única voz la pronunciación vacila entre oí y o-i (ú o-ye)
bisílabo, que es la forma dominante.
Nótese que en los pocos casos de diptongación existentes en
el Poema, siempre es la y y no la t la letra destinada á repre-
sentar el sonido de la i pospositiva.
§ 4.® — Combinación au.
También este diptongo es rarísimo en el Poema, no ha-
biendo más ejemplo seguro en que aparezca que aiusre, del
latín a,\icé>íkhze>diiize. No deja, sin embargo, de encontrarse
-con relativa frecuencia el grupo gráfico au, av; pero en las for-
mas del verbo av^r en que aparece, las variantes en ab (aure y
abre, auremos y ahretnos) son indicio más que probable de la
tan absoluto que pueda servir de base para la corrección de los versos en que rr§y es
monosílabo. La instabilidad délos grupos vocales es grande en antiguo castellano, y
lo mismo rrejf que Carrion, qui§n que &i«n, luego que BauUca, tiéfH que qiMfido^ etc.,
«6 presentan con una silaba más 6 menos, según los casos, sin otra norma que el gusto
•del escritor y las exigencias métricas.
BLEBiCENTOS FÓNICOS — COMBINACIONES VOCALES 45
consonantifícación de la u, y en el adverbio aun, avn, el verso
exige constantemente la lectura a-ún en dos sílabas y con acen-
to en la u. El maraulla del verso 2346, que Vollmoller corrige
marauilla, es un caso interesantísimo de diptongación producido
por la vocalización de la 6 y la pérdida de la i media de mira-
hilia pronunciado como esdrújulo. La h de cabdal, rrecahdo no
98 había vocalizado todavía, y la jp de captivos había desapare-
cido por completo en catinos; en cambio, la I de alterum, alta-
rium había avanzado ya en su evolución hasta fundirse con la
a en o [otro, otero).
De los otros dos diptongos con u pospositiva; oí4 y eu, el pri-
mero no ha sido nunca genuinamente castellano, y sólo apare-
ce en voces exóticas y dialécticas, ninguna de las cuales figura
en el manuscrito de Per Abbat, y el segundo, eu, tampoco tie-
ne representación en el Poema del Cid por no haberse efectua-
do todavía la vocalización de la b de débdo en deudo.
ABTlCULO III
Vooall formes ,
El Poema del Cid presenta los dos sonidos vocaliformes co-
rrespondientes é la í y á la u, sonidos existentes en el latín vul-
gar y transmitidos por su conducto á todas las lenguas roman-
ces; estos sonidos han sido en general desconocidos hasta que
los modernísimos estudios de los fonetistas han evidenciado la
diferencia existente entre la í y la w vocales y las semivocales^
vocaliformes ó pseudo-vocales correspondientes, estimadas como
verdaderos elementos consonantes por la generalidad de los lin-
güistas contemporáneos, pero á los que damos el nombre de
vocaliformes para mejor marcar su especialísimo carácter y na-
turaleza.
Para diferenciar desde luego gráficamente estos sonidos de
sus homógrafos, debiéramos adoptar los signos generalmente re-
cibidos dej (ó ?) y w; pero teniendo en cuenta la índole de este
trabajo, y pensando que la adopción de estos signos para la trans-
<?ripción se prestaría á equívocos, á menos de presentarlos en
relación con todos los demás en un alfabeto convencional ajus-
tado al lema del fonetismo cun signo para cada sonido y un so-
nido para cada signo», hemos preferido conservar la notación
ordinaria, como hemos hecho con las vocales y haremos con las
-consonantes.
ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALIFORMBS 47
§ 1.° — La i VOCALIFORME.
El sonido vocaliforme palatal i se percibe en el P.'C. lo
mismo que en el moderno castellano cuantas veces la i fígura
como vocal prepositiva atónica de un pseudo diptongo: tiene,
siente, quiero, piedra, parias, linpia, gragic^, seruigio, palofio,
nwnesterio .
. Hay, sin embargo, notables diferencias en este punto entre el
castellano moderno y la lengua del P. C, diferencias nacidas
especialmente de la variación sufrida por la tonicidad y la can-
tidad en ambos períodos del idioma. En los siglos XII y XIII se
encuentran en efecto algunas voces cuyo acento ha avanzado en
el castellano actual, y otras en que ha retrocedido, dando por
resultado que elementos antes atónicos hayan pasado á tónicos
y viceversa. Así, por ejemplo, la palabra t;a;erío, uazias del P. C.
lleva constantemente el tono en la a, como en el latín vacutis,
vacuas, mientras que en el castellano actual el acento carga
sobre la í, que de este modo ha perdido su carácter vocaliforme,
convirtiéndose en vocal pura y haciendo trisílaba la voz, anti
guamente bisílaba. Donde más se notan estas diferencias es en
los grupos ie, io, especialmente en Dios, Carriony myos, voces
que se repiten con extremada frecuencia en el Poema, y que
revelan la lucha de las sílabas por el tono y la cantidad, lucha
no decidida todavía, y en la que llevan la mejor parte las vo-
cales que el castellano moderno ha reducido á breves y atóni-
cas: Dios, en efecto, monosílabo en el actual castellano, es con
frecuencia bisílabo en el P. C. y lleva el tono en la i, como re
cordando con fidelidad su parentesco con el Deus latino, aunque
también á veces suena como hoy con * vocaliforme: Di-os, Dios;
mjos, por el contrario, bisílabo y con i vocal actualmente (mi-os),
48 ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALIFORMES
se encuentra varias veces monosílabo y con i vocalif orme en el
Poema: myós. En christianus, la combinación ia forma general-
mente un pseudo-diptongo con i vocaliforme y acento en la a;
pero en el verso 1674 la rima en í-a exige christianas. En castie-
lio, siilla, Castiella, la pronunciación es más fija, mostranda
decidida preferencia por el pseudo diptongo con i vocaliforme;
pero el castellano actual castillo, silla, Castilla prueba de modo
irrefutable que la tonicidad ha cambiado en algún tiempo, y ya
el mismo Poema nos muestra los indicios de esta tendencia al
damos en el verso 219 la pronunciación Cas-ti-é-lla y en el 176
la misma ó la de Cas-tí-e-lla (1). En todo caso la regla que he-
mos dado es bien precisa y no admite excepción alguna: siempre
que en un pseudo diptongo (2) figure una i como vocal preposi-
tiva atónica, esta i es vocaliforme y no vocal.
En el P. C, la i no se encuentra en este caso más que ante
las vocales a [paria), e [ñeñe) y o (palagio), pues la combinación
iu no se había producido todavía sipo en principio de dicción
(iura, iuntar, itidios) por no haberse llegado á la vocalización
de la b de bibdas, fibdad, y en cuanto al grupo ii, el castellana
es refractario á producirle, y cuando las necesidades de la flexión
ó la derivación lo imponen, se transforma en i larga, como m
ve en los mismos ejemplos citados de castiello, siella, que han
pasado á castillo, silla, en cuanto la retrocesión del acento so-
bre la i produjo la asimilación de la e siguiente.
El sonido vocaliforme i en la combinación ia procede: l.^De
la misma combinación latina: ckristiano, pregiada, grafías.
2,^Deja:iafnas, iojser, 3.° De a, tras r: curiar, de curare.
4.^ De ua: nazcas de vacuos.
(1) La 6 de esta ven y de sus aimilaree, OBcnreeida por el acento de la t, 6 influid»
por la U palatal, le babía asimilado á la i anterior, sonando realmente CoirttOa, de doa*
de salió CaHiUa.
CK) Bsto es precisamente lo difícil de determinar: si la combinación it espsend»
diptonfiro ó no. L. Havet {Rom,^ VI, 828) supone que U no asuena sino consigo mismo
y que es un elemento aparte.
BIiBM£in?OS FÓNICOS — VOGALIPORMSS 49
En el grupo íe proviene: 1.° De una 6 tónica latina: tiene,
tiestaf ñerra, miedo, siempre. 2.° De (b, <b: fielo, quiero. 3.** De
ff postxinica: cometien de committxmt. 4.** De e postónica: curies^
curie (1). 5.® De i-a: Diego de Did&cus.
En el grupo io procede: 1.** Del latín iu: palagio, espagio,
2.** De ju: lobados de jocatos, 3.** De uu: vazio de vacrias. 4.** De
io: gloriosa, rrafion. 5.° Deavit,ivit (2): comidió de ¿;ompt<^a-
r*7, pidió áepetivit.
En el grupo iu inicial, proviene de ju, y la pronunciación es
dudosa (entre i vocaliforme, y consonante y j actual): tura,
iudios.
La vocaliforme i se encuentra generalmente escrita en el Poe-
ma con i y excepcionalmente con y: myedo, variante de miedo.
§ 2.® — La u vocaliforme.
El sonido vocaliforme labial u, muy semejante al que se
percibe en trois, moi del francés, aunque algo más labial y
redondeado, se encuentra en el P. C. como en el castellano
moderno siempre que en un pseudo-diptongo figura una u
como vocal prepositiva atónica: qxiál, qxxando, nunqxxa, cueta,
cuerpo, agua, santigua. En el P. C. la u sólo se encuentra en
estas condiciones ante a, e, i, o, especialmente ante las dos pri-
meras. Con la combinación uu sucede lo mismo que con el gru-
po ii: así quum da cum ó commo.
Aquí también se obsei'va alguna variación entre el castellano
actual y el del Poema, más bien en lo relativo á la cantidad y
(1) Oscurecidas en el bajo latín las terminaciones, y reducidas á -ent, -én las de las
tareeras personas del plural, realmente loa casos 3.° y 4 "se reducen á uno solo.
(2) El paso de -avU ¿ -io es excepcional, pues en general avit da o (amam<>amat7>
amatf>am<^); pero cuando la radical del verbo termina en dental, como en eofnput-avit,
la I aparece por atracción y compensación: computavit';>comutav^comitau^omUó':>
comidió.
50 BLEMESTOS FÓNICOS^ VOGAUFOBJíBfi
á la diptongación que á la tonicidad: asi^ por ejemplo^ quanda
68 generalmente de dos silabas como hoy: quan-do\ pero en oca-
siones aparece trisílabo: qu-an-do) esto no obstante^ como estas
diferencias no tienen^ ni por la calidad^ ni por la cantidad, la
importancia de las estudiadas en la i, y como, por otra parte,
pueden realmente explicarse como licencias poéticas, aun hoy
mismo admitidas, no nos detenemos en su examen, limitándo-
nos á decir que cuando los grupos «a, ue^ ui, uo falten á algu-
nas de las condiciones requeridas por la regla, claro es que la
u recobra su sonido de vocal pura, desapareciendo la articula-
ción que la caracteriza como vocaliforme.
El sonido vocaliforme « procede, en el grupo «a; 1.* Del mis-
mo grupo latino: agna, guando. 2.^ Del antiguo alto alemán toa:
gneirdar (warten) guarnir (wamow). 3.° Del árabe ga: guada-
megi de gadámesi, 4.^ Del árabe ua: aguacil de álguazir, 5.** Del
árabe wa: Guadal/ajara dewad-al'hidjara.
En la combinación ue proviene: 1.*^ De una o tónica latina:
huebra de opera, cuende de comité, cuerpo de corpus, 2.** De una
u: auueros de augurios, Duero de Durius.
En el grupo ui: 1.^ Del mismo grupo latino: fui. 2.^ De una
u seguida de r: cujdado de curatus, cuydó de curavit. 3.® Del
grupo ult>utl'>uch: muy de wulttitw.
En la combinación uo: 1.^ De au (o) postónica latina prece-
dida de gutural: santiguo de santijicavit>santifcav>santifcau
>santifco> santifgo> santiguo. 2."* De uu en la misma posi-
ción: Yaguo de Jacobus>Yacuus>Yacuo>Yaguo.
La vocaliforme u se encuentra constantemente representada
en el Poema por la letra u; en el grupo ui se halla siempre
unida á la y: muy.
ABTÍCULO IV
€^n»enihnt<
BU P. C.^ que apenas presenta diferencias apreciables en sus
elanentos gráficos respecto al castellano actual, nos ofrece en
8US elementos fónicos, especialmente en los consonantes, consi-
derables variaciones, hasta el punto de que pudiéramos decir
que el lenguaje del Poema constituye en este punto al castellano
del siglo Xn en lengua enteramente distinta del castellano del
siglo XIX, tan distinta, por lo menos, como lo es el francés del
provenzal, ó el castellano del portugués. El carácter eminente-
mente estable del alfabeto gráfico y excesivamente mudable del
alfabeto fónico explica la diferencia resultante de la compara-
ción de ambos alfabetos del Poema con los del castellano
actual.
Para proceder con orden y método, agruparemos estos diver-
sos sonidos en tres series: labiales, linguales y guturales, sub-
dividiendo los linguales en alveolares, dentales y palatales.
§ 1.** Sekie labial.
Esta serie coniprende siete sonidos: tres bilabiales, 6, p, u;
uno labial aspirado, ph; dos dentilabiales, /, v; y uno bilabio-
uasal, m.
52 BLEBIENTOS FÓMICOS— CONSONANTES
l.—La b.
I^ b (sonido) es la bilabial explosiva suave: suena como
la b del castellano actual en bravo, hombio. Se encuentra en el
P. C. en principio y medio de dicción ante las consonantes l,ry
ante todas las vocales y vocaliformes. En fin de dicción no
aparece jamás, y duplicada sólo figura en abbat con sonido
fuertemente explosivo, semejante á la 6 alemana ó al beth he-
braico daguesado, de donde procede. Se halla escrito en gene-
ral con b; pero aparece con relativa frecuencia representado por
«, no sólo ante vocal (saluo, alm), smo ante consonante (aure,
curie).
El sonido b corresponde: 1.» A una ftlatma: beber, bien, bueno.
2.» Á una 6 del antiguo alto alemán: brial de UríJuin, del an-
tiguo alemán del Norte: barata de baratía, ó del medio alto
alemán: bUnco de blank. S.» Al beth semítico: abbat, Baltasar.
4.0 Á b romance: guiiob de qui sabe. 5.» Á p latina: pueblo,
obispo, cabo. 6.» Á V latina: biuir, boz, enbueltas. 7.» Al 6a
árabe:' barragan. 8.» Á la transición m-r: ombros (de um'rosj,
conére (de compre), miembrat de mém'ra). 9.» Á la transición
m-l: rrecombro de recutnulavit, HiníbU de niM^)-U. 10.» Á
la transición m-n: famtyre de fam-<-ne, lumbres de hm-'-nes; esta
transformación de mn en mbr no aparece, sin embai-go, en
homine, Jmnines, constantemente escrito en el Poema omne,
omnes. Carnear nos ofrece una forma en que la 6 ha desapare-
cido. Cámara está escrito cámara, pero la medida del verso
pide cambra (1).
* A 1 r^^h^nn. de Toledo, y la palabra chambra (siquiera ésta tengra
otíl^rarn^arlrr:ut^Iti"; Ja»«.^ese™^^^ ,« l. popular conos-
pondiente es cambra.
BLBBÍENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 53
U.—La p.
Es la bilabial explosiva fuerte; suena lo mismo que la
p del castellano actual. Aparece en principio y medio de dic-
ción, ante toda clase de vocales y vocaliformes y ante las lí-
quidas I, r. También figura una sola vez ante d en gipdad, pero
la variante gibdctd, exigida por la evolución fonética de civita-
tem, muestra que gipdad es sólo un error del copista, ó cuando
más un caso de pronunciación enfática de gibdad. En fin de
dicción no figura nunca ni aparece duplicada en ningún caso.
La letra p es la que constantemente representa el sonido p,
siendo éste uno de los pocos casos que presenta el Poema de
perfecto acuerdo entre la escritura y la pronunciación. En
plorando, sin embargo, creemos que la p es puramente etimo-
lógica y muda, como lo acredita la variante ¡orando; lo mismo
sucede con la^ de escripto.
El sonido^ es debido: 1.*^ A una 2? laimsi: parte, padre, Un-
pios, campo. 2.® Áph: colpe de col-''-phu$. 3.® Al antiguo alto
alemán b: deprunar de de-brün-ar, 4.** En compegar y sus aná-
logos, la p es esporádica y creemos que producida por el sinó-
nimo emjMigar,
III.— Za u.
Es la bilabial continua suave. Su sonido es el mismo que
presenta la b no inicial del castellano actual ante las voca-
les, sonido perfectamente distinto del de la b, aunque confun-
dido generalmente con él; la diferencia, si en ello se para la
atención, es bien sensible, pues mientras la b suena explosiva
en nombre, tiene sonido prolongado en caballo, por no ser com-
pleto el cierre de los labios. Se encuentra en el P. C: 1.'' Ante
54 BLBME»T08 FÓIHCOS— OOKBONANTBfl
todas las vocales no pronunciadas enfáticamente ó atónicas^ en
principio de dicción: ualen, uentura, uida. 2.^ Ante todas las
▼ocales en medio de dicción: caualgar,aueres, aíwrozes, 3.® Ante
las Yocaliformes, si el tono no es enfático: omeron^ nuestras,
4.^ En fin de sílaba^ ante dental Buave, sin énfasis: hihdas,
eahdal, cohio] si se pronuncia enfáticamente^ la b-u pasa á p
como lo muestra la variante ^pdad. 5.^ Ante la 2 y la r en la
pronunciación ordinaria, cuando no precede m; /aiía, cmrie\ el
sonido que aquí tiene es el intermedio entre hy u. Este sonido
se encuentra escrito, según se ve, en el Poema generalmente
con u; pero también se presenta con h [cabdal, fíbdad), con v
(vale, teredes) j hasta con / como en o¥ le de arranear, si bien
aquí el sonido de la / pudiera ser también el de la v latina
ó muy aproximado á él.
El sonido u procede: 1.^ De una b latina: auer, tum, rrecábdo,
entraña] en general, -aba- se transcribe por -^auor. 2.® De v:
biuas, uozes, napias. 3.^ De u vocaliforme: bihdas de vidtsas, ouo
de hábuit, 4.** Dep: cabdal de cap-^'ial{em), rreciba de redpiat.
B.® De g: auueros (1) de augurios. 6.^ De ph: Sant Esteuan.
7.* De u: allaudare de ad laudare. 8.^ De /árabe: Alcofeua de
al'COfeifa.
IV.— La ph.
Es la bilabial aspirada de los griegos y latinos, sonido
entrevisto por Delius y Diez, muy poco ó nada estudiado en
castellano, y que es sin embargo interesantísimo, como que es
el único que puede explicar la transformación de la / latina en
h y j, cuestión de las más oscuras que la fonética histórica pre-
(1) Como los sonidos de una lengua forman entre si uaa cadena continua de no in-
terrumpidos eslabones, de ahí que unos sonidos se enlacen y hasta se confundan con
otros. Asi la u de auutro»^ sin perder su labialidad, se conrunde casi con U g suayi-
Bima, de Brücke, como la ^de o/ enlaza la /con la u 7 la v.
BLBMBNT08 FÓNICOS — COITSONAOTBS 55
flenta. ¿De dónde vino este sonido al castellano? Si se tiene en
cuenta que los griegos lo conocieron en su «p, que los latinos lo
admitieron en sa ph, que el vascuence lo conserva todavía (1)
en alguno de sus ya bien reducidos dominios, que no es desco-
nocido en algunos dialectos germánicos, y que es muy frecuente
en el lenguaje vulgar de Chile en lugar de / (2), no ofrece duda
que, cualquiera que sea su procedencia, el antiguo castellano
debió conocer este sonido. Se produce juntando los labios como
para la^ y abriéndolos después de modo que la explosión resul-
tante vaya acompañada de una ligera expiración. En cuanto á la
determinación de los casos en que figura en el P. C, confesamos
que es asunto harto difícil por falta de datos suficientes; pero
considerando que las voces del moderno castellano con h etimo-
lógica procedente defóph latinas deben en su mayor parte la
existencia de esta h, hoy muda, pero en los pasados siglos y aun
actualmente en ciertos dialectos sonora, á la pérdida del ele-
mento labial de \B,ph, estimamos que la mayor parte, sino to-
das las palabras del Poema que se hallan en este caso, tuvieron
esta pronunciaciones); á este importante grupo podemos aña-
dir las voces que figuran en el Poema con / y que ofrecen la
variante h como fem, felos, y algunas que como f(mta,fardida,
descubren el elemento aspirado que contienen en sus similares
0) Ed Marqninay sas alrededores por lo menos, seg-ún Unamuno y Mag^ica (V.
Mugica: Qramática délccut. anL^ Berlín, 1891, y en la Zeütchriftj de Gróber, 18d8, an
articulo de Unamuno sobre «Bl elemento alienigfena del vasco».)
(S) Rodolfo Lenz: La fonética^ en los «Anales de la Universidad de Chile», 1892. (V.
también los excelentes ChiUnische Studi^n del mismo autor en los Phonsi. Stud. de
Ifarburg'}. Bl testimonio es de peso, y si se extendieran estas investig'aciones, sería
ttetl encontrar pA en otros dialectos hispano-americanos.
(8) La hipótesis deque la /'del antiguo español se pronunciaba como h había sido
ya rechazada por Diez; pero M. Luchaire intentó resucitarla en su disertación Dé
Hngua aquiíanica, afirmando rotundamente que «in prisca Hispanorum lingua f
scriptum tanquam /^consonuisse reputemus». Semejante afirmación es puramente
gratuita, y basta recordar para probar su falta de fundamento loa arcaísmos del Qui-
iott y de La Vaqtttra dé la FinQjo»a\ más tarde, el ilustre Ascoli, en sos Due létUré
giottútogiehé sostiene que el cambio español de / en h es de origen ibérico, opinión
harto difícil de sostener con pruebas. La doctrina que sentamos es la única verdade-
nmontft sólida.
56 KLEMBIÍTOS FÓNICOS — CONSONANTES
de las lenguas afínes (fr. honte, hardi). El sonido ph se encuen*
tra constantemente representado por /.
y.— La f.
Es la labio-dental fricativa sorda, idéntica á la /del castella-
no moderno. Se encuentra en el P. C. en principio, medio y
fin de dicción ante todas las vocales y vocaliformes y ante las
líquidas I, r. En fin de dicción sólo aparece (gráficamente) en
of, off, cuyo sonido corresponde al de la « y al de la v; figura
á veces duplicada, ya para marcar la diferencia entre los soni-
dos /y ^A, ya como variante meramente gráfica.
El sonido /procede: 1.** De una/ latina: falsso, fe, fiel, fui,
2.® De /árabe: almófar de álma^far, 3.** De h árabe: almofalla
de almahalla, A.^ Dej árabe: almofalla de aljomra. 5.® De /del
antiguo alto alemán: franco de frank, fresco áefrisk, 6.° De
//"latina: offreger. 7.® Dé 6 latina: afe de habe. 8.*^ De v latina:
palafre de paraver editó.
Yl.—La V.
Es la labio-dental fricativa sonora del latín y de las len-
guas romances, perdida desde muy antiguo por el español,
como lo acredita el conocido epigrama en que se tildaba la
confusión de hihere con vivere. Este sonido ¿existía todavía en
el siglo XII? En la lengua vulgar creemos desde luego que no;
en el idioma de los semieruditos y en algunos dialectos caste-
llanos opinamos que sí. En el P. C. la solución del problema
no es fácil, pues dada la frecuencia con que aparecen usados
unos por otros los valores u, b, v, no puede asegurarse con cer-
teza sino una sola conclusión: que la distinción fónica entre b,
u, V, de existir, no obedecía ya á ningún principio fijo étimo-
BLBMKNTOS FÓNICOS — CONBONANTBS 57
lógico^ barajándose caprichosamente estos sonidos como se ba-
rajaban estas letras: vadunt, por ejemplo, nos da van, ttan y ban,
y voces nos da uoaes, voces y hozes. ¿Cuál era la verdadera pro-
nnncíación? Creemos que uan, uozes no habiendo énfasis, y han,
hozes habiéndolo; pero esto no pasa de una suposición. Hay,
sin embargo, en medio de estas indecisiones y titubeos, algún
elemento de estabilidad que puede servimos de guía; desde
luego debe reconocerse que el sonido más corriente, entonces
como ahora, es el de la u, en el que se funden con la mayor
facilidad lo mismo h que v\ en cuanto á la distinción de éstos,
es de notar que los casos más numerosos y característicos del
empleo de b por v se encuentran en principio de dicción: bado,
han, bogas, biltadas, biua, etc.; en cambio, de v por b en princi-
pio de dicción sólo se encuentran vando, varaiu, varagen, rarra-
gan, varraganas, velidos, vehnezes, verengel, vermuez, alguno de
ellos de dudosa ortografía; jamás se presenta un caso de v por
b ante r. I, y voces tan frecuentemente repetidas como Valen-
^a, valer, venir, etc. figuran constantemente con v. Ahora
bien: si se considera que la pronunciación enfática se hace sen-
tir, sobre todo en principio de dicción, dando por resultado el
cambio del sonido u, que es el más frecuente, en b, la mayor
parte do los casos de b por v quedan así explicados; en cuanto
á los de V por b, no nos ofrece la menor duda que la pronun-
ciación que en ellos se intenta representar es la de la u. Que-
dan Isa voces con v fija, como valer, Valen^a, ver, venir, ven-
cer, vasallo, etc., en las cuales puede asegurarse desde luego
que la pronunciación no es 6;^ro ¿es u ó v? Repetimos que en
general es u, como lo prueban las variantes con u que algunas
de ellas presentan; pero no creemos aventurado afirmar que
también se pronunciaban con v entre la gente letrada. En todo
caso, el sonido v nos parece seguro en el of (háhui) del verso
3321 con la variante off del 3320, así como en el nuef por
58 RLSBfSNTOS FÓNICOS— CON60NAI9TB8
nueve del verso 40. En medio de dicción está siempre sustituido
por u, excepto en felfa (silva), donde se conserva representado
por la /.
£1 sonido t; procede: 1 .° De t; latina: vaca, vender, nuef. 2.^ De
u latina: of, off, del pretérito latino habui > avibi >oue>of,
Vn.— Za m.
Es la bilabio-nasal continua sonora^ sonido idéntico al de la
m del castellano actual. Se encuentra en principio, medio y fin
de dicción, ante toda clase de vocales y vocaliformes, y ante h,
p, n. No aparece ei^ fin de dicción (1) sino en cum, que figura
siempre ante una vocal con la que se enlaza, en Belleem, y
cuando está adherida á la voz anterior en representación del
pronombre me enclítico; aun en este caso hay excepciones, es-
pecialmente en sin, sim(*) de la fórmula sim scUue Dios y simi-
lares. Duplicada se presenta también rara vez, como en semma-
nos, commo, que deben estimarse como meras variantes gráfi-
cas ó enfáticas. Se encuentra escrito este sonido generalmente
con m, excepto en el indicado sin por sim(*)] sólo ante byplñ,
ortografía vacila: conpra y compra, conpego y compe^, pero do-
mina ya la escritura con m.
Este sonido procede: 1.® De m latina: mal, me, comprar.
2.^ De mm: samo de summum. 3.^ De m árabe: almenar de al-
minar, 4.° De m hebraica: Belleem de Bethlehem.
(1) Es de las consonantes que Joret llama {Romania I, 444 y sa) necesariamente re-
ehaiadas en fin de dicción por el español f, m y i.
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 59
§ 2.^ Serie lingual
1.^ Orapo alreolar.
Entre las articulaciones producidas por el choque de la len-
gua en los alvéolos superiores se cuentan en antiguo castellano
tres infralveolares, ss, f y n; dos centralveolares, sjr;j dos
sopralyeolares, I y rr. Estudiemos primero la 2 y la rr y después
r,n,s,8sjf para pasar al grupo dental.
I.— La 1.
Es la misma liquida sonora alveolar del actual castellano. Apa-
rece en principio^ medio y fin de dicción^ ante todas las yoca«
les y vocalifonneS; y liquidada tras las guturales y labiales. Se
duplica con frecuencia^ pero en este caso representa el sonido
palatal de la actual 12 ó el de l-l, á menos de que sea simple
variuite ortográfica, fruto del descuido del copista. El sonido I
figura escrito generalmente con I, pero las variantes con II son
numerosas. En acogello, vedalh, la II debe pronunciarse l-l, y lo
mismo enpielles, cuya variante i^iefe^ muestra que la pronun-
ciación l'l, todavía conservada, iba desapareciendo de la
lengua.
£1 sonido I proviene: 1.° De I latina: ladrones, leal, lid. 2.^De
pL hrar deplorare, leña de plena. 3.® De el: lámar de clamare.
4.® De II: el de Ule, la de illa, estrelas de stellas, colgar de eolio-
care. 5.** De I germánica: clara de klar, hocla de buckel. 6.' De
I griega: ángel. 7.^ De I árabe: al- de aU, azemila de az-zemila.
S.** De r árabe: aguazil de ah-wazir. 9.® De r latina: palabra de
parábola por metátesis, vergel de viridarium, carmel de carcer,
porpola de purpura. 10.* De r germánica: Beltrán. 11.® De n
60 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES
latina: Antolinez, alma, Barfilona. 12.° De I hebraica: Golgota,
jBaKa^ar. 13.** De d latina: almtierzo de admorsus. 14.° De r
romance: vedalh, acogello, tómalos (por vedarlo, acogerlo, to-
marlos). 15.° Epentética: alcalde de al-cadi.
n. — La rr.
Es la alveolar vibrante redoblada del castellano actual. Fi-
gura, como hoy, en principio de dicción ante toda clase de vo-
cales y vocaliformes, y en medio, ante las mismas y después
de n, 1; nunca figura en fin de dicción. En general se halla es-
crito con rr, tanto en principio como en medio de dicción; pero
á veces aparece como variante con r sencilla, especialmente en
principio de palabra; en medio de dicción sólo por descuido se
halla escrito con r simple, como en ar aneada, coredores.
El sonido rr procede: 1.° De r inicial latina: rredondo, rra-
yar, reciben. 2.° De r-r romance: marremos de morWemos,
ferredes de fer'(*) -redes. 3.° De rr: fierros, correr. 4.° De r
germánica, ya por intermedio del latín, como en Rrodrigo, ya
directamente, como en Anrrich.
in. — La r.
Es la líquida sonora alveolar del actual castellano. Figura en
medio y fin de dicción ante todas las vocales y vocaliformes y
líquida después de las labiales, dentales y guturales. Duplicada
ó al principio de dicción tiene el valor de rr, ya estudiado. Casi
siempre se encuentra en el Poema escrito con r, pero á veces
por descuido se halla con rr.
El sonido r procede: 1.° De r latina: estar, ser, amor, cuer.
2.° de rr: cargar de carrware. 3.*^ De 1: Muruiedro de murus
vetuliís, alguandre de áliquantulum. 4.° De n: fanbre, sangre.
BLKMBHTOS FÓNICOS— CONSONANTM 61
nombre; en otnne de hominem la n se conserva. 5.^ De r árabe:
almófar de almagfar, 6." De r caldeo: Baltasar de Belchatsar.
1,^ Intercalada por epéntesis: estrelas, mientre.
IV.— ia n.
En el P. C, como en el castellano moderno, existen dos espe-
cies den perfectamente distintas, una alveolar y otra velar; aun-
que el estudio de esta última no corresponde á este lugar, prefe-
rimos reunir aquí todo lo referente á la w para que pueda per-
cibirse mejor la diferencia y hacerse la comparación de ambos
sonidos. Nada mejor para hacer sensible esta distinción que
pronunciar por una parte enano, nones, y por otra dnco, ángel;
la n de las dos primeras voces es producto del contacto de la
punta de la lengua con los alvéolos superiores, mientras que en
la n de las otras dos, semejante contacto no existe, sino que la
articulación se produce en el velo del paladar (1); la diferencia,
como se ve, no puede ser mayor, y ya la habían reconocido en
latín (2), sin hablar del griego, los antiguos gramáticos, más
cuidadosos, así como los del Renacimiento, de los estudios fo-
néticos que los gramáticos de los dos últimos siglos y de prin-
cipios del presente.
La n alveolar figura en el P. C. en principio, medio y fin de
dicción ante todas las vocales y vocaliformes; es, por decirlo
(1) V. Aranjo, Rtch, utrlaphon. $¿p, Forater, en su Span. Sprachl.^ 8, dice que no
czitM en castellano níDgún sonido equivalente alan alemana da «ngel, lang^ etc. Es
on error que salta á la vista y que sólo puede tener por disculpa el descuido con que
se ba culüvado la fonética en España, quefliace que pase como verdad axiomática la
existencia de una sola n, como de una sola d, etc., confundiéndose lastimosamente los
sonidos con sus imperfectos y tradicionales medios de representación. Hoy ya, afortu-
nadamente, no son posibles tamañas confusiones.
(2; Nigidio Figulo, Mario Victorino, Prisciano, etc. (V. Vossius, AristarchuM H,
XX, 2L4). Citemos tan sólo las palabras de Nigidio Fígulo: « Ínter literamnet ^—dice-Test
•lia vis: ut in nomine an^His et angaria et ancora et increpat et incunrit et ingenuus,
In ómnibus enim hisnon verum n Hed adulterinum ponitur. Nam n non esse, lingua
indicio est. Nam si ea littera esset, lingaa palatum tangeret». La n velar no puede
caracterizarse mejor. Vosio reconoce su existencia en alemán y belga.
62 BUSMXNT08 FtfRIOOS^ eONBQKiJNTBS
así^ la pronunciación ordinaria de la n, siendo la excepción la
n velar. Figura alguna vez repetida como variante ortográfica ó
para marcar la pronunciación de la ^. Procede: 1.** De » latina:
nadi, onor, non. 2.® De m: con, tan, quien. 3.*^ Den germánica:
Anrrich. 4.** De » griega: Iheronimo. 6.® De n árabe: alcandariis.
6.® De I latina: vezindad de vicinalitatem. 7,^ De o ó x: aun, nin.
8.^ Epentética: rendre de reddere habeo, menssaie de missatícum;
magaña de matiana no ha recibido todavía esta n. La n álveo-
lax se encuentra casi siempre representada gráficamente por
medio de n, excepto en alguna palabra en que figura con doble
nn {mesnnadas) ó con ñ (buenos, leña, laña).
La n velar figura en el P, C. antee de toda gutural: Anquita,
finco, nunquas, mengua, ninguno, ángel. Final^ sólo aparee^
este sonido cuando la palabra que sigue empieza por gutural:
con gozo=coyi gozo; nunca aparece duplicado. Procede: 1.® De n
velar latina ó griega: mengua, ginco, ángel. 2.® Epentética, pro*
ducida por c gutural: fincar de fixare, ninguno de nec unus, en-
sayar de exagiare. La n de Anrrich es dudosa, siendo la variante
Arrich mero y poco seguro indicio de su pronunciación velar.
El sonido velar de n siempre está representado por n.
V. — La 8.
Es la silbante sorda continua centralveolar que se percibe en
el castellano moderno en la generalidad de las voces escritas con
s. Se encuentra en el P. C. ante toda clase de vocales y vocali-
formes en principio, medio y fin de dicción. Se halla á veces
duplicada, ya como mera variante gráfica, ya para distinguir la
silbante floja de la espessa, como decían los antiguos. Figura
como inicial líquida ante p en seis palabras, sperando, sperar,
sperare, spero, spinar, spiritál que la presentan en esa forma
en el latín clásico, y en otras dos, spidies, spidios, formadas por
BLSMSNT08 FÓNICOS — CONSONAJNTBS 63
analogía con las anteriores; pero ni en unas ni en otras suena
líquida, sino que forma silaba con una e no escrita, como lo
prueba no sólo la medida del verso, sino las variantes en es de
dichas palabras: espirital, espidios, etc. Figura representado
este sonido en el Poema con s generalmente, y por excepción
con ss, según hemos notado.
Este sonido procede: 1 .^ De « latina: santo, seso, sea; -os, -as, -es.
2.® De x: estrana, des por de ex; en seys de sex, la s final pro-
cede de la s de Jes, dejada en libertad por la palatalización do
la i. 3.® Paragógica: antes, sines, entonces, nunquas; esta s, sin
embargo, no se había fijado todavía, como lo muestran las va-
riantes ante, sin, estonze, nunqua, y aun en algunas voces como
mientra no había ni aun aparecido; en yaeies por yajsie del verso
2280 puede considerarse como descuido del copista.
VI. — La 88.
Es la silbante sorda continua infralveolcu:; su sonido es
semejante al de la s, pero más espeso, es decir, más lláio.
Aparece en general entre dos vocales ó precediéndole l,n,r(l).
No figuja nunca en fin de dicción, aunque sí puede aparecer en
principio si la pronunciación es enfática ó si la voz anterior
acaba en vocal, como en dezid de ssi ó de non. Es un sonido
(l) Velaneo, cuya Orthographia y pronunciación cas:eVana {Burgos^ ]^IS¿) no tiene
precio por lo claro y precirio de los datos, dice (pá^ 198): «Ay palabras que se pitman-
eiaa cUraneote cou dos bs« cuyo sonido es y deue ser mas lleno y detenido que el de
nna s sola; y assi ponen dos, como en latín, en todos los tiempos de optatiuo y sub-
iiiotlnoque acaban con 2«. como o. t>i viniesse viniéssemos, ó si tornasso toroassemos,
come qnisie8^e4les, quisiessemos, coarto todos los demás que acaban de esta manera»
Dos páglnae antes dpflne asi el Roni<io de la s. «La ss consonante de laH semivocales, la
qae máa lo es, se forma con lo delg-ado de la lenf^ua, poco arrimada al paladar junto á
los dientes altoSf de manera que pueda pa^ar el aliento que la forma; porque ei es mas
abaxo, en los meamos dientes, «nena la c con cedilla, que las naciones estranfl^eras no
pueden pronunriar sino como s». El mi^mo Velasco dice también (ibid;: «Precedien*
dolé (á la «) r» ó r se le pega vo poco üe aspereza ó sílvo como en cansancio y farsa:
de cuya causa a parecido a algunos que la s sencilla en r. edio de la dicion o parta
suena nzas que desjuntas».
64 ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES
muy instable y puede decirse que circunstancial. Generalmente
figura escrito con ss doble, pero á veces aparece con s sencilla,
especialmente en el se reflexivo cuando se une como enclítico á
la voz anterior; en eclegia aparece con g, con sonido de sch ale-
mana ó ch francesa.
Este sonido procede: 1.** De ss latina: ouiesse, fosse, espesso.
2.® De s: falsso, Alfansso. 3.^ De rs: trauiesso {transversm),
muesso {morsus). 4.** Deps: essa de ipsa, essos de ipsos. 5.° De s
romance: yrse,
vn.— ia g.
Es la silbante muda continua infralveolar. Se distingue
de la s en la posición de la lengua, que para f se presenta con
la punta extendida, tocando casi los dientes, y para s con la
punta ligeramente levantada chocando con el centro de los al-
véolos. El castellano actual no posee este sonido de f en voces
aisladas, sino en determinadas condiciones {isla, mismo, Lisboa,
Israel), pero se le encuentra en los enlaces s-d, s-rr y otros
(las doce, dos reyes), y existe también en los dialectos antilla-
nos, andaluz, miurciano y extremeño, y en parte en el toledano.
En el P. C. figura ante todas las vocales y vocaliformes en prin-
cipio y medio de dicción; nunca aparece duplicado ni en fin de
dicción, sino en rarísimos casos, como no sea motivado por
algún enlace fonético. La s que figura entre dos vocales^ ya en
palabras aisladas (cosas, mesurado), ya en virtud del enlace
léxico (sos oios, myos amigos), tiene un sonido entre 5 y f (1).
El sonido f corresponde: 1.® Á c latina: giento, cena, langa,
2.* A d: vergitengas de verecundias. 3.® A ch: bracos de brachios.
(1) Fórster fSp€m SprahlJ supone que snena en todos los finales, pero es un error,
pues la » final suena « y no ^ , á menos de que la consonante sig'uiente reobre sobre
alia en el enlace léxico.
ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES 66
4.** A s: Qarago^y Qelfa, mesnadas, 5.® Á f del árabe: alcafar
de áUofr. 6.^ A s romance: quigab por qui sabe. 7.** Á ds ro-
mance: amistas, no de amieitias, sino de amista-^-s, 8.° Á s
árabe: faga, Qid, 9.^ Ats hebraico-caldaico: Baltasar de Belr
chatsar, 10.® A t latina con valor de c: alear, encamación, 11.° Á
sc'parefer, crecer. 12,° Á sch árabe: albricia de albascharah.
13.° A g; pwco de quinqué.
Se encuentra escrito en general con ^r, pero se halla represen-
tado también por s, como en amiste^', mesnadas y gran número
devoces con s enclítica procedente del pronombre se: nos le pue-
den camear=no se le pueden carnear. También figura con e
(albricia) y con e (vezcamos, dozientos).
2.° Grupo dental.
El grupo de articulaciones producido por el contacto de la
lengua con los dientes consta en el castellano del siglo XII de
cuatro consonantes, tres posdentales, representadas por las le-
tras t, d, Sf y oti^a interdental, representada también por la d,
I. — Sonido z. ^
Es la silbante posdental fricativa sonora, cuyo sonido no existe
ya en castellano moderno por haber llegado la z al término de
la evolución pálato-dental (1), que es el de la pronunciación
interdental que hoy tiene; se conservaba, sin embargo, todavía
en el siglo XVI, y para hacer comprender su diferencia de la g
uada mejor podemos hacer que transcribir lo que sobre la ma-
teria dice, con su acostumbrada minuciosidad y exactitud de
observación, Velasco (2):
(1) Véoae Joret: Du C dant let languet romanes,
(2) Orlhographia y pronunciación catttUana.
66 ELEMEirrOB FÓNICOS — C0NS0NAKTB8
cLa jer, última leü'a del alfabeto castellano^ se forma como la
c, cedilla^ arrimada la parte anterior de la lengua á los dientes,
no tan apegada como para la p, sino de manera que quede passo
para algún aliento ó espíritu que, adelgazado ó con fuerza, salga
con alguna manera de zumbido, que es en lo que diñere de la f
cedilla,por quien sinre en el fin de las sílabas ó dicciones donde
la f no puede estar» (1).
La única diferencia que pudiera haber entre la pronuncia-
ción aquí señalada y la correspondiente á los siglos XII y XIII,
es que el sonido e fuese algo más próximo al de ts que al de tf,
por constituir este último un grado más avanzado que aquél en
la evolución fonética de las palatales. Este sonido aparece en el
Poema en medio y fin de dicción ante todas las vocales, pero
no ante las vocaliformes. Nunca figura duplicada. Se halla es-
crito generalmente con s (plaza, gozo), sobre todo en los finales
(paz, prez, Díaz), y aparece alguna vez con c y con f, como en
(¡¡aragoija, v(}os, y excepcionalmente con dt en adtor.
El sonido z procede: 1.^ De^f latina: gozo de guatas, ví¡os de
oaiios. 2.^1>ec: az (adem), fiz, faz, dize. 3.^ Det'plazaáe
plaiea, ez(de •iüus)^ prez depretium. 4.^ De s: ahmnerzo de
admormus. En el grupo de st, según Baist (Zeitéchrift fur ro-
manische Phüologíe IX, 146), sólo figuran voces de procedencia
árabe, ó que han pasado por el árabe, opinión que nos parece
demasiado absoluta.
n. — La á posdental.
Es la consonante posdental explosiva sonora del castellano
actual en atUzs, perdón, podré; en algunos casos, especialmente
ante r, se hace interdental, sin perder por eso su carácter. Apa-
(1) Joret y Forster dicen con ratón: «En «1 P. C. f y x eet&n ordinariamente para
indicar la espirante afónica, * para la aonora; en el piinoipio sólo florara e; en fin sólo «;
•n medio domina r>*
BLKBÍENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 67
rece en el P. C. en principio de dicción, solamente en la pro-
nunciación enfática, ante todas las vocales, y siempre ante las
vocaliformes y consonantes, así como después de I, n, s, r: áues,
Dios, dueñas, firiálos, Peyáro, podrá, daldas. Figura también
con frecuencia/en fin de dicción: venid, sabed. Detrás de conso-
nante no suena algunas veces, como en grant, puedeni, sabent, á
menos de que siga vocal ó vocaliforme y haya enlace. Se halla
escrito en general con d,y & veces, especialmente en los finales,
con t 6 th: verdaU Cálatayuih.
Este sonido procede: 1.^ De df latina: Dios, diseña, perder. 2.^
De t: venid, vohmtad, sabei, did. 3.^ De d árabe: alcalde, alcán-
daras. 4.® De t germánica: aguardar, de warien. 5.® De th ára-
be: CalatayuÜk. 6.^ De una transición romance, por epéntesis:
valdré, pondrá, ondra. En Diego, la d es procedente de la t de
Sanct(^): Sant Yago^San Tiago>San Diago>San Diego.
Compárese esta formación con la de los nombres de santos fran-
ceses con ch, citados por Breal (1), que figuran en el vocabula-
rio hagiológico de Chastlain: saint Chaumond (de Anemundus),
Saint Chignan (de Annianus); sainte Chapte (de Agatha), etc.
m.—La t.
Es la posdental explosiva muda del castellano actual y
figura en principio y medio de dicción ante todas las vocales y
vocaliformes. Nunca aparece en fin de dicción, pues la t gráfica
que á veces se encuentra en algunas palabras, ó es muda {jme-
deni, sabeni), ó tiene el valor de d posdental, ya estudiado (ve-
nii, sabei, daX, grani)] tampoco se halla duplicada ni una sola
vez en el Poema, y figura siempre escrita con t.
Este sonido corresponde (indicando como siempre los ca-
sos más generales): 1.^ Á ¿ latina: tiempo, \al, tan, quaa^
(1) XJfH proithéH mppar9nt$ m firmmaU ^Senumia II 829).
68 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES
to. 2.** Á tt: meter de miiiere, 3.° A tt árabe: atalaya de attalá-
yi. 4.*^ A t germánica: tirar de tairán. 5.° Á t griega: mártires.
6.° Al cAi» hebraico-caldaico: Baltasar,
IV. — La d interdental.
Es la consonante interdental sonora continua del castellano
actual en dado, duda. Aparece en principio y medio de dicción
ante toda clase de vocales, no ante las vocaliformes ni consonan-
tes, ni en fin de dicción, ni después de la I, n, r, s. Es sonido
que se halla siempre escrito con d: da, adoro, dubáa, cobáo, etc.
Procede este sonido: !.• De ¿ latina: deber, dormir, bibda,
dado, adoro. 2.® De t: débdo, cóbdo, miedo, tenedes, espada, ma-
dre. 3.** De h dexar. 4.** De d romance: podremos.
8.^ Grupo palatal.
Comprende este grupo seis sonidos: cuatro genuinamente
castellanos, y, ch, II, ñ, y otros dos exóticos ó inseguros, que
representaremos por medio de sch, g.
I. — La sch.
Es la palatal suave muda del francés y del asturiano, galle-
go y portugués (l).'Este sonido, cuyo origen creemos con
Schuchardt románico (2), nunca ha tenido gran arraigo en cas-
(1) No ezietiendo letra» adecuadas en el alfabeto cistellano, y careciendo la impren-
ta de loe tipos adoptados por los fonetistas para la representación de este sonido, nos
vemos oblifirados á eicplear para su figuración signos compuestos é imperfectos, tanto
para este sonido como para varios otros. Para éste hemos adoptado la sch germánica,
como podíamos haber adoptado el te italiano 6 el »h inglés, en la imposibilidad de
utilizar el ch francés por tener en castellano su valor propio distinto del que posee en
francés.
(2) Oastón Paris {KUxi», 87) lo cree germánico; pero Schuchardt {Romania, III, 229)
establece su filiación románica.
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 69
tellanO; no existiendo más que transitoriamente en voces exó-
ticas, mientras pasaban por el período de aclimatación; en los
siglos medios se sostuvo algo más á causa de la influencia de la
mezcla de los agarenos con los cristianos y judíos; pero en el
castellano moderno ha desaparecido por completo del lenguaje
oficial, convirtiéndose su sonido, ya en el de la s, ya en el de
la y. Aparece en el P. C. únicamente en principio de dicción y
ante las vocales en algunos nombres propios y en el vocablo
árabe xamed.
Este sonido procede: 1.® De 5 latina: Xatiua de Setahis, Xerica
de Sérica, Xwcor de Suero; estos nombres, únicos en que apa-
rece el sonido sch procedente de s, son todos ellos propios del
reino de Valencia, cuyo dialecto ha conservado todavía dicho
sonido; en Salón, que ya no pertenece á ese reino, la influencia
lemosina no es tan eficaz, y figura constantemente la s marcan-
do el camino que había que recorrer para venir al castellano
actual. 2.® De x árabe; xamed de xamL 3.° De 8c: Ximena, Xi-
menez; la pronunciación sch parece aquí asegurada por la va-
riante Simenez, que el mismo Poema presenta, y por figurar
Ximena escrito con se en antiguos documentos.
No hay más casos del sonido sch en el Poema, y aun á éstos
dudamos mucho que se les diera el sonido indicado, siendo muy
posible que el pueblo los pronunciara ch ó «, según los casos, y
que los eruditos les dieran el valor de les. De todos modos, si el
sonido sch existió, su extensión fué reducidísima y su duración
efímera.
U.—La g.
Es el sonido palatal sonoro de la j francesa actual muy
suave, sin equivalencia en el moderno castellano. Este sonido,
como el anterior, no ha tenido nunca verdadero arraigo en el
70 ELBaíBNTOS FÓNICOS— CONSONAIíTBS
habla de Castilla^ habiendo desaparecido también^ fundido en
el de la ^ ó en el de la j, según los casos. Aparece en principio
de palabra ante la vocal e, y exoepcionalmente en medio y fin
de dicción.
Procede este sonido: 1.** De M latina: ge [illi), gelo, gela, ge-
hs, gelas. 2.** De g: gentes, gentil, gesta. 3.® De tg provenzal ó
francesa: hamax de hamatge (de har-^^-nat-^-cum).
Figura escrito en general con g, y excepcionalmente con x
en hamax; pero repetimos aquí lo que acabamos de decir de la
sch: muy posible es que el sonido que se diera (1) al ge fuera
el de una aspirada^ cuando no el de una s. El sistema de las
silbantes y cuchicheantes es aun hoy mismo muy inseguro en
castellano (2).
rn. — La y.
Si este sonido^ igual al actual de ya, jo, existía ó no en
los tiempos en que se recitaba el P. C, no es cosa fácil de ase-
gurar de un modo positivo. Nos inclinamos, no obstante, por
la afirmativa, atendiendo á que, dada la íntima relación exis-
tente entre la vocaliforme palatal y la consonante y (comp. el
hierro con el yerro en el mod. cast.), nada más natural que
el paso de la primera á la segunda en cuanto una causa
cualquiera, la rapidez en la pronunciación, el énfasis ó la ac-
ción de la consonante precedente, se hiciera sentir con eficacia.
Afiadiendo á esto el reconocimiento de este sonido en la lengua
por todos los antiguos gramáticos y literatos que hacen constar
su existencia (3), sin indicar que fuera de reciente introduc-
(1) Véase la cita que hacemos más adelante, al tratar del sonido >, sobre la dada
qae todavía se presentaba en el siglo XVI entre vigitmr y vi«irar, quigé y quU$,
(2) Fr. Wnlíí: UneÍMpitre d§ phonétique av9C trtHUcription d'un t0eet$ andakm.
(8) El marqués de VUlena, que es el testimonio mis autorizado que pueda altarse,
dice en su Arle d9 trobar: «La « e la i en prínzipio de vocal se hacen consonantes*.
ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES 71
ción, no parece dudoso que debamos admitirlo sin escrúpulo,
aunque sin darle la extensión que tiene en el castellano moder-
no, no ya sólo en medio de dicción, pero ni aun en principio
siquiera.
El sonido y aparece en el P. C. en principio y medio de dic-
ción ante las vocales. En fin de dicción no aparece sino á con-
secuencia de algún enlace léxico, y aun en tales condiciones su
existencia no es segura, dependiendo de la rapidez y del énfa-
sis de la pronunciación el que la y resulte consonante ó sólo
vocaliforme. Esto mismo sucede con la i de las voces iura, iw-
dios, iuntas, iustos y sus similares que, en general, cuando no
es la consonante y, es más bien la i vocaliforme que la conso-
nante y, pudiendo ser hasta la vocal i; ejemplos de estas vaci-
laciones saltan á cada paso. De todo esto se deduce que la i, y,
ante vocal, no tenía valor fijo, dominando, sin embargo, la vo-
califorme en las voces ortografiadas con i, y la consonante en
las escritas con y, especialmente en jentes y yuso, que son las
dos palabras en que la pronunciación con y es más fija, sin
estar del todo asegurada.
El sonido y procede: 1.^ De^ lat.: ya, yazer, yoro. 2,^ De g:
jentes, ya, yernos, 3.° De h: jerbos, trajo. 4.° De h germánica:
yelmo. 5.® De i griega: leronimo, lesus. 6.^ De di: cajo, ojo:
pojo [poditmi). 7.° De ge; ensajar de exagiare. 8." De hi: aja
dehábeat, hábiat. Q.^Dej latina por transposición: vujas de
juvassem > uviass^ > vujas. 10.® De y mozárabe: acajaz.
11.** Prostética: jermo de eremtés.
El sonido y se encuentra escrito generalmente con y, sobre
todo en los casos más seguros; pero aparece también con fre-
cuencia con i, y excepcionalmente con y.
72 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES
lY.—La ch.
Es el mismo sonido del actual ch castellano^ idéntico al ce,
ci italiano, tsch alemán. Su existencia alcanza á los más remo-
tos tiempos de la lengua, según cumplidamente ha demostrado
Joret (1), y sólo en el dialecto panocho de la huerta de Murcia
ha adoptado otra pronunciación* Se encuentra en principio y
medio de dicción ante todas las vocales, no figurando al fin
sino en noch y en mucYi, preciosa variante de muy, que nos
muestra la transición de un sonido á otro. No se repite nunca,
y se halla siempre escrito con ch, aunque no siempre este di-
grama corresponda á este sonido, pues no pocas veces está re-
presentando la i ó c velar.
Procede: 1.° De ct: echar, dicho, noche, Stmoüio, eowdticho.
2.^ De It: ascuoho, mucho; en este caso, sin embargo, creemos
que la derivación no es directa, sino que ha debido preceder la
metátesis ti, dando primero muVium, trocado en m««cho por la
repugnancia del castellano á este grupo de consonantes, me-
diando además quizá mutio, 3.® De c: chicos de ciccos, 4.° De
el: desmanchar de eX'man*c'*lare> esm>anclar. 5.° De k caldaica:
Melchior,
Y.— La U.
Es también el mismo sonido II del castellano moderno,
aunque todavía en muchos casos no se había fijado defini-
tivamente, vacilando la pronunciación entre I, l-l y K. Que
existía en aquellos tiempos lo garantiza, por ejemplo, la escri-
tura U por ti, que aparece varias veces, no sólo en voces pro-
(1) V. Joret: DuCdcHMlMtoM^tMfromonM.
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 73
denles del latín^ sino en palabras ya romanceadas; quedando
únicamente la duda de si muchos vocablos de los que actual-
mente tienen U y que figuran en el Poema con I ó con II se pro-
nunciarían de uno ú otro modo, inclinándonos á creer que su
verdadera pronunciación, cuando su origen es el digrama lati-
no U, es ¡rl, y sólo excepcionalmente 11. Este sonido, tan fre-
cuente hoy en principio de palabra, no aparece en el Poema
sino una sola vez en tal posición, y para eso en un monosílabo
producido por el enlace léxico lio por t h (de te lo). Figura
siempre escrito con II en el Poema; hay, sin embargo, muchí-
simos casos en que aparecen con I las voces escritas con II; pero
creemos que, en general, es porque tal era la pronunciación que
se las daba; en cambio algunas como gielh, escritas con II, de-
ben leerse con I ó cuando más con l-l; sólo en las voces en que
la II procede de ti, gl, li, pl nos parece segura la pronunciación
fi, y aun de éstas hay que dejar como dudosa Belleem de Beth-
leem. En medio de dicción se le encuentra formando sílaba con
iodas las vocales, y en fin no aparece nunca (1).
Eete sonido procede: 1.^ De II latina: castiéllo, cuello, viUa,
camño, tMéüen. 2.^ De li: marauiüa de mirábilia, omillom de hu-
müio me. 3,^ De gl: sellada. 4.® De ti: escuellas de escoÜasK^es-
coitos, Uo de i(e)lo, falla de faila<Jalia. 5." De rZ romance:
acogeUo por acogerlo, vedaUo'poT vedarlo.
VI.— Za ft.
Es también el mismo sonido del castellano actual, no ofrecien-
do duda su existencia por constar que ya en latín vulgar era
siglos antes conocido. Aparece en el Poema sólo en medio de
(1) Ya el marqués de Villena decía en su Artt dé trobar: «La L se dobla para hacer-
la pUnlflonante al principio y al medio. En el fin nunca dobla, sino en la lengua Le-
aoainat.
74 SLBMENTOS FÓNICOS — C0K80NANTBS
I
dicción ante vocales. Está escrito en general con ñ, alguna
vez con nn [danno), y en señorío, dones, Cárdenas, duen<is, ma-
nana, puno con simple n, estando asegurada la lectura ñ por las
variantes numerosas en que estas mismas voces figuran escritas
con ñ.
El sonido ñ procede: 1.® De nn: año, paño. 2.* De gn: seña,
diño, coñosce, cunados. 3.° De ni: España, señor, armiño. 4.** De
ne: adeliño, estraña. 5.** De nu: enseñar. 6.' De mn: dueña, sue-
ño, escaño. 7.* De na: tañen de tangunt. 8." De ngl: uña de ún-
gela, senos de sing¡**los. 9.® De nd: cañado de caáenatunC>caina»
tunC>cannato>cañado. 10.^ De nrn: niña de mínima. \1.^ De n:
sañas, laña (plana), leña [plena), buenos, peonadas; todos estos
casos, sin embargo, nos parecen muy dudosos, y nos inclina-
mos á leerlos con simple n, ó cuando más con n-n, pudiéndose
estimar como faltas del copista.
§ 3.° Sebib gutukal.
La serie gutural comprende cuatro sonidos, emitidos todos
ellos desde lo más profundo de la cavidad bucal: la h aspirada,
la (7, la c y la^'.
I. — La h.
Este sonido ha desaparecido del castellano actual sin dejar
más que levísimaa huellas en las voces con ue inicial, como
htéevo, hueco, huesos, que se pronuncian casi por el pueblo como
si fuese una g suavísima; pero se conserva dialécticamente con
más ó menos pureza en andaluz y extremeño, así como en los
dialectos hispano-americanos. Su existencia en antiguo caste-
llano no es dudosa, habiendo sido ortografiado (1) ya con v
(l) Morel Fatio, Somania, IV, 46.
mKBIENTOS PtíNICOS— CONSONANTES 75
(7ue8ped), ya con h, y después con g, y está asegurada por el
testimonio de todos cuantos en estas cuestiones se han ocupado;
conocido ya este sonido de griegos y germanos, y no extraño al
latín vulgar, la invasión áxabe no hizo más que ampliar sus
dominios, sin que pueda, por tanto, atribuirse exclusivamente
á los moriscos, como lo hacen Nebrija y Valdés, su introducción
en castellano, ni menos remontarla, con Ascoli (1), al ibérico.
En el P. C. la A figura en principio de dicción ante las vocales y
vocaliformes; en medio de dicción su valor es dudoso, inclinan
donos á creer que en trahe, por ej., por las variantes sin h, su
objeto era evitar simplemente el hiato; en fin de dicción su
valor también ofrece duda en los poquísimos casos en que figu-
ra, como Calatauthy Calatayuh, Calatayuth, opinando que tiene
por objeto representar fielmente el sonido de la th final con el
valor de d posdental que en su lugar la hemos asignado. Ordi-
nariamente aparece este sonido escrito con h; pero hay tres
casos en que, por más que no aparece gráficamente, creemos
debe existir, como lo indican las variantes; estos casos son ar-
dido, ardida, ardiment] también aparece representada por una
g en guegoe, voz que muestra la transición dehÁj,
El sonido h procede: IP De A latina: huésped, huerta, here-
dad, 2.® De /latina: ha defacit, caso único que el Poema pre-
senta de la transformación de / en h, que tanto se generalizó
después; por entonces el castellano no sólo conservaba la/ latina
sino que transcribía por / la aspirada árabe y aun la germánica.
3.* De g: Jiemumas, hyemos. 4.° Del espíritu griego: hermar de
£f7jlio< . B.® De j: huiar de juvare, guegos de jocos. 6.® Proté-
tica ante ue de o tónica: Huesca, huebra, hu^los\ la pronuncia-
ción aquí no es, sin embargo, segura, pudiendo estar la h por
g suavísima, por la tendencia que siempre ha mostrado en tales
(1) D^ UUrt glotMogieh9, en la miscelánea «In memoria de NapoleoDe Calz é Ugo
Angelo Canello.»
76 ELEMENTOS FÓNICOS —CONSONANTES
casos el castellano^ ó ser simplemente signo de que la u si-
guiente es vocalif orme, lo cual puede también aplicarse á hyer-
nos y hya, hyo, 7.** Des; Ay por si de sic, caso único, y no del
todo seguro, que se presenta en el verso 1528.
II. — La g.
Es la gutural sonora del castellano actual en ga, gue, gui,
go, gu, y tiene dos sonidos, uno continuo y velar ante las voca-
les y vocalif ormes, y otro explosivo palatal ante las líquidas I,
r, que son las posiciones en que se presenta en el Poema. Estas
diferencias, sin embargo, no tienen verdadera precisión, y son,
en general, entonces como ahora, puramente circunstanciales
é individuales, pues hay quienes pronuncian la g siempre ve-
lar y continua, y quienes la hacen en todo caso explosiva y pa-
latal, y hasta una misma persona, según las circunstancias,
la pronuncia de uno ú otro modo. La distinción que hacemos
es, por lo tanto, más bien teórica é hipotética que absoluta y
práctica. Con ella queremos hacer constar únicamente que en
castellano antig o existían ya los dos sonidos que hoy tiene la
g llamada suave. El P. C. presenta el sonido g constantemente
escrito con g, excepto los casos dudosos de hue inicial que opor-
tunamente hemos señalado al tratar de la h en el párrafo pre-
cedente.
Procede este sonido: 1.^ De ^ latina: gallos, gozo, gloriosa,
sangre. 2.° De g germánica: albergad de heriberga. 3.® De c:
agora (hac ora), ciego, digo, amigo. 4.^ De g: algo, agíM, eguada.
5.° De j: guegos de jocos; aquí el sonido g no nos parece comple-
tamente seguro, y es posible que al lado de guegos se dijera:
hfiegos, como al lado de huertas, guertas y al de hueste, gueste.
6.** De k germánica, previa latinización: Rrodrigo, 7.** De U:
consego de consilium; las variantes conseio, consseio, hacen du-
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 77
dosa aquí la pronunciación de g, que bien pudiera ser una h as-
pirada^ como la de quegos, 8.** De y romance, procedente de e,
i vocaliformes: tengo, salgamos; por analogía con éstos, aparece
en pongo áeponeo por pono. 9.° De w germánica: guarir, gue-
rra, guisa, aguardar, 10.° De w áxabe: Cruadalfagara, aguazih
11.® De g árabe: guadamefí, algara, 12.^ Epentética: mingtsar
de minuere; aquí, sin embargo, la derivación es directa de min-
gua, 13.° De g hebraica: Golgota de Gnlgóleth,
ni. — La c.
Eí el sonido gutural explosivo de la c actual, y presenta
también dos variantes, siendo velar ante a, o, u, (ca, co, cu), y
palatal ante e, i. Figura en el P. C. ante todas las vocales y
vocaliformes y ante las líquidas I, r en principio y medio de
dicción. Nunca es final, y se encuentra escrito con c (cara, colo-
res, claro); con qu (querer, quitar), y con ch (archa^s, mar-
chos); en yncamos por ynchamos la lectura es dudosa, aunque
el sonido de c velar parece indicado por lo insólito del caso de
la representación de ch por c, que, sin embargo, es exigida por
la evolución de la palabra.
Este sonido procede: 1.° De c latina: caber, comer, clamor.
Criador, 2.® De q: querer, como, qual, quinze, 3.* De ch: carta,
arcas, christianas. 4.° De ce: boca, vacas, 5.°Deft germánica:
fresco, blanco, esquila, 6." k árabe: alcándaras, 7.® De X grie-
go: Christo.
TV.— La j.
Hé aquí el sonido do más difícil estudio que presentan las
lenguas románicas. Pasa hoy como artículo de fe entre todos los
romanistas que este sonido no apareció en español sino á prin-
j
78 ELEMENTOS FÓNICOS --OONSONAIilTBS
cipios del siglo XVI, y no se generalizó hasta entrado el XVII.
Esta opinión, recogida por Wolf en el Jahrbuch, fué lanzada
por el fundador de la filología románica, Diez, en la corriente
de los estudios románicos, y aceptada, glosada y amplificada
por Engelmann y Dozy, Milá y Fontanals, Joret, FOrster, Wig-
gers, Baist, Meyer-Lúbke, y por cuantos hispanistas, como la
Michaelis, Schuchardt, Comu, Morel-Fatio, VollmOller, etc.,
se han ocupado con más ó menos detención de este asunto en
las revistas lingüisticas y filológicas de Alemania, Italia y Fran-
cia, ha llegado de tal modo robustecida hasta hoy, que es ver-
daderamente temerario el ir contra tan poderosa corriente, con
riesgo grave de ser arrollado en tan generoso empeño. El con-
vencimiento que tenemos de que tales aseveraciones son erró-
neas y el culto que se debe siempre á la verdad, nos obliga, sin
embargo, á revisar este interesante capítulo de la fonética his-
tórica castellana.
El punto de partida inmediato de tan aceptada opinión se
encuentra en el discurso de recepción en la Real Academia Es-
pañola de D. Pedro Felipe Monlau en 1859. Monlau, en tan so-
lemne ocasión, formuló, en efecto, en términos categóricos (1),
la aserción de que el sonido gutural fuerte de l&j fué debido «á
la moda introducida por los cortesanos de Carlos I, al alemán
moderno». Monlau aseguraba que este cambio estaba testimo-
(1) «La critica histórica demuestra^decia— que la madama del anticuo sonido
•dental de \a,J y de la« en sonido gutural fuerte, así como la nudania de la s recM-
> nante (preco-latina en la « ceceosa ó balbuciente (mudania que no cundió en las re-
»gione8 de Ultramar) no se verificaron hasta fines del siglo XVI ó poco antes, ni se
•generalizaron hasta entrado el XVII, cuando ya no había africanos en España, y no
•desde un principio ni con motivo de la invasión de éstos, como geoerslmentese cree.
•A la moda introducida por los cortesanos de Carlos I, al alemán moderno, que tam>
•bien introdujo cierto número de voces en el castellano, debe este idioma, más bien
•que al árabe, el sonido gutural fuerte que tanto distingue nuestra pnmuncisción de
•la de los restantes idiomas neo-latinos.» En nota afisde el erudito académico: «La h
roñaba (antes del siglo XV) siempre gutural fuerte cuando procedía de f latina, pro*
nunciándosejciftto, >art'na,y6no, eto.» 8i esto es asi, ¿qué necesidad hay de acudir á
loseortesauosdeCarlosV que, dicho sea de paso, tsn mal vistos eran en Castilla,
para explicar un sonido que ya existía en la lengnat
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 79
nifido cno sólo por las gramáticas castellanas y obras gramati-
cales antigoaS; escritas por nacionales y extranjeros^ sino tam-
bién por las obras no gramaticales;» pero es el caso que
no citaba ninguna. Cotéjese el párrafo del discurso de Mon-
km con lo que D. Antonio Puigblanch decía en Londres
en el prospecto de sus Observticiones sobre el origen y genio
de la lengiM castellana, siete lustros antes^ y se verá que el
erudito médico-literato no hacia más que repetir lo dicho por
Paigblanch, hasta con sus mismas palabras (1). El único autor
que Monlau citaba era el gramático Gaspar Sciopio de 1685;
pero Sciopio dice únicamente que hacía pocos afios que las mu-
jeres españolas habían empezado á cambiar el sonido de la x, j,
y g, dándole el valor gutural de la ch alemana ó X griega, lo
cual obligarla á traer el cambio en cuestión, dado por Monlau
y Puigblanch en 1502, á siglo y medio más adelante.
A prioriy la afirmación de Monlau no resiste á la más ligera
crítica: si á principios del siglo XVI el sonido de la^ y de la a;
era el de la ch francesa y Quixote se pronunciaba Quichote (2) y
ajo=(qo á la francesa, ¿qué causa tan poderosa ha podido ha-
cer cambiar este sonido de ch en j, contra todos los princi-
pios de la evolución fonética, hasta el punto de hacerle desapa-
(I) •DesQéstrase— decía^-eon cnanU eyideneia pueda desearse, qne la mudanza
•delaati^o eonldo dental de laa dos consonantes J y ac^ qne es el de la i y de la ch
«ftmnceflaa, en fpitnral, y de la ^ rechinante greco-latina en la que llamamos ceceosa
>6 balbuciente, no se Yeiifleó en el castellano hasta fines del siglo XVI 6 poco antes, ni
»M biso común en él hasta muy entrado el siglo XVII, cuando ya no había africanos
•en BapaSa, y no desde un principio y con motivo de la invasión de éstos, como
•creen naestroa escritores; con lo cual está dicho que si hoy fuera posible oir pro-
•aunoiar él castellano á les grandes literatos y & los' ílunosos capitanes del siglo en
»que lA Bspafta llegó á la cumbre de su gloria, nos habían de perecer extranjeros, sin
•exceptuer délos literatos ni al mismo Cervantes ni á Lope de Vega.» (¿Por qué se los
había de exceptuar? ¿Por ventura no estaban sometidos á la ley común hablando
como todos sus contemporáneos?)
(S) «Cervantes— decía Monlau^pronundaba el nombre Quixoté como lo pronuncian
boy los franceses, aunque no hacia muda la • flnaL»— «Cervantes— había dicho mucho
antee Puigblanch en sus Opú*etéloa ^amá(ieo-«a/iHeo«— pronunciaba el nombre Qwtoo-
if como le pronuncian hoy los franceses, excepto que daba todo el valor de vocal pro-
nto á U i fisal y no le apoyaba tanto en la eegunda eilaba.»
80 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES
recer por completo^ sin dejar rastro alguno, ni en el castellano,
oficial, ni en ninguno de sus dialectos? Sólo una potentísima
influencia étnica, una gran invasión, por ejemplo, podría expli-
car este singular fenómeno; pero no sólo semejante invasión no
existe, sino que todas las corrientes lingtiísticas cuyo influjo
pudo sentir el castellano, más bien debieran contribuir á con-
servar el pretendido sonido dental (palatal sería más propio) do
la X, g, j, y hasta á producirlo si no existiera, que á borrarlo
del alfabeto fónico de Castilla; ese sonido, en efecto, existía, y
se ha conservado con modificaciones imperceptibles en Portu-
gal, que por entonces entró á formar parte de los dominios cas-
tellanos;, en Cataluña, Valencia, Galicia, Asturias y parte da
Aragón y Navarra, que formaban parte tan importante de la
corona castellano-leonesa; en Francia, con la que España esta-
ba en continuo contacto, y en Italia, donde la dominación es-
pañola contaba con extensas posesiones. Es más: hasta Flan-
des y Alemania, cuya influencia, siquiera fuese más lejana, no
queremos desconocer, poseían en su sch el mismo supuesto so-
nido X del castellano, y los moriscos andaluces, marroquíes,
argelinos y tunecinos lo poseían también; en cambio el sonido
actual de la j era absolutamente extraño y lo ha seguido sien-
do, no sólo á los franceses, italianos, portugueses, valencianos,
catalanes, gallegos y vascongados, sino á las extremeños, á los
andaluces y á los hispano-americanos; sólo existía en algún
dialecto italiano (el etrusco de Sciopio) y en el alemán. Es decir,
que el pretendido sonido palatal de la j, x, g de Castilla estaba
encerrado en un estrecho círculo fonético formado no sólo por las
lenguas extranjeras, sino hasta por los mismos idiomas y dia-
lectos peninsulares, círculo en el cual sólo se percibía ese soni-
do, cuando de pronto unos cuantos caballeros que acompañan
á Carlos V desde Flandes, y á quienes no podía chocar tampoco
dicho sonido, puesto que lo poseían en su lengua, rompen
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 81
aqael círculo, penetran en Castilla y seducen de tal modo á no-
bles y plebeyos con la aspereza de su ch germánica, que los cas-
tellanos se ponen á porfía á desterrar de sus palabras el sonido
palatal de \&a x, g y j, sustituyéndole con el gutural fuerte de
la j* actual, en tales términos que ni siquiera ha quedado en el
castellano moderno ni una palabra de muestra de la antigua
pronunciación. ¿Es esto verosímil? Ni el carácter del pueblo
castellano se presta á semejantes imitaciones, ni su acogida á
los flamencos de Carlos V fué tan lisonjera como se requería
para que así se prendara de su habla, ni aunque lo uno y lo
otro hubieran sido, era bastante causa tan pequeña para pro-
ducir resultado tan transcendental como el de cambiar de raíz
la fonética de todo un pueblo, á pesar de todas las influencias
del medio ambiente que tendían á su conservación.
¿Qué queda, después de esto, de la doctrina de Monlau? Una
afirmación en el aire. Es verdad que Dozy y Joret, FOrster y
Baist han citado numerosos autores antiguos para comprobar la
verdad de semejante afirmación; pero los testimonios invocados
al efecto son vagos los unos y faltos de autoridad los otros, y al
mismo Joret, que los aduce en mayor número, no le inspiran
sino mediana confianza; todos ellos, aun admitida su autori-
dad, no demuestran que no existiera en el siglo XVI el sonido
de la y actual, sino únicamente que las letras x, j, g represen-
taban, en general, sonidos distintos de los que hoy tienen. En
cambio, contra lo aseverado por Sciopio^n 1685, de ser recien-
te la introducción en España de este sonido (no hablemos de la
atribución de su introducción á las mujeres españolas) , está el
testimonio terminante de Doergangk setentay un años antes (1),
y el no menos concluyente de Velasco en 1582 (2), y, por no ha-
(1) «G tute « et < eíTertnr míJ longrum, toI at x ante vel inter vocales, vel ut éh
*imd Germanos, ut mug^r^ ^^^^% qoasi m«»oh0r, rwhir.*
(9) «La otra yoi de la y con « y con <, que por la que tiene su nombre se le atribuye
»por propia en el castellano, es de las muy somi vocales, y difflcultosa y casi imposi-
6
82 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES
blar de otros muchos, el respetabilísimo deNebrija (1), que
en 1492 habla en su Gramática castellana en talos términos del
valor fónico de la x, la j y la g, que no cabe dudar que se refe-
ría al sonido gutural (2), que él atribuía, como Velasco, al ará-
bigo. ¡Tan antiguo debía ser que se habían por completo per-
dido las huellas de su origen 1
Al lado de tan precisas y autorizadas declaraciones, fuerza es
reconocer que en el siglo XV existía el sonido gutural de la
j, y como entre el siglo XV y el XII no se había producido
ningún hecho bastante para alterar el sistema fonético del cas-
tellano en esta materia, fuerza es también reconocer que lo que
existiera en el siglo XV debía existir también en el XII, y que
el compositor del Poema del Cid hablaba con la j del castella-
no actual. La consignación de este hecho basta realmente á
nuestro propósito; pero quebrantada así la urdimbre de la his-
toria de este sonido, no dejaremos de hacer notar que, no pu-
diendo venir, como quiere Nebrija, del ái*abe, pues según En-
gelmann, Dozy, Gayangos, Moreno Nieto, Baist, Eguilaz y de-
más arabistas, el arábigo no tiene este sonido; ni pudiendo
atribuir su origen al gótico, porque el gótico, según nota don
Agustín Pascual, no lo poseía; ni al griego, porque si al griego
■ble de pronanclar k los eatranjerOB como el castellano la pronuncia, que aunque
•otras naciones pronunciaa ge 6 gi, es alle^nndose al sonido que la ch tiene en la
•nuestra, 6 en otras formas que casi nunca se conforman con el castellsno.» Mfta ade*
lante dice- «Aprovecha poco razón contra el yso, que aun en el latín se pronuncia la
»i iota comnao si tóese J larfira; y assi en las palabras «iut, eiusdem, aiiumodi, de qae
•abominan los extran^feros, y con razón. Lomesmo es en iuro, lustitia, iuMto^ que le~
•yendo el latín los pionunclAu vuli^rmente á la castellana. Y así maiMías en latín
> con i y mo^Mf od en romanzo con p se leen de una mesma manera. Y iaze^ palabra
•antigua de epitaphios, que so deue pronunciar como en el latín, ba vecido a decirse
»jazé como con j larg^a, hastn llegar la mala costumbrd á corromper el nombre propio
•que la i pequeña tiene en el griefro, llamándola i jota conj larg-a por iofa.»
(1) Gramática que nuevamente hizo sobre la Ungua catíellaní (Salamanca, 1492).
Sólo la rareza de este precioso libro, del que ni Sánchez Moguel ni nosotros mismos
hemos encontrado ejemplares ni en Salamanca, ni en París, ni en Toledo, ni en Alca-
lá, ni en ninguna otra Biblioteca fuera de la Nacional de Madrid, explican, ya que no
lo justifiquen, el que hayan podido correr con validez ciertas especies que, ie ser Ne-
brija conocido algo más que de nombre, ni aun hubieran nacido siquiera.
(2) Véase lo que dice en el cap. V, folio 9 recto y siguientes.
ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 83
se debiera, no se comprende que existiera en Castilla y que no
se encuentre en el litoral del Mediterráneo ni del Atlántico; ni
al fenicio, como ha pretendido Vergara, por motivos idénticos,
hay que aceptar, hoy por hoy, la conclusión de que el sonido
j es un sonido autóctono en Castilla, en el que han venido á
fundirse las variadísimas aspiradas árabes, hebreas, grie-
gas, latinas, góticas y célticas. Sólo así pueden explicarse
hechos innegables que hablan más alto que todas las teorías,
cuales son la persistencia de este sonido hoy mismo en Castilla
enfrente de todas las influencias de los dialectos y lenguas ve-
cinos que le desconocen ó lo debilitan; la falta del mismo en
el árabe y su existencia en mozárabe y aljamiado; las antiguas
dobles formas gráficas de Chintila y Quintila, Sánchez y San-
gez; las vacilaciones entre guiiar y agijar, yentes y gentes; \ss
irradiaciones léxicas perpetuadas hasta nuestro días de raya y
raja f fincar, hincar y jincar, etc. (1).
Lo extremadamente difícil es determinar ahora con precisión
los casos en que el sonido^' aparece en la obra de Per Abbat;
confesando que en este terreno resbaladizo no cabe más afirma-
ción absoluta por ahora sino la de que el sonido existe (2), in-
tentaremos fijar, procediendo por orden, ysiempre con la salve-
dad indicada, las voces en que ofrece mayores probabilidadcv^
de existir.
(1) La iDjportancia de toda esita doctrina, Uamada á producir la entera revisión liel
ya IkUado proceso de la historia de la j^ nos había obli^rado á reunir grandes y precio-
MM materiales, que tenemos que renunciar á exponer aquí, como era nuüStro deseo,
por la premura del tiempo que nos agobia.
(2) Todavía en el siglo XVI no sq había fijado la lengua en muchas voces, y no siu
exiraBeza leemos boy en el Dialogo de la Ungu^ de Valdés (sobre el autor del Diálogo
V. Meoéndez Pelayo Hittoria tU lo» heterodoxos eepañoles, II). «Marcio.— ¿Qual os con-
tenta mas, vigilar 6 visUarf Porque veo algunos, y aun de los cortesanos mas princi-
pales, qae usan mas la g que Ia «. ¿Qual teneys por mejor dezir, quige o quigera o
qui$4 O 9MMÍ6ra?~ Valdés.— Yo por muy mejor tengo la «, y creo que la g no la aveys
oido usar a machas personas discretas nacidas y criadas en el Rey no de Toledo o en
U corte, si ya no fuesse por descuido.^MARCio.— JSn la verdad creo sea así, aunque
DO foeseo sino porque el vigilar tiene a mi ver de villanesco (pág. 10, tomo II de la
edición de Mayáns).»
84 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES
Entre las escritas con x inicial no creemos que haya nin-
guna que deba pronunciarse con j\ todas ellas deben sonar
con sch alemana ó ch francesa, fundándonos para creerlo así
en que estas voces son casi todas nombres propios del reino de
Valencia {Xatiiia, Xerica, Xucar), en que el sonido ch domi-
naba, con más un vocablo arábigo, xamed, de xami, y los nom-
bres Ximena, Ximenez, que ofrecen la variante Bimenez, indi-
cio más que probable de la pronunciación palatal de \q,x.
De las que tienen x en medio de dicción creemos que en ge-
neral deben pronunciarse todas con^', fundándonos para ello en
la persistencia de la transciípción con x, en lo común que es
en los pueblos de Castilla la forma arcaica ejidos para designar
las tierras de labor sitas á la salida de los pueblos, y en que
las variantes que hubieran dado estas palabras, si hubiera
sido otra su pronunciación no han dejado huellas en la len-
gua (1).
En cinxo, QÍnxiestes, la pronunciación debía fluctuar entre
los sonidos x, ch, y, como lo prueban las formas ^ntas, finchas
y la ^ adoptada definitivamente por el castellano moderno
(ciñó de cinyó).
En exorado la x conserva su ylÚot latino de ks por el carác-
ter erudito de la palabra, que en otro caso hubiera presentado
invertidos sus elementos como los ofrecen las formas yscamos,
viaquiessen, visquier (2), etc.
(1) Al contrario, las formas tan antiguas del reino de León, di\on, trt^on^ tru-
JOM, etc., se conservan en toda su pareza en la proyincia de Salamanca, por ejemplo,
El único caso dudoso es rraxo /^raja, rayaj.
(2) Grober nie^a que oo haya podido dar«c, y Meyer-Lübke fOra/m, dét Utng. ronu 7,
41'7) sostiene que en general la inmersión de x en «A no se realiza sino cuando las
voces con a han sido introducidas en la lengua en una época en que la antigua x no
existia ya tiempo hacía. Admitido esto, siempre resultará que el « ó A« de vixit apa*
rece con sus elementos invertidos en el vUquxo español, como en el ^sUc provenzal 6
en el vesquí francés. ¿Quiere atribuirse esta invención á los eclesiásticos y suponer
que leían y cantaban vUquit^ r§9urré9quU por fiioaU, ruwrr^aeitf Pues si así es y seme-
jante trueque no podían fundarlo en su educación literaria, es evidente que lo saca-
ban de la lengua popular que hablaban ellos mismos.
BLEMBNTOS FÓNICOS — CONSONANTES 85
No hay más casos de x final que tres en el Poema del Cid:
hamayi, cuya pronunciación es dudosa, aunque nos inclinamos
á creer que debe asimilarse á la de usaxe por la identidad de
origen de la desinencia; aáwx, donde la gutural está asegurada
por adu^o, aduga, aduxier;ydiiL, donde lo está por digo, dixier,
dixo, etc.
En cuanto á las yoces escritas con i ó j, que deben ser agru-
padas en un solo haz porque antiguamente se usaban casi in-
distintamente ambas letras, observaremos que, salvo alguna
excepción, como iantar, rnaior, todas ellas (1) deben pronun-
ciarse con sonido de j: JMro,jw?>ío, iwrúj, ludios (2), otos, Taio,
fijos, fijas, consseio, ynoios (3), etc.
Por lo que hace á las palabras escritas con g, creemos que
sólo la g intermedia de ge, gi, como en muger, ángel, agena,
debe leerse como y, excepto en los casos en que se presenta como
variante de gtie [page, eaualge 'pov pague, cabalgtie) en que tiene
sonido de^ suave.
Procede este sonido: 1.°: De J latina: iura, juizio. 2.° De x:
dexar, dixo, aduxier, 3.^ De el romance: oios de oc-^-los, oueias
de ovic-^Aas, maian de mac-^-lant, 4.° De i griega: Gerónimo.
5.** De fe románico: maie de usai-*'Cum, 6.*» De ss: abaxar de
adhoasare, 1," De di\ pular, rraxo (raáiavit), vergel de viriüai-
rum. 8.* De li: muger, meior, conseio, agena. 9.° De y griega:
ángel de ^^rre^oc". 10.° De g latina: Taio de Tagus. Lo que no se
(1) U»a\e es dudoso: pero nos inclinamos á creer que entra también en la regla ge-
neral.
(3) Oportunamente hemos advertid ) que las tocos con i seguida de Tocal, sobre
todo si el grupo es inicial, son de pronunciación dudosa, sonando ya con i Tocalifbr-
me, ya con>.
í^ •Confiar, Cid 1866 (cf. queqot 2585) prueba -dice Meyer-Lübke {Gram. 1, 468)—
que el castellano habla alcanzado el grado y desde el siglo XI.» No podemos asentir
á esta opinión: Cotuagar bajando en la escala de las aspiradas 5 Queqos subiendo en la
mSsma hasta coincidir en su representación gráfica haciendo el originario li de tofiti'
Mum Igual aU de Joeot, demuestran que la pronunciación de uno y otro es lay actual
de andaluces y extremefios, el grado intermedio de la aspiración & que los andalu-
ces rebajan la>oia castellana 6 suben la h procedente de la antigua f.
86 ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES
había producido todavía en el siglo XII, ó por lo menos no se
encuentran señales de ello en el P. C, como no sea en el
ha por fa, que en su lugar hemos apuntado, es el cambio de la
labial aspirada latina / (ph) en h aspirada, una de las fuentes
más abundantes de la gutural jota en el lenguaje popular, prue-
ba (1), si otras no hubiera, del fuerte arraigo de este sonido en
el habla castellana.
(1) Nada más freciientef en efectOf que oir decir en cualquier ciudad 6 pueblo de
Castilla y de León á la gente inculta>uf por /í/^, ju^níe por fu9nt§. Al^^unas de estas
variantes ban lle£^ado ya á penetrar en las corrientes semicultas del idioma, como
ju§rga por httélff a, jándalo por cmdalus, Y no se yaya d atribuir este cambio al anda-
lux, porque precisamente en andaluz, j puro es casi desconocido.
CAPÍTULO II
BNLACES FONÉTICOS
ARTÍCULO I
Enlace lltcrals la silaba .
En el enlace literal, el castellano del P. C. ofrece pocas par-
ticularidades. La sílaba está constituida por uno, dos, tres, cua-
tro y aun cinco elementos (a, e; ho-ca, pesa; con-tar, pen-ssar;
eras, tres; ptcent) presentándose en todas las combinaciones que
hoy existen, simples y compuestas, abiertas y cerradas, directas,
inversas y mixtas, mudas, sonoras y tmicas, largas, breves y
comunes, lo mismo que en el castellano moderno, y con la mis-
ma inseguridad ya y la misma instabilidad que en esta materia
presenta la lengua de Calderón y de Cervantes, ó la de Zorrilla
V Castelar.
El P. C. presenta asimismo, como en el capítulo anterior he-
mos tenido ocasión de ver, todo linaje de combinaciones, de
vocales con vocales y de consonantes con vocales y vocalifor-
mes, tanto en sílabas abiertas como en cerradas. En cuanto á
combinaciones de consonantes entre sí, el P. C. admite los en-
laces de labiales, dentales y guturales con las líquidas I y r:
hlanco, hrago, flana, prifnas, franco, frenos; padre, tremor, tri-
nidad; claro, colegia, gloriosa, sangre. Todos los demás los re-
I
88 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE LITERAL". LA SÍLABA
chaza, pues el enlace sp iuicial es meramente gráfico. En los
finales aparecen á veces por apócope los enlaces rt, st, como
en apariy aparegisi, TresagiteBi.
Eespecto á la división de sílabas se presenta ya la misma re-
gla á que se ajusta el castellano actual, haciéndose la división
atendiendo á los elementos fónicos, sin consideración alguna
á la derivación ni á la etimología, y computándose tantas síla-
bas en una palabra cuantos sean los sonidos vocales simples ó
diptongos de que conste: así, pues, se dividirá y leerá así:
a-mas y no am-as (de am-bas ) creg-re-mos y no cre-fre-mos, va-
rra-ga-nas y no var-ra-ga-na$. Sin embargo, en las voces escritas
con doble ss entre vocales deben repartirse estas ss entre las dos
sílabas, dies-se, sopies-se, es-so, pues parece que así se obtiene
mejor el sonido espesso de que hablan todos los antiguos gra-
máticos en este caso; partiendo estas voces en e-sso, mue-sso,
fvesse, la obtención de ese sonido se liace casi imposible, como
puede prácticamente comprobarse.
El enlace literal da lugar á algunos cambios fonográficos que
estudiaremos con los motivados por los enlaces silábicos y léxi-
cos para presentar agrupada toda la doctrina referente á esta
interesante materia.
ARTÍCULO II
i:nlnce «lláblcos la palabra.
En los enlaces silábicos, cuyo resultado es la formación de
todas las palabras, excepto las monosílabas, el P. C. ofrece al-
gunas particularidades dignas de mención, especialmente en lo
relativo á los cambios fonográficos motivados por el enlace, así
como en la cantidad y en la acentuación.
El P. C. nos ofrece voces monosílabas, como el, mi, sin, dos,
tres, plaz\ bisílabas, como fábla, amos, alto, grado] trisílabas,
como cal)ega, entrando, corneia; tetrasílabas, como mesurado,
ascondense, castellano, enemigos, mestureros, y pentasílabas,
como portugaleses, m^suraretnos, acompañados, aiudaremos, ca-
ualgaremos, descabecemos, enclaueadas; estas últimas, sin ser
raras, son excepcionales, y aparecen en general como resultado ,
de la flexián verbal; las más comunes son las bisílabas y trisí-
labas, lo mismo que en el castellano moderno.
También encontramos en el P. C. las tres clases de palabras
que el castellano actual nos ofrece atendiendo á la tonicidad:
agudas, como salid, amor, pregonarán; graves ó llanas, que son
como hoy las más corrientes, como tiesta, cañados, galizianos,
y esdrújulas, como fuer edes, ouiéremos, comiéredes] estas ulti-
mas, sin embargo, fuera de las resultantes de la flexión verbal,
son rarísimas. En cuanto á voces sobreesdrújulas (hermosisi-
mámente) no aparece ninguna, cosa natural si se considera que
90 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA
por entonces aún no habían aparecido los superlativos sintéti-
cos en 'íshnOf ni se habían aglutinado el -fnente adverbial ni
las enclíticas, como hoy se encuentran aglutinadas (ct^éntanos-
lo, diciéndosélo).
El encuentro de una sílaba con otra, ya debido á la eufonía,
ya á la acción recíproca ejercida por los elementos fónicos
puestos en juego, da lugar á ciertos cambios, algunos de los
cuales vienen ya indicados por las mismas voces originarias
latinas, siendo otros debidos al sistema fonético del castellano.
Los cambios más importantes (prescindiendo aquí de los pro-
ducidos por el tránsito del latín al romance, como aclamar de
aáclamare) son los siguientes:
1.° La n final de una sílaba, al encontrarse ante b 6p, ee
convierte en m: compañas, compra, compegaron\ á voces el cam-
bio trasciende á la escritura, y de ahí las variantes con n 6 m
de éstas voces; poro siempre deben leerse con m, aun cuando la
i corresponda á una v latina, como en enhía, enhueltos,
2.° La ¿f procedida de w se convierte en ss: vanase, pienaso,
conssagrar, consaeguir, enssienph,
3.® La <7 final de la radical de un verbo, ante las termina-
ciones que empiezan con e, intercala una u para que la gutural
conserve su sonido suave: enterquen, j^loguiere. Esta regla de
ortografía estaba, sin embargo, por entonces poco generalizada,
pues dominan los casos en que no apai^ece la u: jyage, catmlge,
observándose la misma vacilación hasta en las voces no verba-
les, como gerra y guerra. Los pocos casos de intercalación que
existen prueban suficientemente que la lectm'a es con g suave,
y que empezaba á sentirse la necesidad de apelar á la w inter-
calada pai'a evitai' confusiones .
4.° En los verbos en -ar cuya radical acaba en c, esta c se
convierte en qu ante las terminaciones que empiezan por e, para
que la c conserve su sonido de k: así saqueste de sacar.
ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 91
5.** En los verbos en -er, -ir cuya radical termina en c, esta
€ toma cedilla ante las terminaciones en -a, -o, -u para conser-
var SU sonido dental, ó bien se resuelve en 8c: así de vencer
ffenqudo, de tnereqer mereaca, degrade(}er, gradesco. Esta trans-
formación de c en í: es poco sensible en el Poema por usarse in*
distintamente ambas letras, y con preferencia la q ante las vo-
cales e, i.
6.^ El sonido u (la labial continua suave) ante una dental
se convierte en b (labial explosiva suave) y hasta en j) si la pro-
nonciación es enfática: cabdal, bihdas, ciudad.
7.° Los verbos que tienen como última letra de su radical
una f», al perder la vocal de sus infinitivos [x>r la flexión para
formar los futuros y condicionales, ¡Xírmutan la n con la r: así
tema por ienraj de tener-ha: temie [x>r venrie, de venir-
ye. Cuando esta inversión no se lleva á cabo, aparece una d
eofónica entre la n y la r j.i:e.sta.s en *:<aí\$í<:Xo \/jy la caííLa d<í
la vocal: así porgaran, por ponron ae j/^m^r-art', lo n:ÍHmo
ocurre cuando la ra/lical acaba en 1: t^jlára \/jt ralra, de
valer-n.
8.* Lo? verV,»^ ci'.-a jL/ücal a/^ü.-a en ?/< :LV.r'j2il'.:a uj^a ¿^ en
loe ni>niOS cii.^^ q'::e lo? ar.ie rio: •'.-?? p?i7a evr.ar c! ^'yA'.ii-i'to
malsaníLDte 6^ la w y ¿^ la r á ^^je Ciu I ^-aj ]íí ';¿.. la de La \<y:^l
del ÍLfiniüvo :í1 i.-zz.^.! l:»r fuií^^-y- y tv:-'l>'>.: ' .-■-'. i^-í if\j'<x}</^
ccmhre j«c»r t^ínre ue fi^/.T-r-zie. J>"w<i li^i-rj-'^c. ¿^ et la ^^-íí. h: eia-
cuei^tia píC»r li* i^J^-ii^a cc'^v-. e:^ (///.b'vr c^, /«/-'í- *-/(/>. 'í/'/.b/e
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92 BNliACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA
Para completar el estudio fonético de las palabras en el P. C.
haremos alguas indicaciones sobre su acentuación, sonoridad y
cantidad.
§ 1.** — Acentuación.
Ya hemos dicho que el Poema del Cid ofrece las tres clases
de palabras que, con relación al acento, presenta el castellano
actual, agudas, graves y esdrújulos, faltando únicamente las so-
ir eesdrújulas, por las razones que, más arriba indicamos. Pero
si, considerado en conjunto, el castellano del P. C. apenas di-
fiere del actual, examinado en sus pormenores, nos ofrece dife-
rencias bastante apreciables en la acentuación, que vamos á ex-
poner sumariamente.
I. — Palabras agudas.
Todas las palabras agudas del castellano moderno que figu-
ran en el P. C. eran en general ya agudas en el siglo XII; pero
cuando en ellas aparecen dos vocales, el lenguaje del Poema
presenta bastantes vacilaciones: así Dios, que hoy es monosíla-
bo y por consiguiente agudo, aparece con frecuencia bisílabo y
grave, Di os; hya y hyo 6 ya j yo ofrecen también la misma
fluctuación, siendo tan pronto monosílabos como bisílabos hy-a,
hy-o (1); myo, myos, aunque por lo común son bisílabos y con-
servan el acento en la i, se presentan á veces proclíticos y mo-
nosílabos con i vocaliforme. En las voces polisílabas también
existen algimas diferencias, siendo de notar que el acento en
la última sílaba estaba más generalizado entonces que hoy,
presentándose asegurada por la rima la pronunciación Tolledó
(1) Obsérvese que, en epeneral, ya, bisílabo, corresponde á ta; ya, monosÜabo, kjam.
ENLACES FONÉTICOS — BNLACB SILÁBICO: LA PALABRA 93
con avance de una sílaba, y Golgotá con avance de dos (1). Los
casos en que la rima obliga á leer como agudas voces que hoy
son llanas y que como tales aparecen en el Poema, sin duda
por la distancia entre la composición de la obra y su relación
en el manuscrito existente son numerosísimos, y no sólo afec-
tan á voces con final oscuro en e ó es, lo cual todavía se com-
prende, como en colpes, cortes, añores , bendiciones, etc., sino
que se extienden á polisílabos tales como mañana, Jerónimo, que
es forzoso leer á veces maná, 1er ón. Este hecho admite dos ex-
plicaciones: ó las formas agudas en o, a, se hacen graves aña-
diendo una e (anorte, fonte, tone, onore, andaré, daré) para redu-
cirlas á oe, ae, 6 éstas pierden su f , a, o para reducirlas á agudas
en o, a (colps, onors, sangr, camp)\ lo primero, que es lo que vie-
ne á sostener Amador de los Ríos (2), tiene á su favor no pocos
antiguos textos, la autoridad y testimonio de Nebrija, el habla
asturiana y leonesa, y la índole del castellano, amante de
las formas plenas; pero tropieza con el inconveniente de la
presencia en el mismo Poema de voces como noch, part, cort,
pt4ent, etc., cuya forma monosílaba está asegurada por la mé-
trica y por la repetición con que aparecen, demostrando que
son formas realmente originarias y no corrompidas por el co-
pista; lo segundo sólo es posible admitiendo la hipótesis de Gar-
cía Gutiérrez de que el P. C. no fué escrito ten el corazón de
Castilla, sino en alguna población donde se hablaba promiscua-
mente la lengua castellana y lemosina (3)», hipótesis que, en la
(1) Bl hacho es de más importancia que parece, mucho más si se considera que to-
dAvIa en el si^lo XVI, el maestro Salinas, en su Libro apologético qu9 defiende ¡a bu§na
y diKta pronunciación (Alcalá, 1 563), declina lesút, lesú, Itfúmj líoyté», Moytiy Afoytén,
coa acento en la ultima sílaba. Recuérdense á este propósito las disputas entre Ama-
dor de los Ríos y Wolf, G. Paris y üartsch sobre el metro romance.
(3) Bistoria critica de la Literatura Bepaüola^ II, 610 y ss.
(3) «81 no es que el autor^aflade el ilustre académico, —á semejanza de Homero,
iia6 dalibaradamente de vario« dialectos, porque todavía entonces podían entendersa
aln gran dificultad el catalán y el gallego, al de Valencia y al castellano {Ditcurtoe ¿§
recepción en la Real Academia Bepaflola, III, 808).» Esta última especie no merece sa-
rlaraíutacióD.
94 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA
forma en que está expuesta, no merece parar en ella la atención,
^pero que en el fondo resuelve el problema, mostrando la lengua
castellana en el período de su aparición, fluctuando entre unas
y otras formas de lenguaje, pero con decidida preferencia por las
sonoras y plenas que al fin predominaron, y que en aquellos
apartados siglos se mostraban ya en competencia victoriosa con
las formas oscuras y apocopadas de que tantos y tan interesan-
tes ejemplos encontramos en el Poema.
II. — Palabras llanas.
La casi totalidad de las voces terminadas en vocal; los plu-
rales de nombres, adjetivos y pronombres; las desinencias ver-
bales, fuera de todos los futuros y de las segundas personas de
plural de los imperativos que son, como hoy, oxítonas, y de las
primeras y segundas personas de plural de varios tiempos que
son proparoxítonas; las palabras agudas que reciben una enclí-
tica silábica; en suma, todas las voces llanas que el castellano
actual posee y que aparecen ya en el P. C, son también llanas
en el Poema; á éstas hay que agregar Dios, hya, hyo, Rruy y
alguna otra, con más varias esdrújulas actuales, segregando en
cambio Tolledo que en general figura como aguda, y los arriba
citados stiyo, suyos (1), cuando se presentan monosílabos. En
lo que más diferencia se nota es en la posición del acento que,
sin hacer perder á la palabra su carácter paroxítono, se encuen-
tra diversamente situado: tal sucede, por ejemplo, en vacias,
vazio, que hoy llevan el tono en la i haciendo bisílaba la ter-
minación, y que en el P. C, lo llevan en la a (vájsias, vájsio),
(1) Suyo se presenta también agudo dos Teces; pero es debido á qae está escrito
por tuo,to, pues resalta monosílabo (compárese lo lo con to «o=s lottM '>lo90o>
lo io).
ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO : LA PALABRA 95
presentándose la i como vocaliforme; lo mismo ocmre en cAris-
tiancís que en algún caso se presenta con acento en la í: chris-
tlanas.
ni. —Palabras esdrU^ulas,
En este grupo de voces es en el que el P. C. ofrece más
sensibles diferencias respecto al lenguaje del castellano moder-
no. Las pocas voces hoy esdrújulas que el Poema contiene son,
en efecto, en aquel tiempo, ó agudas como Golgota, ó llanas
c(Hno sauana, carcaua, álcmidaras; sólo leronimo se libra de esta
presión del acento; así, pues, sólo las primeras y segundas per-
sonas de los tiempos en que la terminación se presenta trisílaba
y proparoxítona son las voces esdrújulas del P. C. de que
son tipo dáuamoSy dáuades; á éstas hay que agregar los esdrúju-
los formados por la yuxtaposición de las enclíticas á las formas
llanas, como curíate, gradescolo, el plural mártires, y algunas
voces aisladas como perdida, azemilas; cámara es esdrújulo, pero
el metro exige cambra. Obsérvese, sin embargo, en los casos de
enclíticas, la tendencia á no dejar éstas inacentuadas, sino á
apovar fuertemente en ellas como lo hace todavía hoy el vulgo,
y aun las clases ilustradas en el lenguaje familiar, diciendo
dáselo por dáselo, cógelo por cógelo, Y de tal modo es esto así
que, salvo rarísimas excepciones, el autor del manuscrito se es-
fuerza en hacerlo sentir, y para ello apela á dos medios: ó bien
separa la enclítica para mostrar que ésta conserva independien-
te su sonoridad, ó bien cuando aparece aglutinada con el verbo
pierde su vocal; en uno y otro caso el esdrújulo no aparece, como
si la lengua lo repugnara: tornemos nos, tomaron se, aviste te.
Por lo demás, en los siglos Xll y Xni la lengua observa fiel-
mente la ley dei avance del acento en las voces derivadas por
96 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA
la tonicidad dominante de las desinencias; así tenemos en el
Poema Castiella y castellano, lidia y lidiar, huésped y ospedado,
rrico y rriqueza, etc.
§ 2.° — SONORIDAI).
No debe confundirse, como se hace con frecuencia, la acen-
tuación con la sonoridad: la acentuación afecta á la tonicidad,
mientras que la sonoridad se refiere á la intensidad natural de
los sonidos, viniendo á ser lo que Benot llama (1) el elemento
dinámico de la elocución. La sílaba tónica es ordinariamente
la más sonora, pero puede suceder también que haya sílabas
atónicas con el mismo y aun mayor grado de sonoridad que las
tónicas: una misma palabra puede ofrecer diverso grado de so-
noridad según la posición que ocupe, el oficio que desempeñe ó
las cii'cuntancias en que figure: el, artículo, no suena como él
pronombre, ni sí adverbio como si conjunción, ni aun el mismo
adverbio si empleado interrogativamente como empleado afir-
mativamente (2).
En la escala de sonoridad del 'lenguaje del Poema hay una
nota que falta al castellano moderno. Éste sólo conoce los gra-
dos enfático, sonoro, resbaladizo y sordo, taJes como pueden ver-
se reunidos en impertérrito; pero el Poema tiene además el gra-
do ínfimo de sonoridad, la sílaba ^ewtwwda. Esta clase de síla-^
bas, exactamente iguales ó sumamente parecidas á las del fran*
cés, son relativamente frecuentes y aparecen en general cons-
(1) Eduardo Benot: Protodia catUUana^ III, XVIII.
(8) El mismo Benot CibiéUmJ trae á este propósito una redondilla que no puede ser
m6s adecuada para hacer sentir la diferencia que hay entre la acentuación y la so-
noridad:
—He matado al posadero.
^iPor quit iCuándof iDánéUf ¿Cómof
—Porqué, cuando donde como
sirren mal, me desespero.
SNLACBS FONÉTICOS— ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 97
■ ' » ■ ■ .
tiiaídas por una enclítica; especialmente sey cuyo elemento vo-
cal ha desaparecido; sólo ásl pueden leerse ciertoshemistiquios
como
aqnim parto de uo8=a^t me patio de vas
sonrrisoa myo ^id=<onrÍ808a mió Qid
compe^os de pagar=comp0^a de pagar
alegres fue MiJiaya=(z¿A7re sa fué Minaya
nos íartan de catarIe=iio «a fartan de catarle
asil dirán por carta=a8i ¿e dirán por carta, etc.
La admisión de este linaje de sílabas es de tal necesidad que
sin ellas es imposible leer docenas enteras de versos con armo-
nía^ mientras que, admitida su existencia, no sólo pueden leer-
se multitud de versos que al pronto parecen foltos de medida y
ritmo, sino que además se puede fijar el verdadero valor fóni-
co de muchas palabras y restituir las formas primitivamente
empleadas por el autor y desfiguradas en parte por la tardía co-
pia; el verso 154 dice, por ejemplo:
•onrriaoa myo Qid, estanaloa iablando;
leído este verso á la moderna, resulta peor que mala prosa, sin
medida, sin cadencia, sin gusto; pero computemos las sílabas
semimudas y leamos
flonrrisoae myo Qid, estanaloB fabalando,
y habremos obtenido no sólo un verso perfecto, lleno de armo-'
nía, sino la forma fahdlando, intermedia entre el latín fabulan'
dum y el castellano f ablando, que explica por su debilidad sono-
ra la caída de la pretónica y que indudablemente debió existir
si ailmitiinos las leyes de la evolución fonética reconociendo
que natura nihil fecit per saltum.
Si éste fuera un hecho aislado, claro es que apenas merece-
ría eHjx^cial mención; pero se trata de muchísimos casos seme-
7
98 BNLAGBS FONÉTICOS — ENLACE SILÍBICO: LA PALABRA
4
jantes que constituyen todo un sistema de pronunciación y de
transcripción, y no es lícito pasarlos por alto ni dejar de hacer
constar su existencia.
§ 3.^— Cantidad.
Todo lo que hoy puede decirse respecto de la cantidad en
castellano es perfectamente aplicable al lenguaje del P. C, pu-
diéndose retrotraer sin inconveniente á aquellos siglos lo que la
Real Academia dice en las últimas ediciones de su Gramática:
cLa cantidad prosódica de nuestra lengua nada tiene que ver
con la del latín y del griego, acerca de la cual se han deducido
ciertas reglas, estudiando á sus poetas, bien que en rigor no esté
muy averiguado en qué consistía» (1). Las tres reglas estable-
cidas por el famoso romanista Diez (2), haciendo larga toda vo-
cal tónica ante sílaba abierta [mano, sólo) y breve toda tónica
ante dos consonantes [g^nte^ bulto) y toda atónica, sea cualquie-
ra su posición (verano), no tienen realmente aplicación, como
lo ha demostrado cumplidamente el ilustre filólogo sueco
J. Storm (3).
Es, pues, empeñarse en una empresa de insegurísimos resul-
tados el intentar fijar las reglas de la cantidad de las vocales
en castellano. La desorganización sufrida en este punto por el
latín clásico fué completa como en ninguno, y no sólo afectó á
las lenguas romances, al castellano especialmente, sino que tras-
cendió al mismo latín de tal manera que hoy, como hace si-
glos, la prosodia latina resulta la parte de los estudios clásicos
que más se resiste á los alumnos españoles de Seminarios y Uni-
versidades, siendo rarísimos los que llegan á adquirir en esta
(1) Real Academia Española: Oramátiea d» la 2«n^wa caUtUana (edición de 1800), 84*7.
(S) Qrommaiik dtr romanUehen Sptachén,
(8) RommnUc}i9 quaniUal (en los PhQn*ii9ch» Síuáiun de Marburg, II, 188 y siff ulentei).
ENLAOSS FONÉTICOS— ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 99
materia la educación bastante para poder leer una oda de Ho-
racio ó una elegía de Ovidio como exige la tradición literaria;
aun aprendiendo todas las reglas de las más minuciosas 6ra»
máticas; no aciertan á aplicarlas, faltos en su lengua nativa de
la indispensable base de comparación, punto de partida de todo
estudio Ungüístico.
Si á la declaración citada de la Real Academia añadimos lo
que la misma docta Corporación agrega sobre la cantidad ac-
tual (1), tendremos todo lo que positivamente puede afirmarse en
esta materia, lo mismo hoy que hace ocho siglos. La regla ge-
neral única que puede darse en cuanto á la cantidad silábica es
lu de que, teniendo cada vocal y cada consonante un valor cuan-
titativo propio, la cantidad de cada sílaba no será sino la suma
de los valores do los elementos literales que la integran, ha-
llándose, por tanto, en proporción la cantidad de una sílaba con
ol número y naturaleza de los elementos fónicos que la componen.
Aliora bien: si respecto de las vocales no puede decirse que
una sea más ó menos larga específicamente que otra, puesto
que, aisladamente, el mismo tiempo se invierte en pronunciar
la a que la /, ó la w que la e y que la o, respecto de las conso-
nantes debe observarse que hay unas que requieren más tiempo
que otras para emitirse, ya por su propia naturaleza, ya porque
el esfuerzo requerido á los órganos para colocarse en la posición
necesaria para la omisión del sonido corresi)ondiente es mayor
en uuíis casionos que en otras: la í, por ej., requiere menos
tiüinjK) para formarse que la íí, pues para* la una basta un sim-
(1) «En castellano— (iice— se denomina larga la vocal acentuada 6 segruida de dos 6
•m¿t consonantes, y frt*0t7« la que no se halla en ninguno de estos dos casos. En jpvr§'
•pi'Ca-cia, por ejemplo, son larg^as las silabas primera y tercera, y breves las otras
tdoo. También, se^ún opinión de ciertos gramáticos, son largas las yocal*is que pre-
• ceden á las consonantes llamadas antiguamente dobles, c/», U, n, rr, x; v. gr.: cfKhi-
• trü.,p%-lHsa^ iB-ñOf a-ca-rr0 ar^ Bxa-men.» Realmente oqui, como se ve, no se tratada
ta cantidad vocaí, sino de la cantidad tilábica^ la única de que puede hablarse con al»
guna Mgurldmd en castellano.
100 ENLACES FONÉnCOS— EKLACE SILÁBICO: LA PALABRA
pie golpe de lengua y para la otra necesita la lengua apoyarse
fuertemente contra el paladar en toda la anchura de su posición
dorsal. Es más: una consonante^ que en general no requiere
más que un tiempo para herir á una vocal ó enlazarse con otra
consonante, puede exigir dos ó tres para pasar de una posición
á otra: así, por ej., la jr no necesita más que un tiempo para
formar la sílaba ga y una porción infinitesimal más para la sí-
laba gla 6 gra; pero en cambio la m para pasar de su posición
propia á la posición r necesita dos tiempos bien cumplidos,
como se ve, por ej.,en camré; tan violento es aquí el paso de la m
á la r que, para suavizar la transición, aparece espontáneamente
una b, produciéndose el combré del Poema del Cid (por cofneré).
Contando, pues, con esto y sabido que las palatales y, ch, U,
41 y la redoblante rr, la gutural fuerte j, la s espesa ó doble, la
fricativa sonora jr y las zizilantes gjz requieren para su pro-
ducción más de un tiempo, claro es que la vocal que las precede
necesita estar sonando no sólo el tiempo que necesita por sí
misma, sino el que exige la colocación de los órganos para la
emisión de la consonante, resultando, por consiguiente, larga
toda sílaba con vocal que se halle en dicha posición, así como
la que precede á un grupo de consonantes: tales son, por^ej., en
el P. C. láyántar, muchos, cauálhs, año, corre, müger, espisso,
gbao, gracias, geruigio, dülse, bndra, ponga, cargar. Á estas hay
que añadir, en general, las sílabas tónicas cerradas finales, es-
pecialmente si están en fin de verso, por ser más larga la vi-
bración, sobre todo siendo la consonante final una r, y las que
preceden i una enclítica sin vocal, por tener que apoyarse la
enclítica fuertemente en la vocal anterior, como se ve en omi-
llom, metistet, diot (1), etc.
(1) Nada decimos de las cocales duplicadas, pues los casos «n que aparecen {Criaa
doTypueent^ vee, no bastan para formar juicio, siendo los dos primeros meras varian-
tes gráficas, y el tercero un caso de bisilabación.
BNLAOES FONÉnOOS — ENLACE SlLÍsfoo: LA PALABRA 101
' ' - .• .
Para terminar con lo relativo á la cantídc^^- reoordaremoe lo
qae ya hemos dicho respecto á las t ^ ti prepoaitiyá» de los peen-
do-diptongos ia, ie, io, íM, ue, ui, uo. En lá generalidad de loe
casos, las voces que encierran estos pseudo-diptongos ápaj:Boen
en el Poema bisilabadas, mientras que hoy la t y la u se' han ^
hecho vocaliformes, formando sílaba con la vocal siguiente: .':
li-dt-ar, a-pri-es^a, Di'Os, lure-go, etc. Lo mismosucede con mu-
chos de los diptongos actuales, que en el Poema se presentan
con sus elementos divididos en dos sflabas: tra-y-dar, rre-y,
o-y. La transformación que han sufrido estas combinaciones
vocales en el castellano actual, abreviando la pronunciación en
virtud de la conocida ley del menor esfuerzo, comienza ya á
Bentirse en el mismo Poema, que nos presenta numerosas va^
riantes de las mismas palabras que hemos citado y de muchas
otras análogas con pronunciación muy parecida, si no igual, á
la que hoy tienen.
ixlooi I* ft-aiie.
La btíae fónica ae presenta constituida on el Poema del Cid
de la juiama manera que en el castellano moderno, no ofrecien-
do tami oco particularidad alguna digna de mención la forma-
ción de los grupos de acentuación y <)e respiración, sino la de
que coinciden, mucho más que los del castellano actual, con
las divisiones métricas, de tal modo que las paradas ó pausas se
hacen casi siempre al fínal del verso ó en los hemistiquios, que
viene á ser lo mismo, toda vez que el Poem& está constituido
por pies de romance eptasílabos y octosílabos (1), con las natu-
rales imperfecciones propias de una lengua en su infancia (2).
(t) Lm cusBll6n da il lo* vertoB d«l P. C. dsbeo comidanrM como d« catorce 6 mila
■HabuCD tiridu moDoHmM.á deben pkrUrss por la« b. mieÜquiOB y flBtÍTntrgB coiDO
pfei de romince, ha sido ampliimente discutida. Pan nosolroB oa ofrece dudí Blguna
que iBúltimaopiniáii, apoyada por Wolt, Oil de Zarate, Schak, PMal, Du UCril, Par-
aiodei Eiplao, Corau, Perrai; otras, ee la tiueaaj el último trabajo de Comu (Siudu
■W tt Poim, du ad en lus Eiudti romana, pág. 419; V. ademái Sonania, 1693), en el
que pmenta máa de 1.300 bemiBtiqnlOB de pies de romanea IrracbíuableB, «■ conctu-
yente y prueba que loB qaseOD Amador de loa Rioa bao so< tenido la oplnlún contra-
ria se han equivocado- Lo que no podemos aceptar es qae los bemistlquios que no ae
>jiiit«n t reta medida deben consideraras eo[LO altaradof porel copista. Esto es ya Ir
dsDiMiado lejoi y pretender que en loa comienioa de la leng-ua la vereiflcaciAn Be pre
MDtars ya perfecta. No biy m(iB que oir boy miimo los romancea callejeros para com-
prender qne el autor del P. C. cometleae ciertas iDÍraccioDse. H ay que contar adsnia
con qae éstii no Son tan Lumerosae come se cree y qna mucbaa da ellaa dependen del
defaetuoso modo de leer que aplicamos al Poema,
<2) Repetimos que aa una aiageracián el suponer que lodo hemistiquio del Poema
que pase de aiete il ocho silabas dE:ha recbaiari>e par corrompido Véanse, por «]., los
voraw qne en VK» hacia Fray Lo-enio de Otain, mi» atrasado en ToraiDcación qne al
■ntor del Poemt, j no desprovietoa da cierta armonia:
• Llegamos á Andujar i comer
•Y á la Aldea del Bla ¿ dormir,
>Y si la verdad be de decir,
ENLACES FONÉTICOS — ENLACE LÉXICO*. LA FRASE 103
El enja^nbement apenas es conocido del autor del Poema y el
recitado de romances que todavía se conserva en muchas fiestas
castellanas nos da la medida de lo que debió ser el recitado
del Poema (1).
Lo verdaderamente interesante en esta parte de nuestro es-
tudio es el examen de las modificaciones fónicas y gráficas
< ue sufren las palabras colocadas en determinadas condiciones
al ponerse en contacto con las voces siguientes. He aquí las
principales:
1 .^ Las voces terminadas en ve (2), al enlazarse con las si-
guientes perdiendo su vocal, convierten l&v {v 6 u gráfica) en
/ 6//; así tenemos €vna niña de nucí años, ofle de arrancar,
me oñ de aiuntar*.
2.* El me enclítico, al perder su vocal, se convierte en n:
sin por si me; a mi non min cal; si sigue j>, /, d, s ó vocal, la m
se conserva: plazeia de las nueuas, aquiía parto de nos, quem
feches; a lo quem semeia, firiom el sobrino.
•De estos pueblos no sé qué poner;
•Solo de And ajar una cosa particular:
•Y 68 que y i á la posadera fumar,
•Que para mí fué cosa nueva
>Bl ver fumar á las hijas de Eye.»
Y todETÍa son más destartalados estos otros, en que describe su llegada á Méjico:
«Montado todo el esquadron
•.Y con México ya á nuestra vista, muy fdegres y contentos,
•Por entre la^runis, casas y conventos
•Sin saber como ni quando
•Nos hallamos en el Colegio de Misioneros de San Fernando.»
Fray Lorenzo de Otazu estaba á fines del siglo XVIII bastante más atrasado en ver-
tiflcaeión que el autor del Poema del Cid, y sin embargo, á nadie debe ocurrírsele su-
poner que so copista Becerro de Bengoa fHuHradón Española y Amwricanaj 1896, 19S)
k» ha alterado.
(1) Bn una fiesta de Miranda del Castafiar (Salamanca) hemos oido un recitado que
& cada momento nos recordaba el del Poema del Cid. Hablamos do recitado y no de
eaniar^ porque obras de la extensión del Poema es imposible se destinaran á ser can-
tadas. El recitado púb'.ico a que nos referimos tenía, después de todo, cierta entonar
eS6n y cadencia que le asemejaba á una salmodia.
(2) Como el P. C. no debe estimarse sino como una manifestación del habla casto-
lAiia de loe siglos en que se compuso y recitó, generalizamos los hechos que noaofrc-
€•, poM sólo asi puede tener este estudio la trascendencia que le corresponde.
104 ENLACES FONÉTICOS — ^SNLAGB LÉXICO: LA VRA81
3.* La $ final de una palabra desaparece en ocasiones ante
otra s siguiente: alegre son Iqs dueñas, Ji me san hs moros; lo
mismo ocurre si sigue f ; dozientos, treeientos. £n ondrados somq
nos, mandad nohs ferir, fijos e mugeres ver lo murir de fanbre,
la desaparición ó volatilización de la s ante la n ó m es un he-
cho aislado del que no nos atrevemos á deducir ley nin-
guna.
4.^ La I final de una voz desaparece ante otra 1: males po^
mal les.
5.^ Todo pronombre personal, al presentarse como enclíti-
co, se adhiere á la palabra anterior y pierde su vocal: quem,,
dioi, sacol, spidioB. Es muy notable, por la extensión que al-
canza, esta adherencia de las enclíticas en el P. C, pues no se
limita cojpao en el castellano moderno á los verbos, sino que se
extiende á toda clase de palabras: mucholy luegom, noa, nol, Msr
dinál, escudol, fientól (1), etc.
6.^ Cuando una partícula acaba en e y la vo9 siguiente
empieza por vocal, la e de la partícula se elide fundiéndose con
la vocal siguiente: del, dalla, doro, dun, cábel, aniel, delantal,
sóbrel, souo, me {me he) le [le he). Si la vocal de la partícula es
a y la que sigue es e, ésta se pierde al fundirse en una sola pa-
labra las dos voces: al (a el), sol (so el) desdaUi, control, poral.
Lo mismo ocurre cuando una proclítica que acaba en vocal se
junta con otra palabra que empieza por la misma vocal: lo
(lo o, h ouo), la (la ha), ques (que es). También á veces el ar-
tículo se presenta aglutinado, no con el nombre que determina,
sino con la palabra anterior; así encontramos toáel mundo,
todol día. Otras veces la aglutinación se extiende á más: dar
ledes por dar le hedes.
(I) Obsérvese que, aun en el euo de qne fonéticamente la enelitica forme silaba
con la vos siguiente, es tal la fuerza del uso, que aparece pegada ala palabra anterior,
como en mucho\ andido 9I cetuaUo. Los casos en que la enelitica se junta ala vos ai-
guíente son muy raros, fuera de los monosílabos, como Umda por Is amda.
XNLACE8 FONÉTICOS — ENLACE LÉXICO: LA FRASE 106
7/ Lo6 infínitiyos seguidos de le, la, lo encliticas, convier-
ten sa r final en { por atracción: acogéüo, vedallo. Esta I se
funde más tarde con la I siguiente en el sonido palatal de la
R; pero en los tiempos del Poema se pronuncia todavía V-l, con
separación^ según la tradición latina, como lo prueban las
formas oon mía sola I, tómalos, véngalo; el dialecto leonés del
lÁbro de Alexandre reproduce el mismo hecho (1); de idéntico
modo debe leerse tallo, resultante del encuentro fortuito de dos
I taUlo.
8.* La d final de verbo ante las enclíticas que empiezan
por 16 n cambia de puesto oon estas consonantes: daláo, daldas,
demUes, enriáldas, besaláe, prestalde, dandos, tenendos, yndos,
eortandos (2). Comu supone (Bomania, IX, 95) que estas últimas
formas han pasado por -ndn- viniendo dandos de dadnos por me-
dio de dandnos. Nosotros creemos que esta inversión ha pasado
por una asimilación y una disimilación: dadnos produce dannos
(ootéjese cañados ó calmados de cadenados) y de éste sale dan-
di», como desriile da desilAe y éste deailde.
9.* La t enclítica del pronombre te ante enclíticas oon { se
conviote en d permutando de puesto con la 1: toueldo por toue-
Í9 lo; á veces se asimila á la Z y se produce II como en hyo lio
lidiare por hyo ia lo lidiare (3). Esta asimilación se encuentra
también, aunque procedente de d verbal, en ai4ello, auéllas,
prendéúas.
10.^ La enclítica m ante otra enclítica que empiece con I
se funde con ella en una palabra mediante la inserción de una
(1) V. OMsner: Dot L9on99Íuh$, y Morel-Fatio {Romanía, IV, 82).
01) '. el cambio de la <>n d y viceversa, nada fijo pueda establecerse, pues lo mismo
m eneoentra 4 por t en diá^ fuiteú, átlanú^ que t por d en grant, §abé^ eem't, «trdot, etc.
HóUse, iin emtwrgro, qoe en el grupo primero las voces en gonoral son agudas sólo
Bparantemente por la elisión {dU$, futut$^ delante), y en el segando son propiamente
a^das {tabéd, 94rdady vnid).
9) El grupo de dental más liquida se presenta en tres formas en el Poema: t r+- 2,
té y n de que son tipr.s eUot Ndiarc, tou$lúo y hyo lio lidiar§. Aunque aparecen con-
tradletorlaa, Us tres formas tienen su razón de ser para existir simultáneamente.
106 BULACES FONÉTICOS— BNLACB LÉXICO: LA FRASE
b de enlace: así sucede con la curiosísima forma nimbla (1) por
ni m' la (compárese camhre, famhre, lumbres),
11.* La 5 de la enclítica «e, al aglutinarse con la palabra
anterior, sobre todo si la métrica exige una e semimuda tras
de la s, se convierte en g, aunque gráficamente sigue aparecien-
do s: nos fartan de catarle , nos detiene por nada, metios le
en Gruyera.
12.* La r final de los infinitivos, ante se enclítica, se con-
vierte en s: adobasse por adobarse, tornasse por tornarse; este
cambio, sin embargo, es menos general que el de rl >• II.
13.* La d final de los imperativos ante el pronombre enclí-
tico vos se convierte en js (2), desapareciendo además la v del
pronombre: vezos por veávos (3).
14.* La y inicial del pronombre yo, precedida de una pala-
bra terminada en i desaparece, compensándose por alarga-
miento el sonido de la o: díd por di yo, syd por si yo (4).
15.* La preposición a, cuando sigue un nombre que em-
pieza por a, se omite no sólo en la lectura, sino también en la
escritura misma, por fundirse con la a de la palabra siguiente:
tdixolo (a) Auegaluon 2668; peso (a) Albarfanez 2835; mager
que [a) algunos pesa 3116, trocieron (a) Arhixuélo 2656; non
(1) Esta forma dob enseüa qae la pronunciacióa de nom lo, quem Im, todom {o, eo-
rr§m ¡ag debió ser nomblo, qutmblat, todomblo, eorrgmblaa.
(2) La ezistenc'a de esta z prueba lo aatiquísimu de la pronunciación castellaBa
actual de la d final {andaz por andaú^ Madriz por Madriú^ rorrez por correé)^ si bien la
exifltencia ya señalada de voces en que ñg'ura reforzada en ¿ á la valenciana {táhgU
otnit, v$rda\) prueba también la lucha entablada entre la pronunciación erudita (ver-
dat) y la vulg'ar {vardaz) que se ha prolon^do hasta nuestros mismos días. (V. la dis-
cusión entre Schuchardt y Araújo acerca de esta'^cuestión en los PhonétUehs StudUn
de Marburg.)
(3) Es la consecuencia de la pronunciación como z de la d final: veú se pronuncia
MI, y con el ot (de vom) enclítico, resulta vezo: Estas formas, sin embargo, no han de>
bido generalizarse, prefiriéndose á vezo», eaUazoe, eetazoa quUtoSt etc., las todavía hoy
usuales eutre el vulgo vero», eaUaro», estaro» quieto», en que los infinitivos se han aal-
milado a los imperativos, ó bien las cultas veo», ealku>s, esleto» quieto», en que la d final
de los imperativos ha desaparecido; las formas del bajo pueblo y de la gente del cam»
po veiio», callaUos, ettaitos quietos, responden á un estado de lenguaje en que la z,
procedente de d final, sonaba como f, y después como ».
(4) Es algo sem oíante á lo que hoy mismo se nota en el dialecto bctíurro ó aragonés.
ENLACES FONÉTICOS— BNLACB LÉXICO: LA FRASE 107
diaes verdad (a) amigo 3386^ (a) aquel rrey de Sevilla él manda-
do Jegaua 1222.
Con esto damos por terminado el análisis fónico que^ con el
gráfico, completan el análisis material (signos y sonidos) del
P, C. Quédanos ahora, para dar por acabada nuestra obra ana-
lítica, examinar las voces del Poema en su aspecto intelectual,
como representativas que son de ideas. Éste es asunto propio
de la Qrtolexia, es decir, de lo que la escuela clásica conoce
con el nombre de Analogía, y de lo que la mayor parte de los
modernos lingüistas y gramáticos llaman Morfología, llamán-
dolo nosotros Ortolescía como término más expresivo y ade-
cuado.
SECCIÓN TEBCEBA
Anilisis léxieo ú Ortolexia
CLASB8 DE PALABRAS BXISTENTB8 BN XL POBBIA
Así como el análisis gráfico nos ha dado las letras ó signos
qne figuran en el P. C, y el análisis /dntco los sonidos que en
el mismo aparecen, el análisis léocico nos indica la existencia
^1 el manuscrito de Per Abbat de las especies de palabras en-
tonces conocidas con las varias formas que por diversas causas
revisten^ viniéndose á deducir del examen comparativo de las
Tnígmmfi con las quo hoy conocemos lo que de antemano podía
preverse: que el castellano de los siglos XII y XTIT posee ya
todas las especies de palabras que existen en el castellano del
fdglo XIX: artículo j nombre , ctdjetivo, pronom^ re, verbo, adver-
bio, preposición, conjunción é interjección (1). Examinemos cada
uno de estos grupos de voces por el orden en que los hemos
enumerado (2).
(1) Mo tiAcamoB grupo especial con el participio por estimarle como una forma Ter-
tel 7 comprender su estudio dentro del capitulo del verba.
(2) El rigor de la exposición didáctica ezi^e que se comience por el nombret pues
alendo el artículo un determinante del nombre, debiera estudiarse antes el nombre
que el articulo. La índole cspecialisima de este trabajo nos obliga á incurrir en esta
pequeña falta de método, por la conveniencia práctica que resulta de conocer ya todo
lo referente al artículo al entrar en el estudio del nombre.
CAPÍTULO PRIMERO
BL ARTÍCULO
El axtículo en el P. C. se presenta ya perfectamente despren-
dido de su tronco latino pronominal; y tal como hoy lo cono-
cemos. El latín illCf illa, illud, usado como proclítico, perdía el
acento de la primera sílaba, apoyándose sobre el sustantivo á
que se agregaba: de ahí el oscurecimiento de la vocal inicial,
que al fin acabó por desaparecer en las lenguas romances: illa
domhia, pronunciado la domina dio el castellano la domna, la
donna, la doña, la dueña.
Según esto, las tres formas proclíticas Ule, Via, illiíd pasando
por le, la, lo, debieron dar al castellano estos tres artículos, y
eso es lo que ocurrió en efecto respecto de la y lo; en cuanto á
le, si bien subsistió en la forma elidida I ante las vocales (?a-
gta, loro, laño, etc.), no podía subsistir ante las consonantes,
pues la I final repugnaba al castellano por su escasa sonoridad;
la lengua apeló al recurso de fijar la forma elidida como enclí-
tica á la palabra anterior, tal como la vemos en todol día, con-
tral Campeador; y en los casos en que esto no podía hacerse,
se antepuso á la I una e protética, produciéndose la forma ele,
que inmediatamente fué reemplazada por la definitiva el que
nos presenta el Poema y que ha llegado hasta nosotros como
única forma literaria.
BL ARTÍCULO 111
El resto de las formas de la declinación del pronombre pro-
clítico latino no dejó ningún rastro en castellano. El genitivo
se había englobado desde muy temprano por el latín vulgar en
el ablativo, y las terminaciones de losdemá^ casos -í,-wm,-am,-o
se reducían desde luego á las del nominativo: de ahí las tres
formas únicas del articulo castellano para los tres géneros, él,
í«, lo para el singular, como el caaallo, el omhre, la muger, )a
exidüf lo to, lo alto; la forma elidida del femenino se confunde
con la piona del masculino ante los nombres que empiezan por
vocal: el espada, el algara.
En el plural las formas del acusativo, tilos, illus, como más
sonoras, dominan á todas las demás y producen en castellano,
por el mismo procedimiento y las mismas causas que en el sin-
gular, las formas hs, las, los que se red' cen por la homofonia
del neutro con el masculino á los, las, desapar jciendo el neutro
plural, si bien su sentido se percibe perfectamente en los adje-
tiv !j s stantivados: los otos, los clatws; las armas, las Jinies-
tras; los suyos, los aueres.
Como era preciso marcar de algún nodo las relaciones ex-
p. esadíis on latín por medio do los ca os, el castellano, que ca-
recí: de desinencia- al efec'o, acudió como lengua an.ílítica á
laspreposicioiíes, y así encontramos éstas combÍ!.adas y aun
a;^l atinadas con 1 1 artículo. El contacto, en efecto, de la.r prepo-
fiieion» s ac: badas en vocal c:n el artículo masculillo singidar
origina la< formas contractas en que círto se presenta, formas
de las que el castellano aciual (1) s-ólo ha conservado las rosul-
t4int<;8 do las preposiciones de y á con el artículo masculino
singular: del, al (2).
(!) Baliéndhse que dos referimoR al castellano literario, pues el leng'uaje familiar,
y el «Itrl yulgo sobre todo, emplea todavía casi todas las antiguas coutraccione».
(..'; Realmente estas for:i:as y tudas las demás analogías uo son sino restos de la
«uilg'uaafljicíón de {# elidido á la palabra anterior; es decif, qae del no es originaria-
mente contracción de d$ el, sino resultado de la elisión de deU,
112
EL ARTÍCULO
El articulo especifícador el, la, lo bq presenta^ pues, consti-
tuido en el Poema del Cid de la manera siguiente:
HÁBOüLmO
HSUTBO
Singular.
el, 1
la, 1
del
de la
al
a la
antel
ante la
cabel
cabe la
contra!
contra la
delantel
delante la
nel (1)
peral
en la
pora la
sobrel
sobre la
sol
so la
con, par,
para, por, sm
lo
de lo
alo
ante lo
cabe lo
contra lo
delante lo
en lo
pora lo
sobre lo
so lo
Plural.
los las 1
a, ante, cabe, con, contra, de, en, par, para,,
por, pora, sin, sines, so, sobre, tras los, Jas,
Los casos en que ñgura el articulo en la forma Z, fuera de
los en que aparece afijado á las preposiciones, son rarísimos ya
en el manuscrito de Per Abbat, pudiendo decirse que el único
es el de la expresión todól día, y para eso es harto dudoso, pues
las variantes todel mundo, todél pueblo, y más que nada los nu-
merosos casos en que figura todo en la forma tod ante vocales,
parecen garantizar la forma todél dia. Como quiera que sea,
no es menos cierto que si el manuscrito no presenta formas, in-
dependientes de las preposiciones, en que figure el artículo I,
la lectura exige en no pocas ocasiones la supresión de la í y el
restablecimiento de la forma 1: tal sucede, por ejemplo, en el
hemistiquio saco el pie del estribera, que indudablemente debe
leerse saeolpie del estribera (2).
vi) La forma mino aparece en el manuscritx); pero la lectura exi^re en algtmos
easos 8D restablecimiento: véase, por ejemplo, el verso 710: «e.spolono el cauallo e me-
tiol «n €l mayor az»; sólo leyendo «e metiol fiel mayor az resul a el verso aceptable.
(2) La lectura «saco el pie del estribera» no ofrece desle lue¿fo dificultad niogruna,
ni hoy, ni en los tiempos del Poema; pero dada la tendencia gfeneral do la len^rna, re-
BL ARTÍCULO 113
Obsérvese que el poder de sustantivación que hoy tiene el
artículo se presenta ya bastante desarrollado en el Poema^
donde encontramos expresiones como el Crespo de Granon, lo
agudo, lo al, lo suyo, lo otro, los comeres, los aueres, al cargar,
el velar, los de myo Qid, los de Santesteuan, etc.
Lo que presenta el P. C.^ también, perfectamente desarro-
llado es el empleo partitivo del artículo tal^como hoy existe en
francés por ejemplo, es decir, constituido por la preposición de,
ya sola, ya unida á la forma genérica y numérica del artículo
exigida por la concordancia. Los casos, sin ser muy numero-
sos, son más que suficientes para que no deba pasarse por alto
la consignación del hecho: «con pocas de gentes» 462; «tres
rreyes veo ífe moros» 637; «no nos darán del pan» 673; «a tan-
toe mata de moros» 1.723; «con otros quel consigen de sus bue-
nos vassallos» 1.729; «quiero las casar con de aquestos myos
vassallos» 1.765; «tantos auien de aueres, de cauallos e dé ar-
masB 1800; «tantos son ¿fe muchos» 2491; «tantos aremos de
aneres» 2529; «cogió cfeZ agua en el» 2801; «muchos se jun-
taron de buenos rricos omnes» 3546 (1). Aunque el castellano
moderno pudiera aceptar algunas de estas expresiones, nunca
podría admitir frases com> «casar con de aquestos myos vassa-
llos» ó «pocas de gentes», giros totalmente desusados ya.
Telada en las formas domíDantes del P. C, es preferible y segaramente más leeitada
la lectura «sacoJ pie del estríbera».
En Im Smtazis se completara este estadio, mostrando los casos en que se usan onaa
ú otras formas.
(1) Á éstos padiera en cierto modo agregarse, como caso asimilable, U expresión
■dezid de asi 6 de non*.
8
CAPÍTULO II
EL NOMBRE
ARTICULO 1
Claalflcaclóa de Ie« nombre* «leí Poema
El P. C. nos ofrece nombres de todas clases: propios, como
Rodrigo, Ximena, Valengia, Taio, apelativos, como carta, poyo,
puertas, y colectivos, como ganados, mesnaclas; primitiyos, como
sol, luna, y derivados, como sombrero, encarnación; simples,
como omne, agua, y compuestos, como rricos omnes, agua a las
manos (1); abstractos, como vertud, voluntad, vigo ', y concre-
. tos, como alcándaras, /aleones; en fin, entre los derivados los
hay nominales, como senorio; adjetivales, co . o vanidat; verba-
les, como orafion; patronímicos, como González, Muñoz] y na-
cionales, c:m.o francos, portogaleses, castella os.
Fijemos por un momento la atención en los dos grupos de
nombres que corresponden á las divisiones por la estructura y
por el origen. Los nombres simples se presentan en el P. C, ya
como verdaderamente simples, es decir irreductibles, ya como
simples con relación á la lengua castellana, pero susceptibles
de descomposición atendiendo á sus elementos originarios: sol.
(1) Podrá parecer á algaien extr&uo que citemos como tipo de nombre compuesto
agua á ¡a$fnanos; y, sin embar^ro, nada m&s exacto, aunque la forma en que figura pa-
rezca contraria k nuestra afirmación.
EL NOMBRE — CLASIFICAGIÓN DE LOS NOMBRES 115
Taio, az son nombres de la primera clase; Diego, Rodrigo,
atalaya, por ejemplo^ son do la segunda. En cuanto á los com-
pnestos (y dic.io se está que no podemos referirnos sino á la
composición castellana ó romance), el P. C. presenta rarísimos
ejemplos de composición en el nombre, y aun los pocos que
ofrece, los muestra casi siempre con sus partes desunidas, como
si la soldadura fuera tan floja que no hubiera podido todavía
consolidarse; así sucede con fijos dalgo, rricos omnes, agua a
las manos, y algún otro; sólo en los compuestos por prefijos
como cormanas, d sobra, desamor, sobregonel y sobrepeligas y en
entramos por etitre amos, se presentan perfectamente soldadas
las dos partes, así como en los nombres propios Albarábaree,
AlhardiaZj Alharfanez, Garciordoñez, Vanigomez, etc.
Entre los nombres derivados, los que aparecen ya entera-
mente desarrollados con sus típicas terminaciones en -az, -ez, -oz,
son los patronímicos: Diaz, Gargiaz; Fañez, Saluadorez, Gon-
zález, Telhz, Ordofíez, Assurez, Gargiez, Xim^nez, Antolinez,
VermiieZf Gómez; Muñoz (1). Sólo Pélayet ofrece una variante
en -et. En cuanto á los diminutivos, aumentativos y despecti-
vos, que tan considerable desarrollo han adquirido en el caste-
llano moderno, el P. C. no presenta ni un solo caso en que ver-
daderamente esté el sentido actual bien caracterizado, por más
que padrino, yfan^on, cord/)n, peligon, pendón y espolón puedan
estimarne como diminutivos. Por lo que hace á los nombres
destinados á expresar la especie de golpe que se da atendiendo
al instrumento empleado, nombres que tan frecuentes son tam-
bién en la lengua actual, el P. C. sólo tiene e¿f/;adada, espolo-
naUa y oreíadas (este último significando tirones de orejas),
presentando constantemente la palabra colpe (á semejanza del
fi*ancés cou^)) y alguna vez ferida (csaco el pie del estribera, vna
(1) V. iiobr« los Apellilofl castellano?, las obras de Qodoy Alc&ntara y de Ríos y lo
que decimos mas adelaute.
116 £L NOMBRB--GLASIFIGAGIÓN DB LOS N0MBRB6
feridal daua» ). Entre los nombres nacionales ó regionales y pro-
vinciales se ve apuntar ya la riqueza de desinencias del caste-
llano moderno: francos, portogaleses, burgeses, burgáleaGa,
leoneseB, gallegos , caatellsLnos y galisissiOB,
abtIcülo n
Vermaelóii de nombres en el Poemí
Si qaÍ8Í¿ramo6 presentar en cuadro sintético los procedimien-
tos que el castellano del siglo XII tenia en uso para enriquecer
su vocabulario de nombres, observaremos que, con más ó me-
nos amplitud ó desarrollo, conocía ya todos los que emplea el
castellano actual: la sustantivación, la composición, la deriva-
don y la aclimatación; notándose también la existencia de la
doble influencia ejercida en la lengua por el vulgo y por los
eruditos, que produce las derivaciones divergentes ó las simples
variantes de yff antes é y ff antas, ñaues y ñauas, doñas y due^
ñas, obra y huebra, galiziano y gallego, gintas y finchas, húrgales
y burges, rrepentidos y repisos, nacida y nada, guarnimientos y
guamifones, etc., que posteriormente han subsistido como vo-
ces más ó menos sinónimas ó que han desaparecido en una de
BUS formas por la preferencia que el uso otorgó á la otra. Exa-
minemos, siquiera sea á la ligera, el alcance que estos procedi-
mientos neológicos tienen en el Poema.
§ 1.® — ^La BUSTANnVACIÓN.
La sustantivación se presenta extendida en el Poema: 1.* A
los verbos, ya en infinitivo, como el auer, el velar, los atieres,
hs comeres; ya en participio, como conducho, escripto, vistas,
118 EL NOMBRE — FORMACIÓN DE NOMBRES EN EL POEMA
corrida, exidas, entradas (1); ya en los modos personales, como
conpra. 2.® Á los numerales: los dos, los giento, 3.® A los adje-
tivos, como el bueno, el Campeador, el Crespo. 4.'* Á los deter-
minativos de todas clases, como el suyo, lo tuyo, él primero ^
convertidos así en pronombres. 5.* A las preposiciones: él pro,
la pro.
§ 2.®— La COMPOSICIÓN.
La composición reviste en el Poema del Cid varias formas:
1.® Por yuxtaposición, ya de sustantivo y adjetivo ó vice-
versa, como en primas corm^anas, rricos omnes, Pero Mudo; ja.
de una preposición con su complemento en enlace puramente
material, como doro, darena, ó en enlace propiamente léxico,
como entramos, sobregonél, sóbrepéli^as; ya de un nombre con
una enclítica como feridal, amigol, cozinál, ondral; esta última
con posición es impropia y meramente gráfica (2).
2.® Por soldadura de dos sustantivos ligados en relación de
régimen por medio de una preposición: fijas dalgo, Briodouima,
agua a las mxinos.
3.® Fot prefijos, que es el procedimiento más usual y fecun-
do de composición. Hé aquí los prefijos que presenta el caste-
llano del Poema:
(1) Canello «ostiene (/íí«. di Fild romanza I, Tf y 88 ) que la causa de que los parti-
cipioa 8U8tantiTado8 prettenten formas moa arcaicas que los que han seguido sisado
participios {venta y vendida^ por ejemplo^ estft en que los verboh se gutan más que las
demás palabras por ser las ruedas mas activas del mecanismo del lenguaie: l^aul Me-
yer {Romania, II, 140), lo atribuye, cou más razón en uuestra opioión, á que los parti-
cipios, una veí susUntivados, se eust. aen á la acción de la analogía, que tan poderosa
•• en la conj \igación.
(2) Lo mismo que la de los compuestos gráficos endon^ en««, motes, etc., que son
•61o formas defectuosas de SBCritura por sn don, sn m', ma{l) la.
SL NOMBRB — FORMACIÓN DE NOMBRES EN EL POEMA 119
PBEFXJ08
PROCEDENCIA
EJEMPLOS
a-
al-
ben-
00-
de-
ad-
alr (árabe)
hene-
con'Kjcum-
de (rom,)
defl-
di8'<jde ex-
68-
i- (yf-)
ex-
flobre-
super-, supra-
tras-
trans'
acorro, arobdas, arribanga.
alcándaras, almofalla, almófar.
bendición.
cormanas.
dorados.
Sdesonor, desondra, desobra, des-
leatan^a.
esfuerzo,
yffantes, yfantes.
Ssobregonel, sobreuienta, sobrepe-
Higas,
trasnochada.
§ 3.** — La derivación.
La derivación es procedimiento más fecundo y se presenta ya
con exuberante aesarrollo en el Poema del Cid. Hé aquí la lis-
ta de los sufijos que al efecto se eir^plean (1) en el manuscrito
de Per Abbat:
ñÜWUOB
-aelo
-a^ion
-acón
-azon
-zon
procedencia
EJEMPLOS
-ad,-at -atem
-ada
•ado
-aculum mirado.
.oración, encamación, rra^ion, vo-
l camión.
-ationem, -acítow^w^coragon.
oriazon, sazón, rrazon.
arzón.
(gibdad, verdad, voluntad, piedad,
( vezindad, vanidat, uerdat.
espadada, oreiada, arrancada, al-
-atom ( bergada, calcada, soldada, pul-
gada, tomada, mesnada,
bocado, obispado, tablado, merca-
-atum i do, rreynado, monedado, encor-
tinado, latinado.
(1) Incluímos ttmbién loe de tdjetivos, como en loe prefijos, por presentar tfirnipe-
ÓM «eta doctrina.
120 BL NOMBRE— FORMACIÓN DEL NOMBRE EN EL POEMA
BUFUOS
PROCEDENCIA
EJEMPLOS
-ador
-atorem
-aia
-acula
-aie
-ax
\ -aticum
-al
-alem
-alia
-aliam
-an
-anum
-ani
-anam
-an9a
-an^ia
1 -antiam
•ano
-anum
-ante
-antem
-aña
'aneam,amam
-ar
-ario
i -arium
-asion
'Osionem
-ati
-atam
-aton
'Gtonem
-r4Uilla
ábilia
-az
{ 'atium
\ aci, atiu8
-dor
^torem
-eja
-eza
i 'itiam
-echo
-ectum
-edo
etum
-ego
-aicum
-eia
'icula
•eio
-t ulo
-elo, -ello
'éllum
í
¡emperador, campeador. Criador,
dorador, segudador, lidiador,
taiador, saludador, rrogador,
presentaia.
(busaie, omenaie.
(barnax.
cabdal, tendal, can i pal, sjirital,
crimin.'il, pretal, leal.
batalla.
barragan.
(vanagana, hermana, christiana,
{ castellana, galiziana.
arribanza, alcanza, biltan^a, fin-
can ^a^ matan9a, d^sleatanga,
dubílan^a.
gananjia (1).
|hermano, chrstiano. castellano,
( galiziano, p lagiano.
andante.
montaña, cstrafia, España.
(alta?, pinar, spinar (2).
Jcaluario.
ccasion.
arebata, rebata.
jiclaton.
marauilla.
sclaz, rapaz.
Diaz, Gargiaz, Gormaz.
(traydor, bulidor, cofioscedor, oo-
\ rredor, rretencdor.
! cabera,
rriqueza, proueza.
adelineclios.
rrobredo.
gallego.
íoueia, oreia, comeia, pareia, ver-
\ meia.
uermeio.
capielo, castiello.
(1) Y9rguét%fa<C!o*^onf^ do v9r9cund\ar>9treoniia es un caso aislado.
(2) Vergel d« v<H<(aHum>inniaHum>9trdatVMm>oerdia<r>tMrdis«* 68 un etso
aislado.
SL KOHBRE — FORMACIÓN DB HOMBRES EN EL POEMA 121
SUVIJOfl
PROCEDENCIA
BJEMPLOB
-ella
-ellam
-eB(ia
-entíam
-era
-ariam
-eno, -a
'Cnum, -am
•eao
-ertum
-ero
'Orium
-C8
-icia
-iffa
•iza
-ia
-i^io
-iyion
-ison
•izon
-ida
-ient, iente
-iento, -a
-igo
-ü
-ino
-enifem
'is, *it%us (1)
-itiam
-íam
'itium
'itíanem
--ientem
'entum, 'am
•icum
-ilem
'inum
capiella^ Castiella, Aleobiella.
Valtngia.
(rribf ra, carrera, estribera, codera,
( frontera.
aceno^ agena, dézeno.
monesterio.
Ícauallero, escudero, sombrero, mes-
turero, portero, mandadero, qui-
ñonero,
üeones, burgos, burgales, porto-
( gales.
(Gómez, Gronzalez, Albarez, Tellez,
i Felez, Ordonez, Saluadorez.
¡albricia,
peüi^a.
rr quiza, corrediza,
alegria, va ia.
jeiui^io.
ber.di^ion, partición,
pelij n.
guarnizon.
(ferida, marida, descreydas, salida,
( exida.
o ient, valiente.
sudiento, sangrienta, sobreuienta.
amigo, enemigo,
gen ti , astil.
molino, Mar' ino, sobrino, padrino,
mesquino (2), matino.
0) Desde el siglo! 6 II de la era cristiana, según la Real Academia, aparecen ya
laa formas de los patronimicos castellanos en -az, •««,•!>, «o^, que arrancan de la cos-
tumbre de desfguar al hijo con el nombre del padre en genitivo: HfodiÍ8tis=.Mod»itÍM
el de Modiiitus; de donde Oonfale* (Gundisalvia) el de Gonzalo (V. Gram. d« laR A. if.,
Slf nota) Oodov Alcántara y Ríos, en sus monografías, están poco claros y explícitos
rMperV> al origen de la desinencia patronímica castelUna. Esta reconoce do« proce-
dencias, según los dos modos de expresar la idea de posesión 6 atribución del hijo y
de los deudos al padre A jefe de la flsmilia: ó se emplea el nombre del padre en geni-
tivo, y asi salen GonSaUs de Qund •alvU {QMndjfUti)^ 6 se forma con el nombre del
pftdre un a'^jetivo en Uiu» (-a/iojí, -a/iu», -oa'uj), y asi resulta Xufiot de iíunioHu». Las
variantes con i d^ muchas escrituras, como el P*layt% del Poema, quedan asi satisfiie-
tor lamente explicadas, sin violencia de ninguna claae. En algún caso particular, como
•o 5oliMitfore<, por ejemplo, el e< no es otra cosa que el U del genitivo, y en Ftl»* no
s« más que la terminación te del adjetivo latino en nominativo fklioí\ el influjo déla
analogía se hace sentir en estos casos especiales.
(2) M$»quino no procede del latin, sino del árabe fn$tkin\ pero al romanoearse se
Asimila á los demás. Valga esta observación para todos ios c sos análogos.
120 EL NOMBRE— FORMACIÓN DEL NOMBRE EN EL POEMA
BÜFUOS
-ador
PROCEDENCIA
-atorem
SJXMFLOa
-aia
-acula
-aie
-ax
1 -aticum
-al
-alem
<alla
-aliam
-an
-anum
-ani
•anam
•an^a
-an^ia
> -antiam
•ano
-anum
-ante
-antem
-aña
*aneam,'aniam
-ar
-ario
1 -arium
-asion
'Osionem
-ati
-atam
-aton
'Ctonem
-fiUilla
'Obilia
-az
( -atium
\ aci, atiuB
-dor
>toreni
-eja
-eza
i 'itiam
-echo
-ectum
-edo
etum
-ego
-aicum
-eia
'icula
•eio
'i ulo
-elo, -ello
-ellum
[emperador, campeador, Criador,
durador, segudador, lidiador,
taiador, saludador, rrogador,
presentaia.
(busaie, omenaie.
(barnax.
(cabdal, tendal, campal, siirital,
( criminí) 1, pretal , leai .
batalla.
barragan.
(vanagana, hermana, christiana,
{ castellana, galiziana.
arribanza, alcanga, biltanja, fin-
can^a, matanga, dcsleatanga,
dubdanja.
iganangia (1).
í hermano, chr"stiano. castellano,
( galiziano, p lajiano.
andante.
montaña, estrafia, España.
(altar, pinar, spinar (2).
ícaluario.
ocasión.
arebata, rebata.
^idaton.
marauilla.
sclaz, rapaz.
Diaz, Gargiaz, Gormaz.
(traydor, buliílor, cofiosoedor, co-
í rredor, rretencdor.
Scabega.
rriqueza, proueza.
adelinechos.
iTobredo.
gallego.
íoueia, oreia, comeia, pareia, ver-
( meia.
uermeio.
capielo, castiello.
(1) V9rguenfa<Cv*rgonfia de 9€r€eund{a>vereondia 68 un caso aislado.
(2) Vergvl d« víridaHum^virdorium>virdairufn^v9rdiair>io€rdiér 68 un caso
aislado.
SL KOMBRE — FORMACIÓN DE NOMBRES EN EL POEMA 121
SÜTXJOfl
PROCEDENCIA
EJEMPLOS
-ella
-ellam
-en^ia
-entíam
-era
-ariam
-€no, -a
-enum, -am
-eiio
-erium
-ero
'Grium
^«
-etutem
-ex
'iS, ''ÍttÍ4S (1)
• • <
-icia
1
-ija
[ -itiam
•iza ;
1
-ia
-^am
-igio
'itium
-ijion ¡
•i^on
'itionem
•izon
-ida
-tfam
•ient, lente
'ientem
-iento, -a
-ígo
-il
•entum, -am
'icum
'ilem
-ino
-inum
capiella, Castiella, Aleobiella.
Vakngia.
(rribera, carrera, estribera, codera,
( frontera.
acenO; agena, dézeno.
menester io.
Í canal lero, escudero, sombrero, mes-
turero, portero, mandadero, qui-
ñonero.
Ueones, burgos, burgales, porto-
( gales.
(Gromez, González, Albarez, Tellez,
\ Felez, Ordonez, Saluadorez.
¡albricia,
pelliga.
rr quiza, corrediza,
alegria, va ia.
^eiui^io.
jber.di^ion, partición,
pelig n.
guarnizon.
(ferida, marida, descreydas, salida,
\ exida.
o: ient, valiente.
sudiento, sangrienta, sobreuienta.
amigo, enemigo,
gen ti , astil.
molino, Mar' ino, sobrino, padrino,
mesquino (2), matine.
(l) De8d« el elglo I 6 II de la era cristiana, segrün la Real Academia, aparecen ya
lac formas de los patronímicos castellanos en -ax^ -e'^-i^i -o«, que arrancan de la cos-
tumbre de deslguar al hijo con el nombre del padre en g^enitivo: Modii»t%a=.Mod—tÍM
el de ModiUiiu\ de donde Qontal»* (Oundisalvia) el de Gonzalo (V. Qram, de laR A. if.,
81, nota) Oodov Alcántara y Ríos, en sus monografías, están poco claros y explícitos
respertn al origen de la desinencia patronímica castellfinA. Esta reconoce dox proce-
dencias, según los dos modos de expresar la idea de posesión 6 atribución del hijo y
de los deudos «1 padre A jefe de Is flsmilia: 6 se emplea el nombre del padre en geni-
ÜTO, y sai salen GonSaUx de Qund «alvU {Oundtülit)^ 6 se forma con el nombre del
padre un a'ijetivo en Uiua (-afiujr, -««uf, -otitts)^ y asi resulta Xunox de aíunioHu»» Las
variantes con Id^ muchas escrituras, como el P*layBí del Poema, quedan asi satisfiie-
toriamente explicadas, sin violencia de ninguna cla«e. En algán caso particular, como
•a Saluadorez^ por ejemplo, el é< no es otra C09a que el U del genitivo, y en FeUs no
es más que la terminación to del adjetivo latino en nominativo fel\x\ el influjo déla
analogía se hace sentir en estos casos especiales.
(3) Mezquino no procede del latín, sioo del ára^e m9tkin\ pero al romancearse se
aaimlUá los demás. Valga esta obaervaclón para todos los c. sos análogos.
122 EL SOXBBB — ^VOBMAdÓN DE NOMBRES EN EL POEMA
BUFUO
PBOOEDBNOIA
'ifio, -a
-inum, am
-io
'ium
•isca
'iscam
-ismo
'ismum
-ivo, -iva
'ivum, -am
•ment
-miento
1 mentum
-oio
'Ucülum
-on
'Oficm
-oncla
-uncula
-or
•orem
•oso, -a
'Osum, am
*oz
otius
-son
-ud
•udo, -a
•uelo, -a
•umbre
'Sionem
'Utem
utum, am
"olum, am
'Udinem
•ura
-uram
EJEMPLOS
tornifio, armiña.
senorio.
morisca.
Cbristi ni mo.
catiuo, catiua.
Icosiiiient, ardiment.
casamiento, espidimiento, guami-
miento, aguisamiento.
jrfioios.
ícordon, pendón, espolón, pelijon,
( peón, folon, gallardon, moioiji.
carbonclas.
alb r, clamor, pauor, tremor, va-
lor, vig r, dolor.
Ífermoso, gloriosa, prouechoso, pre-
ciosa, caboso, aleuoso.
Muñoz,
presen (1).
salud, virtud,
agudo, agudas, fur9udo.
^bux elo, Figeruela.
costumbre.
apreíiadura, pintura, locura, na-
tura, rrencma, soltura, uentora,
ferradura.
§ 4.* — La aclimatación.
Por último, la aclimatación nos da en el Poema del Cid:
1.® Vocablos latinos, ya del latín vulgar, ya del cláeico, como
(iclaton, natura, casamiento, salud; estos vocablos constituyen,
m<1s ó menos modificados por el genio del idioma, el fondo del
vocabulario del Poema. 2 ® Voces árabes, como algara, atala-
ya, mosquino, Quadalfaiara; estas voces son principalmente
términos correspondientes al arte de la guerra y nombres
(1) Pr$9on^ de préhgmiotum^ es un caso mislado que realmente no debiera senrJr de
tipo; lo incloimoi, sin embar^, aunque con la indicada aalvedad.
Ki ÜOlfBBB — ¥OBMÁXJlÚS BB NOSEBBBB EK XL POSMA 123
proj'ioB. 3.® Voces germánicas, como cofa, albergar, yelmo,
Anrrich, bocla, 4.° Palabras griegas, como mártires, apóstol,
yermo, leronimo. 5.® Términos hebraicos, como ahbat, Golgo-
ia, Baltasar. 6,° Voces provenzales y lemosinas (1), como bar-
nax, hfisaie, Xativa, Xerica. 7.^ Vocablos de origen vasco,
como Aruenzo, Oiarra, Nauarra.
Lo que desde luego salta á la vista como resultado del estu-
dio dul voc ibulario del P. C. es el carácter eminentemente po-
pular que en él resplandece y la escasa influencia que los eru-
dit a ejercían todavía en el castellano, paes ni siquiera figura
en el Poema uno solo de los prefijos eruditos ab, ad, bis, cir-
eum, Ínter, extra, ób, pre, pro, sub, super, etc., ni de los sufijos
análogos de que más tarde, desde los a bores del Renacimiento,
ae inundó la lengua castellana; los pocos que aparecen en que
pueda reconocerse la influencia de los semi doctos son, ó de
aquellos que figuran una ó dos veces en voces aisladas, como
-^rio en caluario, -ismo en ehristianismo, 6 de 1 s fácilmente
asimilables, como-ífio», mera variante de -¡on. Compárese,
por ejem, lo, la desidencia -bilis ó -ble, tan frecuente en !a ac-
tualidad y que ni una sola vez aparece en el Poema, y se aqui-
latará la distancia recorrida por el castellano en el camino de
8u latinización desde el siglo XII al XIX.
(l) Conserramoi el nombre de UmMinat á las correspondientes al catalán y al
TAleociaDO por lo corriente que esta denominación es en España, aunque sea poco
ARTÍCULO m
Accidentes gremetlcele* del nombre
El complicado mecanismo de la flexión latina del nombre^
con sus cinco declinaciones^ sus tres géneros, sus seis casos y
sus embrolladas excepciones, aparece transformado ya en
el P. C. en el simpliclsimo sistema del moderno castellano: dos
géneros, masculino y femenino; dos números, singular y plural;
nada de distinciones casuales; ni el menor asomo de declina-
ción; las preposiciones atienden á todo; la lengua había llega-
do ya al mismo grado de perfeccionamiento analítico que hoy
presenta. El caso de donde proceden la generalidad de los nom-
bres castellanos es el acusativo, pero hay algunos tomados del
nominativo, como Dios, Longinos, huebos, virios, y algunos pu-
dieran también ser procedentes del ablativo, aunque esta pro-
cedencia es dudosa.
§ 1.°— El género.
La determinación del género en los nombres que figuran en
el P. C. se ajusta en general á las reglas del castellano moder-
no. Por su significación son masculinos: 1.*^ Los nombres de
varones, como Alhar Biaz, Sant Yaguo. 2.** Los de oficios, pro-
fesiones y estados de varón: abhat, obispo, alguacil, alcalde, juez,
rrey, padre, f jo, 3.® Los de animales machos: caualh, camelo,
SL KOMBBB— ACGIDENTBS QRAMATIOALES DEL NOMBRB 125
tan, león. 4.® Los de meses: el margo, mato (1). 5.^ Los de ríos:
el Tato, el Duero.
Son femeninos: 1.^ Los de mujeres: María, Eluira, Ximena,
Sol. 2.^ Los de estados, oficios y profesiones de mujer: niña,
madre, prima, rreyna. 3.^ Los de animales hembras: muía,
oueia, uaca. 4.® Los de reinos, provincias y ciudades: España,
CastieUa, Valencia; éstos, sin embargo, se regulan más bien por
la terminación -a; en los de ciudades y pueblos se observa ya la
tendencia á dejarlos dependientes de las palabras fibdad, villa,
pueblo, con las que se hace la concordancia, clasificándolos ais-
ladamente por la terminación. 5.^ Los nombres de cualidades
morales: voluntad, virtud, verdad, vanidat, fe, rrazon (2).
Por su terminación son masculinos: l.'^ Los nombres acaba-
dos en -o; oro, manto, duelo, oio, mano, cuelo, campo, 2.^ Los en
-i: guadamegi. 3.** Los en -í: mes, tus. 4.® Los en -x: hamax.
o.® Los en -o»; cordón, eoragon, pendón.
Bon femeninos: I."* Los acabados en -a; cara, casa, casta,
dbna, seña, alcándara, peña, barba (3). 2.^ Los en -d: caridad,
verdad, lid, virtud (4). 3.® Los en -ion: rragion, oración, encar-
nación. 4.® Los en -x?; az, cruz, luz, paz (5).
Son dudosos: 1.® Los en -e, pues unos, como arte, monte,
$$ombre, husaie, palafre, colpe, ow^naíc, son masculinos, y otros,
como corte, parte, frente, noche, lumbre, fanbre, mente, muerte,
fuente, veste, nue, torre, ñaue, sangre, ave, carne, son femeninos;
el género dominante aquí es, sin embargo, el femenino (6).
2.* Los en -I, pues son masculinos briol, val, corral, vergel, pre-
0) t>fl dUs no figura ninfrvn nombre en el P^eirs; pero eran masciilJcof como hoj
D» astacionM sólo aparece tí yuimmo.
(2) Son, aio enih«rgo, mairiiHiioa «oior, Tigcr,
(8) Se exceptúa día.
(4) be ezeof túa huuptá.
(5' Seezctpiúa 6«lm««,'|trrca dudoso, poealos caaoaeD que figura no permiteo
l^ar tu genero.
(5) Claro e« qoe aqni no puede tratarse de loa que tienen determinado aa género
por Im significación.
126 EL NOMBRE — ACCIDENTES GRAMATICALES DEL NOMBRE
- .
tal, cascauel, y femeninos señal, carfcl, piel; el género domi-
nante es el masculino. 3.^ Los en or: dolor, vigor, valor son
masculinos; pero amor, onor y desonor son femeninos; el plural
amores es masculino.
El nombre color no se presenta en condiciones de poder ase-
gurar el género á que pertenece. Orden (usado en el sentido de
corporación religiosa) es femenino. Mar, ptient y pro se en-
cuentran usados indistintamente en ambos géneros. Sabor figu-
ra también con ambos géneros, pero domina el masculino. Es-
pada se presenta también lo mismo que agua con ambos géne-
ros; pero aqui es debido á la presencia del artículo en la forma
el [el agua, el espada), que influye á veces en la concordancia,
haciéndolos aparecer como masculinos en algunas ocasiones.
Mártir sólo se presenta en el plural mártires; pero desde luego
puede asegurarse que es común á ambos géneros.
Como se ve por lo que precede, los nombres latinos figuran
distribuidos por sus respectivos géneros masculino y femenino
entre los castellanos; por lo que toca á los neutros, la mayor
parte pasan á ser masculinos, á menos de que se les adopte por
la terminación -a del plural, pues entonces, perdida la noción
de lo que esta terminación representaba, se toman estos plura-
les neutros por singulares femeninos; tal sucede con huerta,,
señA, dona, (de los plurales de hortum, signum, donum).
Por lo demás el femenino, en los nombies susceptibles de
recibii'le, se ajusta en su formación á las reglas hoy existentes;
de modo que si el masculino acaba en vocal, esta vocal se cam-
bia en -a para el femenino: así primo > prima, hermano >
hermana,, yffante > yffanta; si el masculino acaba en conso-
nante, se agrega la a para formar el femenino: señor > señora,
don >• dona, hurges > burgesa. Breyna sale directamente del
latin regina.
EL NOMBRE — ^AGCIDENTBS GRAMATICALES DEL NOMBRE 127
§ 2.®— El Número.
El castellano del P. C. presenta dos números: singular y plu-
ral. El pretendido dual que alguien ba supuesto existir en el
antiguo castellano, no tiene fundamento alguno (1).
El plural se forma del singular, ajustándose á las re^^las si-
guientes: 1.* Si el singular acaba en vocal no acentuada, se
agrega simplemente una -s: almas, casas, yffantea, omnes, oios,
manos, 2.* Si el singular acaba en vocal acentuada, también
se forma el plural añadiendo una -s: pies, guadamegis] como no
86 presentan voces en á, ó, ú, no es posible determinar el trata-
miento que recibiiían. 3.* Si el singular acaba en consonante
86 afiade |a tei^üánación -es: juezes, rreyes, canes, azes, cru-
Mes, brialea, cascaueles, caragones, meses, pieles. La influencia
de los acusativos latinos plurales en s no encuentra en este
punto resistencia alguna (2), quedando asegurada d sde los más
remotos tiempos esta -5 como la caractarística del plural en la
lengua castellana.
Los pocos sustantivos compuestos que en el Poema figuran
bastan para fijar las reglas siguientes en la formación de su
plural: 1.* Si se componen de sustantivo y adjetivo, ambcs tér-
minos se ponen concertados en plural: rrico omne y rricos om-
nes; prima cormana y primas cormanas. 2.* Si se componen
(1) El único ca90 de dual que podría admitirse oq cbsI* llano es el de los que po-
demos llamar plurale» matrimonia/ es ^ es decir el plural dehtinado á s^friiifca) una
jwreja, como cuMUdo decimos mu padre» pur mi padra y mi madrejf lo« Reyes Caló-
lieos (por el Rey y la Reina Católicos) etc. í'ero estes p.urules no tieueu forma i ing^uaa
especial ni desinencia ning-uDH propia, y no se distinguen por cousiguiente en nada
de los demfts plurales, no pudiéndole por lo mit^mo decir con propíedHd que consti-
ti^an un doal. En el Poema del Cid por otra parte no se eucueutra ningún caso de
plural matrimonial.
(2) De nottr es, sin emharg-o que la terminación -es en no pocaí ocasiones, y es-
pecialmente en lo)* plurales de voces en -on^ es puramente (lenifica, no percibiéndose
eméticamente más sonido qae el de la «: eoroton%%=coraiion%.
128 EL NOMBRE— ACCIDENTES GRAMATICALES DEL NOMBRE
de VOZ regente y voz regida, sólo la primera cambia: fija dalgo
j fijas dalgo.
El P. C. encierra varios nombres defectivos. Entre los que
carecen de pteal (1) figm-an: 1.^ Los nombres propios. 2.** Los
de metales: oro, plata, 3."^ Los de cualidades morales: verdad, vi-
gor; sin embargo, fe presenta el plural fes, en el sentido de
promesas solenmes. 4.^ Los que expresan una religión ó colec-
tividad: christiandad, christtanismo. De los compuestos carece
de plural agtéa á las manos, por no admitirlo el sentido partiti-
vo del primer término. Defectivos de singular se encueutran
matines, caigas, arras é yñoios, Tigera y albricia aparecen en
singular, al contrario de lo que hoy ocurre.
(1) Generalizamos de intento las conclusiones resultantes del estudio del Poema
para poder fijar una regla que sirva de punto de partida. Por lo demás, daro es que
un documento como el Poema del Cid es insuficiente para poder por si solo servir de
fundamento & una afirmación como la que aqui formulamos.
CAPÍTULO III
EL ADJETIVO
El Poema del Cid contiene calificativos primitivos, oomo
blanco, y derivados, como valiente, fur^udo, y entre éstos, no-
minales, como sangrienta, gloriosa, y verbales, como corredor,
corredizas; positivos, como bueno, malo, comparativos, como
meior, peor, y superlativos, como el meior, lo mas alto, muy bucr
no. No existen adjetivos compuestos (de composición románi-
ca), pues los pocos que tienen tal carácter, ó son de composi-
m
ción latina transportada al romance, como enemigo, por ejem-
plo, ó son participios, como adeliñadas; sólo dorados pudiera
admitirse como tal, aunque más que un compuesto, es un de-
rivado de un compuesto (doro>dorado).
§ 1.**— Calificativo positivo.
El adjetivo calificativo (1) presenta en el P. C, como en el
ca-tellano moderno, los mismos accidentes gramaticales que el
nombre: género y número.
Los adjetivos del P. C. pueden dividirse también como loe
actuales en dos grupos: de una y de dos termínacionoH. Bon de
(1) Bldietin^niido romani«íta dÍDRinarqués Kr. NjTop tiene un curioso tr.-'ajo da
conjunto, Adjehtivemet konsbojninj i dt romanshe Sjoo'j (Kjob<'nba\ ii, IK- ;^, <ie prove-
choM lectura.
130 EL ADJETIVO
una terminación en general los procedentes de adjetivos lati-
nos de dos terminaciones y los asimilados á ellos, pues presen-
tando el latín poco diferenciadas fonéticamente las formas de
estos adjetivos, el romance las confundió, reduciéndolas á una
sola. Por análogo motivo fueron reducidos á adjetivos de dos
terminaciones los de tres, ya del tipo ionw5,-a,-wm, ya del de
pulcherf-ra^-rum, fundiéndose el neutro en el masculino. Los
que tienen dos terminaciones hacen el femenino en -a.
Si esto es exacto como regla general, no debe olvidarse, sin
embargo, que los adjetivos castellanos presentan una curiosa
particularidad en la que no sabemos se haya hasta ahora sufi-
cientemente fijado la atención, y que nos obliga á establecer
una división de los mismos, semejante á la que se hace en ale-
mán, en adjetivos epítetos y adjetivos i>red¿cado5, ó si se quiere
mejor en adjetivos proclíticos y acliticos. El adjetivo predicado
ó aelltico tiene, efectivamente, dos terminaciones, como hom*
bre bueno, mujer buena, 6 ima tan sólo, como libro grande, plu-
ma grande; pero el adjetivo epíteto ó procUtico tiene tres: buen,
bueno, buena, 6 dos respectivamente, gran, grande, siendo de
observar que la segunda forma de los adjetivos que tienen tres
nunca se presenta proclítica: así decimos buen libro, buena plu-
ma, pero tenemos que decir libro bueno, y no podemos dedr
bueno hombre ni bueno Iñro. Esta distinción, que aparece en la
lengua desde los tiempos más antiguos, se presenta en el P. C.
casi con tanta precisión como en el castellano actual, y siquie-
ra se limite á reducido número de adjetivos, importa no pa-
sarla por alto, porque sirve para explicar varios fenómenos, y
porque en todo caso es un hecho de que el observador diligen-
te debe levantar acta.
Entre los adjetivos de dos terminaciones figuran: 1.^ Los aca-
bados en -o, como sano^sana, cativo-cativa, glorioso-gloriosa; los
adjetivos de tres terminaciones san-santo-santa, buen-bueno-
BL ADJETIVO 131
héena (1) pertenecen á este grupO; formándose el masculino
proel ítico por apócope de las letras que siguen á la n de la for-
ma plena. 2.® Los en -an, como varragan-varragana, 3.** Los
en -es: burges-burgesa. Los en -or, que actualmente admiten la
forma en -a del femenino (2), son en el P. C. invariables: cías
espadas dul9e8 e taicUlores*, cías finchas fuertes e durado-
r€S9 (3). Sin embargo, señor hace señora.
Entre los adjetivos de una sola terminación se encuentran:
1.* Los acaoados en -e: firme, dulce, alegre; sólo grande entre IO0
de este grupo presenta dos formas, grant (ó grand) y grande,
pero el uso de estas formas es caprichoso, no apareciendo toda-
vía la distinción entre la forma proclitica y la aclitica (^);yff an-
te ofrece dos acepciones: significando el rango de infante hace
el femenino yffanta; pero en sentido etimológico de in-fans es
inyariable: <fem ante uos, yo e nuestras fijas; y/fantes son e
de días chicas» 269. 2.^ Los en 4: cabdal, leal, natural, campal,
criminal, fiel, gentil. 3.® Los en -or: segudador, campeador,
lidiador, taiador, duradar.
Según ha podido notarse, los adjetives de género variable ter-
minados en '0 convierten esta -o en -a para formar el femenino,
y los terminados en consonante agregan la -a aJ masculino. En
cuanto al plural, se forma añadiendo una -s para ambos gene-
roe al singular respectivo: buenos, buenas, firmes, cativos, varra-
gemas; en algunos casos el plural masculino se forma aíladiendo
•es al singular: burgeses, señores. Ijob adjetivos amos, amas con
0) ifol mato mala no ecti todaria bien determinado; «m/ aóio figura advertuii 6
jQfytíTarttiaimti pero mmlo eo so forma piesa sunca precede aJ nombre.
(S) Enpera,dor no w preaenia mua que en maacuUno. Lo mitituo ocurre con corr^éor
y irmydor; «ate último de*>ia admitir la -•.
(8) CoBp&reae «donna Urraca que era mu/ cuerda et au/ aabidor* eo la Baí4frí^
dm U» podM. edición LjoibrE, M, U J].
(4; Bb el miiono castellano actual no ee m neutra ia l^n^ua tan rea uWta come eo
bmtm, aan, mol, pae« pu^t; decirat: perfectamente ^n yr^r^k ié</ff*Ort, aunquf ea lu^
eoTTiaote «« prwi iM>m¿*rc Lo ííiiico ponitivo ee que la forma apo^^^^ada ba d« a<*r
prftclítica; en «a ?. C. pnade tamUeu aer aciiUca.
132 EL ADJETIVO
flu compuesto entramos, así como senos (sendos, de singulos) se
presentan como defectivos de singular.
§ 2.® — Comparativos y superlativos
La comparadon de igimldad, lo mismo en los adjetivos que en
los adverbios (1), se hace anteponiendo al adjetivo la partícula
tan y posponiendo commo: ctan blancas commo él soh\ á
Teces el segundo término de la comparación queda tácito: del
dia que fue conde non iante tan de buen grado (commo oy). Tam-
bién se presenta la comparación de proporcionalidad con tal
tal, tal qual, tales quales, tanto quanto: ctal eres qual digo yo>;
«tanto qaanto yo bina seré dent marauillado». En estas formas
de la conjparación es frecuente el sobreentenderse el segundo
término, y aun el primero: «do tales fiento (commo estos) to-
uier, bien seré sines patwr^\ tvansse Penares arrífta (tanto)
quanto pueden andar t^. En ocasiones el comparativo se con-
vierte propiamente en ponderativo, y la oración que sigue al
tales, tanto, etc., marca mediante que el efecto resultante:
« tales /í*^on los colpes que les quebraron langas*, ^ianio fallan
desto que es cosa sobeiana*; en estos casos hay á veces inversión
de las oraciones con omisión del que: «rrelumbra tod el campo,
tanto es limpia e clara! t 3549; otras veces, y esto es frecuen-
tísimo, se deja tácito el efecto para aumentar la fuerza del pon-
derativo: «direuos, Cid, costumbres tenedes tales,., > 3309, «co-
metien los tan ayna> 1676, tanto aMien el dolorU 18, «gw«Z lidia
bien myo Cid!» 733.
La comparación de superioridad se presenta en general peri-
frásticamente, lo mismo que en el castellano moderno, me-
cí) EnglobamoB aqai con el estudio de la comparación de los adjetivos el de loa ad-
verbios, por presentar unida toda esta materia y evitar en lo posible ecojosas repeti-
ciones. Véase la erudita meinotía de Woelfflin LaUinische und romanitehé compareuion.
BL ABJETiyO 1 38
diante el adverbio inas: cel que nuis vale que nos». Si siguo un
número, mas va seguido de de: €más.de qainze do los tos^, cnon
fiz mas de dos corts». También á veces se omito ol ho^iuuIo
término de la comparación: cCalatayut que os mas ondrada
(que Teruel)»; cel Cid siempre valdrá »mw (que si non }o lioua)» .
Aunque la perífrasis de mas ea, como, se ve, la regla gon ral^
existen, sin embargo, algunos comparativos sintéticos, impor-
tados directamente de los latinos; tales son m^ayor do grcmt; me* ^
ncr (en el plural menores) áé pequeño ó chico; meior (adjetivo y
adverbio) de btéeno y de bien; peor de malo; míenos do poco, y mas
de mucho: estos comparativos se usan en lugar de los analítico»
respectivos {mas grande, mas chico, etc.) como en el cantc^llano
moderno; sin embargo, en lugar de menos se encuentra una vc/^
mas pocos (ccon mas pocos yxiemos» 1268), lo que prueba que
la formas sintéticas ni aun en tan reducidos límiU^ im{jora*
ban en absoluto.
La comparaeidn de inferioridad se bace con el advffríno m^ínon:
cpor qnanto lee fi2áe9tes menos valedee voh>; *rusiM um pro<;ia«
mo9, sabet, que menos no». No se encu/jintra ni tu¡ wAo h'yim»
pío de o(m^)aración de uAericñá\i de c^mluhuU^, 6 ntyti d^;l
adjetivo, en el Poema; tod/is laí» que \i3iy w>u, <y>Tri// \s^. fúifubiM,
OQnq)aracion'^ de inferioridad en car. tí/la/1, eí5^J//;ír, j>».raíMfí#te
adverbialee.
En cuanto á ks i^jperhtitoj^, el P. C. ^f.;,U.íi d^A áh \ím C'jA'
tro prooediiníeTiv.* cor.í>:í'i>% \^vs. >fr, ^íxi^-a ^r,, yn ei ':íi^A',*ih$/f
actual: el de Ia ar.*^t'>rf!c:ó:. 'V;, átr*.>;^yy ttX f/n:*'^f>^\\^h 'U; >'^
perioridad p&r:a el ¡r.'jf/^WAzo rt'/ifMO, y el 'V; ^^ 'yf^^\>^://t, ^;
Be encQex:*^2z. c-tí »#*w í3;.v> ^//x:», #^/ jí<i/-« *»V/#^ ^^tv >»<«* ;j;;»^
nado», «I «1^.^ óé v/í* f>pA/>.>, ^^ ;rv/// jj^ay//*, ífV> , /
€«i9i«0ií:>; «wy i'/íi* er.ír^.;?>'>7>; íi^'/y/'>//A^ íi*My//<í//>í//^ »*>íí<^
134 EL ADJETIVO
ción del adjetivo (de que ya por entonces ofrecía muestra el
francés en su mainte et maintefois) ni I09 tan corrientes super-
lativos sintéticos actuales en -istmo de que tanto y tanto se
abusa, ni siquiera los superlativos especiales latinos pessimus,
qptimus, etc., tienen representación alguna en el P. C. (1). Los
ponderativos con tan, tanto, qtud, de que hemos hablado, pue-
den en rigor estimarse como formas de la expresión superlati-
•va en ciertos casos.
(1) Lo cual DO quiere decir precisamente que no existieran en castellano, aunque
lo que si puede afirmarse es que no pertenecían á la lengona vulgar.
CAPÍTULO IV
NUMERALES
Todos loe numerales (1) empleados en el P. C. pueden repar-
tirae en cinco grupos: cardinales, ordinales, multiplicativos,
/rcuícionarios y colectivos.
§ 1.® — Cardinales.
Hé aquí el sistema de numeración del antiguo castellano, re-
constituido con los datos suministrados por el P. C. con las va*
riantes que presenta el manuscrito, ya puramente graneas, ya
debidas á razones de eufonía ó á otras que oportunamente indi-
caremos:
vn, un; vno, vna; uno, una qíuco, V
dos,, dues seys, seyx, seyes, VI
tres, m (2) *siete, •syete (3) VH
quatro, TTTT 'ocho
(1) Los nnmeraleB, como determinativos qoe son, debieran estudiarse como los de-
más determinativos (demostrativos y posesivos) dentro del espítalo del articulo, que
es el determinativo por excelencia. No lo bemos becbo asi por no ir en un trabsjo de
esta Índole contra la opinión corriente, y por no estar en el P. C. bien deslindadas to-
davía las fundones de esta clase de palabras oomo artículos y como pronombres
(Y. Abaujo, Gramática razonada hittórieo-critiea dé la Ungtta franetta, donde se tratan
con ^lOda amplitud estas cuestiones de método y de clasificación).
(9) La forma tr§d del verso 142, que hasta aquí se había creído un numeral famo»
todot tr9d = vamos todos tres), no la incluimos por estimar que dicho verso debe leerse
amo* ados trtd,
(3) Los números sefialados con asterisco no existen en el Poema.
136
NUMERALES
nueue/ nuef
•diez, .X.
*oiize
•doze
•treze
*quatorze
qninze, -X'V'
*diez e seys
*diez e siete •
•diez e ocho
*diez e nueue
•veynte, XX
treynta, XXX
*treynta e dos, XXXH
•treynta e qüatro, XXXIIII
•quaranta, *quarenta
^inquenta, L
•sessenta, *seyssenta, LX
*septeiita, *setenta
•ochenta
•nouenta
9Íento, ciento, íient, C
9Íento e quatro
9Íento e quinze
♦9Íento treynta, CXXX
dozientos, do^ientos, CC
*dozientos quatro, CCTTTT
trezientos, trezientas, 1 11®^*^^
0.0.0.
•quatro 9Íentos
quinientos, D
♦quinientos diez, DX
seys 9Íentos, seyx gientos, sej e»
9Íentos, VI 9Íento8
miU
mül e CCC
müi e CCC XL.V
dos mili
tres mili, IQ mili
tres mili e seys 9Í6nto8
quatro mili
quatro mili menos XXX
•treinta mili, XXX mili
9Ínquenta mili, L mili
El precedente cuadro, por incompleto que sea, basta para
poder afirmar que la numeración del castellano antiguo era sen-
siblemente igual á la corriente (1). Es de observar en la forma-
ción de los compuestos que dos y tres pierden su s final al unirse
con fiento, dozientos, trezientos, lo cual no ocurre con seys que la
conserva, prueba concluyente de que hasta en la composición
misma, el castellano se limitaba á recibir los números latinos
(1) Asi los Dúmeros simples, directamente adoptados del latín, llefifan basta quif%^
S9t completándose con los correspondientes á las siflTulentes decenas, más cfmfo y
mW; los expresivos de decenas se forman con la terminación -«Mía, excepto Mynts y
trtynta (de tiginii, trigintaj; los comprendidos entre decena y decena se forman por
Im adición á cada decena de las unidades respectivas, y los comprendidos entre cen-
tenas y millares por la adición á las mismas del número que corresponda para eom^
pletar el que se desee fquinitnto» dUt, lr$» miU « tey» Htniotj,
NUMERALES 137
tales como la lengua madre se los suministraba (1); así se ex-
plica también la forma especial de quinientos. En cuanto á la
soldadura de las formas compuestas, domina el empleo al efec-
to de la conjunción e en las mismas condiciones que en el cas*
tellano actual; á veces, para expresar un número algo compli-
cado se emplea la sustracción en vez de la adición, como se ve
ea quatro mili menos treynta.
Las variantes que algunos números presentan son puramen-
te gráficas, como seys y seyx, fiento y ciento; pero hay otras de-
bidas á razones de eufonía que merecen fijar nuestra atenció :
el número nueue emplea esta forma ante sustantivos que em-
piezan por consonante {nueue meses), y pierde la e con virtiendo
la tf (r) en /ante los que empiezan por vocal: nue/años. El nú-
mearo vno, usado como proelítico se hace monoeílalx) perdiendo
sa vocal, lo mismo ante los sustantivos que empiezan con vocal
qae ante los que comienzan por consonante: vn briol, m
sombrero, m aguazil; el femenino vna pierde también la a ante
loe nombres que empiezan por vocal: en vn ora, (diento en los
miónos casos muestra la tendencia á sufrir idéntica mutilación,
como se ve en cient cauaJlos, pero todavía no se ha desarrolla-
do suficientemente preseTitándoee en general en su lornuai ple-
na: fiento moros e ¡iento moras, ciento casmlleros, ^ient/j omn/es.
£d cuanto al numeral dvíes, en el que alguien ha querido ver
los reptos de un supueb-to dual, no et má* que la variaute gráü-
ca y quizá fómoa de dfjs, ooino otrag lauclia* sejj^^jajjVíg que
ci Poema nos pre^íítnta v que bod indicio no dí*jpj'<p' iabk de la
locha exÍFteute «atre iae íoj-ixjatí dij.'V>iigadas y iafe j^AOJióíona-s
los diaJeetog cast,ellaiiw, el dwis del P. C no dtW identiü-
138 NUMERALES
carse, como con razón indican Gessner, Diez y Morel Fatio,
con el femenino dtuis leonés y portugués.
Respecto á los accidentes gramaticales de los numerales car-
dinales, observaremos quetwo y los múltiplos de fiento (vna,dO'
dientas, trezientas) admiten género, siendo invariables todos los
demás; vno, vna puede también usarse en plural, pero en este
caso pierde su naturaleza de numeral para convertirse en inde-
finido.
§ 2.°— Ordinales.
I
La numeración de los ordinales aparece sumamente incom-
pleta en el P. C; pero los pocos casos existentes bastan para
poder restaurar los no citados y para poder asegurar desde lue-
go que, en general, el sistema del siglo XU era semejante al
actual, pero no tan servilmente calcado como éste sobre las for-
man latinas.
Los ordinales que figuran en el Poema del Cid son única-
mente los siguientes:
Primer, primero, primera, primeros, primeras Quinto, quinta
Ter9er, tercero, ter9era Deaeno, diezmo
Quarta Oinquesma
Como puede colegirse de estas formas (1), los ordinales ad-
mitían género y número en los mismos casos que hoy, presen-
tando i^rtmer o y tercero formas apocopadas proclí ticas: primer
cólpe, terfer día. Las variantes de/seno, diezmo aparecen ya como
formas divergentes bien diferenciadas, destinada la primera á
(1) ¿Pudiera alkadirae ttgunAo^ ttgunda, que garantiían los deriyados tégitáar^ h^w-
dador, como alguno dice? No, por ser un error tal derivación.
NUMERALES 139
expresar el ordinal, y la segunda el partitivo (1); tanto eaiss for-
mas, genuinamente populares, como la de cinquesma, muestran
fielmente observadas las leyes de la evolución fonética del ro-
mance sin intervención de los semidoctos, que con sus décimo y
quincuagésima no hicieron más que trasplantar el latín al suelo
de Castilla.
S 3.^— Müi/nPLiCATivos.
El castellano actual es muy pobre en multiplicativos, y de
loB pocos que posee sólo doble (2) figura en el P. C, y para eso,
en el plural dobles y en el derivado doblar , doblado. Ba^ta esto,
fiin embargo, para asegurar la existencia de los multiplicativos
y su semejanza con los actuales, como puede afirmarse también
el uso en que estaba ya el mismo procedimiento perifrástico d©
qne hoy se sirve el castellano para suplir las deficiencias de los
mnltiplicativos simples, por el ejemplo que preííenta el Poema:
coon L veces mili de armas». También se encuentra uí^a/la, ©n
lugar de doble, la forma perifrástica dos tanto en el verso 2338,
S 4.* — Feaociokabios.
Loe tínicos numerales fraccioiLariofrquefiguraii en el P, C, a^m
quinta y diezmo, con más meaiad, n^Ai/f), ni bien í:Jí^•te úlihuo va
ligado fiiemf »re á algiiüa prejx^idón íonninjido Las Iocucíojjwí
140 NUMERALES
adverbiales en medio, par medio. Diezmo ya hemos dicho que se
presenta como variante de desseno con el valor fraccionario con
que tradicionalmente ha llegado hasta nuestros días.
S 6.°~-C0IiBCTIV0S.
No hay más numeral colectivo en el P. C. que amos, amas
[ambos, awí oí). El giro «todos íreíjjor <re5 ya juntados son»
(3621) indica el procedimiento empleado por la lengua para
expresar la colectividad y la proporcionalidad.
CAPÍTULO V
EL PBONOMBBB
AETlCÜLO I
Pronombre personal.
Los pronombres personales en el P. C. ,son los mismos del
castellano moderno, yo, tú y él, ton distinción de géneros el de
tercera persona, y de número todos tres, y con diversidad de
formas casuales que constituyen una yerdade a declinación:
Declinación del pronombre personal.
Primera persona.
Segunda persona.
( Nominativo: yo, hyo
tu
i Dativo: a mi, me, m
a ti, te, t, d
BIKaULÁB ,
i Acusativo: me, m
te, t, d
I Vocativo: »
tu
1 Ablativo: comigo
contigo
[ Nominativo: nos
nos, vos
\ Dativo: a nos
a uos, a vos, os
PLURAL
Acusativo: nos
uos, vos, os
Vocativo: ' >
uos, vos
Ablativo: connusco (1)
conuusco
(1) Prescindimos de las preposiciones de Ablativo, dando 861o las formas propia-
menta declinadas ó casuales, con ana preposición como tipo.
142
BL PRONOMBRE— PRONOMBBH PERSONAL
Tercera persona.
MASCULINA
FEMEMINA |
BIKGtTLÁB
PLUBAL
SIKGULAS
PLÜBAL
Nom, el, ele, elle
DtU. a el, le, 1, ge
Acus. a el, k, lo, 1
AhL con el
ellos, los (i)
a ellos, les, los, ge
los, a ellos, les
con ellos
ella, da, la
a ella, le, la, 1, ge
la, paella
con ella
ellas, las
a eUas, les, las, ge
las, les,aeUas
con ellas
NEUTRA
REFLEXIVA
8INOULAB
SINOULAB
Nam, ello, lo
Dat, a ello, le, 1
Acus, lo, a ello, 1
ÁbL con ello
>
asi, se, s
se, a si, 8
consigo
Además de los pronombres personales propiamente dichos^
existen^ como se ye en el cuadro precedente, otros dos pronom»
bree: el reflexivo, tal como lo conoce el castellano moderno, y
el que pudiéramos llamar personal atributivo, confundido en
la lengua actual con el reflexivo, pero que el castellano del
P. C. expresa por medio de ge (2).
Fijando ahora la atención en las particularidades que cada
pronombre ofrece por sí, observaremos:
1.® Que el pronombre reflexivo tiene sus formas de primera
y segunda persona confundidas con las de los pronombres per-
(1) Extraño es que nadie 86 baya fijado en las formas nominativas del pronombr»
de tercera peraona lo, la, ¡ot, Iom, que se naan lo mismo en el antigno que en el moder-
no castellano, según veremos en la Sintaxis, cuando figuran como antecedentes de
un relativo (la qu9 hablaj ó preceden & la preposición ás (los d« ayvr ton huenosj. Real
mente debiera constituirse con estas formas un grupo especial; pero su car&cter de
nominativos es indudable, como lo es su valor como demostrativos. (Vtese lo que de-
cimos más adelante.)
(2) Sólo una vez se presenta ps aislado, pero es un error del copista, y está por el
reflexivo m, como puede verse: «tras el escudo fálsso ps la guarnizon» 861&
EL PRONOMBRE— PRONOMBRE PERSONAL 143
Bonales (mej a mi, contigo; te, a ti, contigo; nos, a nos, connusco;
uos, a uos, conuusco) y sólo presenta como propias las de la ter-
cera persona, sin distinción de géneros.
2.^ El pronombre que llamamos personal atributivo, que
ya en el Poema se presenta alguno, atnque rara vez, confun-
dido con el reflexivo, figura siempre como complemento de
persona ó indirecto enclítico (1) unido al complemento directo
de cosa, y empleado por lo tanto únicamente con los verbos
que admiten esta doble clase de complementos; las formas re-
saltantes de la unión de ge con los pronombres de cosa en acu-
sativo 8on gelo, gela, gélos, gehs.
3.^ Que las formas yo, hyo, frecuentemente barajadas en
el Poema, no son simples variantes gráficas, sino que respon-
den al propósito de marcar la diferencia entre la pronunciación
bisílaba f-o ó i-ó y la monosílaba (2) yo, io.
4.^ Las variantes elle, ele, el indican otros tantos grados
en la evolución del Ule latino para pasar al el castellano, do-
minante ya, pero á cuyo lado aparecen todavía las otras dos
formas, prontas á disiparse para siempre. Ella, ela muestran
también la vacilación de la lengua en la pronunciación de la
doble II latina, con la tendencia en favor del sonido pa-
latal que al fin resultó triunfante.
6.** Las variantes me:=m, te=t, le (la, loJ=l, se=s tienen
por fundamento la innegable inclinación del antiguo castellano
á las formas apocopadas que hacen perder la vocal á los monosí-
labos enclíticos y proclíticos: correm, metistei, di\, sol, tno-
(1) B« un error de Oessner creer que el antigfuo castellano, lo mismo que el moder-
oo, sólo conoce como dativo del pronombre personal las formas l§, Ua; el gt de los ver^
soa 9615, 86^ y 9680 no es un caso al&lado; véanse los numerosisimos casos de güo,
gékk, g9lo»^ 9*^^ 7 se reconocerá que el gt que en ellos figura es el complemento de
peraona 6 datito, y no otra cosa, idéntico al U lui ft-ancés en frases del tipo tu 1$ lui
dif^iyj4 khtiai áonni.
(8) Yo ae presenta también con la variante o en la forma dio por di yo; pero éste es
un caso aislado que tiene su explicación en los enlaces léxicos.
144 EL PRONOMBRE — PRONOMBRE PERSONAL
uioB, etc.; en estos casos y en los de metátesis del grupo ti, la
t del pronombre te se convierte con frecuencia en d, y ésta es
la razón de tan singular variante: ¿id por te dí^ fusteápoi fuia-
tete, touéláo, por toueteh,
6.° lias formas comigo, contigo, consigo, connusco, conuuaco
son pleonásticas, reforzadas y nacidas de la anteposición al
mecum (cum 7ne) latino, una vez olvidado su valor, del caste-
llano con, de modo que realmente consigo, por ejemplo, equi-
vale á con con sí 6 con con él (cum secum).
7.° Los casos de empleo de lo, la por le, y de los, las por les
son poco feecuentes, notándose ya la preferencia con que fe, les
se destinan á marcar el dativo, y h, la, los, las el acusativo.
8.° La prefijación de nos, uos á otros, otras es desconocida
en el Poema. En cambio la aglutinación de los pronombres de
tercera persona con las preposiciones terminadas en e es regla
general: del, della, dello, deUos, dellas; antel; entrelhs; sobrel,
sobrella, sohr ellos, sohr ellas, etc.; con la preposición a no se
presente unido más que una sola vez en alte por a el te,
9.° La caída de la u de uos en el acusativo y dativo no se
presenta con tanta generalidad como en el castellano actual,
pues más bien prevalece su conservación (dar uos, doblar uos,
uoafare, non uos caya)\ pero la tendencia á la desaparición
comienza á dibujarse (leuantadoa por letmntaduoBf hoy le-
vantaos).
ARTÍCULO II
El Poema del Cid ofrece en el pronombre demostrativo un
cnadro de formas mucho más rico que el actual, pues no sólo
contiene las tres, este, ese, aquél, hoy conocidas, sino que em-
plea la serie completa de las reforzadas ó enfáticas con las va-
riantes apocopadas de unas y otras. Hé aquí la sinopsis de los
«temoetratiyoB usados en el Poema:
Pronombres demostrativos.
•
ai
í
-1
FaMIM tl^PLEt
FORJAS REFORZADAS
BIJfGlTLjkB
PLURAL
0INOULAB
PLUBAL
este, est
'♦esse, es
el
1
estos
essos
ellos, los
aqueste "^aquest
'^'aquesse, aques
aquel
aquestos
♦aquessofl
•aquellos, aqueles
esta
essa
ella, la
estas
essas
"^ellas, las
aquesta
aquessa
aquella, aquela
aquestas
'aquessas
aquellas, aquelas
m
t
esto
[esBo
(ello, lo
>
aquesto
^aquesso
•aquello, *aquelo
>
La base originaria de estos pronombres está en las formas de
los pronombres latinos iste, ipse, Ule, reforzadas en el latín
10
146 EL PRONOMBRE — ^PRONOMBRB DEMOSTRATIVO
vulgar con ecce, que produce ecdste, eccipse, eccille. El empleo
de las formas este, aqueste para marcar la proximidad del obje-
to determinado ó representado (1) á la persona que habla, de
esse, aquesse para indicar la proximidad á la persona con quien
se habla, y de el, aquel para expresar el alejamiento de ambas,
aparece ya en el Poema del Cid perfectamente determinado
respecto de este y aquel; en cuanto á esse, si bien se dibuja ya
la indicada tendencia, no puede decirse que esté todavía bien
fijado el uso, pues con frecuencia figura esse, es en equivalen-
cia de aquel y, sobre todo, con la significación del ipse latino:
este logar, est año, aqueste monesterio, es dia, en áques dia, ceibo
essa villa, esso con esto, aquel que esta en alto, oque a su almofa-
lia, etc.
Debemos hacer constar respecto á los demostrativos (pronom-
bres ó artículos): \
1.^ Que las formas apocopadas es, aques son siempre pro-
clíticas, no pudiendo por tanto usarse pronominalmente, sino
sólo como determinativas; su uso en lugar de las formas ple-
nas no obedece á razones de eufonía, pues lo mismo figuran
ante vocal [es alcanss) que ante consonante (es logar, es casa
miento), sino á la pronunciación {es=ég, esse=ese) y á la mé-
trica.
2.* Que la forma el sólo se encuentra empleada una vez
(cgrant fue el dia la cort del Campeador»), lo que prueba que
la lengua, para evitar la confusión del pronombre demostrati-
vo con el personal, había ya deslindado los campos, dejando las
formas simples para el personal y las reforzadas para el demos-
trativo; el femenino ella sólo se encuentra en la fórmula déUa
e della part, y el neutro no aparece ni una sola vez.
(1) Como no existen formas distintas para el pronombre y para el detarminativot
dicho se está que el cuadro anterior lo mismo sirve para una que para otra clase de
palabras.
EL PRONOMBRE — PRONOMBRE DEMOSTRATIVO 147
3.^ Que las variantes él, la, h, los, las sólo pueden asarse
<x>mo pronombres y no figuran sino como antecedentes de un
relativo ó seguidos de la preposición ch (1): veo lo que auia sct-
bar, a lo quem semeia, lo ckl león, la del león, los de myo ^Hd.
4." El determinativo essa pierde la a ante ora, formando el
compuesto adverbial essora; ella, en igual caso, produce aJora
{iOa hora>¿lora>álora).
(1) Bl «tráete^ demostrativo de estas formas lo grarantiza desde lae^o La signiflcm-
€i6n; si algana dada hubiera sobre ello, comp&renae loa giros franceses eorrespondim
ctlMt qni vUnt^ c»ux dé PurU^ etc.
t
I
I
ARTÍCULO III
En el P. C. presenta el posesivo confundidas las formas pro-
nominales con las determinativas^ siendo difícil reglamentar
SQ empleo; apunta ya^ es verdad^ la distinción^ con la tenden-
cia á dejar las formas apocopadas ó sincopadas (mt, tu, su),
como determinativas y proclíticas^ y las formas plenas {mió,
tuyo, suyo), como pronominales; pero es frecuentísimo encon-
trar estas formas plenas como determinativas. Hé aqui, por lo
demás, el cuadro sinóptico de los posesivos castellanos en el
siglo XU:
PronomtireB posesivos.
De un «010 poseedor.
SINGULAK
Db 1.* persona.
Mase, myo, mió
Fem. my, mi
Neut. myo, mió
I Mase, to
Fem. tu
NeuL to
DS 3.*PBB80HA.
Mase, suyo, so
Fem. *suya, su
Neut. sayo, so
PLURAL
myos, míos, mis, mys
mis, mys
♦toe
tus
suyos, sos
^suyas, sus
XL PBONOMBBfl — PRONOMBRE POSESIVO
149
De yarios poseedores.
SINGULAR
Mase, nuestro
Db 1.* PERSONA.^ i^em. nuestra
Neut. nuestro
í
¡Mase, nuestro, vuestro
Fem, nuestra, vuestra
Neut. nuestro, vuestro
Mase, suyo, so
De 8.* PERSONA.^ Fem, *snya, su
Neut, suyo, so
PLURAL
nuestros
nuestras
nuestros, vuestros
uuestras, vuestras
suyos, sos
*suya8, sus
Las variantes que acabamos de transcribir no agotan todas
las que el Poema presenta, pues hay que tener en cuenta que
la pronunciación de myo, por ejemplo, ofrece tres vaiiedades:
míro, mi'ó, myo, y la de suyo otras tres: sú-yo, su-yd y 8u6,
que muestran claramente el camino recorrido por la lengua y
la lucha entablada entre tan variadas formas, lucha en que se
conoce llevaban la peor parte las variantes bisílabas por la ten-*
dencia de la lengua á la abreviación. Y nótese una circunstan*
cia no desatendible: en el posesivo de segunda y tercera persona
no se presenta sino por rarísima excepción el empleo de las
formas tu, tus, su, sus en masculino, ni de las variantes to, so,
sos en femenino, lo que parece indicar el decidido empeño de
reservar las formas en u para un género y las en o para otro (1);
cosa análoga ocurre con my, mi, mis y mys, que parecen tam-
bién reservados para el femenino, si bien aquí la regla no es
(1) Este fenómeno, ya anteriormente indicado por los que han estudiado el Poema
del Cid, no es debido á un capricho 6 arbitrariedad de la lenfirna, sino que es la cornil
caeaeia natural de la evolución fónica de las formas latinas originarlas, y ereemoa
demuestra cumplidamente que éstas fueron los nominativos tuiM, tua, suum, y no loa
acusatlYOt: fua^ en erecto, como proclitico, daba »u {$úa anima > tu ánima >tM oImo,
mientras que tMMt, tuum daban to < tuo {t%tút amiettt > tuó amigo > to amigá^.
150 KL PRONOMBRE— PBONOMBRB POSESIVO
ya tan general, pues se encuentra en^leado una vez my con
masculino [my corcuson) y el plural mis se usa indistintainente
(ftif^ voBsállos, mis manos).
En cuanto á la distinción entre el empleo pronominal y el de-
terminativo, sólo pueden sentarse, como conclusiones positivas,
la de que ninguna de las formas abreviadas del plural {mis, tus^
sus), ni la del singular mi, tu, pueden usarse nunca pronomi-
nalmente; las del singular de la segunda y tercera persona, to,
so, y la del plural sos tienen ambos valores, pero no pueden
usarse pronominalmente to y so sino como neutros [lo to, lo 90);
las formas plenas se hallan empleadas indistintamente como
determinativos y como pronombres, no habiéndose tampoco
fijado todavía, aunque ya se marca bien la tendencia, el empleo
del artículo como medio de distinción, pues al lado del repeti-
dlsimo giro myo Qid, se encuentra él myo señor, el nuestro
mal, etc.
ARTÍCULO IV
Pponombre relatl'^
Los pronombres relativos que figuran en el P. C. son tam-
bién más ricos en formas que los actuales. Estos pronombres,
todos ellos invariables, son: qui, quis, quien, que, do y don, y
el vaiiable qual. Como se ve, falta el pronombre cuyo, reempla-
zado por don. De estos pronombres, unos pueden usarse como
interrogativos y otros no, pudiendo también tener su antece-
dente expreso ó tácito, y ser, por lo tanto, definidos ó indefi-
nidos. Estudiémoslos separadamente para mejor fijar sus par-
ticularidades léxicas.
§ 1 . *— Relativo qui .
Qui es siempre relativo indeterminado, y procede directa-
mente del nominativo latino; de aquí el valor de sujeto con que
constantemente figura, y el sabor sentencioso, por el carácter
indetemdnado y general de su significación, que imprime á las
frases en que aparece (1) . En los pocos casos en que figura sin ser
sujeto (2) creemos que, más bien que el nominativo latino qui,
representa el dativo cui, confundido gráfica y fonéticamente
(1) • Qui en Tu logar mora aiempre, lo lo puede mengoar» 948.-^ Qui a buen aefior
Blme, aiempreblue en delicio» 8C0L— «Por y serie vestido {Miaalieeae del moton» 80(n.
CIO Gomo *dad mmHo á qal lo» dt», •mueh»l íéugo por torpt qal non eonot^ la «tr*
AKb; aun en esioe easoe. ni^uits complemento de dad j Ungo, es & la par sujeto de
á$joonoti: *
152 EL PRONOMBBK — PRONOMBRE RELATIVO
con qui; la prueba de ello está en que no admite otra preposi-
ción que a, como en los casos antes citados y en estos otros dos:
tdadlas a qui quisieredes*; tque paguen a mí o a qui yo auier
sabor*. Se emplea también como interrogativo: <¿*qui lospodríe
contar? * t guil darie con los de Carrion acosar?» A veces se
junta con quier, constituyendo el relativo indefinido compues-
to gtit quier: «curíelos qui quier, ca dellospoco min cal.»
§ 2.** — Relativo quis.
Es también indeterminado^ y viene del latín quis: no se le
encuentra más que una sola vez formando con cada vno el com-
puesto indefinido quis cada vno (1). Sin duda su forma^ poco dis-
tinta fonéticamente de la de qui, le hizo desaparecer pronta-
mente, absorbido por éste.
§—3.® Relativo quien.
Quien puede ser relativo determinado ó indeterminado; pro-
cede del acusativo latino quien, pero su forma sonora y plena le
hace preferible á qui, al que sustituye en muchos casos, sobre
todo en las interrogaciones: ¿quien lospodrie contar? Es invaria-
ble todavía, sin duda por respeto tradicional á su origen, pero
se adivina que no debe tardar mucho en admitir el -es del plu-
ral actual cuando se le ve representar, no ya sólo nombres mas-
culinos en singular como le corresponde, sino femeninos y plu-
rales: cque lo sepan en Castiella, aquien siruieron tanto» 1767,
«aquestas mys dueñas de quien so yo seruida» 270.
(1) «Qutt cada yno delloabien sabe lo que ha de far» 119S. Propiamente hablando
el pronombre 9ui« no exista en el Poema sino gráficamente; pnes el verdadero pro-
nombre es el indefinido compneato quit cada vno (compireae el italiano eioieftedy^o,
íhuieéa ehaeun).
KL PRONONBBB —PRONOMBRE RELATIVO 153
§ 4.**— Relativo que.
Procedente de quid, más bien que de quod [1), se presenta
como determinado é indeterminado^ haciendo todos los papeles,
el de sujeto y el de complemento directo é indirecto, y admi-
tiendo todas las preposiciones, revelando por esta diversidad de
oficios (no contados el de conjunción ni el de determinativo)
la diversidad de sus orígenes. Los casos todos en efecto, de
la declinación latina (qui, quce, quod, quid, quo, qua, quem,
quam, quos, quas) vienen á fundirse á la larga en el que caste-
llano único, los unos directamente desde el principio y los otros
mediante una lucha en que resultaron vencidos; en el siglo XII,
sin embargo, esta lucha no se había decidido todavía, como lo
muestran los relativos ya estudiados quis, qui^ quien; pero que
ha ganado ya mucho terreno, como puede verse en los ejemploe
siguientes, en que aparece desempeñando las más variadas fun-
ciones: varón que tanto callas; que ganangia nos dará; los otros
que van; lo que yo dixier; la que dieen de Canal; non sabe que
$efar; en que auran partición; buen dado de que farades cal-
fas, (2) etc. Los casos que dominan son aquellos en que desem-
pefíafunciones de complemento directo. También se le encuentra
alguna vez como interrogativo: ¿ques esto, Qid? Puede juntarse
con quier lo mismo que qui, y formar el indefinido quesquier
{que se quier).
8e podría con los pronombres estudiados reconstituir cierta
especie de declinación del relativo castellano en el siglo XII en
la forma siguiente:
(1) Véase Oaitón Parit, AUxia, 97, IH; y J. Storm, rRomania, III, 290.)
(2) «El ardiment qu9 han», «lo qué he yo>, «a loa qu9 alcanza*, «la tienda 91*0 den-
ra», «compaña por qu9 maa valdrá», «por lo qu4 tutrt ^aiaado», etc.
154 SL PRONOMBKB — PRONOMBBE BSLATIVO
NoHnuoivo: qai, qois, que.
Dativo: qui.
Acusativo: quien, que, qu*.
Esta declinación, sin embargo, como hemos tenido ocasión
de ver, no era respetada en absoluto, y puede servir únicamente
de indicación ó guia para mostrar las formas adoptadas por el
castellano en el periodo de su transición del latín al habla
actual.
§ 5.** — ^Relativo qual.
Qi4al, de quaUsj-e, es común á ambos géneros, tiene singular
y plural y presenta el valor de los actuales que^ quien, címI y
también el de como y el ponderativo de ciian,bien, especialmente
cuando figura como pronombre, apareciendo también como co-
rrelativo de tal; su plural es qtuiles, siendo la variante guaníes
del verso 1666 puramente gráfica (1): ¡qual lidia bien myo
C^idf 733-4; ¡qual ventura serie esta! 2742; ensayandos amos
qual dará meiores colpes 2746; tal eres qual digo yo 3389; ta-
les sodes quales digo yo 3454. Equivale á la que en el ver-
so 2879: a qual dieen Medina yuan albergar.
§ 6.*^— Relativo do, don.
Don, do, con sus variantes dont, dond]dod (del latín de unde
y también del vulgar de ubi) no es otra cosa originariamente
que un adverbio de lugar; pero la facilidad con que la signifi-
cación adverbial se trueca en pronominal {la tierra por do «a=
la tierra por la que va) hace que dont tome el sentido de de
que, de lo cual, de la cual, etc., hasta el extremo de que, una
(1) Y puede afiadirsa que segaramente errónea, poea nada puede Jnatiflearla, alen»
do puro tefeiff Mtomt
BL PRONOMBRE—PRONOHBRB RELATIVO 165
habituada la lengua á emplearle en este sentido en los mu-
clioe casos en i.^ue es equivalente á de donde, llega á extender
flo empleo á otros muchos de valor puramente pronominal (1);
el mismo Poema nos ofrece muchos casos que muestran el ca-
mino recorrido por esta palabra desde el dont=^ ande al dont:^ -
de que: cal ter9er dia, dan 7x0 y es tomado»; cquee tomaifse
cada vno Am salidos son»; «ellos en esto estando díon auien
grant pesar», etc.
Por la misma razón figura do con la simple significación de
que por la identificación de do con ubi (o), perdido el sentidlo
primitivo de de ubi; así vemos también recorrido el camino que
hay desde el sentido adverbial al pronominal en los ejemplot
agaientes: do yo uos enhias: él az do fjíta Fcro Vermuez; pMr
hs mentes do tfuan; fa^ta do lo falUvíaemrjy; foííUi do dá-jífierUf,
La lengua mco^rra admite erte valor pronoiiJíJiI dfc íío, dfmdkf
pero se detiene en la xütiir-a <ttaf^ <kl csssiÁUj qí.*; \\áj^ el 61-
timo de Ic-s ey:ir.i,lrjs f:i*j¿/l/^, tlií aireven^ á b^aJi^fArh^, y
abandona el en:pIeo ce do, dcnfi^k yx *A iríút y.^j\/Jj Ch\ f^íáU; vo
{«e en cnanto el zy.ziS:.z^ \'z^ \h vírTf: 4^ ^i,>.f^AtvUí ^t'/k <*
ser nn nomine ce lz^i>z.
4f.« tééí m mK «Mt ># pmrt$ m
ARTÍCULO V
Indeflnldoa.
Englobamos bajo el nombre de indefinidos todos los voca-
blos de carácter pronominal ó determinativo (1) que no cabon
en los grupos hasta aquí estudiados^ y que merecen el nombro
de indefinidos porque ni determinan al sustantivo á que se jim-
tan con la precisión de los posesivos, demostrativos ó numera-
les, ni le representan tampoco, cuando desempeñan funciones
de pronombres, sino de una manera vaga, dejando en cierta in-
determinación lo representado.
Los indefinidos que figuran en el P. O. pueden clasificarse
por sus funciones en tres grupos: 1.° Indefinidos que desempe-
ñan siempre el oficio de determinativos, que son nulla, que, se-
nos, ülla, 2.® Indefinidos que desempeñan siempre el oficio de
pronombres, que son al, algo, atanto, cada vno, nadi (2), ques-
quier, quiquier, quis cada vno. 3.® Indefinidos mixtos, que des-
empeñan, segán los casos, el oficio de pronombres ó el de de-
terminativos, y que son alguno, atol, mismo, mucho, ninguno,
(1) En los oñgenw de todas las lenguas los campos de las categorías gramaticales
DO est&n todavía saflcientemente deslindados, y de ahí que no pocas voces desempe •
Üen funciones diferentes que poco á poco van adjudicándose á unas ú otras basta lla-
gar á la diferenciación léxica más completa. Algo de esto que aqui decimos ocurre
con los indefinido» que no pueden en rigor clasificarse ni entre los pronombres ni en-
tre los artículos, pues sus funciones no están todavía bien determinadas.
(S) Á este grupo pertenece también nada\ pero como figura casi siempre con valor
adverbial, lo estudiaremos entre los adverbios, en el lugar que le corresponde. Lo mia-
mo podríamos hacer con <ügOy pero esta voz nunca ha perdido del todo su originario
carácter pronominal, pues hoy mismo existe la frase algo y aun cUgo»^ que prueba, por
el plural que admite, la existencia de dicho valor pronominal.
KL PRONOMBRE — IKDBFnODOS 157
atrOf poco, qual, guanta, tal, tanto , todo y fmo. Pasemos revista
i las particularidades qne cada uno de ellos presenta, léxica-
mente considerados.
§ 1.^— iKDBFnnnOS DETSRMINAnyOS.
l.—NuOa.
Hulla (del nulla latino) no figura en el Poema del Cid más
que dos veces: nulla cosa y nulla part. Su sinónimo popular ntn-
ffwto, ninguna iba reduciendo cada vez más los límites del uso
de nuüus en la lengua vulgar, y de ahí que se nos presente ya
en el siglo XTT como defectivo é invariable, circunscrito al
femenino singular.
11.—^.
Que, invariable, no es otra cosa que el relativo, desem-
peñando funciones de determinativo; lo encontramos con la
facultad de unirse á toda clase de nombres con el sentido, que
aún conserva en tales casos, del cuan ponderativo, ó simplemen-
te de cual: ¡que buen voséalo/; ¡que grant auerf; de que seso era;
que ganangia nos dará. También puede juntarse á un adjetivo
con el mismo valor ponderativo: que fermoso apuntaua!; que
alegre era! Para que figure con este valor es preciso que la ora-
ción de que forma parte sea admirativa ó interrogativa, como
se ve en loe ejemplos citados.
m.— Senos.
Senos (de singulos), con su variante senos, sólo se usa en
pfairal, teniendo el femenino señas. En el P. C. parece ya ha-
ber recorrido este indefinido gran parte de la distalicia que hay
158 EL PRONOMBRE — mBOOSODOS
■■■■ ^— ■■■ -^ " - ■■■■■■■ ■■— ■ ■ ■ ^^ ■—^^^^-^-■^—^^^^^^■^^^^^^^—^^^■■l ■ ■ — ^^I^^^W^^^M^^— ^
desde el sentido originario de singulos hasta el de singulares,
especiales, excelentes, únicos (1); asi se ve en loa ejemplos si-
gaientes: estas tres langas traen senos pendones; ¿hs ladrones
contigo, estos de señas partes; buenos señes cauallos; señas
dueñas las traen.
TV.— UUa.
ülla (del ullus,'a,'Um latino) está como nulla & punto de
desaparecer ante ninguna. Sólo aparece una vez, y precedido
de sin: sin ulla dtébda 898. La formación popular ganaba en-
tonces cada vez más terreno^ al contrario de lo que ocurrió
desde mediados del siglo XV^ en que la influencia de los eru^
ditos y semidoctos logró latinizar como nunca el romance cas-
tellano.
§ 2.** — Indefinidos pronominales.
I.-^í.
Al, del alitíd latino, es un pronombre que el castellano mo-
derno ha dejado caer en sensible olvido, pero que en el si-
glo Xn conserva toda su frescura y lozanía, usándose en gene-
ral con el sentido neutro originario como complemento directo,
ó bien con preposición: esto feches agora, alferedes adellant; en
lo al non es tan pro. El valor neutro parece, sin embargo, du-
doso en hyo Ih lidiare, nonpassara por al, del verso 3367; aquí
al puede entenderse en el sentido de otra persona, otro que yo
más bien que en el de otra cosa, otro modo.
(1) Esta palabra tendoa ha dado no poco que hacer á los hispanistas y lexicóg^raíbt
nacionales y extranjeros para fijar su valor. El famoso Joan Pablo Forner la usó en
singular, dando motivo á una picante réplica de Triarte. 016sa(jfa declara que no hay
ninJéruna palabra tan notable como ésta en castellano, y tanto el como Hartzenbuseh
se revueWen contra el uso yul^r que da á tenaos el valor de aíngularM^ exiraordim^
riot, sin acertar á comprender que ni este sentido es una corruptela» ni es tan moder-
no como ellos se figuran, sino que es un valor extensivo perfectamente natural y an-
tiquísimo ya. ^
EL PRONOMBRB — INDEFINIDOS 159
n. — Algo,
Algo, de áUquod, tiene ya en general el carácter adverbial
que hoy presenta, siendo como al, dada su procedencia del
neutro, invariable. Sólo hay en el P. G. una frase en que el
valor pronominal puro aparece clarO; pues en todos los demás
casos, sin que este valor desaparezca, está oscurecido por el ad-
verbial: tal es la expresión del verso 111: rretouo dellos quan-
io que fue algo,
JSI.—Atanto.
Atonto es un compuesto popular de al tanto (al-iud tantum),
otro tanto, otra cosa igual. Es invariable y su sentido prono-
minal se confunde ya con el adverbial: < alegre fue el rrey, non
viestes atonto*] tatanto uos lo gradimos»; cdixo myo Qid de
la su boca atonto* .
IV. -Coda.
Cada, cuya etimología ha sido bastante discutida (1), pare-
ciendo resuelta, después de las investigaciones de Meyer y
Gomu (2), su procedencia del griego wna, figura siempre unido
en el P. C. con vno, vna, formando el pronombre compuesto
cada vno, cada vna, á semejanza del griego xa6sva(;: tcada vno
por si sos dones auien dados»; ten cada vno destos anos»; «oco-
davna dellas do».
0) DÍtz\oá<!^ny%Citu9qu9adunum{Eiymolog%ich9r Würi^rbueh) y CihAC {DietUm-
main d'éiémologié Íae<hromAiné) de quantum. Bircia lo trae todavía del abandonado
qui$qu§, lo cual no es derivar, sino á lo sumo traducir: quisque nunca puede dar cada.
Véate lo que decimos en quU cada vno.
Cl) P&ul Ueyer {Romanía, II, 80 y se.) y Comu {Romanía^ IV, 453), aceptándolo Sche-
leren el apéndice til Eiymologhchts Woríerbuch de Diez. Decimos, sin embargfo, pa-
récUndo resuelto porque bien pudiera suceder con el cata tingulos encontrado por
Comu, que en lugar de provenir el cada popular de xaxa, fuera el '^-OL'ca erudito el
influido por el cada popular. ll¿s abajo, en quit cada vno, daremos nuestra opinión.
160 EL PBONOMRBB — IKDEFIKXD08
y.—Nadi.
Nadi no es otra cosa que el latín nati, en el mismo sentido
en que el castellano actual pudiera emplear nacido, en frases
como no hay nacido que sostenga eso; nati, trocado en nadi por
debilitamiento de la dental^ perdió poco á poco su valor par-
ticipial; para convertirse en un verdadero pronombre, que
sólo puede representar personas, como nada, del plural nata,
sólo representa cosas; pero asi como nada en el P. C. ha ido to-
davia más lejos apareciendo siempre con valor adverbial, nadi,
por no permitirle otra cosa su valor originario, sólo figura como
pronombre invariable, y en general como sujeto (1). Sin embar-
go, la significación plural originaria parece viva todavía en el
verso 25, donde nadi concierta en plural con el verbo: nadi nol
idessen posada. Obsérvese que en todo caso el valor negativo
no lo tiene todavía nadi por sí, sino que se lo comunica el no
con que constantemente figura unido: cnon gola abriesse nadi* ;
cque nadi non raste».
WI.—Quesqnier,
Es un compuesto de que se quier, de formación puramente
romance. Es neutro é invariable, como lo requiere la índole de
su composición; sólo aparece una vez (2): cpor mi ganaredes
quesquier que sea, dalgo* . Es una palabra que es lástima no
exista ya, pues para expresar su significación tiene el castella-
no moderno que valerse de la perífrasis cualquier cosa, lo que
qmera que sea. '
(1) AlfiruDA ▼« aparee» regoldo por la preposicite a, como te to en el veno ]|fn
«non lo diien a naH», y en el 8888 «no lo deaeabri • nadi*.
(D Bn el veno SOI
KL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 161
Vn . — Quiquier.
Es otro compuesto análogo (qui quie?-), sustituido en la len-
gua actual por quien quiera; sólo aparece una vez en el Poe-
ma (1): «curíelos qfd quier, ca dellos poco min cal». Sensible es
también que haya desaparecido del castellano comente, que
para expresar lo mismo tiene que valerse del enfadoso y arras-
trado compuesto quien quiera que,
Vin. — Quis cada vno.
Es el pronombre cada vno, reforzado, para mejor marcar su
sentido, por quis. Sólo figura una vez en el Poema (2): ^quis
cada vno dellos bien sabe lo que ha de far»; pero su importan-
cia es grande por la luz que arroja sobre los orígenes del dis-
cutido cada. ¿Estaría, en efecto, la clave de la etimología de
cada en este pronombre? Quisque (3) da quisca ó quis en cas-
tellano, y quisca, unido con vno, vna, da quiscaúno, quiscaüna
(compárese el catalán quiscu)\ como al lado de la forma plena
quisca está la apocopada dominante quis (confundida con qui) el
romance i)ierde la noción del sentido de qniscaúno vio descom-
pone en quis ca vno, reducido después, por la caída del quis ini-
cial, á ca vno; en tal estado, para deshacer el hiato, se intercala
una d eufónica, resultando ca-duno, ca d-tma (compárese el
cadhuna de los Juramentos de Strasburgo del año 842), y en fin,
incorporada la d al ca, resulta cad, cada en la escritura, forma
que, figurando al principio siempre unida con uno, una, como
(1) En el verso 2351.
(2) En el verso 1136.
(3) Quisque nunca ha desaparecido del lenguaje castellano, puos aun hoy mismo
XO conserva el lenguaje popular en las expresiones ca quitqu; un quisque, en las que
«e mantiene casi en toda su pureza originaria el sentido del quisque latino.
II
162 EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS
sucede en el P. C, llegó á adquirir independencia más tarde,
pudiendo usarse en el sentido actual. Aunque no damos esta
opinión sino como una conjetura, tenemos el convencimiento
intuitivo de que éste y no otro debe ser el proceso evolutivo del
pronombre cada, pues no acabamos de convencemos de que el
xaxa griego haya podido producir, siendo una preposición, el
pronombre cada.
§ 3.®— Indefinidos hiztob.
I. — Alguno.
Procedente de ai-i'qu'unus, tiene género y número: alguno,
alguna, algunos, algunas (1). Como determinativo sufre siem*
pre la apócope en el masculino singular: algún dia, algún bien;
en este caso presenta, una sola vez, la variante álgunt en el
verso 1754 €algunt año*.
n.—Atal.
Es compuesto popular de al tal (otra cosa igual) sumamente
expresivo; tiene el plural atoles. El Poema lo ofrece como pro-
nombre y como determinativo, aunque su empleo en este últi-
mo caso es incorrecto y no del todo seguro, pues la a pudiera
ser simplemente protética: clorando de los oios, que non vies-
tes atah, tatal le contesca o siquier peor», t átales cosas fed>.
in. — Mismo.
Sólo se encuentra una vez en la forma plural mismos y como
determinativo: csus vassallos mismos*. No ofrece duda, sin
(1) Si algunoB fürtare, alguna nocb, aigunot diai.
EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 163
ibargo, que mismo se empleaba en ambos géneros y números,
»n el doble valor de pronombre y determinativo del metip-
em
y con
simum latino originario (1)
IV. — Mucho.
Ptocede de multi4S,'a,'Um, y tiene género y número (2), y por
8U valor cuantitativo figura también adverbialmente: mucho
me atiedes ondrado. En sentido adverbial equivale en general
al muy actual (3) y se presenta á veces apocopado: c vna priessa
ntuch estrana».
V. — Ninguno,
Tiene sólo género en el Poema: ninguno, ninguna (4) . En el
masculino se apocopa cuando se emplea como determinativo:
ningún pesar, ningún miedo, ningún omne. Siempre se emplea
con negación, como lo exige su valor de ni uno, habiendo la
diferencia de que el castellano actual usa la negación sólo
cuando ni uno va detrás del verbo, suprimiéndola cuando va
delante {no osaba ninguno, ninguno lo queriu). Ninguno es un
compuesto puramente romance de nin uno (5) con g epentética,
espontáneamente desarrollada cuando se pronuncian con sepa-
ración las dos palabras.
(l) Mttijaimum, no mgtiptiashniu ni menos meiip^e, es la forma de que deriva mú-
mo, francés fnim$, italiano mtdwmo. Mitipsimum > medtnmo > meumo > m$ifno >
nuitmo > mUfno. El catalán maftix es el que viene de m§-t-ipt9,
(3) Mucho me ánades ondrado, tnttcha tierra paraua, esto plogo a muchote muchas
TersTuen^as malas.
(8) JIfwy no es otra cosaqne una variante fonética de much, forma apocopada de
mucho.
(i) A'in^no noi^osaua, nin¿7uno non sodes por pag'ar, non soplesse ninguno esta
sn poridad,non sacastes ninguna, non temlen ninguna fonta.
(9) Es nn error traer ninguno directamente de n«e unu», cuando salta á la vista su
formación popular: nin-g-uno.
164 EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS
VI,— Otro,
Procede de alterum > altrum > autrum > otro, tiene género
y número, y se junta con tal y tanto: otro, otra, otros, otras:
cel Yno es en Parayso, ca el otro non entro ala», totro día>,
ctodo lo otro^, «más ganaremos en ésta que en otra desonor»,
cdel otra part», cmyo Qiá e todos los otrosT>, € otros tantos son»,
«las otra^s tierras», «las otra^ abes lieua».
Vn.— Poco.
Es procedente de i^afícw^, -a, -wm, y tiene género y número,
presentándose á veces el neutro con valor adverbial: poco, poca,
pocos, poca^: €poco auer trayo», «labora e la grant», «de biuos
pocos veo», «con laaB pocos jTciemos», «i?oca5 de gentes», «pedir
uos a poco».
Vni. — Quanto,
Viene de quantm,'a,'Um, y tiene género y número: quanto,
qtmnta, qtmntos, quanta^ (1). La forma quanto se presenta
siempre como neutra y adverbial. Admite la apócope que ha
dado origen al moderno quun, cuan: «en quant grant fue Es-
paña». Es correlativo de tanto: <^ tanto cuanto yo biua».
IX. — Tai.
Procede de tali9, tale, y es común á ambos géneros, ha-
ciendo el plural tales, talles (2). Figura en frases comparativas
(1) Qucmto dexo no lo preqio un figo, por quanto y ha, quanta rriqnixa tiene, quan^
to* con el están, qttantos que y son, todas cosas quantas son de uianda.
(2) Tal mal, tal esperanQa, por tal fago aquesto, con tal cum esto, tal99 mal calca-
dos, costumbres auedes talet!
EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 166
como correlativo de qual, quáks. Tanibién aparece repetido á
la cabeza de dos oraciones seguidas, en sentido distributivo:
<iál£$ ya que prenden, tales jsl que non». Se usa también con
valor ponderativo, como en «^tales fueron los colpes que les
quebraron lan9as>.
X.— Tanto.
m
1
De tantas, -a, 'Um. Tiene género y número, con significación
adverbial el neutro: tanto, tanta, tantos, tantas (9). Se usa con
frecuencia como ponderativo y comparativo: «rrelumbra tod el
campo, tanto es linpia e clara! » . Se emplea con otro {otros tan-
tos son) y con los numerales (dos tanto) en sentido multiplica-
tivo, y se usa como correlativo de qtuinto: <í tanto quajiio yo
biua». Admite la apócope tan,
XL.—Todo.
De totus,'a,'Um, Tiene también género y número y admite
la apócope ante vocal: todo, toda, todos, todas, tod (10). Figu-
ra con valor ponderativo en la expresión en todo lo mas alto, y
con valor adverbial de totalmente, completamente, en el giro
iodo suzio lo saco.
xn.— F».
Vn, un, vno, uno, vna, vnos, tnas, tiene ya en el P. C. valor
indefinido y partitivo, ora pronominal, ora determinativo, como
ya hemos tenido ocasión de notar: tun dinero malo», tvn salto
(1) Verieddt goso tanto^ tanto palafre de sazón, tania tienda prestada, tantot pen-
dOBCs, taniaa langas, rríqnezaa tantaa.
(2) Tod el primer col pe, tod ei velar, tod aqueete aaer, todo eondacbo, lodo \o ten-
go delant, toda la plata, toda en compafia, todo* loi otros, todat sos uertudea .
166 EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS
daua», <a vno que dizien myo Qid», cal vno dizen OialTa^, «lo
vno cayo en el campo», «el vna al otra nol torna rrecabdo»,
«en vnos pregiosos escaños», ^vnos dexan casas e otros oñores»,
«asis parten vnos dotros».
§ 4.^ — Correlativos.
Si quisiéramos hacer un grupo especial con los pronombres
correlativos, veríamos que lo son tanto de qtsanto, tal de qiéal y
el vno de el otro, con sus demás formas femeninas y plurales
respectivas en relación de concordancia entre sí; al puede tam-
bién tener de correlativo á esto.
CAPÍTULO V
EL YERBO
ARTÍCULO I
Genepalidade»
§ 1.^— Clasificación de los verbos del Poema.
Todos los verbos que figuran en el Poema del Cid pueden
clasificarse en la forma siguiente, atendiendo á las diferentes
bases de clasificación que desde distintos puntos de vista pue-
den adoptarse, y que demuestran el desarrollo adquirido ya por
la lengua castellana en el siglo XII, y la riqueza de medios y
procedimientos neológicos de que ya disponía y que tanta flexi-
bilidad la prestaban (1):
(1) El castellano moderno no ha tenido ya que hacer otra cosa más qne desarrollar,
ampliando sus aplicaciones, los procedimientos puestos en J negro por la lensruadel
Poema para producir toda la rica flora verbal que encierran nuestros actuales yoca^
bularlos; por lo demás, ni un aolo medio nuevo de formación, ni un solo tipo más de
verbos se encuentra en el castellano moderno que en el que sirve de tema á éste nues-
tro estudio.
Á las bases de clasificación que flfniran en el cuadro sinóptico que presentamos,
podíamos haber añadido la clasiflcación por la procedencia, ya latina, griegtí 6 hebrai-
ca, ya árabe, germánica ó francesa, ya puramente romance 6 dialéctica de los verbos
del Poema; pero hemos preferido prescindir de esta base de clasificación, apuntándola
tan sólo en esta nota por lo difícil que resulta su aplicación, y por no ser otra cosa que
una subclase de la clasificación por él origen.
168
EL VERBO — GESERALIDADES
I
BL VERBO— GENERALIDADES 169
§ 2.° — La formación verbal en el Poema
Fijando la atención en los dos grupos de verbos correspon-
dientes á las divisiones por la estructura y por el origen, obser-
varemos que, al contrario de lo que ocurre con los nombres, la
composicián es aquí procedimiento más fecundo que la deriva^
don, lo cual se explica porque la derivación en los verbos tiene
límites demasiado estrechos por la necesidad de ajustar todas
las formas á las terminaciones consagradas en -ar, -er, -ir; como
el castellano del siglo XII no había desarrollado todavía el
rico sistema de diminutivos, aumentativos y despectivos del
castellano actual, ni las demás formas análogas que han dado
á la lengua verbos como lloriquear, enamoricarse, repicotear,
canturrear, chisporrotear, besuquear, pintarrajear, etc., de ahí
que el P. C. se presente tan pobre en derivaciones verbales.
Los únicos sufijos que se encuentran empleados al efecto son los
frecuentativos en -ear, -eger, como espolear, espolonear, guerrear,
enclauear, amuneger, anochecer, escarnecer, etc., con el factitivo
erudito -ificar que aparece en glorifjlcar y que se había roman-
ceado en "iguar en santiguar [santificare > santifcar > san-
iicvar > santiguar).
En cambio la composidMi ofrece abundante serie de prefijos,
todos los cuales, con excepción de ex-, habían sido, ó roman-
ceados desde luego, ó recibidos como propios por el vulgo, como
lo prueba su imposición á voces de indudable carácter popular.
Hé aquí la lista de los que suministra el análisis del Poema:
170
EL VERBO — QBNERALIDADBB
LA COMPOSICIÓN EN L08 VERBOS
PrelIJot
Prooedenola
EJEMPLOS
a-
ab-
ascenderse. '
a-
1
acoger, abiltar, abracar, acometer, amanecer.
ac- j
\
AQcompafiar.
al.
> ad' i
almorzar, allorgar.
ar- 1
i i
jarrancar, arrendar, arribar.
as-
1 1
absentar, assomar.
ben-
bene-
bendezir.
con-
cumr
conbidar, con talar, conortar, conir, conloar, conssa-
grar.
de-
dey-ex-
delibrar, depmnar, deportar.
des-
de ex-,dÍ8-
descabezar, deseredar, desatarse, desondrar, desman-
char.
em-
in-
1 1
empeñar, emprestar.
en-
encamar, euclauear, encortinar, enyergon9ar.
es-
1 1
¡ ex-
►esconbrar, escurrir, esforgar, espender.
ex- :
exorar, exir.
oí-
1 ^^
per-
olfreeer.
per- ;
^perdonar, pertenecer.
pre-
'preguntar.
pro-
pro-
prometer.
rre-
re-
rrelumbrar, rreconbrar, rrecabdar, rresu^itar.
80-
sub-
sosanar, sospirar.
sor-
o Vw\^
|S(HTÍ8ar.
Bobre-
supeí-
sobreleuar.
tras-
trana-
tra«tnochar, traspassar, trtt imponer.
a-co-
ad-cum-
acomet«»r.
a-80-
ad-8ub-
a^^orrendar.
Como se ve, las preposiciones latinas, sometidas ya á la ley
de la atracción en latín, continuaron siéndolo en castellano,
perdiendo en general su consonante final ante la inicial de la
palabra á que se unían, como sucede con la d de ad- en abiltar,
amane fcr, etc., ó bien con virtiéndola en dicha consonante, como
en acconpañar, offreger; como el castellano, sin embargo, gusta
poco de la duplicación, deben considerarse estos casos como
meras variantes gráficas, á menos de que la forma duplicada
tenga propio valor fonético en el antiguo castellano, como su-
cede con la rr en arrendar ó con la ss en absentar. En ocasio-
EL VERBO— GENERALIDADES 171
nes las preposiciones prefijas se acumulan, como en los verbos
del tipo a-co-meter, a-sor-rendar.
En cuanto á compuestos de otro género que por partículas
prefijas, sólo se encuentran glorifficar y santiguar, coincidiendo
en ambas la formación erudita con la popular en la adopción
de la -1- como vocal de enlace para constituir el tema nominal
y efectuar la soldadura, tan hábilmente llevada á cabo que se
duda si se trata en tales casos de un derivado ó de un com-
puesto (1).
§ 3.** — Accidentes gramaticales del verbo.
Los accidentes gramaticales del verbo son, como actualmen-
te, las personas, los números, los tiempos y los modos: el antiguo,
como el moderno castellano, no admitía las voces en su sis-
tema flexional. Todos estos accidentes ó formas de flexión se
ajustan á tres tipos distintos que permiten su distribución en
tres conjugaciones: -ar, -er, -ir.
I. — Personas y números.
Las desinencias personales son tres y los números dos, lo
mismo que en la actualidad: primera, segunda y tercera perso-
na en singular, y las mismas en plural.
La 1.* persona de singular, cuya característica -m (del pro-
nombre m€t=yo enclítico sánscrito) había ya desaparecido en
(l) Es verdaderamente extraño que una vez ya conocido el procedimiento, no fe
aplicara á la composición nominal y adjetival que tan rica coRccha de voces de este
tipo presenta en el moderno castellano {rabicorto^ pelinegro^ zanquilargo^ hoquirubio^
patuleco, etc.)* La voz más antig'ua de esta clase que hasta el presente se conoce es el
rabilargo del refrán «de casta le viene al (falgfo el ser rabilargo* y el patitieso do Ro
drigo de Arana en el Cancionero de Baena (página 483). El distio^ido hispanista
Ake W-.son Munthe ha publicado un ;uriuso estudio sobre esta interesante mateiia
Ob¿4rva*lon* tur t«i compases tspagnoU du typt aliabierto.)
174 EL VBRBO — GElíKRALIDADES
I
el pretérito perfecto de indicativo, donde la ¿ se sostiene apo-
yada por la s precedente: df^des, dauaáes, criasiea, etc. En el
imperativo el latín presenta -ate, -ete, -ite, que el castellano
convierte en -ad, -ed, -id con las variantes -at, -et, "it: dat,
meted, guarnxA, etc. (1).
Por último, la 1.* persona de plural presenta constantemen-
te en latín las consonantes -n¿, que no son otra cosa que el
na+ta sánscrito, es decir, €8te+aqtiel=elhs. El castellano no
podía admitir ese grupo final, y rechazando la t, conservó la -w
en todos sus tiempos: dan, dauan^ dieron^ etc. En cuanto á la
vocal de enlace de esta », como la del -mosy-des de la 1.* y 2.*
personas de plural, se ajusta á las leyes de la evolución fonéti-
ca, conservándose en general la vocal del latín (am-a-mo^,
tem-e'fnos, part-i-mos, am-SL-des, tem-e-des, part-i-des, am-a-n,
tem-e n, part-e-n, etc.)
n. — Tiempos.
Los tiempos del verbo castellano son en el siglo XII los
mismos que al presente, si bien los de formación popular no se
presentan todavía enteramente fijados. Pueden dividirse en
simples y compuestos. Los simples son, en el modo indicativo,
qI presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto defnido, pre*
térito pluscuamperfecto y futuro, y los compuestos el pretérito
perfecto indefinido, pretérito pluscuamperfecto, pretérito perfecto
(1) Tiene por lo mismo sobradísima razón Gastón París para criticar á Coolho por
decir en su Uxoria da Conjuga» gao «m kUinBWi portugttes que las formas en -dM, -tf«
que se encuentran eñ Gil Vicente proceden de la imitación del lenguaje popular,
pues más bien son, en efecto, arcaísmos porque, como dice Gastón París f Romanía I,
242), las formas en que la d ha caído por ser más modernas, han debido ser empleadas
por el pueblo antes de penetrar en la literatura. Esto es verdad, pero no hay tam-
poco que exagerar el alcance de tal afirmación, pues hoy mismo emplea el vulgo en
ciertas comarcas las antiguas formas en det, que es lo que ha engaBado á Coelho,
qu^edétf andad4s^ ver€d$i, etc.)
EL VERBO — GENERALIDADES 175
anterior (1) y futuro perfecto. Todo tiempo simple de un auxi-
liar, con un participio pasivo, origina im tiempo compuesto,
lo mismo exactamente que sucede en el castellano moder-
no (2).
1.^ — Tiempos delindicativo.
El PRESENTE DE INDICATIVO uo tiouc Característica, estando
formado, como en latín, por la adición á la radical de las carao-
teiisticas personales, ya directamente, si éstas son vocales
(amo, ama), ya mediante ima vocal de enlace si son consonan-
tes; esta vocal de enlace ó temática es -a en la 1.* conjugación
(d-a-í, d-SL-mos, d-si-des), -e- en la 2.* [tem-e-s, tem-e-mos, te^
iw-e-n) y -e-, t- en la 3.* [part es, part-i-mos).
El PRETÉRITO IMPERFECTO presenta en latín por característica
una 6- entre dos vocales de enlace; la cual conserva el caste-
llano en los verbos de la 1.* suavizada en u cuando la vocal te-
mática es -a- (dflua, dañamos); pero en los verbos procedentes
de la 2.* y 3.* conjugación que tienen por vocal temática -e- (y
en los de la 4.* que tienen -te-), como esta vocal es tónica, se
desdobla, según la ley evolutiva de la e tónica, en -Í6-, desapa-
reciendo la labial: tem-ie, tem iemos, resultando, por consiguien-
te, en el antiguo castellano como características del imperfecto
la consonante -w- (6) en los verbos de la 1.* y la vocal -i- en los
de la 2.* y 3.*, ó sea, tomando toda la terminación, -aua en la
(1) Permítasenos adoptar estas denominaciones del pretérito perfecto; son las
aceptadas por todas las lenguas romances, y sin ellas se tropezaría ¿ cada paso con
dificultades de exposición que asi pueden eyitarse*
(2) Nos limitamos á esta indicación respecto de los tiempos compuesta*^ cuyo inte-
rés es sumamente secundaria y cuya misma existencia no está fuera de toda duda,
siendo como son las formas compuestas, llámense tiempos 6 voces, meras invencio-
nes de los Gramáticos, que no responden á ninguna realidad del léxico, y que en
todo caso pueden servir de materia de estudio en la Sintaxis, pero nunca, sin faltar
á U lógica y al método, en el Análisis ú Ortolexia, que sólo trata del estudio de las
palabras, no de las locaciones.
176 FL VERBO— GENERALIDADES
í.^éie en las otras dos conjugaciones (1). Las formas mo-
dernas -aba^ -ia apuntan ya, como meras variantes, en el
Poema.
El PRETÉRITO PERFECTO simplo Ó DEFINIDO prosonta en latín
una 'V, procedente do la adición á la radical de las formas fui,
fuistif fuit del verbo sustantivo, pues el perfecto latino es ori-
ginariamente tan perifrástico como el futuro castellano am-a-
vi<jini'a'fvi. Esta -v-, dejada perder por el romance, puso en
contacto la vocal temática con la -i de] auxiliar fui, y dio
por resultado en la 1.* conjugación a'i=e: amavi>amai>ame;
amavisti>amai9ti>am6st, etc.; en la 2."^ conjugación, como
no había vocal temática, quedó sola la i: fimyi>temi, timvis-
ti>>#emiste; etc.; en la 3.* ya el mismo latín presentaba per-
fecta la aglutinación, dando sólo la i: legi>ley, fe^isti>¡!eyst;
en fin, en la 4.* la vocal de enlace era la misma que la del
auxiliar aglutinado y produjo la i larga: audivi>audii^0Y;
awd¡v¡9ti>aMdiisti>oyst. Es de observar que una vez roman-
ceado el perfecto latino do este modo, la / larga de los verbos
en -er, -ir tenía que dar ie por disimilación ante otra sílaba,
y así sucede con tcmiemos, temiQste,^, temieron^ partiemos, par •
ñestes, partieron. El solo caso en que la v se conservó fué la
3.* persona de singular; pero como se vocalizó en -u al perder
la terminación^ produjo con la vocal temática -au , que dio en
castellano -o: amó; est^ terminación se extendió á todas las
conjugaciones por metátesis de los elementos -ui en -m: temió<^
temmi<Ztimuii] leyo<ilegiu<legu\, ó simplemente por evolu-
ción de la 'V en u, -o: oijo<Z(iudio<iau(Íi\i<i(iudWii.
(1) No se pierda de vista que -aua está compuesto de tres elemeotOB unau conso-
nante y dos a de enlace, la primera temática para lifrar la u con la radical, y la se-
grunda para unirla con Us caracteristicas personales: am-a-ua-n, en efecto, se dea-
compoue en cinco porciones: 1.*, am-, radical. 2.* -a-, vocal temática. 3.', -u-, carac-
terística del pretérito imperfecto de indicativo. 4.*. -a-, vocal de enlace del elemen-
to consonante característico del tiempo (6) con el elemento consonante (.i) caracterís-
tico de la persona. 5 *, s, característica de la segfunda persona de singlar.
EL VERBO — GENERALIDADES * 177
El PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO ostaba formado en latín por
la agregación al tema del pretérito de las formas -eraw, -eras,
-erat del imperfecto de indicativo del verbo esse^ formación que
el castellano conserva, si bien apocopándola en los verbos de la
1 .* por la desaparición de la sílaba breve postónica del propa-
roxítono latino: amara de amave-ram, temierades de timvsratis.
El sentido del pluscuamperfecto latino, hoy perdido en gene-
ral por haber pasado estas formas á servir de condicional, se
conserva todavía bastante bien en el Poema del Cid, aunque
apunta ya el uso moderno.
El FUTURO es de formación puramente romance; los futuros
clásicos latinos en -abo, -ebo, am tenían formas poco diferen-
ciadas de otras para que el vulgo no las confundiera; de ahí el
empleo en latín vulgar de la perífrasis del verbo habere con los
infinitivos, empleo antiquísimo, puesto que en pleno Siglo de
Oro invade hasta la prosa ciceroniana, en la que se hallan fra-
ses como habeo ad te scribere; de esta perífrasis nació el futuro
castellano, que en el P. C. se nos presenta con sus dos elemen-
tos, el infinitivo del verbo conjugado y el presente de indicati-
vo de auer, hatier, todavía no bien soldados, pues á cada paso
0e despegan y separan: daré, dar Jms, dará, duremos, dar hedes,
darán,
2,^ — Tiempos del stibjnntivo.
El modo subjuntivo tiene también tres tiempos simples: ^y 6-
sente, pretérito imperfecto y futuro, los mismos que todavía
presenta el castellano actual.
El PRESENTE DE SUBJUNTIVO uo tiene característica propia, y se
forma afíadiendo á la radical las terminaciones personales co-
rrespondientes: ame, tema,^ parta.^ ames, temas^partas^ amemos»
temamos, partamos^ etc.
12
178 BL VERBO— OENERAIJDADK8
El IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO (aceptando las denominaciones
clásicas, que fuera preferible sustituir con otras más adecuadas)
tiene tres formas, en -ra, -ria y -se; la primera, poco usada con
este valor, procede directamente del pluscuamperfecto de indi-
cativo latino ya estudiado; la tercera viene del pluscuamperfec-
to de subjuntivo en las mismas condiciones: aniasse de ama-
visseni, temiesse de timuissem, oyease de atidivissem, y la segun-
da en -ria, 6 más bien -rie, es de formación perifrástica como la
estudiada del futuro, resultando de la fusión de un infinitivo
cualquiera con el imperfecto do indicativo de afAer en su forma
aferética -ye, -yes: amarye, teme^^je, partirye.
El FUTURO DE SUBJUNTIVO procedo á su vez del futuro perfecto
ó anterior latino: amare de ama{ve)ro, temieres de timueris,
oyéremos de audi{v)erimus. *
En rigor podría añadirse todavía al subjuntivo un pretérito
PLUSCUAMPERFECTO simplo, coüstituído por la forma en -se ya
estudiada del imperfecto, que conserva en algunas ocasiones en
el P. C. el valor latino de pluscuamperfecto, á la manera de la
forma -ra del indicativo.
ni. — Modos.
Los modos del verbo castellano del siglo XII son seis: el
nombre del verbo ó infinitivo, según ordinariamente con no mu-
cha propiedad se le llama; el gerundio, el participio, el indica-
tivo, el imperativo y el subjuntivo, comprendiéndose en este úl-
timo el qptativoy él condicional. De estos modos los tres primeros
son impersonales y todos los demás personales, admitiendo cada
uno de ellos más ó menos tiempos, según veremos.
El INFINITIVO es el nombre del verbo; no admite más que una
forma y presenta tres terminaciones, que dan nombre á las
conjugaciones respectivas; en -ar como andar, en -er como co-
EL VERBO — GENERALIDADES 179
rrer y en -ir como partir El infinitivo pasa en el P. C. como
en el moderno castellano á ser sustantivo con mucha facilidad,
para lo cual basta anteponerle el artículo, y ya sustantivado
admite plural: los poderes, hs comeres.
L^s verbos en -ar, que son los más numerosos y de más vita-
lidad creadora, proceden; 1.° De verbos latinos en -are: amar,
estar, contar. 2.® De voces aclimatadas y romanceadas: albergar,
ynerrear, guisar.
Loa verbos en er provienen: 1.® De verbos latinos en ere:
deber, tener, awer; estos son en número reducidísimo. 2.° De
verbos en ere] tener, comer, vender; éstos son los más nume-
rosos después de los en -ar, aunque en general son irregula-
res (1).
Los verbos en -ir proceden: 1.° De verbos latinos en -iré: oyr,
dormir, dbrir. 2.® De verbos en ere: dezir, biuir, escriuir, cinxir]
éstos son bastante numerosos y prueban que el hispano-
latino había cambiado el lugar de la vocal radical i por el de
la e de la terminación haciéndola larga, es decir, que biuir no
viene ni puede venir directamente de vivére, sino de vevire, de
modo que el proceso evolutivo en estos verbos es: dicére > di-
cére > decire > desir; la metátesis se conserva todavía patente
en verbos como dezir, escreuir; en otros se muestra la lengua
vacilante, como enrregebiry rrecibir, y en otros la evolución de
la e radical en t se ha efectuado por completo, como en bi-
uir. 3.^ De formas romanceadas: guarir, guarnir, marrir; es
de notar que muchas de estas formas tienen también una va-
riante de la segunda conjugación formada con la terminación
incoativa -eger procedente del -iscere latino: como guarir y gua-
retfer, guarnir y guarne<}er, contir y conteffer, etc.
(1) «Parece cierto— dice Reinach— qae la casi totalidad de loa yerbos latinos segnian
antiguamente la tercera conjag>ación; los que en la época clásica han pasado á una de
\UM otras tre4, coasenran> menudo formas tomadas de la tercera.» (Salomón Relnach —
Ontmmaire latina, '72) >
180 EL VERBO— • GENERALIDADES
«
El GERUNDIO tiene en latín las terminaciones -andum, -endum
que dieron al castellano las suyas: 'ando para los en -ar, y endo
(ó -iendo) para los en -er, -ir. Estas formas, de acuerdo con su
origen, permanecieron invariables, no admitiendo declinación,
porque todos los casos del latín se fundían en uno solo: estando,
hendiziendo.
Los PARTICIPIOS eran en latín muy variados: los había de
presente ó activos en -antem, -entem; de pasado ó pasivos, en
-atus-ata -atum, -itus *ifa -¿¿ww; y de futuro en -wntó, ura,
-urunhy sin contar los supinos que fonéticamente tenían que
confundirse con los participios \ asivos, ni los participios en -dus,
confundidos con los gerundios, y sin hablar de los participios
irregulares llamados fuertes en -tiiSf sus, -stm (1), etc. De tan
rica variedad de formas, sólo conserva el castellano del si-
glo XII los participios pasivos. La razón de esta, pobreza es ob-
via: los participios activos tenían formas que el latín vulgar, y
con mayor motivo las lenguas romances, confundían con los ge-
rundios, no sólo fonéticamente, sino hasta por su misma signifi-
cación activa; de ahí que estos dos grupos de desinencias se re-
dujéran á uno solo, -ante 6 -ando, -ente ó endo, prefiriendo unas
lenguas, como el francés, las formas participiales, y otras, como
el castel'ano. las del gerundio; de ahí que el francés no tenga
gerundios ni el castellano participios activos, en general; claro
es que en esta confusión de formas, algunas, consagradas ya por
el uso, se salvaron, y así tenemos en castellano amante, paciente,
escribiente, etc.; pero obsérvese que, aun en estas pocas que han
librado del naufragio, se ha perdido casi siempre el sentido par-
ticipial, quedando como sustantivos ó adjetivos; en el P. C.
aparecen únicamente andantes y valientes usados como simplea
adjetivos, y orient como sustantivo.
(1) Véase la interesante memoria de J. Ulrich: Die formélU EtUwieMiung d49 Partid
dpium prwieriti in dsn romanischén <S>|pracAen.
EL VERBO— GENERALIDADES 181
Los participios en -urtis eran en general poco usados en el
latín clásico mismo, y sólo los de ciertos verbos pasaron, por la
frecuencia de su aparición, al romance, y para eso en el plural
neutro -ura y convertidos en sustantivos femeninos: tales son
en el P. C. gintura, itentura, soltnraj á los que pueden añadirse
aprepiadurcís, ferraduras, cuberturas (lo que se ha de ceñir, lo
que se ha de apreciar, etc.).
Quedan los participios pasivos: éstos tenían formas bien dis-
tintas de los gerundios y participios activos, eran de uso fre-
cuentísimo, puesto que servían para la formación de todos los
tiempos compuestos, y respondían á una necesidad generalmen-
te sentida y no satisfecha por ningún otro procedimiento; todas
estas razones contribuían á su sostenimiento, y por eso se man-
tuvieron, dando al castellano (además de las numerosas formas
irregulares de los llamados por los alemanes verbos fuertes,
formas no pocas veces sustantivadas y que han perdido su ca-
rácter participial) tes participios en -ado, -ido, con debilita-
miento de la t como es de rigor. Estos participios, como adje-
tivos verbales que son, admiten género y número: dudo, dada^
dados, dada,B,
Loe modos personales del latín se conservaron en romance,
aunque no sin cambiar como ya hemos visto, los materiales
de que estaban formados. El indicativo conservó su presente,
pretérito imperfecto, perfecto y pluscuamperfecto, si bien éste,
al lado de la forma simple, presentaba la compuesta; pero el
futuro perfecto pasó á ser tiempo compuesto y el imperfecto
sofrió la radical trasformación que más atrás hemos estudiado.
El IMPERATIVO conservó su única forma, aunque á veces se con-
fundió con el subjuntivo. El subjuntivo, en fin, cambió su pre-
térito perfecto simple por otro compuesto; el imperfecto recogió
las formas que empezaban á ser abandonadas de los pluscuam-
perfectos de indicativo y subjuntivo (en -ra y -se) y agregando
182 EL VERBO— GENERALIDADES
la otra de creación románica en -ríe originó el clásico imperfecto
actual en -ra, -ria y -^e; las abandonadas formas del imperfecto
latino sirvieron para enriquecer el subjimtivo castellano con
un futuro (1) que el latín no conoció.
Expuestas estas generalidades^ pasemos á estudiar metódica-
mente los verbos que aparecen en el P. C. Empezaremos por
los verbos auxiliares, clave de todos los demás por la formación
perifrástica del futuro y condicional y de los tiempos compues-
tos; seguiremos después con la exposición de las conjugaciones
regulares, y acabaremos con el examen de las formas que pre-
sentan los verbos irregulares, procurando explicar sus causas.
(1) CoüBervamos las denominaciones cláaicsp, aunque no siempre sean tan ade
cuadas como la crítica exige, porque, sobre estar ya autorizadas por el uso, es real-
mente difícil fijar el yalor de ciertas formas.
ARTÍCULO II
Verbos auxiliares.
Loe verbos auxiliares que figuran en el P. C. son dos, auer
{aver, hatter) y ser; á éstos pueden agregarse, con el título de
semi-auxiliíires ó de auxiliara s circunstanciales, otros varios,
cuya significación, sin perderse del todo, va embebida en otro
verbo con el cual forma un todo especial: tales son estar, ir,
irse y andar, todos los cuales se emplean como auxiliares con
los gerundios: hendiziendol estan^ va dando, yuan se alabando,
andan aróbdando (1). El verbo tener n> aparece todavía como
auxiliar, porque los casos en que figura como tal en el moder-
no castellano, ó sea cuando va seguido de que y un infinitivo-
[tengo qtie salir), se expresan en el P. C. con el giro auer a: me
aí4ra a dar, han a far, ouieron a enhiar, etc. Defter tampoco
figura con el oficio de auxiliar, porque tampoco se presenta en el
Poema en el caso señalado por la Real Academia seguido de de
y un infinitivo. En cambio awer se presenta ya como auxiliar
en toda la plenitud de sus funciones, no sólo para la formación
(1) La determinación de los auxiliares existentes en una leasrna, aanqae parece
cosa llana á los que se pag^an sólo de la opinión recibida, no deja de ofrecer diñcalta-
dee. En francés, por ejemplo, Dumarsaís y Lemare no admiten ning-ún auxiliar propia-
mente dicho, pues creen que el verbo avotr, al unirse a un participio, no pierde por
completo su valor; Destutt Tracy, por su parte, sólo admite el verbo ¿tr§ y la genera-
lidad de ios gramáticos aceptan itr§ y avoir; en cambio Cocdillae cuenta cuatro:
a«otr, ¿iré, aller y t?«nir; Sommer otros cuatro: avoir, Hre, dsvoir y aller, y Cbassan^
últimamente cinco: avoir, ¿if%^ devoir, allsr y venir, Ix>b alemanes también dlHputan
Bobre esto, pues además de /ia^«n y «0(n, admiten más ó menoa se mi-auxiliares, aai
eomo la Real Academia Española añade ¿ <«r y /tod^r, como propiamente auxiliares,
•#i#r, d«6«r, dejar, estar, qittdar y llevar.
184 EL VERBO — VERBOS AUXILIARES
de los tiempos compuestos^ sino para los llamados por los lati-
nistas tiempos de obligación, ó sea con de é infinitivo: te ouie-
ron de alaudare, ó bien a, según hemos visto: me aura a tornar.
El verbo ser se emplea como auxiliar para la voz pasiva y en
tiempos ó formas de obligación con a é infinitivo: son estos a
escar7nentar.
Los dos verbos auer y ser pueden usarse como auxiliares y
como independientes: como auxiliares, su significación se embe-
be casi por completo en la del participio á que se juntan; como
independientes, auer tiene el peutido de tener, pudiendo usarse
impersona] mente en el do eaistir (cquanto en el mundo y ha»);
ser á su vez, además del generalísimo concepto del sustantivo
ser, puede también sigiiific^ir exigir, empleándose en este sen-
tido, en el de estar, y hasta en el de estar sentado [sedere), boy
arcaicos, con relativa frecuencia.
La conjugación de estos dos verbos es de lo más irregular que
se conoce por estar constituida con formas de la más diversa
procedencia. Hela aquí, con las variantes que presentan, gráfi-
cas ó léxicas:
CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS AUXILIARES
Auer. Ser.
NOMBRE DEL VERBO
auer, aver, * hauer * haver, * haber, * aber, ser, sser
GERUNDIO
auiendo, hauiendo seyendo
PARTICIPIO PASIVO
* auido, * hauido * sido, * seydo
émJL
EL VERBO — VERBOS AUXILIARES
185
PRESENTE DE INDICATIVO
e, he
as, has
a, ha
emos, hemos, auemos
edes, hedes, auedes, avedes
an, han
so
eres, heres
es
somos, somo
sodes
son
PRETÉRITO IMPERFECTO
auia, ame
* auies
auie, avie, auya
yernos, * auiemos
yedes, auiedes, aviedes
yen, auien, avien, auyen
era
* eras
era
eramos
erades
eran
PRETÉRITO PERFBOTO (1)
Of, Off
oviste
O, OUO, OVO
ouiemos
• ouiestes
ouieron
fu, *fue
fust, fuste
fue, ffue
* fuemos
fuestes
fueron
PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO
* ouiera
* ouieras
* ouiera
* ouieramos
* ouierades
* ouieran
•fuera
* fueras
* fuera
* fuéramos
* fuerades
* fueran
(1) Sólo incluimos en la conjugación las formag simples por las razones que ante-
riormente hemos expuesto (yóase pág. 115). Las formas precedidas de asterisco {*) íob
■npuettaa, por no figurar en el Poema, y están basadas en las formas existentes ó en
doenmentos de la misma época.
186
EL VEEBO — V£ABOS AUXUIAKBS
FÜTUBO SmPLB
abre
* abras
abra, aura
abremos, auremos
abredes, auredes
abran, auran
seré
* seras
sera
seremos
seredes
serán, ser han
IMPERATIVO
afe, affe, fe
• ayamos
aued, euades, evad, evay, ya
*se
♦seamos
sed
PRESENTE DE SüBJUlilTIVO
aya
* ayas
aya
ayamos
ayades, aydes
*ayan
sea
♦seas
sea, ssea
seamos
seades
sean
PRETÉRITO IMPERFECTO
abria, aurie, auria
♦ abrios
abrie, anrie, haurie
* abríamos
abriedes
abrien
* serie
* series
serie
* seriemos
* seriedes
serien, seryen
PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO
ouisse, *ouiesse
* ouiesses
ouiesse
* fos, f osse, foesae
♦fosses, *fuesses
fos, fosse, fuesse
\
EL VERBO — VERBOS AUXnjARKB 187
^^mm^ ■» mt/m
* ouiessemos
fuessemos
oaiessedes
fuessedes
ouiessen
fuessen^ fossen
FUTURO
ouier
*fuer
* Quieres
* fueres
• Quiere
fuer, fuere
ouieremQs
fuéremos
ouieredes
fueredes, fueres
ovieren
fueren
En lugar de las formas del imperfecto de indicativo era,
eras, etc., se encuentran con frecuencia otras, procedentes de
iedere, cuyo sentido se confunde muchas veces con el propio de
$€r<iesse. Tales son: sey, seye, sedie, * seyes, sedies, sey, seyo,
sedie, • seyemos, sediemos, * seyedes, * sediedes, seyen, sedier.
La derivación de las formas latinas á las castellanas resulta
tan clara después de lo que ya va dicho en este capítulo y en
la fonética, que no hay para qué detenemos más en esta mate-
ria. Lo que sí haremos observar es la falta del participio de
• pretérito en ambos verbos, y por lo tanto la carencia absoluta
de tiempos compuestos en los mismos; también es digna de
mención la falta completa de las formas én ra del pluscuam-
perfecto, sin que quepa explicarla por su confusión con las
formas actuales del futuro en -re (ouiere, fuere), pues el empleo
de estas últimas está ya perfectamente caracterizado, sin que
sea posible la confusión.
En el imperativo, el haibe de la segunda persona del singular
latina daba en 'romance la forma oscura he 6 bien la más sono-
ra a/e, y ésta es la que adoptó el castellano, empleándola con
frecuencia, ya aislada [afe me, a/e, affé), ya con pronombres
enclíticos (afelo, afehs, afelas); la primera, sin embargo, pudo
188 EL VBRBO — VERBOS AÜXnJARES
servir, y sirvió también; pero previo refuerzo de la aspirada,
en la forma fe, ffe, como se ve en fem, feuoSj felos. En el plu-
ral habete ya era más sonora y produjo aued, ó bien con metá-
tesis evad, euades] pero la influencia de las formas del singular
dio por analogía *fed, * afed, como se ve en fetws, /ellos, a/e-
líos, afelios. Es más: habiendo llegado la lengua al trueque del
aued en eimd, no tardaron en desaparecer la consonante final y
la media y en convertirse la e en y, produciéndose esa forma
ya tan frecuente (1) en el Poema, y que no sabemos haya sido
explicada hasta aquí: este ya no es más que el latín ha¡bete:
hahete'^ auedz> etiad'^ ea>yá .
(1) « Ya, Campeador, en buen ora ginxiestes espada*, «ya, primas, las mis primas*,
«ya, AlbarCanaz, binados machos días», etc.
ARTÍC3UL0 m
Verbos r&gnltki^^m.
Ya hemos dicho que el castellano del P. C. presenta las tres
conjugaciones en -ar, -er, -ir del castellano actual. De aquí los
modelos de las formas simples (las compuestas no tienen inte-
rés) de dichas tres conjugaciones^ para formar los cuales nos
hemos servido de los verbos que tienen mayor número de for-
mas usadas en el Poema, supliendo las que faltan con las que
presentan otros verbos, dado que no hay ninguno que las ten-
ga todas usadas en el Poema.
CONJUGACIONES REGULARES
1.*— En -ar. 2.»— En -er. 3.*— En ir.
NOMBRE DEL VEBBO
dexar temer partir
GERUNDIO
dexando temiendo partiendo
PARTICIPIO PASADO
dexado, -ada, -ados, temido, -ida, -idos, partido, -ida, -idos
-adaa -idas idas.
190
EL VERBO — ^VEHBOS REGULARES
PRESENTE DE INDICATIVO
dexo
temo
parto
dexas
temes
partes
dexa
teme
parte
dexamos
tememos
partimos
dexades
temedes
partidos
dexan
temen
PRETÉRITO TMPBRFBOTC
parten
dexaua, dexaba
temie^ temía; temye
partie, partye, partía
dexauas
temies
partios
dexaua
temie, temye
partie, partye
dexauamoB
temiemos
partiemos •
dexauades
temiedes
partiedes
dexauan
temien
PRETÉRITO PERFECTO
partien
dexe
temí
partí
dexeste^ dexesl^
de.
xaste
temist, temiste
partist, partiste
dexo
temió
pa-rtio
dexamos
tendemos
partiemos
dexastes
temiestes
partiestes
dexaron
temieron
partieron
PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO
dexara
temiera
partiera
dexaras
temieras
partieras
dexara
temiera
partiera
dexaramos
temiéramos
partiéramos
dexarades
temierades
partierades
dexaran
temieran
FUTURO
partieran
dexarO; dexarhe
temeré, temer he
partiré, partir he
dexaras
temerás
partirás
dexara
ternera
partirá
EL VERBO — YERBOS REGULARES
191
dexaremos
dexaredes
dexaran
temeremos
temeredes
temerán
partiremos
partiredes
partirán
dexa
dexemos
dexad^ dexat
IMPERATIVO
teme
temamos
temed; temet
part, parte
partamos
partid, partit
u
PRESENTE DE SUBJUKTTVO
dexe
tema
dexes
temas
dexe
tema
dexemos
temamos
dexedes
temados
dexen
teman
parta
partas
parta
partamos
partades
partan
PRETÉRITO IMPERFBOTO (1)
dexarie, dexar ye
dexaries
dexarie
dexariemos
dexariedes
dexarien
temerie, temer ye
temeries
temerie
temeriemos
temeriedes
temerien
partirie, partir ye
partiries
partirie
partiriemos
partiriedes
partirien
PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO
dexas, dexasse
dexasses
dexasses, dexas
dexassemos
dexassedes
dexassen
temieS; temiesse
temiesses
temiesse
temiessemos
temiessedes
temiessen
partios, partiesse
partiesses
partiesse
partiessemos
partiessedes
partiessen
(1) Comprende las tres fonnas actuales en »ra, ^ria, j -fe; pero como éstas tienen
también otros valores, las presentamos con la sifiriüflcación qne, aparte del imperfec-
to de sabjuntivo, les corresponde en fl^eneraU
192
BL VERBO — VERBOS REGULARES
FUTURO
dexaxe, dexar
dexares
dexare
dejaremos
dexaredes
dexaren
temier, temiere
temieres
temiere
temiéremos
temiei^des
temieren
partier, partiere
partieres
partiere
partiéremos
partieredes
partieren
La primera conjugación es^ como ya hemos tenido ocasión
de decir, la que mayor número de verbos regulares presenta.
A ella pertenecen en el P. C. los verbos siguientes; abastar,
abaxar, abiltar, abracar, acabar, acosar, acatar, acconpañar,
acusar, adebdar, adelinar, adexar, adobar, adorar, afincar, agui-
jar, aguisar, aguardar, aiudar, aiuntar, alabar, alaudar, al-
bergar, alcangar, álgar, alegarse, alegrarse, amar, apartarse,
apechar, apregiar, apuntar, a^quexarse, armarse, arrancar, arrear^-
se, arribar, ascuchar, asmar, assomar, atorgar, atregar, ayrar,
helar, besar, biltar, blocar, callar, campear, cantar, cargar, cch
sar, castigar, catar, caualgar, cobrar, conbidar, conortar, can*
prar, conssagrar, consseiar, contalar, contar, criar, curiar, cuy^
dar (cuedar), genar, gercar, delibrar, demandar, departar, de-
prunar, deramar, derranchar, derrocar, desafiar, desatarse, des*
cotejar, descaualgar, desenparar, deseredar, desmanchar, des-
ondrar, dessear, deta dar, dexar, doblar, dorar, durar, echar,
enbiar, enbragar, encamar, enclauear, enclinar, encortinar, en-
durar, enfrenar, engramear, enparar, enpeñar, enprestar, en-
presentar, enseñar, enssayar, entergar, entrar, escapar, es-
conbrar, espantar, esperar, espolear, espolonar, espohnear, exo-
rar, fáblar, fálar, fallar, falssar, fartar, fiar, finar, fincar,
foradar, furtar, ganar, glorifficar, guardar, guerrear, guiar,
guisar, homilar, huyar, iantar, iuntar, iurar, lámar, la^raf,
legar, leuantar, librarse, lidiar, lograr, lorar, maiar, mancar,
BL VERBO— VERBOS REGULARES 193
mandar, marauillarse, matar, meiorar, menguar, messar, me-
surar, mezclar, mirar, morar, mudar, fiambrar, notar, obrar,
dlndar, omilarse, ondrar,*osar, ospedar, otorgar, pagar, parar,
passar, pechar, perdonar, pesar, picar, posar, preciar, pregonar,
preguntar, presentar, prestar, pujar, quebrantar, quedar, quexar,
quitar, rastar, rayar, rezar, rra^trar , rrazonarse, rra/xar,
rrecáháar, rreconbrar, rrelumhrar, rresugitar, rróbar, saca/r,
valuar, saludar, sanar, santiguar, segudar, sellar, semeiar, si-
nar, sonrisar, sosanar, sospirar, sortear y sperar, taiar, tardar,
tirar, tomar, tornar, trasnochar, traspassar, varaiar, vagar,
rengar, ventar, velar, vntar.
De la segunda conjugación no se encuentran en el Poema
más que los verbos acoger, acometer, acorrer, asconderse, beuer,
coger, córner, cometer, correr, detier, mster [1), prometer, rom-
per, temer, tre^^erse y vender.
En cuanto á verbos de la tercera^ solo figuran abatir, com-
plir, departir, escurrir, parir, partir, subir y sufrir.
Algunos de estos verbos requieren en su flexión ciertns mo-
dificaciones que en nada afectan á su regularidad, aunque apa-
rentemente resulten irregulares: esta in-egularidad es puramen-
te gráfica, y tiene por objeto poner en armonía la defectuosa
e<?critura con la pronunciación. Así los verbos de la primera
conjugación cuya radical acaba en g, como cargar, vengar, ne-
cesitan intercalar una -u- ante las terminaciones que empiezan
\)Ov -e para conservar á la gr su sonido suave: cargue, vengue,
caualgue; á veces en el Poema se ve infringida esta regla, poro
las variantes en gu^ prueban que es por olvido del copista. Del
mismo modo los verbos terminados en -car, como sacor, arrán-
car, onte las mismas terminaciones, cambian la -c- en -qu- para
conservar el sonido gutural de la c: arranque, saquestes. Por
(n Mtttr tiene dos participios pasivos: uno regalar, vMtido, m$tida, y otro irre¿ra*
lar, de forma arcaica 6 dialéctica, fMtudo^ metuda»
13
194 EL VKEBO— VSI¿OB REOULARBS
análogo motivo los verbos en -ger^ como coger, tienen que
cambiar la -g- en -i- 6 -j- ante las terminaciones en -a y -o:
eoian, coló, (1). Respecto á los verbos en -^r, -ce , como no
habla verdadera distinción entre cer y ger, sino que ordinaria-
mente se empleaba la f para estos casos, no necesitaban sufrir
la modificación que hoy sufren sus semejantes (alzar, alcé;
hacer, hizo), presentándose las formas -zar, -gar, -cer, -fer, -ser,
oomo variantes gráficas de idénticas f oí mas fónicas, sin regla
ñjB, en general á que ajustar su empleo.
(1) Como fe ye, todaa estas aparentes irrefirularidades, exigidas para acomodar la
eaeritora á la pronunciación por los defectnosos medios gráficos de qoe la lengua
disponía, son las mismas qne tiene el castellano moderno, no obstante las centurias
transen rridas y las grandes innoyaciones qne desde la invención de la imprenta se
ban introducido en el sistema grftfleo.
ARTÍCULO IV
Verbo» Ipre^iilape».
§ 1.** — Causas de las irrkqularidadbs de los verbos.
Los verbos irregulares son bastante numerosos en castellano.
Todas sus irregularidades, de radical, de terminación ó de de-
rivación, pueden provenir de tres causas principales: la prime-
ra y más importai^te es la acenttmción; la segunda, la diversi-
dad de orígenes de las formas verbales que integran la conju-
gación, y la tercera, la influencia de la flexión (1).
I. — La acentuación.
La ACENTUACIÓN latina es la principal causa de perturbación
en la conjugación de los verbos románicos, por presentar el la-
tín el acento, ya en la radical, ya en la terminación. Las radi-
cales tónicas que tienen por vocal a, i, u no producen alte-
ración alguna en castellano al convertirse por la flexión en
atónicas (2); pero cuando la vocal tónica de la radical es e ú
o, estas vocales se desdoblan en ie, ue, para presentar más base
sonora á la sílaba tónica, pasando á ^, o en las radicales atóni-
(t) PodfamoB dividir los verbos castellanos, al modo alemán ysegUn altrunas Gra-
máticas románicas, en fuertes y débilet^ 6 bien con Trier [I^^ordUk THdskrift for Filólo*
gU, IV) en verbos de aetnto fijo en el perfecto y verbos de ticento móvil; pero como,
después de tDdo, estas divisiones no son de ^ran trascendencia didáctica, prescindi-
mos de ellas para no introducir en la Qramática castellana tales novedades.
(2) Caniat, iinat, tube eonservan intacta su radical en cantamos, sinades, subimos.
196 EL VBRBO — VERBOS IRREGULARES
cas: así el latín móveo, fnóves, movet, móvent da en castellano
Tnuewo, mvieues, mueue, 7nueuen, mientras que movemtsSf move-
tis producen monemos, monedes; del mismo modo levo, levas,
produce íiewO; lieuas, mientras que levamus, levatis dan le-
ñamos, leuades; en algunos verbos, en lugar de te se encuentra
i en las formas tónicas; (pido, sirue), conservándose la e en las
atónicas: pedimos, sernides.
Siendo las formas tónicas radicales las del singular y tercera
persona de plural de los presentes de indicativo y subjuntivo
y la segunda persona de singular del imperativo, éstas son las
que presentan la irregularidad señalada. Ésta es la regla gene-
ral; pero la analogía, sin embargo, cuya acción es importantí-
sima en el período de formación de las lenguas, no podía me-
nos de dejarse sentir en castellano, dando por resultado en no
pocos casos la desaparición de la irregularidad y la sumisión
de las pocas formas tónicas á la pronunciación de las atónicas:
que esta acción existía y que continuó después hasta fijar defi-
nitivamente el castellano actual, lo prueba que al lado de Zie-
iio, lieuen, de leiia^', se encuentra lego, leguen, de legar, como
al lado del mnemn, de mouer, ó del puedo, de poder, se encuen-
tra cor7'en, de correr, y asconden, de ascender, como más tarde
vemos reducido al actual llevo, Ihvas, el antiguo lieuo, lieuas
del Poema del Cid, consonantificándose de este modo el ele-
mento semivocal i del psoudo-diptongo te,
n. — La diversidad de orígenes.
La DIVERSIDAD DE ORÍGENES de las formas que constituyen la
conjugación de un verbo es otra causa eficacísima de sus irre-
gularidades, aunque mirada la cuestión bien de cerca, más
bien debieran estimarse las conjugaciones así formadas á modo
de mosaico de abigarrados retazos de diversos verbos, como
EL VKRBO — VERBOS IRREGULARES 197
conjugaciones diversas de otros tantos verbos que como una
sola conjugación; pero puesto que la práctica corriente quiere
que el verbo yr, por ejemplo, se forme con trozos de conju-
gación procedentes de los verbos iré, vadere y ftíere, claro es
que radicales tan diversas no pueden menos de producir el
abigarramiento de formas que yr nos presenta: vo, vas, fu,
/ueste, y re, y ras, etc.
III. — La influencia de la flexión.
La tercera causa de las irregularidades en la radical es la
INFLUENCLA. DE LA FLEXIÓN. Esta influencia se ejerce de varios
modos, según los casos:
1.** Las terminaciones que tienen i 6 e ante otra vocal,
(como son ia, io, ea, eo) sufren, por la acción perturbadora
de esta i, la más variada suerte: a) Si la radical acaba en
I, n, r, la i se cambia en g: valéo^valgo, saUo^salgo, ie-
n^^tengo, ven\o>vengo, remaneaf^rremanga, firiatis'^fir-
gades,pono (poneo)>>p(mgo (1). b) Si la radical termina en
d, g, ^i, la i se funde con ellas trocándose en y palatal: auáio
>oyo, caáit^caye, fugiunt>fuyen, tráho>trayo. c) Si la
consonant-e final de la radical es c, se convierte en g cuando
la t va seguida de a, o, u, ó de vocal atónica, y se conserva en
los demás casos: facio>fago, placeat (plaicat)>plega, pía-
cuit'^plogo, pero facias>fazes, faciebat^fazie, feci>fiz; por
(I) La intercalación de la p en pongo no se comprende bien sino admitiendo qne la
n radical era velar y no alveolar^ 6 bien suponiendo que el latín yolgar asimilaba
pono ¿ tentó convirtiéndolo en ponéo, en cuyo caso la o no es más que el resultado na-
tural de la evolnción de la prepositiva del diptongo atónico 00. Esto es lo más proba-
ble, Á no seguro.
Accompañar, adeliñctr presentan ^, que podría atribuirse á la fusión de gn, pero que
as debida realmente á la i de los primitivos conipania, linia^ que palataliza la n. Em'
ptñar tiene ñ por pignorare*
198 EL VERBO — VERBOS IRREGULARES
analogía adduoo da adugo, dico^digo (1); en emplear, la c de
implicare desaparece ó se cambia en y: empleje por emplee; con
la t, la c sigue la suerte del grupo ct resultante que da en cas-
tellano ch: faoium^fecho, con palatización de la a por influjo
de la c posterior.
2.® Los verbos terminados en f radical (de los frecuentati-
vos en -escere, -iscere en su mayoría) ante las terminaciones
en -e, -í conservan la g, pero ante -a, -o la resuelven en el se
originario: anocheifer, anochesca] pareifer, parescades; por ana-
logía con éstos se encuentra sin duda la forma anómala uezca-
mos de ven(¡er.
3.** En ciertos casos en que la final de la radical y la inicial
de la terminación resultan demasiado distantes orgánicamente
produciendo un sonido desagradable ó un enlace directo difícil,
se verifica una especie de metátesis como en verna por ven-i-ra,
ó bien, que es lo más frecuente, aparece una consonante que
puede llamarse eufónica, pero que, como resultado natural del
esfuerzo hecho para pasar de una articulación á otra, sería me-
jor llamar de transición; tal sucede con la b del grupo m-r en
comhré por comiere; con la d de los grupos n r j Ur en pondrá
por pon e ra, saldrá por sál-i-ra, tandra por tann-e-ra (2).
4.® En ciertos verbos cuya radical acaba en b, d, t, g 6 r
desaparece la e del infinitivo en el futuro y condicional, que
presentan así formas sincopadas: sabré, podra, conssintran, cons-
sigra, marremos, ferredes (3).
(1) En la 1.* persona de sinfrular del pretérito perfecto, la g se convierte en x por
quedar de final [adux), y como el resto de este tiempo, con más las fbrmas en -ra y >««
del imperfecto de sabJuntiTO y las del fataro del mismo modo proceden de dicha pri-
mera persona (aduar), la x se conserva: aduxiutest aduxiera^ otduxit», aduxier. El par-
ticipio aducJlia« viene de odduoto^. Lo mismo ocurre con dix'^ixo'^ixier, etc., y
dicho.
(2) El verbo caer de cadere deja perder la d 6 la sustituye por y, como si la forma
latina fuera cadUt, cadiunt^aye, cayen; pero en el futuro la d reaparece: eadran en
vez de eatr-on; la d de eadran es por lo mismo etimológica.
(8) Cuando la forma sincopada es más dificil, oscura 6 caeofáaica, no se Ueva á
BL VERBO— VERBOS IRREGULARES 199
rV. — Gaus(»s secundarias de irregularidad.
Á estas diversas causas de irregularidad pueden agregarse
también, como causas secundarias ó de influencia menos ge-
neral: 1/ La falta de ñjeza del idioma castellano en aquella
¿poca, falta que produce variantes como puedent, comede, prenr
dendj etc., ó bien 6a«=wan=va», yr==ir=hyr, etc. 2.* Las irre-
gularidades mismas de los verbos latinos que fueron transmiti-
das al castellano con las alteraciones consiguientes: así sucede
con las del verbo do, das, daré, dedi, datum, por ejemplo: el pre-
térito dedi produjo en castellano di, diste por la caída de la d in*
tervocal y la absorción de la e por la i, lo cual explica también
las formas estido de estar y por analogía andido de andar; así
también prensum de prendere da preso en prender, como visum
de videre da visto, y como conquistas sale de cumqucesitas, es-
eripto de scríptum, rrepisos de repisos, abierta de aperta, fintas
de cinctas, huelta de volvita, puesto depositum, etc.
§ 2.°— Verbos irregulares propiamente dichos.
Los verbos irregulares que se encuentran en el P. C. son los
que figuran en la lista siguiente, en la que aparecen todas las
íonxiBs empleadas en el Poema (1).
cabo lA sinoopa, como eo eorr§ré y no eorrré; v§nd$r tampoco la sufre para evitar su
confosión con el futuro de venir,
(1) Loe nombres de verbos sefialadoe con asterisco son saplidoa por no figurar di-
eba forma en el Poema.
202
BL TBRBO — ^VBRBOS IRtUSGüLABES
lambre dil Tiik«.
fiírudie.
Putieipto p«sÍT«.
>
XTrj>XQ
J^TI'V O
»
Pmnti.
ft%t. inperfMt».
heiérite perfecU.
Fntaro.
Estar
»
»
»
•
•
»
*Bstrop6car
»
»
estropiega
B
»
»
Far
»
»
'
B
B
fare
»
•
»
►
B
B
fara
»
»
»
B
B
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Folgar
folgando
•
folgaua
B
»
Hermar
»
»
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»
B
»
•Jugar
»
•
B
B
»
Leuar
>
•
lieuo
leoaua
leuo
leñaremos
»
»
»
lieua
»
leuaron
leuaredes
»
»
»
leuades
B
B
•
'Mostrar
mostrando
»
»
B
B
»
'Membrarse
»
membrado
»
B
B
•
Penssar
penssando
penssado
piensso
penasauan
pensso
pensaaran
>
»
pienssan
penssaron
»
•Poblar
B
»
•
puebla
w
B
»
»
Quebrar
M
quebrado,-
quiebran
»
quebró
»
>
•
ada
»
B
quebraron
B
•Rrebtar
•
rrebtado
rrlebto
B
rrebto
3
»
»
»
»
B
rrebtarou
•
Rrogar
rrogando
rrogado,-
»
B
B
»
»
■
adoSf-adas
rmego
rrogaua
rrogaron
•
»
•
»
rrogamos
»
>
•
>
»
»
rruegBn
rrogauan
B
»
•Sobreleuar
B
9
sobrelieuo
•
B
»
•Soltar
»
soltado
snelt
soltaua
soltó
•
»
>
suelta,-as
sueltan
B
soltaron
•
•Sonar
sonando
»
»
B
»
»
Tembrar
■
»
»
B
»
•
Vedar
•
Yedado,-ada
Yieda
vedaua
vedaron
vedare
»
»
>
vedamos
B
B
»
SEGUNDA
•Acaecer
»
»
B
B
•
•Amañeger
B
M
1
amaneólo
3
•Amortecer
»
amortecidas
i
»
•
'Anochecer
>
»
i
»
m
•Aparecer
»
»
¡
aparecist
atendieron
»
•Atender
»
»
1
»
•Boluer
«
buelto, buel-
1
»
»
»
»
ta,-os
boluie
bolnioa
»
'Caber
»
»
cabe
B
»
%
Caer
>
•
caye, cae
caye
cayo
cadran
»
»
»
caven, caen
cofios^e
cayen
cayeron
conoscio, 00-
•
•Coñosfer
B
»
connos^ie
•
>
«
•
coñoscen
>
nuzLO
»'
Crecer
creciendo
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cre^e
cre^ie
creció
creara
• •
»
»
crecen
B
>
creeremos '
Creer
»
»
creo
B
crouo
» 1
♦Defender,
»
>
»
B
crouieron
I
• de9er
diciendo
degldo
B
B
decendieron
■
Despender
»
despenssa
»
despendien
•
*Detener,*8e
»
•
detiene
•
•
»
»
»
detienen
B
»
•Doler
9
»
duele
B
• '
"Enboluer
•
enbueltos
»
B
>
'Entender
B
entendido
>
B
entendió
•
'Escam69er
»
»
esoari
le^e
•
1
»
•
1
SL VBRBO — VBRBOS IKRBaüLARES
203
ESATIVO'
frM«te.
»
»
»
fol^des
UeTies
leuedes
liemen
piansse
penssedes
pienBsen
rme^n
->
TTBXTTM'VZ'VO
rnUritt fauptrficU.
rntui.
jugara
láría
leuaria
soltarien
sonas
iBuaredea
j.mjugaciOn
anochesca
caya
»
»
»
»
ereades
despendades
creciera
crecer
ya
cayease
creóles
croaieaea
acaeciere
boluiere
204
BL VBRBO — VERBOS IBREODLARES
Konbre del verbe.
GeniDdio,
PifUeipi* puÍTO.
PrMMt*
zxTDza
Pret. imperfecto.
A.TiTro
•
Pretérito perfecto.
fotnro.
^Espender
»
6Bpen880,-08
a
a
espendiestes
»
•Fallecer,
»
faUdo
fallen
a
a
•
•fRlir
»
»
a
a
a
m
Fazer (fer)
faziendo
fecho , -a, -
faRo
fazie (fazia)
fiz
fere (fer lit-
»
»
0B,-a8
faze
fazian (ñizien)
fezist
»
>
»
»
femoa
a
fizo
fera
»
>
>
feches
a
flziemos
feremos
»
»
»
fazen
a
ñziestas
feredee
•
»
>
a
k
flzieron
•Gradecer,
•
a
a
a
a
gradir
>
a
g-radesco,
»
»
»
»
a
grrado
a
g r a d e c i 0,
>
»
a
a
»
grradio
•
•
a
grádele
»
•
•
•
a
grradimoB
a
»
>
•
a
^rade^edes
»
»
lazer (yacer)
»
a
iaz, iaze
yazies
yogo
iazredes
»
a
iazen
»
a
•Me9er
»
a
a
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me^io
Merecy
■
a
merece
mere^ia
merecí
•
•
a
merecemos
a
•
»
•
a
mere^edes
a
a
Meter
»
metudo, me-
a
«
»
•
»
tuda
a
a
a
Mouer.-se
•
a
8 mu«uen
a
mouios
•
>
»
a
a
a
mouieron
•Na^er
»
nacido, nado,
a
a
nasco (na^io)
»
>
nada, ñadí
a
a
nasquiestes
>
♦Offre^er
»
a
a
a
a
■
9
offrcjieron
•Parecer
»
a
parecen
a
a
pareara
Perder
perdiendo
perdido
perdedes
a
perdiestes
perderé
»
»
a
a
•
a
perderás
»
»
»
a
a
perdieron
perderá
»
»
a
a
a
a
perderodes
•Pertenecer
>
a
pertenecen
plaze, plaz
puedo
pertenepien
a
»
Placer
Poder
»
podiendo
a
a
•
podien
ploffo
pudo
•
podre
•
•
puede
a
pudiemos
podra
»
a
podemos
»
pudieron
podremo!)
>
a
podedes
a
a
podredes
•
»
pueden (pue-
»
a
»
>
a
dent)
»
a
»
»
a
a
■
•
>
Poner
»
pue8to,-08,-a8
pongo
a
pusieron
pondrán
Premer
»
a
a
a
premio
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Prender
prendiendo
pre80,-08,-
prendo
prendia
pris
prendre
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a,-a8
prende
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prisist
prendra
a
a
prendemos
a
príBo
•
»
a
prenden
a
prieieron
»
Querer
•
•
a
querida
9
quiero
quería
quiso
querrá
•
a
quieres
querie
quisiestes
9
>
a
quiere
a
a
a
•
a
queremos
queríedes
quisieron
•
»
a
queredes
querien
a
»
•
a
quieren
»
•
a
*Refazer
»
refechos
a
•
a
a
•Rremane^er,
>
a
a
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rremanecio
rremandraii
rremanir
»
rremanidas
rresponde
rrespondien
rrespondio
»
Rresponder
»
a
rresponden
»
rrespondíe-
»
>
»
a
»
a
ron
>
»
>
a
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•
rrespuao
»
•Rresponer
>
a
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•
rretouo
»
•Rretener
>
a
»
a
»
a
Rretraer
•
a
»
»
a
rretraer har.
EL VERBO — VERBOS IRREaULARRS
206
8 T7 BXTrXTTZ
vo
-í^
AT'VO ^„..,
fret^ritt ifflperfacU.
htoro.
»
»
»
»
•
>
»
»
•
faUiessen
falleniere
•
fa^
flziera
ferie
•
ikgamos
flzieras
ft
flziere
farades
•
fer yen
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fagan
»
»
»
•
flzierades
•
flzieredes
•
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»
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•
»
•
. í
gradescamoB
•
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•
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*
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vgumoc
»
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•
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• •
*
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•
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•
•
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meresca
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*
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•
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>
•
* pierda
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•
• »
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* •
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perderiemos
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• ■
»
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ploguiegBe
plogruiere
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•
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»
»
pudies
pudier
» »
»
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ft
pudiesse
• »
'
»
podrie
pudiessemos
pudieredes
► »
•
»
pudiessen
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-
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»
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^m *
(pren- prenda
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prifiiessen
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prendamos
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* prendados
»
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prendan
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• •
»
•
»
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quier
»
querrie (-la)
qulBíesse
quisiere
quiera
»
»
»
quisiéremos
* ^ queramos
»
querrien
quisiessen
quisieredes
» querades
»
»
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quisiesen
• »
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•
»
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»
»
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»
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•
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* rremanga
»
*
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» rreaponda
■
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• »
»
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»
»
• »
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•
»
•
»
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»
»
•
► »
*
»
»
' »
»
»
«
•
* rretrayan
»
»
»
9
206
BL YEKBO — VBRBOB IRRBGÜLABBS
Kmbn d«l Tirbo.
GtnidJt.
Ptrtíeipit paiÍTe.
zari^za
J^TX-VO
PffMDte.
Prit. imperfecto.
hetéríU p«rfeet*.
F&tan
*Rroinaiiecer
»
•
»
»
Saber
Ise
sabie
sope
sabré
»
sabe
sabien
sopo
B&bra
»
sabemos
»
Supieron
8abrom<>'
»
sabedes
>
sabrede^-
»
saben
»
(
sabran
Seer (seder)
»
Bey, sedie,
»
»
seye
ft
»
seyen, sedien
'Soler
suele
»
'Tañer (tan-
»
»
ffir)
tañe
tanien
tanxo
tandra
•
tañen
»
•
'Tender
*
>
tendieron
Tener
teniendo
tenido
tengo
tenie
toue
teme
»
tienes
tenien
touo
k
tiene
»
touieron
»
tenemos
»
•
»
9
tenedes
»
»
•
tienen
•
»
'Trasponer
•
traspuestas
>
•
•
Toler, toUer
tollida,-a6
tueUen
•
tollo
•
Valer (ualer)
valiendo
vales
9
valió
valdrá
•
valientes
t
val«vale,uale
»
valiestes
valdreni* i
>
valemos
»
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»
valedes
>
«
>
valen
»
»
Venjer, ven-
A
1 ^
ven9ido-a.
ven9en
»
venci
voixcreni' i
cer
vencidos
«
ft
venfio
»
venando
»
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vencí emos
•
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»
»
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*
■
Ver, ner
vistas
veo
veye, vie
vist
veré
»
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veyen, vien
vio
veras
»
vedes
>
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vera
»
^
»
»
vieron
voreinoí!
•
»
»
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veredes
»
«
ft
9
verán
TERCER
*Abenlr,-8e
»
abierto,-a,-as
se abre
abino
nofi abe Di
Abrir,-se
»
»
abren
abrió
moa
>
»
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abrieron
»
»
»
>
»
»
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'Adormir se
»
»
»
se adurmió
»
Aduzir
»
aducbas
adugo
adux
•
»
»
»
aduzen
aduxiestes
»
»
»
»
»
aduxieroB
«
'Bendezir
bendiziendo
•
»
»
»
Biuir, vinir,
ft
biuo,>o8,-afa8
biuo
»
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vivir
»
»
biue
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»
•
»
»
■
»
» 1
•Comedir,-Be
»
>
comidia
comidio,-io8
8 comidr^i
»
■
»
•
comedleron
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*Ck>nfondir
»
•
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•Conir
•
»
»
conio
•
'Conloar
»
»
•
conloyo
»
'Conquerir
•
conquista-as
»
■
»
1
EL VERBO — VERBOS IRREGULARES
207
•PERATIVO
'<,nb«t
'lei
XJ'BJXJVrTX'VO
Frésate.
sepadee
sepan
»
»
»
>
ten^
tengadM
»
Talan
PnUrite InperfMte.
»
»
»
1
\l
Teried«0
sopfeaae
sopieasen
toniaaaa
tolliee
toUieae
Tiesae
Tlefisemoa
viaa&es
»
htefi.
iTomane^iere
aopieredes
I
iouíer
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»
»
veiicier*f3Quoe
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*
: ON JUG aciOn
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(,
I
jl
I
KaBbxnóB
Bduxiera
&duxier
¡ viequ
i Vib<( 'I
, vibqu
er
208
EL VBRBO — ^VBKBOS IRREOniiARBS
MonbK del rerbo.
Geraodio.
r&rtlciplo puito.
z xa-3>z a
JLT ZTTO
fraente.
Pret. iapcrfeeto.
frtUrit* perfecto.
Fot oro
Conseguir
>
»
consigen
■
»
coxissig-rn
Consentir
9
»
»
»
»
conaintru
r Cubrir
9
cubiertas
»
»
cubrió
•Cuntir (defec-
»
•
»
»
»
tivo)
«
cuntida
»
•
cuntió
fingir
»
cintas
9inen
»
cinxo
»
>
»
»
»
cinxiestes
Dezlr
diziendo
dicho,-a,-as
dififo
dizien,-ian
aix
diré
»
»
»
dizes
»
dixo
dirás
»
»
»
dize, diz
»
dixiestes
dirá
»
•
»
dezimos
»
dixieron
dirán
»
»
>
dezides
■
>
•
»
»
dízen
»
»
'Descubrir
»
»
»
>
descubrí
a
»
»
»
descubrí estes
'Dormir (dur-
durmiendo
duerme
durmie
* •
»
mir,
»
•
•
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*
Ebayr,enbayr
»
enbaydos
>
»
•
•Encubrir
*
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encubre
»
•Escarnir
»
»
•
»
•
escarn i; CL
•Escriuir
escriüiendo
escripto, es-
»
escriuien
escriuio
Espedirse,
espidiendoB
ccipta
se espiden
espidiensse
se espidió, es-
picuos
spedirse
»
>
»
>
Exir, y X i r,
yxiendo,-os
ex ido,-a,-
me ezco
yxie
yxo, yxio
exirse
»
os,-a8
eze
ezien
yxiemoB
»
■
»
»
•
yxieron,exie>
»
»
»
•
>
ron
»
»
»
•
•
»
»
•
»
»
»
»
Ferir, ferirse
ñriendo
ferido,-a,-08
fíeren
flriensse
firio, firios
ferrodee
»
»
»
»
»
firíestes
'Fronzir
•
fronzida
»
»
»
•Fuir
>
9
fuyen
•
fuxiste
Guarir
•
•
»
»
■
Guarnir se
»
guarnidos
»
»
>
*Marir se
•
maridas
»
»
»
•Mentir, min-
•
•
mientes
» f
mintiste
tir
»
»
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»
Morir, murir
»
muert o s
»
»
»
morremos
»
»
muertas
•
•
■
Oyr
oyendo
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oymos
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oy
odredes
»
»
•
»
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oyó
•
»
»
•
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ouiesteR
»
»
•
»
»
»
Pedir, pidir
»
pedidas
pido
»
pedist
»
»
»
pide
•
pidió
»
»
»
pedimos, pi-
»
■
»
»
»
dimos
•
pidieron
»
»
»
piden
>
»
Rrecebir,-ibir
»
rre^ebidas
rrecibo
rre^ibien
rreciblo
»
»
>
rregibe
»
»
»
»
»
rreciben
»
»
•Rrendir
»
>
•
»
»
rrendre
Rrepentir se
rrepintien-
rrepentidos,
nos rrepen ti-
»
»
ee rrepintn
»
do se
rrepisos
mos
»
■
»
»
»
>
»
»
»
»
Salir
»
salido,-os,-as
sale
salie
sali
saldredcá
•
•
>
salidea
salien
saliste
•
>
•
■
salen
»
salió
»
ft
»
»
»
»
salieron
»
»
»
»
»
»
»
»
•Sentir, sintir
•
»
sienten
»
•
»
Seruir, siruir
Riruiendo
8eruido,-ida
sirue
siruia,-ie
simio
seruiremos
»
»
»
seruides
»
simieron
»
»
»
»
simen
»
•
»
Trojir
»
trocida
trocen
»
trocieron
•
SL YBBBO — VXRBOS IBBBQULARBS
209
•jid
v^dnofl
diffamos
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detcnbndee
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»
»
yscamoB
»
»
»
»
flrades, flrgades
*
»
»
»
mnen
oyns
oyadea
oyan
pidunos
rre^iba
salgamos
sima
Bimades
siman
ire^ibieim
saliera
salarien
se spidies
saliesse
simiessen
dilier
diziere
dixleredes
muriere
muriéremos
saliere
14
210
KL VEBBO — ^VEBBOS IBBBaULiLBES
Imbrí dd T«bi.
rirtidpi* fian:
zas-sxojkTzvo
C«fodi«.
^ . . 1
PmisU.
Prit. ínpwheto.
rretMU perfMli.
Fita re
Venir, Tinir
viniendo
venido , - os ,-
vengo
.vinie,-ia
Yin
vemas
a,-as
viene
vinlen
venist
vema
»
venidos
»
vino
veman
»
vienen
•
viniemos
•
»
•
viniestes
•
•
»
vinieron
•Vestir, ves-
vestidos,-a8
viste
»
vestid
tirse
»
»
•
vistió, vistioe
Yr, ir,liyr,
ydo,ydaordo6
vo
yna
fti
yre, byn
yrse
»
vas
ynan
fnst
ym
•
va, na
»
íúe
yremos ,
»
vay mos,
»
ftiestes
ramos
»
ymos
ydes, hydee
»
Alerón
yredes
•
»
yrau
»
van,uan, ban
p
»
•Ynehir, en-
•
•
•
•
chir
• •
*
•
»
SL VERBO — ^VSRBOS IBREQÜLABBS
211
=£íATIVO
'«nit
fmatt.
venga
▼ragwi
biitadefl
vayas
Tajamos
Tsyades
vayan
Alara
sxrsJXTao'Tzvo
Mérito laptifKto.
▼arnie
yrian
Tiniesse
Tiniessen
fitifO.
▼iniere
vinieredes
fties, fos;fae8se,
íbsse
fúeredes
ftieran
212 JBL VERBO — VERBOS IRREGULARES
Agrupando por conjugaciones los verbos irregulares del cua-
dro precedente^ hé aquí los que figuran en cada una:
En la primera conjugación ctcomendar, cbcomendarse, acordar,
acordarse, acostar se, afertar se, adestrar, alhmgar, almorgar^
andar, apretar, arrendar, asorrendar, assentar, colgar, conpeQar,
conpegar se, consolar se, contar, ¡errar, dar, demostrar, deportar,
¿kspertar, destelar, enandar, engorrar, engendrar, enmendar,
enpegar, enpegar se, enplear, ensseUar, envergonzar, escarmentar,
esforgar, estar, estropegar, far, folgar, hermar, jugar, leuar,
mostrar, membrar se, penssar, poblar, quebrar, rogar, rrebtar,
sóbreUeuar, soltar, sonar, tembrar, vedar.
En la segunda conjugación figuran los irregulares acaecer,
amanecer, amortecer, anochecer, aparecer, atender, voluer, caber,
caer, coñoscer, crecer, creer, decender, despender, detener, dete-
ner se, doler, enboluer, entender, escarnecer, espender, fcízer, fa-
llecer, fer, gradecer, iaaer, mecer, merecer, meter, mouer, nacer,
offrecer, parecer, perder, pertenecer, plazer, poder, poner,
premer, prender, querer, rrefaaér, rremanecer, rresponder, rres-
poner, rretener, rretraer, rromanecer, saber, seer, soler, tañer,
tender, tener, trasponer se, toler, ualer, vencer, ver.
En la tercera abrir, abrir se, abenir, abenir se, adormir se, ben-
deeir. Muir, comedir, comedir se, conir, confondir, conquerir,
conseguir, consentir, cubrir, cuntir, ci'^gir, decir, dezir, descubrir,
áurmir, ebayr, encubrir, escarnir, escriuir, espedir se, exir, exir-
é
se, ferir, ferir se, fromir, fuir, guarir, guarnir se, marir se,
mentir, morir, salir, sentir, seruir, trocir, venir, vestir, ynchir,
yr, yrse yxir.
§ 2.** — Verbos DEVECirvos.
La determinación de los verbos defectivos de una lengua
claro es que no puede deducirse del examen de un solo docu-
mento literario, pues el P. C, por ejemplo, no presenta ni
BL VERBO — VBBBOB IRBEaULAKES 213
todas las fonnas de cada uno de los verbos que contiene, ni
menos todos los verbos usados en la época de su composición.
Aqoí^ pues, hay que proceder por conjetura en algunos casos,
eeiableoiendo, por comparación unas veces y ápriori otras, los
verbos cuya conjugación era incompleta.
Por de pronto, los pocos verbos que el Poema contiene que
significan acciones de la naturaleza, tales como amane fer, ano-
ehefeTf son no sólo defectivos, sino esencialmente tercioperso-
nales, á cuyo grupo hay que añadir acaeger y cuntir ó conteger,
que presentan las formas cuntida, cuntió, contesca, A éstos hay
que agregar la forma única del verbo caler, a mi non min cal,
poco min oal (1), consagrada por la tradición y que, al decir de
Amador de los Ríos (2), se ha perpetuado hasta nuestros días,
dando origen á la voz mincalero usada entre los toledanos, hecho
que, á pesar de nuestras numerosas pesquisas, no hemos podido
comprobar ni en la ciudad de Toledo ni en multitud de pueblos
de la provincia de su nombre.
Entre los verbos accidentalmente terciopersonales se cuentan
3emeiar jpareger, cuando se conjugan con un complemento de
persona en dativo: semeiame, me parege, pues fuera de este caso,
tanto uno como otro verbo tienen completa su conjugación. Á
estos verbos puede añadirse auer conjugado con la partícula y:
y a, y auie, y ouo, etc.
Por último, pueden considerarse como defectivos los verbos
hastir, escarnir, falir, gradir, guarir, guarnir y rremanir, por-
que todos ellos poseen, al lado de estas formas, otras de las Uama-
(1) Este verbo correapondo al iUllano eal9r$f provenzal eaier^ antie^uo francte efuh-
MTf del latín eal^re asado impenonalmente ^non ee^et mihif no me importa, no me ca-
liento yo por...) Bata expresión se encuentra también en el Libro déAUeoandré («non
te 0^, ea si uen9ires non te meng^oaran yassallos», «mas qaesqaier qne el diora, 4 mi
poco me cala») flgarando del mismo modo en el ConHontro de Ba^na («ya non m9
cal— pensar en al»). Véase Díes, I', 18. El mitieal de Oozy no es aplicable & esto»
(9) Siitoria eriíiea dé ia LUéraiura ««jNi^oto, III, 181.
214 BL VIRBO— VBBBOS IBBTCULABBB
I
das frecuentativas en -e^: bastecer, guare^, etc.^ siendo estas
últimas más favorecidas por la lengua y quedando, por tanto,
las primeras en estado de momificación hasta que acabaron de
desaparecer. Todos estos verbos presentan así dobles formas en
su conjugación, de la manera que puede verse en el cuadro
precedente de los verbos irregulares, completándose la conju-
gación de los primeros con las formas en -efer de los segundos.
El terciopersonal cuntir se halla también en este caso, comple-
tándose las terceras personas de que carece con las de su sinó-
nimo conie^.
CAPÍTULO VI
BIi ABVEBBIO
£1 Poema del Cüd presenta adverbios de todas las especies
hoy conocidas: así tenemos, atendiendo al origen, adverbios
PRIMITIVOS, como oy, mas, y dbrivados, como mañana, entonces;
atendiendo á la estructura material, adverbios sibíplbS; como
ant, eras, y compuestos, como abes (1), agora, eabadelant; aten-
diendo, en fin, á la significación, adverbios califioativos, como
bien, mal, y dbterbíikativos, como siempre, nunqua, o^i, alU,
mucho, poco, si, non.
Siendo el concepto de la significación el más interesante de
todos, le atenderemos preferentemente, exponiendo la lista y
particularidades que ofrecen los adverbios que figuran en el
Poema con arreglo á la clasificación resultante de dicho con-
oepto {calificativos y [determinativos), subdividiendo éstos últi-
mos en determinativos de tiempo, de lugar, de cantidad, de or-
den, de afirmación, negación y duda, y de comparación,
0) La eampotieión m halla en unos oasos ¿ la vista, como en eabadélani^ y en otroa
amaaearada con aparieneiaa de simplicidad: tal sucede, por ^emplo, con ab§§f qne
aigniflca dificünunte, ap^nat^ y qne no es otra cosa qne el latín a vL- ^las otras a¿#«
lieua, una tienda ba dexada*; esta etimología noa parece preferible & la de «te que
dan Aánelies, Damas-Hlnard y Janer. Hé aquí algunos pasajes de otras obras que auto*
rizan la eqnÍTalencia y Justifican el origen qne damos & esta tos:
«Vido una columna, & los (ielos pinjaba.
Tanto era de enfiesta que ovm la cataba.»
iVSda dé Santa Oria^ 88.)
• «Afrf* podio el monje la palabra compUr
Veno Saneta María commo solle yenir.»
{MUagroi dé ITuéttra Stñora^ m,)
«Aun ab§9 fliOaua, ya lo ynan temiendo.»
(AUieandr§, 19 *,)
*Ab€t fué el entrado con su pendón sangriento
Sobreuieno el inlknte lasso e sudoriento. •
iAUaandr9f B6 M.)
AKTÍCULO I
Adverbios oallllcAtIvo* ó de m«Mlo«
Todos estos adverbios, numerosísimos en la lengua moder-
na, figuran en cantidad muy reducida en el P. C. La lengua
del siglo Xn conoce ya la formación actual con mente (del
ablativo latino mente, usado ya en el latín vulgar: honesta men-
té, prudente menté); pero la soldadura no se había efectuado
todavía con perfección, ni el procedimiento se había generali-
zado lo bastante para ser tan fecundo como lo fué después. El
latín mente da en el Poema mientre, mientra, por diptongación
de la tónica é intercalación de una r (1) que no se deja explicar
fácilmente; mediante la adición de mientre á la forma femeni-
na del adjetivo respectivo se encuentran formados en el P. C.
los adverbios fuerte mientre, hiltada mientre, firm>e mientre,
ondrada mientre, vera mientre y cuerda mientra.
Aparte de estos adverbios de modo, figuran en el P. C. abe,
(de á vi), amen, amydos (invitus), ayna (agina), cammo [cuernas
cum, de quomodó) mal, meiar, peor, atol, si, assi, y las locucio-
nes adverbiales actíestas, aosadas, de diestro, assiniestro, de
trauiesso, a clamor, a vigor, dahna e de coragon,a guisa, de guisa,
(1) Qae el mUntrt del P. C. y el msnu actual son idénticoa y que ambos proceden
del menú latino es cosa fuera de toda duda. ¿Por qnó, sin embarg-o, esa r tan constan-
temente empleadaT Obsérvese que el Poema emplea varias veces el sustantivo mUn'
i«, misnut y nunca intercala r. ¿Por qué esta diferencia si la palabra es la mismaT
OígtLae hoy mismo á la ¿rente del pueblo decir ¿ la ves onic, antes y dehmtré^ pal<»niir§,
y se llegará & la conclusión de que esta r epentética se desarrolla eapont&neamente
•en ciertos caaos.
SL ADVERBIO— ADVERBIOS GAUFIOATIVOS 217
M -a^Hi III II II ■ ^ - - - —
en algara, de grado, de voluntad, etc., con más los adjetivos
nuevos, alto, firme y sol usados como adverbios.
La comparación perifrástica se hace (1) con tan para la de
igualdad, mas para la de superioridad, menos para la de infe-
rioridad y muy para los superlativos. Bien y mal tienen los
comparativos sintéticos meior, peor.
(1) Riactamente lo mismo qae la de los adjetiyos. (Véase atr&s, pig. 182 y Big,),
ABTÍOÜLO n
JkAw^hpMom deCefl*iiilnatlv€M«
S 1.^-— Adverbios db xiBMPOt
Unos son de procedencia latina, ya pura, como eras, ya mo-
dificada por la aclimatación, como oy de hodie, y otros son de
formación castellana, siquiera sus elementos constitutivos sean
latinos, como anoch, €yora, etc. Hé aquí la lista de todos ellos,
dasificadoe con arreglo á su estructura material:
Son simples: ante^ antes, ya, luego, guando, gerca {por pronto),
tarde, avn, priuado, nunqua, siempre, mañana (por temprano),
temprano, eras, primero, oy.
Compuestos de composición latina ó castellana, adelant, ago-
ra (de h¿lc hora), essora (essa ora), alora (de iUa hora), apriessa
(de ad pressam), anoch, después, enantes, estonges y iamas. Á
éstos hay que afiadir las locuciones adverbiales más ó menos
disfrazadas do^tit, daquand, de que, desaqui, con oras (1), en buen
ora, en buen punto, en essora, a la tomada, a la mañana, al
otro dia, a hs mediados gallos, poco ha, desi adelant, eras maña-
na, de día, de noche, en esto, mas por espafio, fazál alúa (2), al
alúa de la man, por la mañana prieta, por siempre, etc.
S 2.^— Adverbios de lüoab.
Los SIMPLES son: alct=alla (illac), ali==alli (iUic), cerca
(círtJa), en, end, ende {yndé\, fuera, fueras [foras) o [ubi), pues
{post), y, hi (iW).
(]} Daqui por éni4 oAora, áaquand por iuáé euaniú, d$ q*t9 por du4* qu9, dMo^wl
por d§9d$ ut§ inUmnt§, con orat por con ti§mpo.
(S) Fosal 0kta/'/áM al áhtmj =húeim§lálba,taamúnécmr.
HL ADVBBBIO— ADVBBBIOB DBTEBMINAIIVOB 219
Son de origen cobípubsto, aunque simples en apariencia:
ahten {ahnge)^ c^qui {ec(fhic), arriba {ad ripam), alen, elen,
aletít, aUent {al ende), apres {ad preasum), den, dent, dend {de
inde), dentro {de intue), do=don=dond=dande=d(mt {de tM,
de unde), suso {sursum), yuso {deorsum> deossunO> dius80>
ifuso); los de origen compuesto que, aunque simples en la
forma, descubren su composición, son acabo, acerca, adelant,
adentro, delant, derredor, apart, aparte, ayuso, cábadélant, dalla,
daguen, daquent, dálent, dallent, daqui, desaqui, desdalli^ desi,
desuso, duca. A éstos pueden añadirse las locucciones adverbia-
les a derredor, a la faga, en derredor, a orient, en somo, de fue-
ra, cuesta yuso, della e della part, desi adelant, deesa part, alent
parte, en medio, por medio, a nulla part, en todo lo mas alto, a
nullapart, de ninguna part que sea, eto.
S 3.^ — ^Adverbios db oAimnAD.
Aparecen como simples a/arto {farctum), oigo {aliquod), al-
guandre {aliquantum) , bien, mas, menos, mucho=much==muy
{muUum), nada {nata), poco, quant, quanto, que, tan, tanto (1).
Los COMPUESTOS que figuran en el Poema son atan, atonto,
demás y otro si,
S 4.^— Adverbios de orden.
No figuran como tales más que primero (por primeramente,
en primer lugar) y acabo, en equivalencia de al fin, en último
(1) AtffuoHárt ñgurm en los yenos 868 y 1.081 del P. C. «Longlnos en ^itgo que
auaquai tío Qlguanár§» luna deeleetan^ non la flxo alguanér9.* Dies trte eata palií-
tm de aiiqíUMhimÓ aliqtianíuh»m; ^ro Cornu {Bonumia X, 15) la reetuoa sosteniendo
qne Tiene de aH9%»aHdo; esto es Terdad respecto del algttandr* del Terso 1,061; pero él
del 8B8 sólo se explica por aU^téontwn^ qne fonéticamente produce lo mismo. Obsér-
Tese lar epentética de aiguandr9 ^aUqwmdo, úiiqutmhmj y compárese con la de
de initnlrt ^^ntUéJ y denfro ^di intutj.
220 SL ADYSEBIO — ADVEBBIOS DSTEEMXNATIV08
término. Pueden también contarse como tales los adverbios de
tiempo antes y después.
S 5.^ — Adverbios de aubmación, Aioaoión y duda.
De AFiBMAOióN son si, ssi, amen y vera mientre, con las locu-
ciones sin dUbda, sin ulla dubda, por verdad, sines dubdan^a.
De NEGACIÓN se encuentran no, non, ni, nin, nunqua, mmquas,
nada.
De DUDA sólo se encuentra quÍQo¿b [qui 8ab=quien sabe), que
ha producido el actual quizá.
S 6.** — ^Adverbios de oompaeaoión.
Como tales deben contarse los correlativos assi commo, tan
commo y tanto quanto para la comparación de igualdad^ mas
para la de superioridad, y menos para la de inferioridad^ según
en otros lugares hemos expuesto.
CAPÍTULO vn
LA PEEPOSICIÓN
Las preposiciones que figuran usadas en el P. G. son, con li-
geras^variantes; las mismas que han llegado hasta nuestros
días. Si comparamos;^ en efecto, la lista de preposiciones que
presenta la Real Academia Española en su Gramática con la
que resulta del análisis del P. C, encontraremos tan sólo la di-
ferencia de que el lenguaje del Poema carece de las preposicio-
nes bajo y según {1), mientras que el lenguaje actual ha dejado
caer en el olvido las preposiciones par y pora, cosa no de ex-
trañar si se tiene en cuenta la confusión de par con para y de
por con pora, que tenía que dar por resultado, al fijarse la len-
gua, la desaparición de las variantes fonéticamente afines,
como ha sucedido al quedar en definitiva i^rra y por. Hé aqui
la lista de las preposiciones usadas en el Poema (2):
(1) Bt^jo lia ido invadiendo en la lengna moderna el terreno qne antes ocnpat» «o.
El moderno /ia«ia tiene en el P. CL por eqnlyalente fas, como se ve en la expresión
fksal akias=haeia §1 wntuue^r. Cáht y «o puede decirse que no se nsan ya, la primera
nada, y la segunda sólo con los sustantivos capa, eolor, p^na y pretexto, como ya ad-
vierte la Academia, y en la expresión consagrada por el aso «o ti árbol io Ouorniea,
(8) Las preposiciones inseparables han sido ya expuestas al tratar de kw prefijos «a
nombres y verbos.
222
LA PBIPOfllOIÓSf
PREPOSICIONES
PROCEDENCIA
PREPOSICIONES
PROCEDENCIA
a
ad
entre, entr
Ínter
ante, ant
ante
fasta, fata,£fata
hatta (árabe)
cabO; cabO; cab
caput
faz
facie
con
cum
fronte, front
fronte
contra
contra
par
per
de, d
de
para
pro ad
desde, desd, des
des d
por
per, pro
en
in
pora
proad
sines, sin
sine
sobre, sobr
super
SO
sub
tras
trans
Ck>mo habrá podido notarse en el precedente cuadro, todas
las preposiciones terminadas en e son susceptibles de apócope,
sufriendo la elisión de la e ante las voces que empiezan por vo-
cal, especialmente el artículo, los pronombres personales y los
adverbios de lugar, con todos los cuales se funden en ui\a sola
expresión: cabél, sobrél, daqui, entrellas, etc. Desde puede
perder no sólo la e, sino la sílaba de y hasta esde: desde oy,
áeBáalli, áesaqui, de San Pero fasta Medina, áaqui en adelant;
esta sucesiva eliminación nos mues^tra la manera con que se ha
ido formando el adverbio desde, empezando por la preposición
de, á la que se han ido añadiendo, primero el demostrativo ese,
(dése, des) y después la preposición de, que primero estaba se-
parada como se ve en el P. C. y que al fín se unió con des for-
mando el desde actual, harto distante ya de su origen para que
sea siempre fiel á su sentido etimológico. Por lo demás, si el
número y forma de las preposiciones del P. C. son casi idénti-
cos á los actuales, su significación y régimen se aparta en oca-
siones bastante, como veremos en la Sintaxis.
CAPÍTULO vm
LA CONJUNCIÓN
Las conjunciones que se encuentran en el Poema del Cid
tampoco difieren gran cosa de las actuales^ pudiéndose decir
que la única diferencia está en haber abandonado el castellano
moderno las dos expresivas, pintorescas y graciosas conjuncio-
nes ca y mager, habiendo aumentado en cambio su caudal con
pero, Hé aquí, clasificadas por su significación, las que se en-
cuentran en el manuscrito de Per Abbat:
§ 1.^— Copulativas.
Son las mismas del castellano actual, sólo que, en lugar de
yf se encuentra casi siempre e. Tales son: e=y:=hy {et), ni =
nin = nyn (nec), que.
§ 2.° — Disyuntivas.
Sólo figura entre las conjunciones de esta clase, como típica
del grupo, la conjunción o (aut).
§ 3.®— Adversativas.
A este grupo corresponden las conjunciones ca, mager, mas,
que, eiquier, sinon. El expresivo ca, del quia latino, no es pro-
piamente conjunción adversativa, pero desempeña á veces este
224 LA OONJUNCldN
oficio^ sin perder del todo sa valor causal originario: el uos casa,
ca non yo. Mager, igual al actual aunque, por moa que, lo rela-
doDa Diez (Et. W,^ 381) con el griego (lúocáptoc^ feliz; pero esta
derivación es poco satisfactoria en cuanto al sentido, y el mis-
mo Diez no la indica sino como probable, reproduciendo ade-
más la opinión de Sánchez, que trae mager del francés malgré,
etimolo^a sospechosa también. Barcia enlaza maguer con el
francés gucre, trayendo el origen del antiguo alemán toeiger,
mucho, y si bien esta procedencia podría en rigor admitirse,
no nos decidimos á aceptarla por no acertar á explicar con ella
sino la flltima parte de la palabra, quedando inexplicable la
primera silaba; mctger, en nuestro concepto, no es otra cosa que
un compuesto puramente romance de magis quod > mas que
^ma que > mctge > mager {magüe > maguer), cuya significa-
ción (por más que) conviene perfectamente á mager, y cuya
procedencia, dado el gusto de la lengua por la r adicion-l {den-
tro, mientre), no presenta ninguna dificultad fonétic^^ Sinon es
también un compuesto de si non, como siquier lo es de si quier.
Las tres conjunciones mager, sinon, siquier tienen cierto valor
concesivo además del adversativo.
§ 4.®— Condicionales.
Pertenecen á esta especie las conjunciones si, que y la locu-
ción a menos de. La conjunción si pierde la á al juntarse con el
pronombre yo: syo = siyo {1).
§ 6.°— Causales.
Éstas son bastante numerosas: ca, commo, poro, porque, por
en, por quanto, pues, pues que, ya que. La conjunción ca tiene
(1) Compárete esU forma eon la que preeenU todaTla actualmente en igual eaao el
dialecto aragonéi.
LA CONJUNCIÓN 225
esanciálmeiite valor causal, equivaliendo al pues actual (francés
ci»r). Las locu .iones j)or en, por end, poro (por o) equivalen á
por lo cuál, por cuya razón. Porque es relativamente poco
usado. Pues que y ya que tienen á la vez valor causal y conti-
nuativo. Quando tiene también en ocasiones sentido conjuntivo
causal.
§ 6.®— Temporales.
Se encuentran con este valor las conjunciones quando, mien-
tra y las locuciones ante que, antes que, apoco que, assi commo,
asi que, fata que, fasta do, después que, mientra que. Assi commo
tiene también, como alguna de las demás, cierto valor compara-
tivo y correlativo.
§ 7.°— Finales.
Como tales pueden contarse por, pora, que y por tal que,
acerca de las cuales nada hay que advertir de particular.
§ 8.® — Continuativas.
Figuran en este grupo las conjunciones ca, pues, que; en to*
das ellas, sin embargo, el valor continuativo se confunde con
el causal y el conclusivo.
Se habrá notado que la conjunción que, aunque no tan des-
arrollada como en el castellano moderno, por repartir sus do-
minios con ca, tiene bastante fuerza conjuntiva para poder des-
empefiar por si sola los oficios de todos los demás grupos, has-
ta el punto de que, lejos de ganar terreno en este sentido, más
bien lo ha perdido en la lengua moderna, lo cual no es cierta-
í5
226 LA OONJÜKOIÓN
mente de lamentar^ pues el abuso y aun el mero uso del que
da á la frase cierta pesadez y monotonía muy poco recomenda-
bles (!)•
(1) Sin qa6 por eso llo^uomos & la proacripción abtolaU del «uf, á semcijanza de
CheiineTiéres, que ha Jurado odio mortal al q%»4 y al gui an francés, habiendo llegado
al extremo de publicar una voluminosa obra en folio, Lu d«««<nf du Louvr§, en la que
ni una sola yez se usa ninguna de estas dos palabras.
CAPÍTULO IX
hÁ INTERJECCIÓN
Pobrisimo en gritos interjectivos como ninguna otra obra de
flu clase aparece el Poema del Cid. Es qae la interjección, que
«e halla en las más ínfimas capas de los idiomas, no sube á flo-
te sino cuando la lengua literaria se ha perfeccionado, y el
poeta siente la necesidad de mover las pasiones por otros me-
dios que los resultantes de la descarnada exposición de los he-
chos. Como dice Damas-Hinard, el antiguo autor del Poema
cao carece de imaginación; pero lejos de hacer alarde de ella,
la emplea únicamente en hacernos ver las cosas: se desvanece
para dejarlas aparecer, y aparecen en efecto con doble realce» •
cEl antiguo juglar — dice más adelante (1) — ^ha hecho su narrar
ción como la ha concebido, con el mismo vigor é idéntica na-
turalidad; no vayáis á pedirle el menor ornato de detalle; no
os concedería ni siquiera un elegante epíteto. ¡Tiene en verdad
harto que hacer sin esol > .
La única interjección que figara en el P. C. es la conjunción
o (¡ohl), y para eso no se encuentra más que dos veces: c O, cue-
rno saliera de Castiella Albarfanezl » 1519; «o, ¿quien gelas diera
por párelas o por veladas?» 3277« También se emplea aZa = ea,
vamos, una sola vez en el verso 2351: tAla, Pwo Vermuez, el
myo sobrino caro I >
(1) Poim$ dm C(4.~Intfodactloii, p, xx y xxii.
228 LA nn^EBJECdóN
Cromo voces usadas interjectivamente pueden, sin embargo,
contarse albricia, grafios, merced, Dios y ya. Albricia sólo figu-
ra una veZ; con sentido de amarga ironía: €albricia, Albarfanez,
ca echados somos de tierra! » 14. Grafías y merfed aparecen va-
rias veces con la significación de voces interjectivas de agrade-
cimiento, misericordia ó favor, sentido que comparten con gra-
do. Las más frecuentes son Dios y ya en el sentido de ea,.
wtya, etc.
£n fin, pueden también contarse como locuciones interjecti-
vas las dos fórmulas de juramento empleadas respectivamente
por el Cid y por el rey don Alfonso: ¡Por aquesta barba/ ¡Par
jSant Esidro!
CAPÍTULO X
FIGURAS DE DICCIÓN
En el P. G. ae encuentra abundante cosecha de metaplasmos,
•como se encontrará siempre en toda lengua no fijada todavía y
<en todo escrito que refleje con fidelidad el habla popular, que
*ea el habla viva; de cualquier época.
§ 1.* — ^Figuras de adición.
I.— Protesis.
El caso más frecuente de prótesis es el de la a, en lo quenp
alejaría de tener parte el contacto con los árabes, mozárabes 7
mudejares; así se ye ábivcar por baxar, acosar por casar, afer^
€a por qerca, etc.
II. — Epéntesis.
La EPÉNTESIS es más variada: sin contar los casos debidos 4
la evolución fónica del latín, como la & de nom-b-re, lum-h-re$,
om-b-ro9,<ee cuentan como letras epentéticas:
1.^ La h: cam-lhre por comeré, nim-h-la por ni me la.
2.^ La d: pon-á-ran por poner an, val-á-ra por valera,
tashá^ra por tañera.
3.® La g: fir-q-ades por firades,pon'g'0 "poipono, rreman-^-a
por remaña.
230 FIGURAS DB DKXJIÓN
4.° La y: trorj-o por trao, enple-y-e por enplee.
5.® La r: mient-r-e por miente, denUt-o por diento,
6.^ La n, que aparece por mal entendida analogía en los
yerbos conpien^anj sqpienssen, ventanssen, por conpiefan, sopiés-
sen, ventoseen, así como en eabent, rrogand, ondredes, hedand,
por sabet, rrogad, odredes, hedad, si bien en estos últimos casos
más bien debe atribuirse á mero error del copista.
III. — Paragoge.
La PARAG06B presenta también casos numerosos. Las letras
paragógicas son:
1.^ La f y la df^ cuya aparición es debida^ ya á la tradición
etimológica^ como enpuedeni, sabeni, prendená, ya á la eufo-^
nía, como en álgtmt año.
2.® La n, que debe su existencia^ ó al deseo de reforzar el
sonido de la vocal precedente, como en nin,'aun, ó á la influen*
cía perturbadora de la analogía, como en frienssen por firiensse
pam marcar el plural con n final sin tener en cuenta el reflexi-
YO se (1), así como la n epentética se ha introducido antes del
¿sen de ventanssen, scpienssen como si fuera un se reflexivo y no
la característica del imperfecto de subjuntivo.
3.® La s, ora etimológica, como en fueras de foros, antes de
ante ex, ora analógica, como en antes por ante, nunquas por
miHqua, ora euf ónica, como en el yanies en un escallo, por yasie
del verso 2.280 (2).
(1) Bn al dialecto bogotano (Caanro, Apunfeionu crUieoiJ no aÓlo ae dice «ianlfi^
», alno htígmKMn^ áiotmi9n\ y aagún Hartianlrasch. *9iwUnn 6 i>aya«f n coalqular
iKMTado labriego de CaatiUa lo dice muy grave, y algona vei lie adirertido eaa i» aBa-
dida á nn inflnltiTo: el W^m éOot;
(i) « r<U!U9 invn §écañ0, durmié el Cbfnpeodor.» Como el caso ea alelado, y ■oH'
tantoB loa biatoa aemeiJantea que en el Poema ae encuentran, puede conaiderarae e^
y«t<M dtado como un error de copia m¿a que otra cosa.
FIOUBAB DB DICCIÓN 231
§ 2.®— Figuras de supresión.
I. — Aféresis.
Loe casos de apirbsis en voces aisladas son bastante raros, no
pudiendo citarse en el Poema ninguno seguro; pero en cambio
la aféresis por contracción de dos voces en una, presenta algu-
nos ejemplos, como todól por todo el, sol por so el.
II. — Sincopa.
La SÍNCOPA no puede estudiarse bien en una lengua que se
está formando, pues si se examinan sus palabras con relación á la
lengua madre, se encontrarán multitud de casos de sincopación
que no lo son realmente dentro de la lengua misma, sino en el
caso de presentarse en concurrencia con otros en que la sinco-
pación no existe. La eliminación de la e de los verbos en -íer,
-db-, por ejemplo, en los futuros cobre, podra, (por eaberé, pode-
rá) ó la de la t en marremos, ferredes (por moriremos, ferir-
edes) es xm caso de sincopa, por más que actualmente no
puede ya considerarse como tal por haberse fijado estas formas,
desapareciendo en el primer caso las plenas caber he, poder
ha, y restabledéndoee en el segundo las sincopadas moriremos,
feriréis.
m.-^Apocope.
La APóoopí es la figura de dicción más frecuente en el P. C. La
sufren en general:
1.® Todos los monosílabos acabados en e: m)e, d)e, t)e, l)e,
qu)e, $)e.
2.^ Muchas vocee no monosílabas terminadas en e: estje,
232 FIGURAS DB DICCIÓN
e$)e, ant)e, delant)e, adelantje, aUend)e, etc.; en muchas de ellas
la apocopación de la es tan frecuente que hay que reconocer
que en el lenguaje del Poema la forma apocopada era la regla y
la plena la excepción; tal sucede con cwi, mont, part, muert,
noch, arient, val, etc.
3.^ La maycHT parte de las formas verbales terminadas en e
atónica, especialmente las primeras personas: adux, dix, dixier,
fas, fuer, fue9i of, (mier,pmíier,fart(ia, sonaa, pemst, visi, etc.
4.^ La o de ciertos nombres y adjetivos como buen, cimt,
Per, Oalind, Albor, Martin, Tor ana, primer, tercer, sant, tod,
vn, etc.
5.^ La última, y aun lasúltimas sílabas que siguen á la tó-
nica: maña(na, to(do, San(to, Feman(do, Chlin(do, Ferranfdo,
Jerdn(imo.
6.^ lOLS ante g: alegre(8 son, Jirfne(s ecm.
7.^ La I en el enlace con otra 1; males por mal les.
La CONTEAOCIÓH es también figura frecuentísima, que no sólo
se extiende á loe casos de aa, ae, es, 00, oofmo en central, la (la
ha), al (a el), le (le he), dd, entréUos, sobrella, lo (lo o), sino que
se aplica á se como en sol por so él, y aun á ii, como en syo por
si yo, dio por di yo.
§*3.*— Figuras db transposición.
Por último, la transposición es figura que no deja de presen-
tarse con relativa frecuencia, especialmente en los grupos con-
sonantes di, dn, nr, producidos por la flexión y que se cam-
bian, como oportunamente hemos indicado, en Id, m, ni: daláo,
deeiláes, veme, tenrie, tenenáos, ynáos, por dadlo, deeiUes,
ffenre, tenrie, tenednos, yénos.
bEGUNDA PARTE
SINTAXIS
SECCIÓN FSIMERA
CoaeordaneU,
*,
CAPITULO I
GONOORDANCIA DB ARTÍCULO T NOMBRB
£1 artículo concierta con el nombre ó pronombre en género j
núm^o: el castiello, la tnano, los cauaUeros, las feridas, lo alto,
lo al, lo vnO; lo otro.
Cuando el nombre es femenino y empieza por vocal, suele
usaree en singular el artículo masculino por eufonía: el agua,
el espada, el algara, el alma (1). Esta regla, sin embargo, parece
que no era completamente fija, pues alguna que otra vez se en-
cuentra la espada, la agua.
Los nombres de género dudoso admiten el artículo en ambas
formas genéricas: el amor y lamor, el mar y la mar, el pro y la
pro, elpuent y lapuent, etc.
Á la concordancia del artículo con el nombre puede referirse
también la del determinativo, que no es en realidad más que
(1) Bn Mié punto la lenffaa del Poema presenta haata eaaoe del empleo del artíenlo
«I con femeninos qne empiexan por o, w, como §1 vno ai ofra.
234 CONOORDANOU DB ABTÍCULO T NOMBBS
_^ ♦ _
un artículo individualizador (1), así como el, la, lo es artículo
espedficador. La regla de esta concordancia es la misma^ acuer-
do en género y número; vn día, vna noche, este logar, esta presen-
taía, estos virtos, estas fuerzas; es casamiento, essa noch, essos
christianos, essos tierras; myo Qid, sos varones, tal cauallo, tales
cosas, etc. La forma masculina ó apocopada de los determinati-
vos que la tienen^ suele usarse con los nombres que empiezan
por vocal; como vn almo/alia, vn ora, est año»
(1) Véase Arax^o: Qram&tiea razonada hUUirico<r%tica d$ la l^nifua f^rtMCtaa,
CAPÍTULO ni
CONOORD ANCHA DB ADJETIVO T KOMBBB (1)
AATÍOULO I
€3onoord«nol« de nombre ó pronoioübpe y «<|Jotlvo«
§ 1.® — (Concordancia be nombre y adjetivo
£1 adjetivo concierta con el sustantivo en género y número
brial primo, camisa bUmca, cavallos corredores, buenas duefias,
LfOfi adjetivos que no tienen más que una forma genérica, claro
es que lo mismo se aplican al masculino que al femenino: grant
día, grant ora, espada taiador, agua cabdal, finchas fuertes e du-
radores. Jijas yff antes.
Si el nombre es femenino y empieza por vocal, el adjetivo se
emplea en la forma apocopada si la tiene en uso: buen ora, don
Eluira, don urraca. Los casos en que tal sucede son sin embar-
go limitadísimos.
Si dos ó más nombres en singular ó plural son calificados
por un solo adjetivo, éste se pone en plural, y en el género que
tengan dichos nombres si ambos son del mismo género: Era-
ekeZ e Vidas, losmyos amigos caros; oueias e uacas e otras rriqui-
Mos largas. Cuando son de género diferente, parece más bien
O) En eaie Upo de eoneoidancia comprendemoa Us de j»ronom^rt y Mom^rt, pro^
«•mArt y mdfUiw nombra 6 proncmbr» y participio j relativo 9on antuodot^;
236 OONGORDANCIA. — NOMBRE ó PRONOMBRE Y ADJEHVO
que el nombre que impone la concordancia al adjetivo que le
caliñca ó al pronombre que le representa es el último que se
enuncia: fienio moros e giento moras quiero las quitar; mulos e
pala/res muy gmeesos de sazón; los pendones e las langas tan lien
las uan enpleando; como no hay casos en número crecido para
poder deducir una ley^ nos limitamos á establecer este princi-
pio conjeturalmente (1). También es de notar el caso de don en
singular con Rrachél e Vidas formando una especie de razón so-
cial; una unidad colectiva que explica las formas sintázicas
don Rrachel e Vidas, dixo Rrachel e Vidas.
§ 2.^ — CÍONCORDANGU DE PRONOMBRE T ADJETIVO
£1 pronombre en general^ como representante que es del nom-
bre^ toma el género y número del nombre que representa; pero
si esta regla no admite excepción tratándose del pronombre
sí^eto, en cuanto al pronombre complemento sufre algunas mo-
dificaciones que conviene no pasar por alto: así, siguiendo la
regla general, se encuentran las frases: si non la quebrantas por
fuerza (la puerta), veremos conmo la acorredes (la sefia), dos
tendales la sufren (la tienda), yncamos las darena (las arca«)
lomar las hedes señoras (á dofía Elvira y doíla Sol); pero cuan-
do se juntan dos nombres de cosas de distinto género, el pio-
. nombre que las representa puede ponerse en neutro, y por lo
tanto en singular: quien vos lo podrie contar (paasim); doro e la
plata espendiestes lo vos 3.238; non lo compra, ca el se lo aufe
consigo 67; si loe nombres son de personas, puede ponerse en
plural femenino si el ismenino es el último: a Minaya eaJm
dueñas, Dios, commo las ondraua; pero también se encuentra:
(1) Al lado en efecto da loa ^emploa traacritoa pneden ciiarae otroa como burff9^
Ui • burgtat por lat ítni$9trtu ton paaalaa, morot • morof a^Un loa 4€ ^oAoneto»
en loa qae parece domina el principio de la concordancia con el m aa cnllno »
CONCORDANCIA. — NOMBRB ó PRONOMBRE Y ADJETIVO 237
a ele a SU muger delan se le omillar(m,fy'os e mugeres ver lo mu-
rir de famhre.
Los adjetivos expresivos de color conciertan siempre con el
SQstantivo á que se refieren: vna piel vermeia, vermeio Üet4e,
tierras negras, sauana blanca, pendones blancos.
El pronombre uos, vos, usado como término de cortesía en
equivalencia de un singular^ pide la concordancia siléptica en
singular con el adjetivo: nos sodes muy bueno; uos, muger ondra-
da, de my seades seruida; uos, tan diño.
Los adjetivos y participios usados adverbialmente son inva-
riables: firme gelo rrogad, firme son los moros, alegre son las
dueñas. Aunque la regla puede decirse que estaba ya fijada en
este punto (1)^ se conoce que no había sido sin lucha cuando se
tropieza con el adjetivo nuevos, empleado así en plural, no
obstante su valor adverbial, en la frase nunqua lo vieran, ca
nnevos son legados (no lo habían visto nunca, pues eran recién
llegados).
El pronombre nadi, conKrpfóóédenl» del plural latino nati,
exige la concordancia en plural, y así se encuentra la frase nadi
nol diessen posada; este sentido, sin embargo, era ya arcaico, y
nadi concierta por regla general en singular lo mismo que en el
castellano moderno.
Loe nombres de género dudoso admiten adjetivos masculinos
y femeninos: la nuestra amor, la mar salada, en toda pro, en
nuestro pro.
Ya en el P. C. empieza á figurar el pronombre la sin
nombre expreso á que representar, giro elíptico que tan rica
ooeecha de pintorescas frases ha dado al moderno castellano (2).
(O En «liyrt y flrm* citado*, etUí Yocm pueden tom«r8e eomo adyarfoiof en loe dos
f lfiwMM ijemplos, en euyo caso 1a forma singiüar es correcta, 6 como adjetivos, y en-
tonces el Bin^ulnr es sólo aparente, habiendo desaparecido la a final por empeiar con
» la palabra simiente; ésto es lo más probable, si oo se^ro.
(1) Talas como b%tetM la hieimot, ptg^^M á uno, tú las pagará*, buena la eogié,
§m a iérMllm,á minom$^dmti, «te.
238 OON€H)RDANOU. — NOMBRB 6 PRONOliBRE Y ADJimVO
En el Poema figuran las expresiones: fios vengáronos aques -
ta par la del león, non la lograran (1), etc. El neutro lo se
usa también en análogas condiciones: lo del león, lo de nue$»
tras fijas.
(1) Hay que suplir en esUs frases (i09at ocatián, con cuyos femeninos ocultos se
hace la concordancia.
ABTÍOULOn
CaneordaAeia de nombre ó pronombre j perClelplo.
El caso en que mis se aparta de la leogoa moderna la de IO0
aigloe Xn y Xm, en materia de concordancia, es en la concor-
dancia del participio con el nombre. La regla general que re*
salta en este ponto del detenido examen del P* C. es la de qoe
el participio (de pietáito por supuesto, toda vez que el de pre*
senté en realidad no existe) puede concertar 6 con el suj<:^ 6
con el complonento del verbo de cuyo tiempo compae^io tonxuBi
parte.
§ 1." — C0500BDA5CIA DEL FABTICIPIO COK EL 9^iWÍ<J
El participio ooncierta 005 el sujeto de La oraci6u siempre
que esté en una oración de verbo suslaDíi vo (> que pertez^ezca á
on verbo que sesirra de ser como auxiliar: <de qclen eo yo
senada 270, ]hB archas B^ry^m f>eniadw 116^ ^hi iMnuJ^/ro/in^
OGomK) lo deoedee íar 315^ rinídcí ha la m;aXLaDa 425^ ellae «on
pofoda* 1612, si nos fuesf^mo^ maiad<u j!7d2, iuucbo ertm rre"
pmtidog los criantes de Carri6ti 5^f>07^ de lo que auien lecho
nmcbo rrepÍ8os90ii ^ób^yé^, etc. tih encuentra la exoepci^ii <ia su
quinta no!D iueKi& olbuiado» 24>f7 at^ej^ui^tda por la rima^ pero que
pnade expüstoBt por una hli¡/ti\M hiperbal6uioa: «juvu íueew; olbi-
dado (darle) la su quixiUL> .
240 CONCORDANCU. — NOMBRE ó PRONOMBRE Y PARTICIPIO
§ 2.** — Concordancia del participio con el complemento
El participio concierta con el complemento de la oración lo
mismo cuando éste precede que cuando sigue al participio (1)^
de modo que éste se considera en realidad para los efectos de la
concordancia como un simple adjetivo . Los ejemplos que el
Poema presenta son en extremo numerosos, por lo cual sólo ci-
taremos los más importantes en cada posición del participio:
1.® CONCORDAIÍCIA DEL participio CON EL COMPLEMENTO, PRE-
CEDIENDO ébtb: a). Yendo el participio antes del auxiliar: «los
Yi días de ^plazx) passados los han 306, la missa acabada la han
366, las puertas dexadas han abiertas 461, a Qarago^a metuda
la en paria 914, tierras de Borriana todas conquistas las ha 1093,
á los de Valen9ia escarmentados los han 1170; estas dueñas ado-
badas las han 1429; posada j>re$a han 2877; estas apre9Íaduia&
myo Qid^resfltó las ha3250>. — b). Yendo el participio después
del auxiliar: «los que auien ganados 101; uos seys yientos e yo
treynta he ganados 207; una tienda ha dexada 582; la paria que^
ha, presa 586; el agua nos an vedada 667; la langa a quebrada
746; lid campal a venfida 784; pocos biuoe a dexados 785; esta
albergada la an robada 794; esta batalla que auemos oñrancada
814; aquelas compañas que auien dexadas 929; las armas auien
presas 1001; los caualleros que el Qid le auie dados 1051; la
ganancia que an fecha 1084; el se la a ganada 1196; los avereg
que avien tomados 1249; esta heredad que uos yo he ganada
1607; la que a conquista 1630; las feridas primeras que las aya
yo otorgadas 1709; tres colpes le ouo dados 1725; tal ganangia
(1) Como 86 ye, el castellano iba en eate ponto más lejos todavía qne el francés mo-
derno, que sólo ezisre la concordancia cuando el complemento es directo y precede al
partielpio. Bl antiguo francés hacia siempre yariable el participio, pero en el A»
glo XII prevaleeia ya la regla actaal« formulada cinco centurias más tarde por el la-
moso Vaugelas.
CONCOBDANCIA.— NOMBRE ó PRONOMBRE Y PARTICIPIO 241
nos aD dada 1751; los moros que ha matados 1795; esta quinta
que yo he ganada 1607; esta lid que ha arrancedla 1819; bien
U08 he casadas 2606; quando tal ondra me an dada 2831; desta
desondra que me han fecha 2906; las han dexadas 2909; nos
han ühiltados 2941; ssu offrenda hasi fecha 3062 1.
2.** OONCORDANCIA DEL PARTICIPIO CON EL COMPLEMENTO, SI-
GUIENDO ÉSTE AL participio: c Vedada lan conpra 62; fechos los
ha rricos 848; fercados nos han 1119; ganada ha Xerica 1327;
sueltas me uos ha 1400; sueltas me las ha 1408; desfechos nos
ha el Qid 1433; sacada me auedes 1596; passada han la sierra
1823; tollida he la onor 1934; pedidas nos ha e rrogada^ 2200;
casadas las ha amas 2G17; cogida han la tienda 2706; vencida
auedes esta batalla 3668»^ etc.
E^ presencia de tan concluyentes testimonios, la concordan-
cia del participio con el complemento no ofrece duda, y si bien
apunta ya la inyariabilidad que más tarde prevaleció, cabe pre-
guntar si los relativamente escasos ejemplos de la misma per-
tenecen positivamente á la época de la composición del Poema
ó son debidos á errores del copista. Tales excepciones son:
tdexado ha heredades e casas e pala9Íos 115; tal batalla auemos
arencado 793; aquesta rriqueza que el Criador nos ha dado 811;
arribado an las ñaues 1629; vna lid ha arrancado 1849; mucho
preqia la ondra el (^id quel auedes dado 1848; desta batalla
que han arrancado 2485», y algún otro ejemplo semejante.
Tan general debía estimarse la variabilidad del participio,
que, no ya sólo con el complemento directO; sino hasta con el
indirecto se le encuentra también concertado, como se ve en los
ejemplos siguientes: cbien los ouo "bastidos 68, á los moros
dentro los han tornados 801 > .
i6
242 C0NC0RDA19CIA . — KOMSRE ó PRONOMBRE T PARTICIPIO
§ 3.**— Concordancia del participio sin verbo
Por lo demás, el participio de pretérito empleado sin verbo
auxiliar, ya en las frases del tipo de los ablativos absolutos ú
oracionales latinos, ya en otra posición cualquiera, se conside-
ra como simple adjetivo que concierta en género y número con
el sustantivo á que se refiera: cía missa dicha, penssemos de
oaualgar 320; las archas dducias, prendet seyes 9Íentos marcos
147; ^tas palabras dichas, la tienda es cogida 213; qui auor
tieiie monedado 126; bien seiáji pestidcLS (las archas) 86; enbuel-
Ue andan en armas 659; cauallos muy bien enfrenados 817; pa-
lafres muy bien enssellados 1064:», etc.
§ 4.^ — Participios de presente
Los dos participios de presente que figuran en el Poema, an*
dantes y valientes, están usados como simples adjetivos y some--
tidos á la ley de la concordancia: caualleros que bien andantes^
mm 2158, omnes valientes que son 418.
ABTÍOÜLO lU
Cioo<5ordancltt de relatlvq y antecedente.
La concordancia del pronombre relativo con el antecedente
expreso ó tácito, que representa, no ofrece particularidad algu-
na en el castellano del siglo del Poema, perfectamente idéntico
en este punto al castellano actual.
El pronombre relativo concierta con su antecedente en géne-
ro y número: tal eres qual digo yo, tales sodes quales digo yo; con
ce caualleros quales myo fid mando, etc. A esta concordancia,
que en realidad es más bien de correlativos, puede referirse la
de tanto quanto y sus análogas: €t€mto quanto yo biua; todas
cosas quantas son de uianda, á marauilla lo han (todos) quan-
tos que y som, etc.
Los demás relativos, siendo como son invariables, claro es
que no pueden concertar; de ahí que encontremos frases como
c aquestas mys duefias de quien so yo seruida» 270, por no ad-
mitir todavía el pronombre quien la forma plural que hoy tiene,
según hemos 'advertido al hacer en el análisis léxico el inven-
tario de los relativos del Poema.
I
'
CAPÍTULO III
CONCORDANCIA DBL VBRfiO CON SU SUJETO
El verbo concÍOTta con su sujeto en número y persona:
yo lio lidiare, tu lo otorgaras, sospiro myo fid, nos nos aiu-
daremos, vos nos engendrantes, exien lo ver mugeres e Haro-
nes, etc.
El sujeto puede ser: 1.® Un nombre: el rrey auie la grand
saña, señas dueñas las traen. 2.^ Un pronombre; si yo rrespon-
dier, tu non entraras en arman; el vno es en parayso; firme
mientre son estos a escarmentar. 3/ Una palabra sustantivada:
los poderes son grandes 3.^ Una oración ó frase entera: de ve-
nir uos bascar sol non será penssado; la oración en este caso
forma un todo en singular.
Cuando el sujeto está compuesto de dos ó más nombres en
plural; el verbo se pone naturalmente en plural: burgeses e
burgesas por las finiestras son ptsestos; lo mismo sucede si se
compone de varios elementos entre los cuales figura un plural:
myo fid e los otros de caualgar pensauan. Si el sujeto está com-
puesto de dos ó más nombres en singular^ el verbo se pone tam-
bién en plural: Rrachel e Vidas seyen se consseiando, myo Cid e
su muger a la eclegia uan; sin embargo, cuando el verbo prece-
de al sujeto asi compuesto, puede ponerse en singular: arancado
es el rrey Farie e Oalve 769, leuantos en pie Oiarra e Inego
CONCORDANCIA DSL VEfCBO CON SU SUJBTO 245
Ximenea 3422^ adelino a el el conde don Anrrich e el conde don
^remond 3496. Del mismo modo cuando los dos nombres forman
tma especie de razón social, puede también ponerse el verbo en
singular: dixo Rrachele Vidas 136, 139, 146, 1437. Téngase en
cuenta que decimos puede, para marcar el carácter potestativo
de la concordancia del verbo que, en unos casos, suficientes en
número para no poderlos achacar á descuido ni error, se pone
en singular y en otros en plural; gradan se Rrachel e Vidas, non
pneden fahlar don Eluira e doña Sol, van rrecordando don El-
vira e doña Sol. No debe confundirse con este caso el del verso
100, Rra^íhele Vidas envno estatúan amos, donde hay inversión,
siendo amos el sujeto con el que el verbo concierta, y no Bra-
chel e Vidas, que son como la explanación de amos, y con los
que no hay concordancia siléptica.
Cuando el sujeto del verbo está formado por dos nombres en
singular con reciprocidad de acción, la lengua parece vacilar
entre el singular y el plural: el vna al otra nol torna rrecábdo,
nin da consseio padre afijo nin fijo a padre, nin amigo a amigo
nos pueden consolar 1176-7.
Si el sujeto está formado por varios pronombres personales,
tampoco hay fijeza en el empleo del singular ó del plural; pero
en cuanto á la persona, el castellano emplea desde luego la pri^
mera si entre los pronombres ó nombres hay una primera perso-
na, y la segunda si concurren como sujetos del mismo verbo un
pronombre de segunda con varios nombres ó pronombres de ter
cera: €vos seys cientos e yo treynta he ganados 207, fem ante uos,
yo e uuestras fijas 269, seremos yo e su muger e sus fijas 1411,
hyo con los myos ferir quiero delant 2368, acá posare con todos
aquestos mios 3119, entre yo e myo ^id pesa nos de corofon
2959, entre yo y ellas en uuestra merfedsoms nos 2087, Jfar-
tín Antolineg e vos, Fero Verumez e Muño Oustioz, firmes sed
en campo 3524, vos con ellos sed* 2179, etc.
246
COKGORDANGU DBL YBRBO CON SU SüJBTO
Si el sujeto del verbo es un pronombre relativo, el verbo se
ponO; conforme á las reglas que acabamos de sentar, en el nú-
mero y persona exigidos por su antecedente: tu que a todos
guías, señor padre que estás en alto, aquel que gela diesse, la
tienda que dexara, todos los otros que uan, etc.
<•
SECCIÓN SEGUNDA
Régimen (!)•
CAPÍTULO I
RÉGIMEN DEL NOMBRB Ó PRONOMBRE
El nombre sustantivo; pronombre ó palabra sustantivada,
cualquiera que sea su oficio en la oración, puede regir á xm
nombre ó á un verbo en infinitivo, que no es otra cosa en resu-
men que un nombre de verbo. La relación entre la voz regente
y la regida se expresa siempre en tales casos por medio de una
preposición, especialmente de: la casa de Berlanga, tierras de
Carrion, oios de la cara, la cuenta de los cauallos, omnes de
todas partes, cosas de uianda, dueñas de pro, a tres bragas del
fiMr, tres dobles de loriga, armas de lidiar, al sabor del prender.
El régimen mediante otras preposiciones, sin ser raro, es menos
usual: caberas con yelmos, lengua sin manos, entre nos e vos,
htiesas sobre caifas, tan buen día por la christiandad, desondra
contra nos, etc. Éstos complementos del nombre lo son con
frecuencia aparentemente tan sólo, dependiendo en realidad do
(1) Como el régimen 7 la constracción se confunden á yeees por U íntima relacióa
que entre si tienen, procuraremos, para OTltar repeticiones, tratar aquí de loque más
estrictamente cabe dentro del estudio de los complementos, dejando para la eonstrue-
el6n la exposición de ciertos hechos que, auu dependiendo del rA^men, tienen en I&
constrnceito su más cumplido desenyolvlmiento.
248 RÉGIMEN DEL NOMBRE Ó PRONOMBRE
un verbo tácito^ como cuando se dice: espadas so los mantos,
pues aunque aquí parezca que espadas rige á mantos mediante
la preposición so, es un error, porque so no depende de espadas,
sino del verbo tácito leuauan, tenien, trayen, etc.
También el nombre ó pronombre puede regir al verbo en in-
finitivo mediante la preposición a, pero este régimen no tiene
apenas desarrollo: debdo a complir.
lEÍ régimen del nombre en el lenguaje del siglo XII es en
general el mismo que en el castellano actual; la única diferen-
cia apreciable (1) es la del empleo de la preposición a -en el sen-
tido de con para expresar la materia^ distintivo ó modo de la
palabra regente: cauallos Kpetrales e a cascaueles, conduchos a
saeones, gapatos a grand huebra, pendón a corgas, mugeres a ben'^
digiones; también aparece por en en la expresión averes a nom-
bre (en número, numerosos). Es verdad que puede admitirse en
estos casos la omisión de un verbo, pero el giro existe, consti-
tuido por un nombre regente y otro regido, para marcar lo dis-
tintivo del primero mediante la preposición a, dependiente en
su origen de un verbo, pero emancipada ya de su tutela y suje-
ta al nombre anterior; compárense los giros análogos del fran-
cés café au lait, table a tiroirs, lid á colonnes, etc,
(1) Véase en el ré|;imen del verbo (página 256 y aigiiiente), lo que decimos de
ilU9b0t,
I
CAPÍTULO n
RÉGIMEN DEL ADJETIVO
El adjetivo puede tener por complemento un nombre ó pro-
nombre^ un verbo y hasta un adverbio, estableciéndose en todo
caso la relación por medio de una preposición que indica la na-
turaleza de la misma.
La preposición que el Poema del Cid presenta para enlazar
el adjetivo con su complemento es ordinariamente de: c largo de
lengua» cde dias chicas», cel primero de todos»; aun reducido
el régimen á este caso, los ejemplos' escasean, sin que de ello
pueda deducirse consecuencia ninguna seria, pues hecho seme-
jante sólo prueba la sobriedad de calificativos empleada por el
autor, pudiendo la lengua tener y teniendo positivamente mu-
chísimos otros adjetivos que, según los casos, admitían unos ú
otros complementos; el Poema mismo presenta, por ejemplo, el
adjetivo diño sin complemento (vos, tan diño), ¿Va á deducirse
de esto que en aquel siglo diño no tenía complemento? De nin-
guna manera: diño no figura en el Poema sino una sola vez, y
en sentido absoluto; pero si el poeta hubiera necesitado em-
plearla en las formas diño áamor, diño del rrey, etc., segura-
mente hubiera podido hacerlo. A pesar de estas deficiencias,
7 atendiendo al plausible deseo de la Beal Academia EspaQo-
250 RÉGDIBN DEL ADJETIVO
la ( 1 ), indicaremos; con la salvedad hecha, los casos de régi-
men del adjetivo en el Poema.
El principio á que se ajusta el régimen se reduce á que la
preposición empleada para el enlace sea siempre la más ade-
cuada para expresar la relación entre la voz regente y la regida.
Así tenemos:
1 .^ Que los adjetivos que marcan la dimensión, la cantidad,
la preferencia ó la ponderación, rigen al sustantivo que expresa
la cosa á que el adjetivo se refiere mediante la preposición de:
larffo de lengua, chican de dicbs, pocos de vinos, pocas de gentes,
él primero de todos, tantos son de muchos,
2.® Que los que indican la pericia ó ciencia rigen también
mediante de al nombre que expresa la materia sobre que versa
el adjetivo: entendido de letras, areziado áepie e de catuillo.
3.^ Que los expresivos de adhesión ó enemistad rigen tam-
bién de: tamigo de paz, enemigo de myo Qid. » (2)
4.® Que los que expresan color reclaman la preposición en
para regir al nombre que designa la materia colorante: vér-
melos en sangre.
5.^ Que los que expresan una cualidad exigen sin para
marcar la exclusión de lo que signifique el nombre regido: huen
christiano sin falla.
6.° Que los que marcan un hecho rigen mediante en el
nombre del lugar ú objeto á que se refieren: sangrientas en J^ms
camisas.
7.® Que los participios tienen el régimen de los verbos á que
corresponden, régimen que conservan aunque se usen como sim-
(1) «Mucho facilitaría— dice— la inteligencia y la práctica de esta teoria an coqjunto
de reglas sobre cuáles sean los adjetivos que, para regir nombres y verbos, necesitan
ser guiados & ellos por la preposición á, y cuales por cada una de las otras eon, (te, tn
pmra^ etc.; pues el uso en tales construcciones es irregular sobremanera». {Gromikti'
ea d* la Ungua eatUllana, pág. 2¿8.)
(3) Ambos casos tienen su origen en Ift tradición latina, que pide genitivo ó ablsti»
▼o con $x, formas traducidas por de en castellano.
RÉGIMEN DBL ADJETIVO 251
pies adjetivos: ahondados de rritad^ acttsado de lo que uos he
seruido, rrepentido áello, adobado de todas gtéami^ones, echado
de tierra, vengados de nuestros casamientos, colgadas de los ar-
gones, membrados áello, degido del catwllo, puestos por lasfinies-
tras, echado en pelada, marauillado áello, obrado con oro,
esctnpto en carta, rremanidas enpaz, guarnidos de siellas, salido
de Castiella, venido a moros, cubiertas de guadalmegi, ferido de
mue^-t, vestidos de colores,
8.® Que los adjetivos comparativos (1) rigen al nombre me-
diante de ó que: el meior de toda España, meior que nos, los
meiores de toda Castiella,
(1) Hablamos aólo de los comparativos sintéticos) paos la comparación perifrástica
ó analítica tiene su lugar adecuado en el capitulo del adyerbio (yóase más adelanta.)
CAPÍTULO in
RÉOIAfEK DBL VBRBO
El verbo puede regir á un nombre ó pronombre, á otro verbo
ó á un adverbio, ya directa é inmediatamente, ya por medio
de preposición.
El estudio de este régimen del verbo y el de la preposición
son los verdaderamente interesantes en castellano. El adver-
bio régimen sólo se presenta como tal cuando equivale á un
sustantivo: decid si o no. En estoy aquí, vive lejos, etc., aquly
lejos equivalen á nombres de lugar ó á complementos circuns-
tanciales (1). Englobaremos, pues, el adverbio-complemento en
el nombre-régimen, para evitar repeticiones, pues la doctrina
es la misma.
(1) Sustituyanse en efecto tales expresiones con sus correspondientes nominales
§8toy «n Madrid, en mi easa, tn una aillat víd* en Barcelona, en la calU dé Alealh^ etc.,
y se yerá perfectamente que los adverbios o^wi, 2^'ot, etc., no son otra cosa que los
representantes de nombres de lugar, pudiendo pasar por yerdaderos pronombres; de
aM, la 6onfu8i6n que ciertas partieulas adverbiales, como «n, y, en francés, por tem-
plo, producen en los Gramáticos que no aciertan á clasificarlas, incluyéndolas 4 ve-
ces entre los pronombres.
ARTÍOÜLO I
Bl nombre ó pronombre* complemento del verbo.
Los verbos transitivos tienen siempre, expreso ó tácito, un
complemento directo, que puede ser de persona ó de cosa. Si es
de persona, lleva la preposición a: alcanzaron a myo fid, salftest
a Daniel, rresugitest a Lázaro, rruego a San Peydro, verán a
sus esposas; si la persona está representada por un pronombre
personal, no lleva preposición, á menos de que se repita enfáti-
ca Ó4)leonásticamente: oyd me, dad las, te crie a ti. Si el comple-
mento es de cosa, no lleva preposición: mesuraremos la posada,
finco los ynoios, si^eltm Ic^ riendas, yo adobare conducho, feísist
(telo e tierra, Á veces se juntan con un solo verbo el comple-
mento de persona y el de cosa en la forma indicada: nadi nol
diessen posada a myo Qid\ en este caso, si el complemento de
persona es un pronombre, no lleva preposición: den me mis 6»-
padas; si los dos complementos son pronombres personales, nin-
guno lleva preposición: yo te las sobre contar, mucho uos lo gra-
deseo. ^
Esta es la regla general; pero aunque en el P. C. se halla bas-
tante bien observada, no tiene todavía suficiente fijeza, y así se
encuentra á pocos versos de distancia el verbo ver con el mismo
complemento de persona, usado con preposición y sin ella: veré
a la muger 228, veremos vuestra muger 210; lo mismo ocurre con
ganar: gaño a Alcoger, gaño a Casteion, gaño Valenfia, ganaron
254 RÉGIMEN DEL VERBO. — EL NOMBRE 6 PRONOMBRE
Pena Cadiella, y es de notax que dominan los casos en que
se prescinde de la preposición cuando el sentido directo es claro:
quitar quiero Casteion, miran Valencia. Obsérvese también que
cuando el complemento es un pronombre personal, como éstos
tienen declinación, suele emplearse la forma sin preposición,
hasta en los casos en que el complemento corresponde á un da-
tivo: aquí nos veo, dioi con la langa, assi uos lo mando, amos
me dad las manos, douos (ient marcos; pero también se encuentra
aveces el pronombre regido de preposición: a mi duele el coraron,
a ti adoro, grado a ti, a mi lo dizen, a ti dan las or ciadas, etc.,
todo lo cual prueba la vacilación de la lengua, siquiera pre-
dominara ya el sistema actual; esta vacilación, sin embargo,
no es siempre tan caprichosa como parece, sino que muchas
veces es debida al laborioso esfuerzo de la lengua para preci-
sar bien el sentido de la expresión y huir del equívoco, aún
hoy corriente, como la Real Academia'Española lo reconoce (1);
de ahí la frecuencia del uso pleonástico de dos pronombres,
uno con preposición y otro sin ella: a mi non min chai, te crie
a ti, al ^id besaron le las manos, non uos daré a uos: de ahí
también que aun siendo el complemento directo, si está segui-
do de otros que lo explanan ó determinan, éstos lleven prepo-
sición: diles dos espaden, a Colada e a Tizón.
Como se ve, el castellano en el siglo XII tendía á ñjar, en
cuanto al régimen nominal, directo é indirecto, del verbo, la
regla hoy existente. Hay varios verbos, sin embargo,^ue en el
Poema no llevan preposición y en el castellano actual sí, y al
contrario, sin que puedan explicarse tales divergencias, más
que por los caprichos del uso que, encontrándose desde antiguo
(1) «Como la prepoBición á sirvélo mismo para caracterizar e\ dativo que el acusa*
*tiyo, nace de aquí algruna confusión, y hasta perplejidad á veces. Ha tido fitrsoéo d^'ar
>al entmigo f n rthBnes al conde, ¿Quién es aquí el dado en rehenes? £€úomíende V, á
*mi9obrino al aéñor Director. ¿Quién es el recomendado, el Director ó el sobrino? Lo
•peor es que esto ocurre con alguna frecuencia, y que empleando tal giro, no se on-
«coentra preservativo ni remedio.» {Oramáticado la XboI Academia Bspañola^TQ^,
RÉGIMEN DEL VERBO. — EL NOMBRE Ó PRONOMBRE 255
íxm una doble serie de complementos, una sin preposición con-
fonne á la tradición latina^ y otra con la preposición á, confor-
me á las prácticas románicas^ ha optado por una ó por otra ó
las ha sostenido ambas: tales son, entre los primeros, casar,
desear, ferir, matar y ver, y entre los segundos abiltar, adorar
y creer (1).
Además de estos complementos de acusativo y dativo, admi-
ten los verbos, de cualquier clase que sean, multitud de com-
plementos circunstanciales expresados por medio de una prepo-
sición, siendo en general en este punto la lengua del siglo XII
igual á la moderna: abástales de pan e de vino, casar con ellas,
demando por el rrey, otorgan por obispo, iuntar en vida, leuantos
en pie, pesar de nuestro mal, colgar de los arzones, estando en
esio, O'eger en honor, gradeger con el alma, moi4erse del Anssa-
rera, meter en carta, meterse tras el escaño, nager de madre, pofier
en tw palo, prended de mi, querer con el alma, avenirse con el
rrey, ferirse con las armas, oyr de muertos, rrepentirse de ello,
salir por la puerta, venir avistas, ynchir darena, rregébir con
gozo, etc.
Los verbos que se encuentran con distinto régimen del actual
pueden dividirse en tres grupos:
1.*^ Verbos cuyo complemento no lleva preposición en el
Poema, y si en el castellano moderno: asmar, caualgar, qui-
tar, cubrir, acabar, cumplir (2).
(1) Casar: vo» eatatUt mit A/m, cate mi* fy'as^ eatMt** *u9 fijat; pero • mis fijaa bien
Uit caaare >o.— Dbsbar: desean Carrión\ pero también yo desseo lides evos a CMTion,—
Fbrir: firiom el sobrino; no hay mkñ complementos de férir que pronombres, pero
prueban que también se usaba la a.— MATAs: mataras el moro, dos moros miUaua; pero
a con nombre propio: matcutes a Purar.— Ver: vio puertas abiortas, ver sus lauores, vt-
rae las heredadssy nonveredés ehrisiianismo, veremos vuestra muger; domina, sin em-
barco, el régimen con a tratándose de personaa: ve*'an a sus esposaSf veré a la muger,
vUnemos al CriMior.— Abiltar: abütaredés a no».— Adorar: a ti odoro.— Crber: a ti
erto'j pero sn ti erouo, erouiesse sos nueuas, erouieron telo todos; realmente el caso del
empleo con a es muy dudoso, pues la única expresión en qtie figura (a ti adoro e creo),
•s, como 6B \e, debido á la reunión de los dos serbos, apareciendo impuesto el régl-
del primero al seipindo por exigencias métricas ó por descuido del poeta.
(2) Asmaron los moros IIJ mili mareos de plata {eaiimaTOU en); quitar quiero Cas-
256 RÉGIMEN DBL YKRBO. — EL NOMBRE ó PRONOMBRE
f
* I ■ ■ 'I ■
2.® Verbos que en el Poema llevan preposición y en el cas-
tellano actual no: de esta clase sólo se encuentra dezir en la
frase ímíí de ssí o de no.
3.^ Verbos cuyo complemento lleva distinta preposición en
ambos períodos del idioma: A, — entrar a (en), meter al (en el),
parar mientes al (en el), ser cueta al (en el), lorar a los días del
sieglo (en), albergar a (en), rregébir a grant ondranga (con), dar a
ondra e a bendiaion (con), prender a la barba (de), espedirse al
rrey (del), tomarse a la barba (de), prender a los indios (de), yr,
venir, tomar a (con), non temen guerra a nullapart (por). — B. —
lorar de (con), dezir, f oblar de (con, por), ferir de fuertes corazo-
nes (con), m>atar de la lanfa (con), pagar de heredades (con),
mesurar del espada (con), penssar de lo otro (en), echar defuera
(a), yr de pie (a), entrar de pie (a), entrar del otro cabo (por),
mi ntes de quanto dicho has (en).— O. — estar en yda (de), ser en
su merged (a), fablar en ello (de) v&%ir en miente (alas), mandar
en sujuizio (según, conforme á). — 2). — tomarse por el castiello
(al), auerpor coragon (á empeño); jpow^^ejt^or las Jiniestras (a),
jio por Dios (en). — E. — con oro e con plata todas las presas son
(de). — F.— pertenecen pora mis f jas (a), etc.
Puede añadirse al régimen nominal del verbo el giro espe-
cial, frecuentísimo en el Poema, puramente latino y hoy ente-
ramente desusado, del verbo ser huébos (opm esse), que requiere
como en latín dos complementos: uno de persona en dativo, y
otro de cosa en acusativo: cyo no trayo auer, huebos me serie
pora toda mi compaña», «denles quanto huebos les fuer ^\ sí el
complemento es un verbo, éste va regido de que si está en un
modo personal (subjuntivo) ó de la preposición de si ostá en in-
letón (dejar á); no* caualgartmoi tiellat gaUegeu (en); d»tu$o cubrió vn manto (con,
aunque el valor de la frase es éndma echó un manto)] no le* eumpU lo 9%tyo (con lo
suyo; hoy, sin exnbar^ro, también puede decirse no tet batta lo tuyo, pero es más ade*
cuado al giro del Poema no let ba$ía con lo iuyo); ello* acabaron lo «o (con lo suyo; el
sentido no es este precisamente en el pasaje del Poema 8*^; pero la construcción
del actual giro castellano acabar con lo suyo es la referida).
BÉ6IMEN DEL YERBO.— EL NOMBRE ó PRONOMBRE 257
finitiyo: chuebos nos es que lidiedes» chuebos nos es de lidiar. >
No debe confundirse nunca ser huébos, giro impersonal equiva-
lente al cpu^ esse, y que puede traducirse hoy por hacer falta,
ser preciso, de idéntica construcción, con atter huehos, que equi-
vale á tener necesidad, que no es terciopersonal, que no requiere
complemento de persona y que se construye con de si el com-
plemento es un nombre ó infinitivo, y con que si es un verbo
en naodo personal: huébos auemos de ganar algo, huebos auemos
que nos dedes los marchas. También huebos puede construirse
impersonalmente sin complemento, como en cmucho es huebos,
ca ^erca viene el plazo», y hasta figura á veces aislado sin verbo,
en sentido de necesidad, conveniencia, obra [opus) en su más
lata acepción: pora huebos de pro, pora huebos de lidiar.
El verbo dar con salto forma por su parte una locución [dar
salto) que rige al complemento mediante las preposiciones de,
a, en: dieron salto de la viUa (procedencia); demos salto a el
(destino); dio salto en Bauieca (lugar); las mezquitas abran de
mi salto (causa agente).
17
akticulo n
El verlM», compIemonU» del verbo.
Todo verbo, transitivo ó intransitivo, puede ir regido de otro
verbo, ya en modo impersonal (gerundio ó infinitivo), ya en
modo personal (indicativo ó subjuntivo). El imperativo, por la
índole misma de su significación, no puede nunca ser regido.
Este régimen del verbo es el que más dií^tingue sintáxicamente
la lengua antigua de la moderna.
El verbo régimen depende de otro verbo, ya directamente, ya
mediante una preposición, si está en infinitivo, ó de una con-
junción, si está en otra forma verbal. Los verbos que tienen on
el Poema del Cid distinto régimen que en el castellano actual,
pueden clasificarse en cuatro grupos:
1.* Verbos regidos dii'ectamente on el Poema y mediante
preposición en el castellano moderno: el gru¡ omás importante,
por lo numeroso y lo usual de estos verbos, es el de los de mo-
vimiento, que hoy llevan la preposición á y en el Poema no:
la manol va hcsar, rmieron adorar, yi(a la abracar, yua alber-
gar, el Duero tía pasar, iua posar, etc.; y si bien es cierto que
puede suponerse en estos giros que laV^P^sición a va embebi-
da en la a inicial del verbo determinado (vinierofi a adorar)
ó en la de la voz precedente (yusi a posar), lo numeroso de los
ejemplos que el Poema suministra no permiten admitir esta su-
posición, desmentida por otros muchos casos en que no cabe
RÉGIMEN DEL VERBO. — EL VERBO 259
hacerla^ por no haber otra a en que apoyar por eufonía la des-
aparición de la preposición: vino myo Qid iazer, vayamos los
ferir, vino hs ver, vin tws buscar, fue besar la mano, ellos yuan
posar, buscar nos vema, van besar las manos, a Tolledo la vin
jer, rregébir los salie, etc.; la regla no es con todo tan absoluta
qoe no apunto ya el régimen moderno^ y así ko encuentran,
como excepciones, a rer.elñr los salió, saliólos a rre<¡ébir.
2.* Verbos regidos por preposición en el Poema y directa-
mente en el castellano moderno: penssar de caualgar, commo
vos plnze áe far, cantar la missa por acuesta mañana, estar por
las jmertas adentro, penssarse de adobar, penssar de yr (hoy se
emplea pe}isar sin preposición ó con en, según los casos), etc.
3/ Verbos que rigen preposiciones diferentes en ambos pe-
ríodos del castellano: pienssan a deprunar (en), son a escarmen-
tar (de), es a cumplir (dQ),penssedes de/olgar (en), nos detai'dan
de adoba) se (en), tornan de castigar (a), conpegaron de lorar (a),
compefos de pa^ar (a), de yr somos guisados (para), venir yentes
por connusco yr (para), le rre^ibenpor la seña ganar (para, á fin
de), omnes le dio por seruirle (para), se adoban por yr (para),
que auedes por rretraer la mi barba (para), piden s^us Jijas por
ser rreynas (para), etc., nos nos aindaremos por aduzir las ar-
chas (para), quiero yrjmr demandar mis derechos (para), meted
y mientes pm' escoger el derecho (para).
4.* Verbos dependientes en el Poema de preposición y en
el actual castellano de la conjunción que; tales son los regidos
de auer a (hoy tener que) giro idéntico al avoir á francés: assi
lo an a far, afazer lo auemos, abremos a yr (1), etc.
Ija voz pasiva presenta el sujeto agente regido de la preposi-
ción de: dedadas scrcdcs de nos, de my seadcs sencida.
(1) probable ea que desir rigriera con de á otro verbo en subjuntivo: dezilde de talir^
dixo de enbiar, etc., á Juzg^ar por el giro dezir de sai o de no: pero el Poema no presen-
•«nta ningún caso.
260 BÉGIMBN DBIi YJSBBO. — ^BL VERBO
No hay para qué estudiar el régimen del gerundio aparte del
verbo siendo como es im modo ó forma integrante de la conju-
gación, y siguiendo por lo mismo la suerte del verbo á que co-
rresponde; pero sí es ya de notar el giro, tan característico del
castellano, formado por un gerundio que depende directamente
de otro verbo. Los verbos que rigen gerundio en el P. C. son:
andar, estar, yr, y rae. Con estar, el gerundio y el verbo fornMn
una expresión compuesta equivalente al verbo del gerundio en
el tiempo de estar: estaua la catando (la cataba), están esperan-
do (esperan), está agaardanclo (aguarda), estatm rrogando (roga-
ba), esta folga/ndo, están lamando, etc. Con andar, yr, yrse, tie-
ne el compuesto resultante cierto movimiento y sentido frecuen-
tativo: va alcanzando, se van alegando, andan arobdando, etc.
Las expresiones de este género son bastante numerosas en el
Poema: se van acabando, se ytsa alegrando, va allongando, yuan
se alabando, volas conortando, uan dexando, va dando, yuan
dando, fueron dando, valos delibrando, uan empleando, vafáblan^
do, va iantando, ua legando, yuan levantando, yuan mesurando,
f4a pasando, va pesando, yr nos hemos pagando, yuan penssando,
ytumprouando, van rrecordando, van sonando, se uan tomando,
ymos tardando, s yuCm tornando, s yra vengando, yua auiendo,
va comiendo, va creciendo, volas metiendo, van perdiendo, yuan
trayendo, yua saliendo, oyendo van, se uan rr^ntiendo, andaua*
las demandando.
CAPÍTULO IV
BÉGIMBN DEL ADVERBIO
El adverbio, en general, no tiene régimen, limitándose a
expresar alguna de las circunstancias de tiempo, lugar, canti-
dad, orden ó manera que concurren en lo significado por el
verbo. Esto no obsta para que algunos adverbios exijan ó
admitan en ocasiones determinados complementos, que suelen
eer un nombie, pronombre ó verbo regido por una preposición
ó conjunción.
§ 1.°— Adverbios de modo.
El adverbio de modo assi puede reunirse con la conjunción
commo formando la locución conjuntiva, con equivalencia de
locución temporal, assi commo: €asi commo lego a la puerta, fa-
lda bien 9errada.i
§ 2.^ — ^Adverbios de tiempo.
Los adverbios de tiempo antes y después rigen al nombre
mediante la preposición de: antes de la noche, desjmes del plazo.
También pueden regir con efe á un verbo en infinitivo ó con
que en un modo personal: enantes de iantar, antes que ellos le-
gen, ante que anochesca, ante que cante el gallo, despules que
nospartiemos, después qnefue genado.
262 RÉGIMEN DEL ADVERBIO
El adverbio mientra por su parte rige siempre al verbo me-
diante qtce, formando una locución conjuntiva temporal: mien-
tra que vivades, mientra que visquiessen, mientra que /iteremos
por su tierra,
§ 3.° — Adverbios de lugar.
Los adverbios de lugar aíen, apres, ferca, derredor, en medio,
en somOy fiwra, de fuera, por medio rigen al nombre mediante
la preposición de: alen de Teruel, apres de Valencia, ferca del
agua, derredor del, en medio del palacio, en samo del alcafar,
por medio de la cort, fuera de Valenfia, de fuera de la tienda,
Belant rige también directamente al nombre, siendo este régi-
men más usual que el indirecto: delant myo Qid e delante todos
oviste te de alabar, delwitel altar. Defitr o rige siempre en: dentro
en Tolledo, dentro ei la mar, dentro en mi corafón. Desi puede
regir adelant formando la locución desi adelant (1); lo mismo
sucede con cabe eji cabadelant.
§ 4.^ — ^Adverbios de cantidad.
Los adverbios de cantidad rigen al nombre mediante la pre-
posición de: algo de lo myo^ tanto desto. A éstos se asimilan,
como es consiguiente, todos los pronombres indefinidos, que
pudiéramos llamar cuantitativos, aomo poco, mucho, etc.
§ 5.^ — Adverbios de comparación.
Los adverbios comparativos rigen de ó que, según los casos:
ma^ de quinze de los sos, ma^ vale que nos y mas de dos cortes.
Menos suele presentarse regido por a y rigiendo de, formando la
locución a menos de: a menos de lid nos partirá aquesto, a menos
de batalla, a menos de muert.
(1) No se pierda de vista que aquí estamos tratando únicamente del régimen, de*
jando para la cons tracción los hechos que se refieren & la colocación de las palabras.
CAPÍTULO V
RÉGIMEN DE LA PREPOSICIÓN
La preposición, como palabra esencialmente regente, admite
toda clase de complementos, nombres, adjetivos, pronombres,
verbos, adverbios y aun otras preposiciones: yr a Valencia, en
los primeros, ante íms, compefos de pagar, de fuera salie, desde
oy, fausta dentro en Valencia, etc. Veamos cuál es el régimen de
cada preposición en el P. C. según su valor respectivo.
§ 1.°— Preposición a.
El uso principal de esta preposición es marcar el comple-
mento indirecto de persona ó cosa y el directo de persona:
a myo Qid e a los suyos abástales de pan e de vino, vio asomar a
Minaya, a ti lo gradescOj mando al uuestro altar, salvest a Daniel;
aun siendo el complemento directo de cosa, suele ir regido de a
si es un nombre propio: fercar quiere a Valcficia, gaño a Xerica,
ganno a Colada.
Además de este oficio principal, la preposición a se emplea
para indicar:
1.® La dirección, tendencia, punto de partida y término de
264 RÉGIMBN DB LA PREPOSICIÓN
un movimiento; adelinan a Valencia, compie^an a rrecebir, dezan
a Ottiera, legaron a lapuerta (1).
2.° El tiempo en que se verifica el hecho á que se refiere
la oración: vinieron a la noch, a los mediados gallos, grand duela
es al partir del abbat (2).
3.^ El lugar: lamaium a la ptierta, los escudos a los cuellos,
a diestro dexan (3).
4.^ La distancia que media entre dos lugares: de Medina a
Molina, alcanzólo a tres bragas del mar (4).
5.** El tiempo transcurrido: a cc¿bo de tres semanas, a terfer
dia dados fuefon (5).
6.° El objeto, materia ó contenido de lo expresado: tandra
a matines, tomos a sonrrisar, toman sse a preguntar, que me
aiude a rrogar, a marauilla lo han (6).
7.*^ La manera como se realiza la significación del verbo:
aosadas, acuestas, siruen a so saibor, a su guisa les andan (7).
8.® La conformidad con algo: ajuizio de la cort, a h quem
semeia, aljnmo bien están.
9.° La situación ó posición de alguna cosa: adiestro de San-
testeuan, a Orient exe el sol.
10.° El móvil ó causa de la acción: a esto callaron, al sabor
(1) Non Yieno á la pueent, torno a Santa Maria, a la eglesia uan, .cato a todaa par-
tes, passo a Alfama, exir a la batalla, enviólos a myo ^Id, trocieron a Santa Maria, su-
biolas al alcacar, hyremos a Valencia, a estas Teridas yo quiero yr delant, adugfamelos
a distas, o a iuntas, o a cortes, conpie^n a dar, alcancaron a myo Qid, a loa pies le
caen, a vna quadra los aparto, a las aguas arribados son, a la puerta de fuera desca-
ualgm, etc.
2) A la exida de Vivar ouieron la eorneia diestra, uaymos nos al matine, a U tor-
nada yndos consse^ir, al salir de la missa, grandes son los duelos a la departi^ion,
al tirar de la lanca en tierra lo ecbo, ala salida de Valencia, ales primeros colpes, etc.
(8) Fazed me maudado a la caga, alfondon de la cuesta, dezan á las puertas, el es-
cudo trae al cuello, van a cabo.
(4) Quando louo a oio, son a tres leguas, afe los moros a oio, a oio lo auien, etc.
(5) A cabo de Vil semmanas, al quinto dia venido es, etc.
(6) Vino a aquesto, tornos a acordar, a rre^ebir los sale, antes almuerzas que vayaa
a oración, etc.
(7) Tañen a vna príessa tan grand, a mi guisa fablastes, a grandes uozaa lama, non
fue a nuestro grado, aiudar le a derecho, etc.
RÉGIMBN DE LA PBEPOSIOIÓN 265
dd prender de lo al non pienssan nctda, al sabor de la gananfia
non lo quiere detardar.
11.® El objeto ó fin de la acción del verbo: que sea a sopro,
dio a partir estos dineros, fuera dio salto a ver estos menssaies (1) .
12.® El instrumento ó medio de la acción del yerbo: a altas
uo0es laman, al espiida metió mano, aguijan a espolón,
13.® La condición sin la cual no se lleva á efecto lo signifi-
cado por el verbo: a menos de rriebtos non hs puedo dexar; en
este caso a rigiendo el adverbio menos forma una locución con-
juntiva (2).
14.® En equivalencia de hasta: trasnocharon de noch al aluá
de la man.
Todos estos oficios de la preposición a han subsistiJO; más
ó menos desarrollados, en el castellano actual. Pero en el P. C.
esta preposición sirve además en equivalencia de
1.® Que, en el giro auer a con infinitivo: todo lo han afar,
ouieron a morar (3).
2.® En: entraron a Valencia, a hs dia^s del sieglo, pienssan a
deprunar, a la red le metió (4).
3.® De: son a escarmentar, prisos a la barba, a hs iudios te
dea:e8te prender (5).
4.® Con: pendón a coreas, apareiados a cauallos, prendet meh
a vida (6).
(1) Antes qae entrassen a iantar, ¿a que las flriestes?, ¿a quom descubrlestes las te-
las del coraron?, etc.
(2) A menos de lid nos partirá aquestCf a menos de muert non la puedo dexar, etc.
(3) A mouer a myo Qid, derecho me aura a dar, ouieron se a dar e a arrancar, oaie-
ron A enbiur, en esta bnialla a entrar abremos nos, quando ellos Loh han a pechar, lo
que hyo oaier a fer, nos antes abremos ayr a tierras de Carrion, etc.
(4) Entrando a Burdos, al castiello entraba, a tierra de moros entro, afeuos los a
la tienda, a ti creo, hyuaii a vna compaña, pienssan a deprunar, a la torre las dexo, a
la casa de ílerlanga posada presa han, posare a San Sernan, etc.
(5) Al buen rrey so espidió, son a a^j uardar, el rrey a los yfantes a las manos lea
tomo, el debdo a complir sera, cápalos a gfrand huebra, dexoale prender al cuelo, apar-
tar a los del Campeador, espidiensse al rrey, etc.
(6) A tan ^rand sabor fablo Minaya, salieroo a vna priessa much estraña, rre^-
bidaa a vna (frant ondran9n, caualgan a vigor, de caualgar penssauan a grandes guar -
oimientos, tan a grand duelo fablaua, etc.
266 RÉGIMEN DB LA PREPOSICIÓN
5.® Para; piáio agua a las manos, sed padrino a tod el velar.
6.^ Por: non teme gerra a nulla part, andidieron los pregO'
nes a todas partes,
1.^ Hasta: rrey es de las Asturias bien a San Qáluador,
8.® Un adjetivo ó adverbio de modo: conduchos a sazones^
caualgan a vigor , sacaremos a f ciada.
§ 2.° — Preposición ante.
Tiene el valor de en presencia de y sólo rige directamente
nombre ó pronombre: antel rrey^ ante los y f antes, ante todel
pueblo, ante Rruy Díaz, ante nos, finco antellas. También mar-
ca la precedencia: ua ante sus armas. Significa á veces la cansa
ó motivo: a7ite rroydo de atamores la tierra qiierie quebrar,
§ 3.^ — Preposición cabe, cabo.
*
Vale tanto Qomo junto á, cerca de. Rige al nombre directa-
mente ó por medio de la prepcsición de: cabel coraron, cabo essa
villa, cabo del mar. Puede regir también el adverbio adelant
formando el compuesto adverbial cahadelant: aguijo cabadélant,
Minaya con las dueñas yua cábadelunt.
§ 4.^— Preposición con.
El valor propio de con es el de unión ó compañía, rigiendo
nombre ó equivalente del nombre: caualgo con Rrachel e Vidas,
se fue con su mesnada, d con uusco escapo, Daniel con los lemws,
van con el Campeador (1).
(1) Doña Ximena con 9lnco dueñas de pro, yuan posar con el, todos quantoicon
el están, saliólos rrecebir con su messnada, bueltos son con ellos, znyo Cid con los
sos, con loá caualleros comiendo ua, yo entrare con los (lento, quien quiere yr comi-
go, etc.
RÉGIMEN DE LA PREPOSICIÓN 267
Significa también:
1.® La cooperación ó participación: con los dos se acordaua,
con nuestro consego bastir quiero dos archas (1).
2.^ La agregación ó adición: esso con esto sea aiuntado (2).
3.^ La mediación ó ajiida: con uiwstro consego, comigo ga-
narmí al jo (3) .
4.^ El medio: rrefechos son con esta ganancia, prisola con el
cordón (4).
5.** El instrumento: diot con la lanfa, aun con mis manos case
a estas mis Jijas (5).
6.** El modo ó manera: con tan grand gozo rrefiben, con
afán gane (6).
7.*^ Lo que hay, lo que so lleva ó se tiene: vn vergel con
vna limpia fuent, vinia con dos espadas (7).
8.® La causa: grand alegría es con myo Qid, gradan se con
auercs monedados, que jizist con el panor,
9.** La conformidad: nos ahendremos con el rrey, hyre con
uuestra gracia,
10.*^ El objeto ó destino: enbiaron con mensaie, vino con es-
taos nueuas,
11.** La limitación: con tres colpes escopa, con estos ciim-
plansse giento.
(1) Con el pe conaseiauan, casariemos con sus fijas, conasagrar con los yffantes,
Ciblos con los soe, commo se ailobo con Assur Goncaliiz, con e. que touiero derecho yo
desea parte me so, comigfo non quisieron auer nala, etc.
(2) Cou aquestas todas de Valonria es seaor, el holmei con la camisa e con la
guarnición, etc.
(8) CoQ la merced del Criador, con aiuda del Criador, con Dio§ aque.^ta lid yo la he
de arrancar, etc.
(4) El se lo ¥io con los oíos, obrado es con oro, con ella ganaredes grrant prex.
(5) Cou el 80 braco diol tal espadada, prended con uuestra mauo, lo vea con el alma,
dos mato con lan^a'e 9Ínco con ol espada, maian las con las cinchas, maian las con las
espuelas, con vn sombrero cogió del agua, batienlos cautllos con ios espolones, etc.
(6) Entro con grant rrecabdo, con derecho lo fazen, entro con graiit duelo.
(7) Con lumbres e con candelas al corral dieron salto, coa aqueste auer tornan se,
CAuallos con siellas, con esta presenltia adeliao, rrecibir salien Us dueüas con cru-
xes de plata, tanto braco con loriga, cargar con grandes aaeres, etc.
268 RÉGIMEN DE LA PRBPOSIOIÓN
12.° La contraposición: verte as con el Qid, con él moro me
off de aiuntar.
13.® La pugna: lidiando con moros, non varagen con ellos,
con el de los Montes Claros auyen gu&rra.
14.® La contemporaneidad de la acción: con los aluores fe-
rir los va, con estas alegrías e nueuas tan ondradas apres son de
Valenfia,
§ 5.° — ^Preposición contra.
El valor más frecuente de contra en el P. O. es el de hacia,
junto á, frente á, enfrente, rigiendo directamente al nombre:
contra la mar salada compefo de gtterrear, fabh el rrey control
Campeador, los unos contra la sierra e los otros contra la agtrn.
Significa oposición ó contrariedad en si desondra y cabe alguna
contra nos.
§ 6.° — ^Preposición de.
El uso principal de esta preposición es señalar la propiedad,
posesión ó pertenencia y la procedencia^ extracción ú origen
de una cosa: Dios ele los cielos, sobrino del í^id, pelos de la cabega,
omnes de todas partes, los de Alcocer (1).
Se emplea además para designar:
1 .® La materia de que está hecha una cosa: ctMertas de guor-
dalmeci, marcos de plata (2).
(1) Los oíos de la cara, los de myo ^id, la tienda del Campeador, de lo mió auredes
algo, la cara del cauallo, las carbonclas del yelmo, mientra que sea de moros, pies de
cauallo, ningún omne de los so», los dias del sieglo, an a sser del obispo, las yerbas
del campo; saco el pie del estribera, partios de la puerta, si uos la aduxier dalla, ezir
de la posada, salieron de la eglesia, nasqoiestes de madre, los de dentro, yxieron de
^elfa, de parte de los moros, moros de las fronteras, saludes de primos e de herma-
nos, etc.
(3) Abástales de pan e de vino, largo de lengua, del agua feíist vino e de la tierra
pan, ñauas de palos, comed deete pan, etc.
BÉaiMKN DE LA PBSPOSICIÓN 269
2.^ El contenido: leñas de oro, ganados de oueias e de vacas,
mesnadas de christianos (1).
3.^ El objeto ó fin: pora huebos de lidiar, armas de lidiar.
4.** El modo ó manera: de corafon rogaiua, mager de pie, fe-
ria hs damor e de grado (2).
5.^ La calidad: ginco dueñas de pro, cauallero de prestar, ar-
mas de fuste {S).
6.^ El afnmto de que se trata: departirán desta rrazon, di-
reuos del (üd, de nd non digan mal, direuos de Muño Gustioz.
7.^ La determinación del sentido ó valor del nombre: aquel
día de eras, mes de maio, coscls de uianda (4).
8.^ El tiempo: de noche lo lieuen, valer me a Dios de dia e
de nodí (5).
9.^ El sentido partitivo: no nos darán del pan, cogió dd
agua»
10.^ El medio ó instrumento: obispo fizo de su mano, de hs
primeros colpes off le de arrancar (6).
11 .^ La necesidad, obligación ó conveniencia: mucho auemos
de andar, las manos se ouo de vntar, non abrid fja>s de casar,
pastores te ouieron de alaudare.
12.^ La cantidad; la comparación: mas de ntiU marcos, mas
de ciento e quatro, el meior de toda España.
13.^ La ponderación: sobeiana de mala, tantos son de muchos,
tanto son de traspuestas»
Q) Bntendido es de kftni, de iodM guiLmizoiMi «■ adobtdo. de quanto be dicho
-vwdftdoiv aere ycL
C9 De Imena Tolustad, TengmD de firedo, lidieado de eeim, querie de compon, de
flnne rotesaa el campo, pésol de concón, de traoieeeol tomauA.
9) Bato aea de Tagar, auien loe de gauan^ia, e&bia de don, oomes de graat rre-
cabdo, palafre de aaioiL, condes de pres e de valor.
(4) Vs dinero de daüo, la miseá aera de aaota Triiddad, el boeao de Minaja, estol
do de plazo, el caaco de somo, el dia de fínquesma.
^ Ella me acorra de noch e de dia, audar de dia e de noch, timanocbaron ée neelí,
BOB se atoiesaes de dia oyu de nocU, etc.
(6) Daraos queremos de que lágades cakas, mis due£iaa da quien 00 70 aeniida.
jareado de aoa buenos Tarones* etc.
270 BÉaiMKK DE LA PBEPOSICIÓK
» ■ ■ ■
14.® La distancia, en tiempo ó en espacio: antes deste terger
día, a tres brofos del mar, a cabo de tres semmanas,
15.** La situación: derredor del, fuera de la tienda, cerca de
laño, apres de la verta,
16.® El punto de partida ó principio (desde): de San Pero
fasta Medina, daqui en adelant.
17.® La causa ó motivo: buen galardón dello prendra, fie^-a
cosa les pesa desto. nol pueden catar de vergüenza (1).
Además de estas acepciones, todas subsistentes, presenta el
Poema las siguientes equivalenci is ya anticuadas:
1.* De instrumento, medio: lora de los o-ios, dixo de la boca,
mataua de la langa.
2.* De a: tornan de castigar, de fuera los manda echar,
quanto de lo niyo, de siniestro esta Sant Esteuan, conpefo de es-
polonar, tornos de sonrrisar.
3.* DQpor: mtraredcl otrapart^ entraron les del otro calo.
4." De en: mientes de quanto dicho has, de si^so las lorigas ton
blancas commo el sol (2).
6.* Do con: abaxan las langas ahueltas de los 2)endones.
6.^ De para: de yr somos guisados.
7.* D ' que: nadi noldize de no, dczir de no, si ay qui rrésj^on-
da o dize de no,
8.* Do desde: del dia que nasquieran, de que fu rrey,
9.* Partitivo: casar con de aquestos myos vassallos, con po-
cas de gentes.
10.* Superfina: jnenssan se de armar, de dentro efi la carne,
al cargar de las archas.
(1) Acusado seré de lo aue uos he «erufdo, murir de fambre, del gozo ijue auien
lorauan, destos casamientos uos sbredee honor, etc.
(3) PensBO de caualgrar, me vencieron de batalla, nos detardan de adobarse, de \e-
nir nos buscar sol non sera pensaado, etc.
RÉGIMEN DE. LA PREPOSICIÓN 271
§ 7.® — Preposición desde, des.
Denota el punto de partida ó principio decaigo, y rige direc-
tajnente adverbios de tiempo ó de lugar: desde oy, desaquí, des-
dálliy desi.
No presenta el Poema más ejemplos de des, desde que los si-
guientes: ten todo myo rreyno douos parte des de oy, desaqui
uos sean mandadas, desdalli se torno, desi adelante quantos
que y son». No debe confundirse el des adverbial con el des
pronominal de las frases «des dia se pregio Bauieca, ques page
des casamiento».
§ 8.® — Preposición en.
El valor propio de esta preposición es el del lugar en que so
realiza lo significado por el verbo: en la glera posaua, esta en
alto, felos en Molina, Como la relación entre el espacio y el
tiempo es tan íntima, en pasa fácilmente á expresar el tiempo
en que se efectúa un hecho: non ¡OrS eatedes en todo aqueste año,
en buen ora na^io.
Además de estas acepciones s"^ emplea para significar:
1.** El modo ó manera: en vno estañan amos, en paz o en
guerra, non uos caya e)% pesar, iaze en celada, enviar en don,
biue en delicio, moros en aruenzo, etc.
2.** El objeto ó asunto: estauan en cuenta de sus aueres, en
ti crouo, cre^rcnws en rictad, entraron en fahla, en lo al nmi es
tan pro, etc.
3.® La materia: en oro gdos pagaiian, estos di telas en gozo .<?^
iomauan, en oro e en j}lata tres mili marcos les dio,
4.^ La causa: vcrmeios en sangre, mas ganaremos en esto qí(e
en otra desonor. •
272 RÉaiMEN DB LA PBEP0SICIÓ5
5.® El medio: vioh en los auueros, en el nombre del Criador.
6.^ El tiempo; non las catedes en todo aqueste año, partir
nos hemos en vida, en el monumento rresufitest,] en essora entrón
fian, en este dia, etc,
C!omo acepciones desusadas presenta:
1/ La de modo: en yra del rrey seré metido, él rrey he
en yra.
2.* De: dentro en Valencia, en todas guisas, ff oblemos en ello,
dentro en mi cort,
3.* A: somos en uuestra merced, las subie en el mas alto logar,
puesto en grant rrecabdo»
4/ Con: en nuestra venida tal ganancia nos an dada, en e»-
tas nueuas todos sea alegrando,
5.* Entre: en todos hs sos non fallariedes vn mesguino, en los
primeros va el buen rrey.
6.* Por: en la ondra que el ha nos seremos abiltados, enleuar
lo adelaut valdrá mas.
7/ Según: en nuestro juizio assi lo mandamos nos.
8.* Superfina: en antes que yo muera, fata en Valencia, yre
en antes de iantar.
§ 9.®— PbbposickJn entre.
Vale tanto como en medio de, marcando la posición, y rige
nombre ó pronombre directamente: entre Fariza e Cetina, enire
loa dos es entrado, entrellos e el castiello, entre noch e dia sáUe-
ron, entrellos aya espofio.
Marca también la cooperación: entre los de Teca e los de Te-
ruel e los de Calatayut lo an asmado; en esta acepción tenía to-
davía su empleo más extensión que hoy: entre yo e myo flid
pesa nos, entre Brachel e Vidas aparte yxieron amos, se marauir
llauan entre Diego e Ferrando. También significa adición, suma
RÉGIMEN DE LA PREPOSICIÓN 278
de cosas: entre oro e plata, entre tiendas e armas e vestidos pre^
ciados. Ck)mo valor anticuado puede señalarse el que tiene en
la frase grand alegreya va entre esos christianos.
§ 10.^— PrrposiokJn fata, faata«
Indica el término ó punto de llegada del lugar, tiempo ó
aodón, y rige directamente, ó bien por medio de otra preposi*
ción, adverbio ó conjunción, al nombre del verbo y al adverbioi
fata Alcalá, fata aüí, fata la fintura, fata do despertó, fata que
yo lo mande, fata que sañas son, fasta cabo del año, Jasta terfer
dia, fasta aHU, fagta Alcalá, etc.
§ 11.* — ^Pbkposicióh Uz.
Equivale al actnal haáa en el sentido de cerca de, y rige nom^
tare medianta a: wiatims e prima dixierfm faofd áJtffi i\ ),
§ 12.*— pKJBKiéicíós ftmám.
üene el valor de fr*^^ y rige WAÚnn ^ yi'nJHUHh ué»^
diante la yr^JÁrfJjL. ar ir^K^íf^M a Tymta M/iria e trniMT^m ^sU
hergar a fr^Mf^GifJl títío 1475^ f:fi!!>f^ '^LJ/f '>;> 4ír/;;.>// 0^ <yrtA
% Vj.''—VtxyAif:'/.íi fñ9,
muía dsr 'pTx:zjfícs^\^ r.^^r^v^ ^,.í^^su:jM:'^j^ íu UHi*:/f^ v/¿<^t*i y/
de ¡a j^yrímt \ *f.*^ y y! ^ >, *i<; ^:.^*k. ^//A/jk*/ H^/M l'/^U^f^
274 BÉCHOIEN DE LA PRBPOHOltfN
§ 14.®— Preposición para.
Significa el destino á que se aplica una cosa ó la dirección
del movimiento: huébos me serie para toda mi compaña; para
Calatayuh quanto puede se va. Excepcionalmente tiene la equi-
valencia de par en el verso 3028: para Sant Esidro, verdad non
. sera oyl
% 16.®— Pbhpobioión por.
Tiene por oficio principal marcar la causalidad: por miedo
del rey, por en vino a aquesto , por malos mistureros de tierra
todes echado (1).
Significa además:
1.® El lugar que se atraviesa: por Burgos entraua, salió por
la puerta, por el agua apassach (2).
2.® El tiempo: por siempre uos fare rricos, por la mañana
prieta todos armados seades (3).
3.® El modo ó calidad: querer me ha por amigo, yal otorgan
por obispo (4).
(1) Pedir U06 b poco por dexar 00 auer en saino, porque me vo de tierra douoa L
inarcli08f vos que por mi dexades casas e heredades, por miedo non dexedes nada, va^
lelde por caridadj porque dan parias plaze a los de Sara^ro^a, por amor del Criador
non me a por que pesar, por lo que auedes fecho buen cosiment y aura, por esto que
el faze nos abremos enbargo, por esso salí de mi tierra, tod esto les fizo el moro por
el amor del ^id, non lo detiene por nada, etc.
(2) Passo por Burgos, por tierra andidiste, corrió la sanerre por el astil ayuso, an*
dar por la loma ayuso, por las puertas entraua, por el cobdo ayuso la sangre deste-
lando, por medio de la laña, por Aragón e por Nauarra pregón mando echar, andarán
por todo myo rreyno.
(3) Que ganancia nos dará por todo aqueste año, que bueno es el gozo por aquesta
maflana, pagado uos he por todo aqueste año.
(4) Rraxonas por nuestro vassallo, auemos a Valencia por heredad, muchol tengt>
por torpe, las otras dueñas que tienen por casadas, dolaa por veíalas, por pagados se
parten, tienen por rricos, por muertas las dezaron, hy albergaroa por verdad, rrlebtot
el cuerpo por malo e por traydor, etc.
RÉGIMEN X>E LA PREPOSICIÓN 275
4.^ El medio ó i,n8tx;uniento: sifjiiQfi la quebrantas por fuerpa,
por Ué haca lo dirás (1).
5.^ El fin ú objeto: de fuera salto dauan por ver sus lauQres,
fercamos el escaño por curiar nuestro señor (2).
.6.^ El precio: vendido l^ ha Alcogerpor tres mili martas de
plata, V
T."" En busca de: fino enbiarpor la tienda, vayan los manda^
dos por los que nos deuen aiudar (3).
8/ Témuno directo: demandan por i^y o Qid; demandaua par
iP»W¡kél e Vidas (4).
9.^ Bqxresentación: por mi besolde la mano, h juro por Saatt
Esidro (5).
10.^ FaltS; carencia: tres dios an por trogir, ninguno non
sodes por pagar, por casar son uuestras fijas.
11.^ En favor de: tan buen diapor la christiandad, rrueguen
por mi las noches e los dias.
12. '^ En cambio de: nos vengaremos aquesta por la del
león.
13.** En opinión, en concepto de: muchos tienen por en-
haydos.
14.** Proporcionalidad: tres por tres, por un marcho que deS'
pendades al monesterio dar le yo quatro.
Como acepciones desusadas tiene:
1,*^ La de a: hurgeses e hurgesaspor lasfiniestras son puestos.
(1) Por oro nin por plata non podrió escapar, que gelos diesaen por carta, gafio Al-
cojer por esta maña, por langas e por espadas auremos de guarir, daqui las prendo
por mis manos, por el rrastro tornos, prisso por la rrienda.
(3) Por yr con estas dueñas buena conpaña se faze, ñi lo por bien, muchos se jun-
taron por yer esta lid, boluio la rrienda al cauallo por tomarse de cara.
(8) Por los de la frontera piensan de enbiar, por el rrey de Marruecos ouieron a en '
biar, yran por ellas, vinie Minaya por sus primas.
(4) Demandan por myo Qid, demando por Alfonsso, por el rrey toman se a pregun-
tar, por sos yernos demando.
(J5) Por mi al Campeador las manos le besad, por Dios uos rrogamos, passe por ti,
cada vno por si sos dones auien dados.
276 RÉGDfBN DB LA PRSPOSIGltfN
2.^ La depara: nos uos aiudaremos por aduar las archas,
perca viene el plazo por el rreyno quitar (1).
3.® La de en: fio por Dios, se vieron por medio de la cort,fio
por Dios e en todos los sos santos.
4.^ La de contra: cara por cara son, todos tres por tres ya
juntados son.
5.^ La de hacia: por el castiello se tomaüan.
6.^ La de de: por cuer le peso mal, venir sea mas por espacio.
7.® La de con: verán por los oios, por estas fuerpas lidiando.
8.^ Unida con nombre en significación de llamado, nombra-
do: por nombre él cauallo Bauieca pauálga, a so sobrino por nom^
brel lamo.
9.^ Superfina: por las puertas adentro están, hyo uos cante
la missapor aquesta mañana.
§ 16.° — Pbbpobición pora.
Equivale á los actuales Jiacia, para: tomos pora su casa,fe»ist
el sol pora escalentar, enbiopora alia (2). Puede ir con las pre-
posiciones con y en: pora con ellas casar, nuestras pardas non
eran pora en hrofos.
Es superfina en vos consseiastespora mi muert, aunque puede
tomarse también en el sentido de complicidad, participación,
en equivalencia de en pro de.
(1) Si yieredes yootes yod ir por connuBco yr, gnnáoñ son los poderes por con
ellos lidiar, dos peones rasten por la puerta ST^ardar, boluio la rrienda por yrse le del
campo, vino en alcanca por tolerme la ganancia, quiero yr por demandar myos de-
rechos.
(8) Vino pora la tienda, yo adobare conducho pora mi e pora mis yassaUoe, YansM
pora San Pedro, pora su tierra lo leuaua, jorcar quiere Valencia pora christianoa la
dar, adelino pora Castiella, ^iento guisados pora hnebos de lidiar, pora las Tiitas ee
adouauan, pertenecen pora mis fUas, nuestras párelas non eran pora en bracos, atal
cauallo cum est pora tal commo tos, etc.
BÉGIMSN DB LA PBEPOSIOIÓN 277
§ 17.^— Prbposioióh sin» sines.
Denota carencia, privación, omisión: boca sin verdad, sin
piedad les daua/n, alcándaras uagias sinpielles e sin mantos e sin
/aleones e sin adtores mudados, están sines pauor, firid los sines
dubdanga (1).
También equivale á fuera de, además de: sin las peonadas,
noto trecientas langas, en bestias sines al giento son mandados (2).
§ 18.°— Preposición so.
Es el actual bajo, bajo de, y rige directamente al nombre:
fnetíos sol escaño, solio le de sol espada,
§ 19.°— Preposición sobre.
Tiene por oficio especial marcar la posición de una cosa
encima de otra: sobre ñauas de pedos, andaua sobre so buen
cauaUo, quál lidia bien sobre exorado argón, huesas sobre calcan,
cofa sobre los pelos, entro sobre Bauieca.
También se emplea en el sentido de superioridad moral: de
mas sobre todos y es el rrey.
Significa además:
1.° Proximidad, cercanía: Casteion sobre Fenares, fincan
sobre so señor, sobre Alcoger yua posar, sobrel conde sedie el que
en buen ora nasco.
(l) Sin peso los tomaba, sin dabda, buen cristiano sin falla, yinieron sin color,
canallos sin dae&os, lengua sin manos, sin Ter2iien9a las casaré, etc.
(¡3) A propósito de este pasaje, Damas-Hinard cree imposible de constmir esta
frase 7 que no presenta ningún sentido admisible pretendiendo qae debe corregirse
•ifMff por el catalán fino (basta). Increíble parece tamafia ceguedad, cuando tan claro
resulta el sentido: sn bettiaa »in€t a{ quiere decir sencillamente que •n butiat, «if»
(contar) otroé aotat, ciento ton numétadat.
2.^ £1 asunto de que se trata: sobre aquesto degir uos quiero.
3.^ Después de: sóbrestó tdSó'ii^os qtÜto, Minaya.
4.® A cuenta de: contaldas sobre las archas, sobre aquetas ar^
eaS Bah le yen VI pientos tMírcos,
B.^ ÁderHás de: solrté los doiiéMós' mareos que teñía el ffej^
pd^étfbri los yffantés\
Está desusada en la acepción de en: entraron sobre nutr^ tifh
poiiif sobre Alcopet,
§ 20.®— Preposición tras.
Tiene la acepción de detrás de, rigiendo directamente nom-
briS 6 frfonombre: ádeliHati tras myo Cid, yran tras nos, mé-
tistet tras él escaño. Figura tatñbléñ coh el valor de además ée:
m
tras el escudo falsso ge la guamieon.
§ 21.® — Resumbn dsl bégimen de la preposición.
Stí resumen: lá ptéposióión rige ordinariamente un nomb^
ó p^á&bmbre ó una palabra sustantivada, y coíno tal, un HA"
nitivo ó nombre de verbo. Bxcéptíobalménte ptiede regir fm
ad-^efbió y hasta otra preposición; las preposiciones que de
hallan en este caso son:
1.® A, que rige el adverbio menos, y los riódübres pés^ j
*
ccíSb j^aia formar las locuóioneiá ápescer de, á cabo dé, asi conío
déhredor y delant para folrmai^ Ia8e!S:t]fí'eéioíieá adverbiales aderté^
dor, adelanta
2.® Cabe, que rige el adverbio adelant para formar el sobre-
compuesto cabadelant.
á,® De, desde, fata, por y pora, que pueden regir adverbioé
def lügár y de tiempo; de rige también si, noy mas; por ptfe^
regir adverbios de cantidad; pora rige también en j con.
BÉGIMBN DE LA PREPOSICIÓN 279
4.® En, que puede tener por complementos antes y adelanU
5.* Fronte, que va con la preposición a.
6.^ Entre no presenta en el Poema ningún caso de régimen
adverbial; pero la expresión entre cUa e noch autoriza la supo-
sición de que también se diría entre oy e mañana.
7.* Fata, que rige los adverbios alU, dentro, do, oy, las pre-
poeiciones en y a y la conjunción que, la cual puede también
ir regida de las preposiciones de, desde, por y pora.
GAPÍTULO VI
RÉGIMEN DB LA OONJUNCIÓN
Estimado el régimen en Gramática como la relación de depen-
dencia de una palabra para con otra dentro de la oración, claro
es que no cabe hablar con propiedad del régimen de la conjun-
ción; cuyo oficio es el de enlazar unas oraciones con otras^ y
que se halla por lo mismo fuera de las oraciones enlazadas, no
perteneciendo á ima ni á otra. El estudio, pues, de los oficios
que la conjunción desempeña sale de los límites de la Sintaxis
y entra de lleno en los de la Fraseología, donde oportunamente
los estudiaremos»
Aquí sólo haremos la observación de que la conjunción que,
por su amplísimo significado, tiene la suficiente flexibilidad para
prestarse á desempeñar todos los papeles y puede ser regida por
otras, presentándose dependiente de un adverbio ú otra conjun*
ción, formando locuciones conjuntivas en mager que, mientra
que, pues que, porque, por tal que, ante que, después que, ya
que (1).
La única conjunción que á su vez se presenta como pudien-
do regir otra palabra es mager, que puede regir no sólo que,
sino la preposición de\ esta particularidad que semejante con-
(1) Indicamos únicamente, fieles al plan de este estadio, las locaciones conJontiTas
qué figuran en el Poema; pero eyidente es que las sefialadas no eran las únicas usa*
das por la lengua del siglo XII, y que liabia otras muchas tales como «n tanto ffuSa
9in quéf tobr§ gut, etc.
RÉGIMEN DB LA OONJUNOIÓN 281
janción ofrece es una prueba más, y de no poco alcance, del
origen que hemos señalado á mager, equivalente á mcis que:
yendo en efecto envuelto ya el que conjuntivo en tnager, se
comprende que pueda juntarse con una preposición (1), y en
cuanto á unirse con que, si bien parece esta repetición una
anomalia, no prueba otra cosa sino lo antigua que era ya la
expresión mager, hasta el punto de haberse perdido el sentido
de su origen compuesto.
Nada decimos de la interjección, porque siendo como es una
voz desligada de toda atadura sintáxica y formando por sí sola
una oración elíptica como expresión sintética de los afectos sú-
bitos del ánimo, no hay para qué ni mencionarla siquiera en
el régimen.
(1) El Poema sólo presenta el caso de mag§r d$: •fnager d€ |)i«>=<por) móM qué (ea-
taba) dépU; pero lo mismo podía suceder con cualquiera otra: mager $obr$l, magtur
cénmfnat, magtur sinpaéir; etc. Esta construcción es elíptica y es preciso suplir el
yerbo titm- entre mmgtr y la preposición.
8ECCIÓ1Í TÉBCERA
GoHstrvoelóH.
GBNE RALIDADBS
Ei Poema del Cid, en esto como en todo, ofrece al investiga-
dor ancho campo en que ejercitar sn espirita de observación y
análisis. La extensión del Poema, la riqueza de sus formas li«
terarias, ora narrativas, ora descriptivas, ora hasta dialogadas,
y la flexibilidad consiguiente del material empleado, obligado
á plegarse á las variadas exigencias del tema elegido por el
autor para dar gallarda prueba de su habilidad á las generacio-
nes presentes y futuras, todo se presta admirablemente á hacer
del P. G . inagotable fuente de enseñanzas para el literato y el
lingüista, para el historiador y para el filólogo.
§ 1.® — Tipos db oracioñbs existentes en el Poema.
Toda«t cuantas especies de oraciones podían existir en la len«
gua castellana del siglo XU, todas tienen más ó menos rica re-
presentación en el Poema del Cid. En él se encuentran oraciones
de verbo sustantivo como Longinos era ¡iego, alegre fue el abhat
don Sancho; transitivas activas, como ine¡io myo Qid los om-
bros, 6 pasivas, como escripia es la carta; intransitivas, como
sospiró myo Qid] reflexivas, como sey se santiguando, y recípro-
284 CONSTBUGOIÓN— OENEBALIDADBS
cas, como Jiriensse de las lanfos; simples, como Doña Ximena
finco los ynoios amos, y compuestas, como non me descubrades a
moros nin a chrisHanos; incomplejas, como pastores te glorifica'
ron, y complejas, como el rrey don Alfonso tanto auie la grand
saña; personales, como oyas tu, dixo el conde, muchos días nos
veamos, é impersonales, como mesurandol del espada, la oración
fecha; expositivas, como coios Salón ayuso, é interrogativas,
como quefijsist con elpauor?; afirmativas, como muchopre^ia la
ondra el Qid, y negativas, como todo esto non precia nada; ple-
nas, como yo Uo lidiare, y elípticas, como por tu boca lo dirás.
Examinemos especialmente las reglas generales á que se
ajustan en su construcción las oraciones expositivas, interroga-
tivas y negativas, que son las que dan origen á variantes más
considerables en el orden gramatical (1).
(1) En esta claslflcación hemos seguido puntaalmente la que hace D. Femando
Araujo en su Oramittiea hUtórico-critiea dé la Ungtéa francesa^ pues la generalidad do
las Gramáticas se hallan tan plagadas de errores en este punto que no es posible ad«
mittr las clasificaciones que hacen, fUtas de lógica y de aplicación práctica. Hé aquf
la sinopsis de la clasificación indicada:
Í sustantivas.
( intransitivas.
u
9
■s
por U B8TBU0TUBA I» BUB TÉEHINOfl | ^^^ fS^omm»».
Sde indicativo,
de imperativo,
de subjuntivo.
( de infinitivo,
impersonales < de gerundio.
^ I (de participio.
I Ipor su siompiOAOiÓN { S^S^i?"
I ( expositivas.
I por su FOBiiA DB BXPBSSIÓN < interrogativas.
I ( imperativas.
IporSUINTBGWDADJ Jup'SJm.
CONSTRUCCIÓN — GBNBRALIDADSS 285
§ 2.* — Construcción de la ORACidN expositiya.
La oración expositiva afirmativa aimple e incompleja del
P. C.^ coloca en general primero el sujeto^ deepaés el verbo, y
por último el atributo, ó el complemento directo ó indirecto,'
según qne el verbo sea sostantivo, transitivo ó iutran^itivo. 8i
la oración presenta sos términos ese cialeg complejos, entonces
se colocan el artículo y determinativos antes del nombre, y el
ai]yetivo con sus dependencias después; luego el verlx> con el
adverbio, y al fín el atributo ó los complementos con todos los
ténninos de que coi^Ften. Pero si este es el orden lógico y gra»
-m^típsó (xdinaríamente seguido, son i'Jes y tan frecuente« >s
infracciones que sufre, que apenas puede sentarle colgcO regla
verdaderaxíiexiU: general más que la anteposición del artículo y
de loe detenníiüLdTos al nombre. Al ebt<cdiar 9¿jtJb/LsjuéeG.Vt la
coostmcción de cada palabra, serg-n loe ca^Oc, a:x:pIiítrw2ios
indica/.ioiieg geiíerales.
I 3^«> — C.>í?Tiivcy;:<'5 ve la okaci<^>' iiíi¿JUiV;Ay:rA.
•
La cffhdói. :iierro>:ai:v^ se ],ret^:-ta ya <áirik^/veL'':zí»c-a «u e:
del Clc j»'-»5 ^ ;y>:<;/>vjivii oe: s'jje*/; ai va»-'X/; «^r^o soaet,
e ViClíi^'^* «/•'UC/ bvii uuíJtíTjos íTíd'aefCrOé'* «¿^-¡'üet esto,
Cid?> «¿áo if^o*:-'". *^'yj^y> S: ei- la ojv.*íójl Lay a^'jUia pala-
bra ii.iarrogat:va. c luo </. ó/j, ^¿wAJhC/^, 'i^. ^!*e. '¿a/jufJ/j, ex.,
debe empfsaia'v j/^i e-la I , .
La oraeioi e-*:;y^.t va v^na la íoriiia k:^er:'.i^a*Jva. ooe e»!
0Qj^;o jioepüe'^iv 1 .^ ^. 'aaL.0*^ W: e>iapl* hl >jt ve* 'yjt <ú¿'¥/', f*Á*/ir
286 OONBTRUCGIÓN— GENERALIDADES
7 sm Oüálogoñ, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fablo
wyo Cid, 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo:
firme son los maros, alegre fue el abbat, por haber inversión.
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien
las yentes christianas. Hay otros muchos casos de construcción
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro^ según las con-
veniencias ó el gusto del momento.
§ 4.'' — CONSTBUCOIÓN DE LA OBACIÓN NEGATIVA.
La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la partiou-
laridad de exigir siempre, aunque haya en ella otra^ voces ne-
gativas, el adverbio no, non . No basta, como en el actual cas-
tellano, con emplear una palabra negativa como nada, nadie,
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom»
panadas de non para darlas un valor negativo que algunas de
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el
análisis léxico: asi al lado de frases como cnon temien ninguna
fonta», €non gelo pre9Ía nada», <non sopiesse ninguno», usua-
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen-
tido negativo, se encuentran otras como «ninguno non sodes por
pagar», «nada non ganaremos», «nada nol valio»^ «nadi non
raste»; «ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>,
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos
(1) Nada non mancara, nada noL g>anaremo9, nada nol minscuaaa, nada nol vallOy
nada non fere yo, nada non perdera.—Nadi nol diessen posada, nadl non raste, nadi
nol dize de no, nadi non messo.— Nin entrarie en ela ligera, ni vn pelo non aurie tala»
do, non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amig>o amigo no s pueden
consolar.— Ningún miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno
non sodes por pagar, ningimo non las guarda, ninguno non lia premia, ninguno non
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezir de no.
C0N8TRU00IÓN— 0E17BRALIDADBS 287
ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir
se interponga entre ellos moa palabra que algún pronombre
personal con oficio de complemento.
La única palabim qna Jio taqtüara el auxilio de nofi j>ara por ai acia poaeer la fteena
negati-va neeeaaria, ea nunqua: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto
eanalffo Taron, nunqua aerien minguadoa, nunqua lo vieran, nunqua en Carrion en-
trariedea la nna, nunquaa vio algaandre».
286 OONBTBUCGIÓN— GENERALIDADES
y SOS análogos, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fablo
fnyo fid. 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo:
firme son los maros, alegre fue el cAbat, por haber inversión.
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien
las y entes christianas. Hay otros muchos casos de construcción
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro^ según las con*
veniencias ó el gusto del momento.
§ 4.'' — CONSTBUOOIÓN DE LA ORACIÓN NEGATIVA.
La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la particu-
laridad de exigir siempre, aunque haya en ella otras voces ne-
gativas, el adverbio no, non • No basta, como en el actual cas-
tellano^ con emplear una palabra negativa como nada, nadie,
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom-
pañadas de non para darlas un valor negativo que algunas de
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el
análisis léxico: así al lado de frases como cnon temien ninguna
fonta»^ «non gelo pre9Ía nada», tnon sopiesse ninguno», usua-
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen-
tido negativo, se encuentran otras como «ninguno non sodes por
pagar»; «nada non ganaremos», «nada nol valió», «nadi non
raste»; «ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>,
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos
(1) Nada non mancara, nada noL ganaremos, nada nol mingruaua, nada nol vallo,
nada non fere yo, nada non perdera.—Nadi nol diessen posada, nadi non raste, nadi
nol dlze de no, nadi non messo.— Nin entrarie en ela ligera, ni vn pelo non surte taia»
do, non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amigo amigo no s pueden
conBOlar.*-Ningun miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno
non sodes por pagar, ninguno non las guarda, ninguno non ha premia, ninguno non
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezlr de no.
C0N8TRU00IÓN— 0E17BRALIDADBS 287
ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir
se interponga entre ellos m^s palabra que algún pronombre
personal con oficio de complemento.
La única palaltxm qna üo caqtüace el auxilio de no^ para por si sola poseer la fteena
negatiTE neceaaria, es nunqtéa: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto
caualgo Taron, nunqua aerien minguadoa, nunqua lo vieran, nunqua en Carrion en-
trariedea ia nna, nunquaa vio algaandre».
286 OONBTRUCOIÓN— GENERALIDADES
7 sm SLJiálogoñ, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fablo
myo fid. 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo:
firme son los moros, alegre fue el abbat, por haber inversión.
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien
las yentes christianas. Hay otros muchos caaos de constracción
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro, según las con-
veniencias ó el gusto del momento.
§ 4.** — CONSTBUOOIÓN DE LA ORACIÓN NEGATIVA.
La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la particu-
larídad de exigir siempre, aunque haya en ella otra^ voces ne-
gativas, el adverbio no, non • No basta, como en el actual ca^-
tellano, con emplear una palabra negativa como nada, nadie,
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom-
pañadas de non para darlas un valor negativo que algunas de
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el
análisis léxico: asi al lado de frases como <non temien ninguna
fonta», ^non gelo prefia nada», <non sopiesse ninguno, usua-
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen-
tido negativo, se encuentran otras como «ninguno non sodes por
pagar», «nada non ganaremos», «nada nol valió», «nadi non
raste», «ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>,
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos
(1) Nada non mancara, nada noL ganaremos, nada nol mingaana, nada nol vallo,
nada non fere yo, nada non perderá.— Nadi nol diessen posada, nadi non raste, nadi
nol dlze de no, nadi non messo.— Nin entrarle en ela tigera, ni vn pelo non aurie taia*
do. non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amigo amigo no s pueden
consolar.— Ningún miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno
non sodes por pagar, ninguno non las guarda, ninguno non ha premia, ninguno non
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezir de no.
CONSTRUOOIÓN— OEITBRALIDABBS 287
ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir
se interponga entre ellos m^s palabra que algún pronombre
personal con oficio de complemento.
La única palabra que Jio caqtüace el auxilio de nofi j>ara por si sola poseer la fteena
negativa naeesaria, es nunqua: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto
ca«a]|fo Taron, nunqua serien minguados, nunqua lo vieran, nunqua en Carrion en-
trariedes ia nns, nunquss vio algnandre».
286 OONSTBUCdÓN— GENERALIDADES
y sm análogos, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fáblo
myo Qid. 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo:
firme son los moros, alegre fue el abhat, por haber inversión.
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien
las yentes christianas. Hay otros muchos casos de constracción
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al
»
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro^ según las con-
veniencias ó el gusto del momento.
§ 4.° — ConstbuookJn de la obación negativa.
La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la particu-
laridad de exigir siempre, aunque haya en ella otras voces ne-
gativas, el adverbio no, non • No basta, como en el actual cas-
tellano, con emplear una palabra negativa como nada, nadie,
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom-
pañadas de non para darlas un valor negativo que algunas de
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el
análisis léxico: asi al lado de frases como <non temien ninguna
fonta», <ínon gelo pre9ia nada», cnon sopiesse ninguno», usua-
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen-
tido negativo, se encuentran otras como c ninguno non sodes por
pagar», € nada non ganaremos», cnada nol valió», cnadi non
raste»; <ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>,
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos
(1) Nada non mancara, nada ñor ganaremos, nada nol minfiruaua, nada nol valió,
nada non fere yo, nada non perderá.— Nadi nol diessen posada, nadl non raste, nadl
nol dize de no, nadi non messo.— Nin entrarie en ela ligera, ni vn pelo non aorie tala»
do, non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amigo amigo no s pueden
consolar.— Ningún miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno
non sodes por pagar, ninguno non las guarda, ninguno non ha premia, ninguno non
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezir de no.
C0N8TRU00IÓN— 0E17BRALIDADBS 287
ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir
se interponga entre ellos m^s palabra que algún pronombre
personal con oficio de complemento.
La única palabia qna jio taqtüace el auxilio de wnn para por sí sola poseer la fteena
negatlTa naeesaria, es nttnqua: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto
ctíOMlgo Taron, nunqua serien minguados, nunqua lo Tieran, nunqua en Carrion ea-
trariedes ia mss, nunquss tío al^ruuidre*.
CAPÍTULO I
OOIISIROCOIÓir os LOS DXTKBIHNAIIVOS
ARTÍCULO I
Gonatmoelón del artieale.
El articulo el, la, lo j en general todos los determinativos
(posesivos, demostrativos, numerales é indefinidos) se colocan
siempre delante del nombre que determinan especifica ó indi-
viduativamente: él dolor, la boca, h alto, los otos, las yentes;
myo fid, mi muger, myos yernos, myas fijas; est año, esta noch,
essa villa, essos ganados; dos caualleros, nuefaños, tres miU mar-
chas, finquenta mili tiendas; nuüa cosa, que seso, alguna noch,
senos catMllos, mucha tierra, otro dia, poco aver, guanta riquiga,
tales mal calcados.
§ 1.** — ^Empleo del artículo.
El articulo el, la, lose emplea en general inmediatamente
antes del nombre, á menos de que éste vaya precedido de un
adjetivo: el huen ^id Campeador. Ordinariamente debe expre-
sarse siempre que se emplea un nombre apelativo en su acep-
ción general ó cuando se quiere sustantivar una palabra cual-
quiera: el a/ver, los poderes.
CONSTRUCCIÓN DE LOS DETBRMINATIVOS — ARTÍCULO 289
También suele usarse: 1.** Con el ponderativo tanto cuan-
do se halla separado por un yerbo del nombre á que se re-
fiere y al que precede: tanto ouo élpatior, tanto auie la grand
saña, tanto traenla,B grandes ganancias . 2.^ Ante los adjetivos
y adverbios comparativos meior, mayor, mas, menos, para for-
mar los superlativos: el meior de toda España, en todo lo más
alto. 3." Con el adjetivo calificativo cuando va íintes del nom-
bre propio á que se refiere, poniéndose ó no entre ambos la
preposición de: el btien^ de Albarfanez, el itien rrey Alfonso.
4.^ Con los nombres de (días) meses y estaciones: el inarco, el
yuiemo, 6.^ Después de amos, amas: amos los bracos, amas las
sus manos; también se encuentra antes de amos en la expresión
los yñoios amos.
§ 2.° — Omisión del artículo.
Suele omitirse el artículo: 1.® Ante los nombres propios; en
este punto la lengua del P. C. va más lejos todavía que la
actual, no pudiéndose emplear el artículo con los nombres de
ríos: Arlangon apassado, a^nas de Duero, sobre Tato; sin em-
bargo, apunta ya el uso del artículo en sobre ñauas de palos el
Duero va passar, y se encuentra con artículo el nombre AstU'
rias, equiparado sin duda á Alearías: las Asturias, las Alearías,
Cuando el nombre propio va acompañado de un sobrenombre, el
artículo se coloca entre ambas palabras: Alfonso el Castellano,
Valencia la mayor, Castiella la gentil, Baníeca el coredor, Mar-
tin Antolínez el Burgales complido, el Cid él déla barba grant;
si el nombre está formado por un adjetivo que forma el mote ó
distintivo de la persona, el artículo es de rigor: el Crespo de
Granon; si el nombre propio va precedido de un título de dig-
nidad ú oficio, el artículo se coloca delante: el rrey don Al/onsso,
19
290 CONSTRUCCIÓN DB LOS DETERMINATIVOS — ARTÍCULO
el Qid Rruy Dicbja, lo8 y ff antes de Carrion, el conde don Anrrich,
el ahbat don Sancho, el obispo don Jerónimo, el señor San Sobas*
tian, el apóstol Sant Tague (1), etc.; esto no obstante, cuando
estos mismos nombres se emplean en vocativo, suele omitirse el
artículo: «meríed ya, rrey don Alfonsso», «gracias, tfonabbat»,
<Lalibat, dezildes que prendan el rrastro», c mucho uos lo gra-
desco, Campeador contado», (2) «venid acá, ser Gampeadoi'>,
«comed, conde, deste pan», «dezid que uos mere9Í, yffan^
tesT^, etc.
2.® En las frases sentenciosas: «non duerme sin sospecha
qui auer trae monedado. >
3.** En varias locuciones en que el nombre depende de una
preposición con la que forma un solo todo: ferir sines duManza,
fazer de voluntad e de grado, yr de guisa, echar de tierra, dar de
mano, murir de fambre, biuir en delicio, ferir de muert, prendar
a vida, caualgar a vigor, poner en rrecabdo, lámar a uoces, f oblar
enporidad, ferirse a tierra, tomar a preson, vencer de batalla,
aguijar a espolón, atregar de ocasión, yr de noch, entrar en
prez, etc.
4.® Cuando el nombre y el verbo de que depende directa-
mente forman también un solo todo: dar mano, adobar condu-
cho, auer enbargo, tener tuerto, meter coraron, dar esfuergo, dezir
(1) Cornti (EiudM romanes 4SAlJ soBtiene que deben corregirse todos los pagines del
Poema ea que flgura el artículo con las palabras rrey don, tales como dioio el rrwy don
AlfonMo, fahlo elrr§y don AlfonuOy etc., sin ver la contradicción en que incurre al
mantener el articulo siempre que le hace falta para completar el bemistiquio, como
en por el rrey don Alfonseo, todo elle por el af&n de ajustar la métrica del Poema á un
sis' ema preconcebido de una perfección que no hay por qué exigir ni aun esperar en
Aquellos tiempos de la lengua. Esto aparte de que ni aun así hay razón para rechazar
versos como dixo el rrey don Alfonseo^ octosílabo perfectamente admisible {di-acoet"
rre-y-do-nal-fon-eao), pues el Poema presenta multitud de ejemplos de sinalefa. En
todo caso, nunca debo olvidarse la falta de fijeza que la lengua revela á cada momento
en muchos puntos.
(2) Aceptando la lectura de Comu en los y ersoe 507 y 720 , corregidos en esta forma:
ferid, loa cauallerot, estábamos dispuestos á establecer aquí la excepción corres pon*
diente; pero encontrándonos con que estos dos casos tienen en contra otros muchoi
indiscutibles fido todee, caboeo?; dezid me, eauaUeroa\ oyd, uaronet, etc.) nos conven-
cemos de que la buena lectura es ferid los, eaitaUeros.
CONSTRUCCIÓN DB LOS DBIBRMINATI VOS— ARTÍCULO 291
verdad, ganar ondra, fingir espada, adobar coeina, ganar pre$,
destir saludes, aver rrofion.
5.^ Con los nombres que marcan la materia, forma ó des-
tino del sustantivo: marcos de oro, cuertas de tienda, muger de
pro, pendón a corgas.
6.^ Con el complemento del verbo dezir en sentido de lia'
mar: disten Casteion, do dijsen monte Caluario.
7.® En muchos otros casos no sujetos á regla fija: a terger
dia, a orient, entraron sobre mar, moros le rregiben, venido es a
maros, venir a rritad, etc.
ARTICULO n
Construcción de lo* posesivo* é Indefinido*.
§ 1.*^ — Construcción db los posesivos.
Entre los demás determinativos merece especial atención la
construcción de los posesivos. Estos, que hoy son por sí solos
lo bastante determinantes para no necesitar el concurso de
ninguna otra palabra, requieren á veces en el Poema el auxilio
4Íel artículo, sin duda para que no se les confunda con los pro-
nombres; de ahí expresiones como la mi seña, el myo hrago, él
myo sobrino, la mi amor, la su vecindad, la su cara, la su quin^
ta, el so pan, el so hrago, el so cauállo, los sos santos, las stts mar
ñas, las sus manos, etc.
Para evitar asimismo confusiones con el posesivo de tercera
persona, que por no tener formas diversas para designar si era
de uno ó de varios poseedores (como el son, sa y leur francés)
se prestaba á equívocos, la lengua apela al medio pleonástico
del empleo de un genitivo expresivo de la posesión, medio que
aún hoy es empleado por el vulgo: so sobrino del Campeador,
del entro m carta, del rrey he su gragia, del rrey so huésped fue,
sus fijaos que el a, sus mañas de los yffantes.
De notar es también el empleo del articulo por el posesivo
en la frase veré a la muger a iodo myo solaz del verso 228, que
permite suponer la sustitución de un término por otro cuando
lo poseído corresponde á la misma persona que es sujeto del
verbo.
GONSTRUOOIÓN DE LOS DETERBONATIVOfi — ^POSESIVOS 293
§ 2.* — Construcción de los indbpinidob
También es de notar la construcción de los indefinidos ulla,
mitta, ninguno y todo. Ulla no puede usarse sino como comple-
mento de la preposición sin (1): sin ulla dübda. Ninguno y nullo
van siempre con la negación non, á la que sirven de refuerzo:
non temien ninguna /anta, nulla cosa nol sope dezir de no. Todo
presenta la particularidad de quO; regido por sin, equivale á
ningún, nada de, cfiriensse en loa escudos sin todo pauor » .
(I) Bito eonstmceión pmel» que uUa no es otra cosa que ana yarianto eufOnlca y
aun meramente gráfica de nuüa; aaf tin nuUa dMbáa ae pronunciaba Hn ulla áubéa^
con enlace, ea decir, ti mMa dw6de, eacribiéndoae, como ocurre en el caao arriba ctta-
4o, f<«» úOm éubdm.
CAPÍTULO n
OONBIRüOOIÓXr PBL NOMBRB
§ 1.^ — Eli NOMBRB BUJITO.
El nombre ó pronombre, büjkfo de la oración, puede colocar-
se antee ó después del verbo, aunque ordinariamente se coloca
antes: cTres rreyes de Arabia te vinieron adorar, yo rruego a
Dios, todos demandan por myo ^id, el dia es exido, el otra
non entro ala, si uos comieredes don yo sea pagado», etc.
Se pone después del verbo:
1.^ En las oraciones interrogativas que empiezan por una
palabra interrogante: €¿do son nuestros esfuerzos?»
2.^ En todos los casos en que la oración expositiva toma la
forma interrogativa (1).
3.^ Cuando la oración comienza por un pronombre demos-
trativo: €es8o queramos nos», €e88o fera el Campeador», €e8fo
me an buelto myos enemigos malos», €e8to fare yo de grado»;
se encuentra, sin embargo, nos esso queremos; pero lo general
en este caso es la posposición.
4.^ Cuando la oración empieza por assi 6 sus similares:
¡asin sálue Dios/, /assi lo mande Dios!
5.^ Cuando el nombre sujeto va seguido de una oración
(1) Véase más air&s en las Otiirálidadt de la eonstmeelón, pkg, 17), los «ijemploa
que citamos de esta excepción.
CONSTRUCCIÓN DBL NOMBRE 295
explicativa, sobre todo si ésta comienza por un relativo: fáhlck,
'Pero Mudo, varón que tanto callas.
6.® Cuando el verbo está en forma pasiva y el participio
precede al auxiliar: armado es myo Qid, passada es la noche,
fecha es el arrancada, hydo es el conde, vinida es la mañana.
§ 2.^ — El nombre atribxjto.
El nombre, atributo de la oración, suele colocarse después del
verbo sustantivo: yo so Albarfanez, uos sodes myo señor. La in-
versión de lugares entre el sujeto y el atributo es, sin embargo,
bastante frecuente: myos fijos sodes amos, meior sodes [uos)
guanos.
§ 3.^ — El nombre aposición.
El nombre, en aposición más ó menos directa, se coloca
siempre, con todas sus dependencias, inmediatamente después
del sustantivo á que se refiere: Martin Antolinez, el Burgales
complido; el í^id, el de la barba grant; Albarfaness, una /ardida
langa; Alharfanez, el myo brago meior; Oalin Oargia, el bueno
d Aragón; Doña Ximena, la mi muger de pro; el bueno de Albar^
fanez, cauallero lidiador; el bueno de Mmaya, cauallero de pres-
tar; Qid, barba tan complida; Felez Muñoz, so sobrino del Cam-
peador.
§ 4.^— El nombre complemento.
El nombre, complemento directo de la oración, suele colocar-
se inmediatamente después del verbo de que depende: abren
las puertas, trae el espada, lego la seña. Los casos de anteposi-
296 OONSTRÜOOIÓN DEL NOMBRB
ción SOD; sin embargO; bastante comunes: quinae maros mataua,
es dia a de plazo.
Más frecuente todavía es en el nombre^ empleado como com«
plemento indirecto y circunstancial, la colocación antes del
verbo, como se ve en las frases a Dios se acomendo, por la hma
ayuso piensan de andar, en medio duna montana fizo posar, sobre
naiMLS de palos el Dtíero tiapassar, a la Figeruela myo Qid yua
posar, por corofon lo an (1), etc.
En caso de concmrencia en la misma oración de varios com-
plementos no hay regla fija de construcción, colocándose antea
el directo ó el indirecto, el más largo ó el más corto, sin más
ley ni regla que la conveniencia ó el gusto del momento, la
métrica y la eufonía.
§ 5.*— El NOMBRB VOCATIVO.
El nombre, en fin, desempefiando el oficio de vocativo, pue-
de colocarse al principio, en medio ó al fin de la oración: «Qid,
¿do son nuestros esfuerzos?», coyas tu, sobrino»; lo más usual
es colocarlo al principio ó al fin, como se ve en los dos ejem-
plos citados, dominando la construcción al fin.
El nombre Dios, empleado con cierta frecuencia en el P. C.
como exclamación, figura al principio de la frase, ó bien entre
dos oraciones cuando la segunda es una consecuencia ó expla-
nación de la primera. €¡Dios, que buen vassalo si ouiesse buen
senorl» cveyen lo los de Alcocer, ¡Dios, commo se alauauanl»,
cyxie el sol, ¡Dios, que fermoso apuntaual», etc. Se encuentra
también intercalado en la oración cortando su sentido: ca Mi-
naya e a las dueñas, ¡Dios, commo las ondraual >
G) ejemplos iodos sacados de ana sola p6gina del Poema, elegida al asar, en lA
edición de VollmoUer.
CAPÍTULO m
CONSTRUOOIÓN BBL ADJETIVO
§ 1.^ — ^Reglas qbnbrales.
La confitnicción del adjetivo depende príncipalmente del pa-
pel sintáxico que desempefie, ya oomo atributo, ya oomo simple
^teto.
£1 adjetivo atributo suele colocarse en la oración después
del verbo ser, pero abundan los casos en que se coloca antes:
eres fermoso, era limpia e clara, alegre era el ábbat, nueuo era e
fresco. El adjetivo epíteto puede ir antes ó después del sustan-
tivo: limpia fuent, finchas corredizas.
m
§ 2.**— Epítetos qüe siguen al sustantivo.
El adjetivo epíteto se coloca después del nombre sustantivo
en los casos siguientes:
1.^ Cuando el nombre á que se aplica es otro adjetivo sus-
tantivado: el Campeador leal, el Burgales natural, el lidiador
contado.
2.® Cuando es un epíteto que lleva el artículo: Barfilona la
mayor, dolada la preciada, Valencia la clara.
3.^ Cuando es adjetivo de nacionalidad ó religión: los con-
des gaUieixmos, las mesnadas castellanas, las yentes christianas,
las yentes descreydas.
298 CONSTBUGOIÓN DEL ADJETIVO
4.^ Caando el adjetivo expresa el color ó materia del bus-
tantivo: pendones blancos, piel vermeia, clauos dorados, manto
armiño.
5.^ Cuando marca alguna cualidad percibida por los senti*
dos corporales: sieUas amoiadasj montes claros, sueño dulce, tie*
rra angosta, monte espesso.
6.^ Cuando acaban en •al: Campeador leal, tienda cabdal, el
falsso criminal, padre spirital, lid campal.
7.^ Cuando acaban en -6nto: espada sangrienta, cauaUo su*
diento.
8.® Los adjetivos verbales y los participios usados como
simples adjetivos: siéllas cogeros, finchas corredissas, espadas
dur adores e taiadores, omne nado, muger nada, tienda preciada,
tendal obrado .
§ 3.^— Epítitos qub prbosdbn al SüSTAzrrivo.
Se colocan antes del nombre:
1.° Los adjetivos buen^ mal, sant, grant: buen día, mal voñ
rragan, grant cozina, San Peydro.
2.^ Los adjetivos empleados en sentido extensivo ó figura-
do: altas uoees (1).
§ 4.® — Epítktos db construcción indiíbrentb.
Se colocan antes ó después: 1.^ Los mismos adjetivos dichos
buen, mal y san cuando se emplean en su forma plena: omnes
buenos, vergüenzas malas, malos mestureros, los padres santos.
2.® Los adjetivos rrico, limpio; dueñas rricas y rricos omnes;
linpia fuent y condes linpios, altas uoees y torres altas; parece,
(1) Bate caso no es del todo segnro, pues el Poema no ofteee ejemplos en número
bastante para poder hacer una afirmación rotunda.
OOKSTBUOOIÓN DEL ADJETIVO 299
especialmente por el último ejemplo, que hay cierta tendencia
á diferenciar por la colocación del adjetivo el sentido recto del
figurado; pero faltan datos para asegurarlo positivamente,
3.° Los acabados en -oso: señor glorioso, gloriosa Santa
liaría.
§ 5.® — Comparativos y süpbblativob.
Los comparativos y superlativos se forman en general peri-
frásticamente y se construyen con los adverbios de cantidad
tan, mas, menos, muy, bien, antepuestos, y que ó commo 6 bien de
pospuestos al adjetivo en los casos y forma que estudiamos en
la primera parte de esta obra (1).
§ 6.^ — Empleo db don, doña.
Eb de notar el empleo en el Poema del Cid de don y de doña,
no sólo ante nombres de personas que tienen derecho á llevar
este título cuando el autor las nombra en su relato y por su
cuenta, sino basta cuando pone estos nombres en boca de los
personajes del Poema, cualquiera que sea la intimidad de la
relación ó el grado de parentesco existente entre ellos y las
personas con quienes hablan; así vemos, por ejemplo, al Cid
llamando á su esposa Doña Ximena y á sus hijas Don Eluira e
Doña Sol, sin emplear ni una sola vez los nombres sin don.
También es de notar el empleo de don ajustado á su valor eti-
mológico (dominus), no sólo ante los nombres propios, sino ante
los de títulos ó dignidades, como don ábbat.
(]) Vte8epáginm]82y tlRuientet.
302 GONSTBUCOIÓN DEL PBONOMBRB — PERSONAL
La duda y la dificultad está en las formas me, te, se, que ex-
presan en general el complemento indirecto, pero que pueden
también servir para el directo; se emplean en este caso cuando
el yerbo tiene por complemento directo una persona ó cuando
es reflexivo: d&t'echo me aura a dar, esto me an huelto myos
enemigos malos, te vinieron adorar, oviste to de alabar, a ¡a
puerta se legauu, sey se santiguando.
El pronombre ge va siempre unido á lo, la, los, las, forman-
do los complementos gelo, gela, gelos, gelas, cuyo primer ele-
mento (1), ge, constituye el complemento indirecto de ter-
cera persona, y el segundo, lo, la, los, las, el complemento
directo.
También ofrece alguna dificultad la construcción de lo, la,
le, hs, las, les; pero en general puede decirse que las formas lo,
la, los, las están reservadas para el complemento directo de
cosa, y que las formas le, les se emplean ordinariamente para
el complemento indirecto: quien nos lo podrie contar, estalla los
catando, st non la quebrantas por fuerfa, non las puede leuar,
besaron le las manos, grant ondra les dan (2).
(1) Qelo {lo, á él—fT^ncéB U lu€y, que gelo non ventanasen, gelo auien iurado, todo
gdlo dize, yr gelo be yo demandar, el conde non gelo pre9la nada, tienen gelo delant,
gelo a .dicho, firme gelo rrogad, nos bien gelo gradescamos, non gelo podremos
fer, etc.— 8elo (¿o, ¿ «líos = francés le leur)\ enpeñar gelo he por lo que fuere guisado,
firme gelo vedaua, todo gelo suelto yo, bien gels entendió, mucho gelo gradio, non
gelo conlo^'o, bien gelo demostraron. =é8la (¿a, á ¿1 = francés la luí): aquel que gela
dlesse, non gela abríesse nadi, ouieron gela a dar, apart gela echo, non gela empa-
ran, etc. El Poema no presenta ejemplos dey«ta en equivalencia de la Uur^ pero es
evidente que el castellano de aquel tiempo empleaba también este pronombre com-
puesto con dicha equivalencia.=Qelot {lot, á él =: flrancés 2m lui): en oro gelos pa-
gauan, yd gelos leuar, myo Cid gelos rre^ibe, que gelos leuedes a' vistas, etc.— Selos
/iM, & étloa ~ francés les leur): tornar ge los quiero, non gelos quiero yo.=a8lat {Im,
6 él=z francés les luí): bien gelas guardarien, echo gelas aparte, las carbonclas del
yelmo tollidas gelas he, todas gelas cortaua, etc.— Oslas (íaa, á ellos =^ tr^ncéM Im
l9ur): las ferraduras quitar gelas mandaua, non gelas di yo, metiogelas en mano, que
gelas diessen, etc.
(2) Sin embargo, también se encuentran frases como en el ombro lo tttludat bi^n lo
acorren^ rrecibien lo las dueñas que lo están esperando, guando lo vio Mn, ete«, que hoy
resultarían incorrectas, pero que demuestran que la lengua era en general más con*
secuente entonces que ahora, em oleando el acusativo lo con más amplitud que 2«, rs-
•ervado exclusivamente para el dativo.
CONSTRÜOGIÓN DEL PRONOMBRE — ^PERSONAL 303
Los complementos indirectos de persona pueden también ex-
presarse por medio de el, ella, etc., regidos de a (1), y los indi-
rectos de cosa y circunstanciales de persona y cosa se expresan
siempre por medio de el, ella, ellos, ellas, regidos de la preposi-
ción que corresponda (2). A veces, yapara dar más energía á la
expresión, ya para mejor precisar la índole del complemento,
se emplean juntas las formas indirectas simples y las compues-
tas: yo te crie a ti, a mi non min chai, non uos daré a uoa.
El pronombre complemento, directo ó indirecto, suele colo-
carse delante del verbo en las oraciones expositivas é interro-
gativas: por coraron lo an, el astil le qtMibro, dos tendales la
sufren, qui los podrie contar, ellos las prisieron, etc. ; es, sin
embai*go, bastante frecuente la posposición, en cuyo caso apa-
rece el pronombre como enclítico: dan le grandes colpes, diá él
cauallo, estalla los catando. Esta posposición es obligatoria en
las oraciones de imperativo y gerundio: yncamos las darena,
vaymos nos al nmtino, firid los, mesurandol del espada, etc. ;
en las de infinitivo es potestativa: qui lo fer non quisiesse,
quiero las quitar; si la oración de imperativo es negativa, el
pronombre complemento precede al verbo: non me descubrades,
nol firgades.
§ 3.** — Concurso de pronombres.
Cuando en una misma oración concurren varios pronombres
personales ó un pronombre personal con uno ó varios nombres,
haciendo todos el oficio, ya de sujeto, ya de complemento, se
observa en el lenguaje del P. C. la regla de dar la preferencia
en la colocación al de primera persona: fem ante uos, yo e uues-
G) El angrel Gabriel a el vino en sueño, a el tienen por seilor; a ella e a ana fijas
airoadea, etc.
O) Quantoa con §1 están, cogió del agua en el, aobrella vna sanana, ffablezni» §n
ellOf myo Cid finco anteUat, Martin AntoUnez con elloe conio, etc.
304 CONSTRUCCIÓN DEL PRONOMBRE— PERSONAL
tras fijas, hyo con los myos, entre yo e myo Qid, entre yo y ellas,
seremos jo e su muger e s^4s fijas, de mi e ele nuestro padre, non
crefies varaia entre nos e vos.
En los casos de concurrencia en la misma oración de dos
complementos se observa la regla de colocar primero el de per-
sona y luego el de cosa, presentándose las combinaciones fne
lo, me la, me los, me las, te h, te la, te los, te las, gelo, gela,
gélos, gelas; el pronombre se figura antes de me y de te: tse me
entro en mi tierra», cnon se te deue olbidar», «5e nos va la
ganancia».
Cuando se usan pleonásticamente las dos formas de un pro-
nombre complemento indirecto, debe notarse que pueden ir
juntas, antes ó después del verbo, ó separadas, con el verbo
entre ambas: a mi me lo dizen, bien me yra a mi, di^o nos a
uos, non uos daré a nos; sólo en el primer caso, por inversión,
precede la forma con preposición á la que no la tiene.
El empleo pleonástico del pronombre es, además de estos ca-
sos, sumamente frecuente en la tercera persona y en las formas
lo, la, le, los, las, les, en representación superfina de un nombre
recientemente expresado: «la missa acabada la han», «a doña
Ximena hyua la abra9ar», cías torres que moros las han», cía
calcada de Quinea hyua la tra&passar», da tierra esta noch la
podemos quitar», c moros e moras auien los de ganancia»,
c9Íento moros e 9Íento moras quiero las quitar»^ cnon lo saben
los moros el ardiment que han», cel conde a presen le han to-
mado», ca Minaya mataron le el cauallo», cá las niñas torno-
Jo^ a acatar», «priso lo al conde» ; este uso pleonástico se extien-
de á veces hasta los complementos circunstfmciales: cdaquesta
quinta pagar se ya della Alfonsso el Castellano».
De notar es también en la construcción del pronombre el
empleo en ciertos casos de un complemento pronominal dativo
semi-pleonástico, semi-expletivo, pero que no deja de tener
CONSTRUCCIÓN DBL PRONOMBRB — PERSONAL 305
cierto valor, causal unas veces y de atribución ó provecho otras,
y que se ha conservado en el lenguaje familiar del castellano
moderno: capareiadosm^ sed a cauallos e armas», csueltas me
uos ha>, csaludad me a myo Cid», «huebos me lo he, » cpor Rra-
chel e Vidas náyades me priuado», csaludad me los a todos»,
cel que boluiere mi cort quitar me a el rreino», cvengam a
Toledo», cesto Dios se lo quiso», cnon lo compra, ca el se lo
auie consigo».
§ 4.® — Empleo del tu y del vos
£1 P. C. presenta, para la expresión de la segunda persona
de singular, dos pronombres: uno, que es el propio, tu, y otro
como término de respeto y cortesía, vos. En el uso de estas dos
formas prevalece ya la regla del castellano actual, usándose tu
pora con las personas inferiores de la familia y para con Dios,
y vos para los demás casos: coyas tu, sobrino», <co heres, myo
Bobrino, tu, Felez Mufioz?» «grado a ti, sefior padre, que estas
en alto», «fem ante uos», «assi conuno a uos plaz» (1).
Con la Virgen María, la lengua parece vacilar, empleando
en la misma invocación el tu y el vos: cvalan me tus vertu-
des, gloriosa Santa María», ^vuestra vertud me vala, gloriosa» .
También se encuentra usada la forma tu en son de desprecio,
como se ve en la famosa repasata que propina el irritable Pero
Mudo al infante D. Fernando en los versos 3313 y siguientes:
ce ^, Ferrando, ¿que fizist con el pauor?» ttu \o otorgaras a
guisa de traydor» (2).
(1) «SI yo rrespondier, tu non entraras en armaa», «byo las he ^aa e tu prlmaa eor-
manaas •tu qne a todos grutas*, *tu eres rrey de los rreyea e de todel mundo padre.»--
«Yo yre e uoé (Doña Xlmena) finearedes rremanlda», non uo» osariemoa abrir (al
Cid)», •vot con ellos sed*, «todo e^to voi besamos», «eof nos engendrastes», 90b sodea
myo señor».
(2) «Las tos mañas, yo t« las sabré contar», «passe por H», did el eauallo», «eToiiie>
ron iflo todos», etc.
20
306 COKSTRUCatfN DBL PROKOMBBB— PXB80NAL
Á veces aparecen mezclados el to y el vas, como en el caso ya
citado y en estos otros: t sabed que más valen que vas; al par*
tir de la lid por tu boca lo dirás» 3369-70; €mas valen que vae;
quando fuere la lid tu lo otorgaras» 3348-50; cabe, sin embar-
go, suponer en estos dos ejemplos que Martín Antolínez y Pero
Vermuez emplean el vas refiriéndose á los dos infantes reuní*
dos y el tu para con cada uno de ellos particularmente; pero el
verso 409 ofrece curiosísimo ejemplo de la mezcla de ambas
formas, cuando dice al Cid el ángel Gabriel: cmientra que vis»
quieredes bien se fara lo fo», mostrando perfectamente la con*
fusión del tu y el vos, que se perpetuó sin duda largos siglos en
la lengua y que, llevada al nuevo continente por los atrevidos
aventureros de Cortés, Pizarro y Balboa, subsiste aún en aque-
m
lias apartadas comarcas , constituyendo uno de los caracteres
distintivos de las hablas populares chilena y bogotana (1).
(1) Véanse las Ápuntacionw sobre el Ungu^e bogotano de R. J. Caerro, los trate*
jos Zur ipan-ítmsricanisehen form§niehré fZsittehrift für romanUcht PhilologU XV)
7 ChiUniaclu Studien CPhon«ti9eh$ Stitáien, V y VI) de R. Lenz, así como el estudia
Sobft ku tegutidat pertoruta de plural de Cuervo {Romanía, XXII).
ARTIOÜLO II
CSonaCrvoctón d® loa pronombre» demostrativo* posesivo
é Indeflnldo.
Los pronombres demostrativos, posesivos é indefinidos se
ajustan en su construcción á las reglas generales, colocándose
antes ó después del verbo según el oficio que desempeñan y la
especie de oraciones de que forman parte, siéndoles, por lo tanto,
aplicable cuanto hemos dicho acerca del nombre. No haremos
por lo mismo más que algunas observaciones sobre los inde-
finidos, cuya construcción es la que únicamente presenta algu-
na particularidad.
Al va con frecuencia precedido de lo: cen lo al non es tan
pro»; pero se presenta también sin artículo: cesto feches agora,
al íeredes adelant». Nunca desempeña el papel de sujeto (1).
Cada nunca va solo, sino seguido de vno, vna: cada vno, cada
vna; puede también ir precedido de quis, formando el pronom-
bre sobreoompuesto quis cada vno; éste sólo se encuentra una
vez, y empleado como sujeto; cada vno se halla usado como
sujeto y como complemento directo, indirecto y circunstan-
cial (2).
O) De lo al non pienssan nada, en bestias sines al, non paseara por al, qni al qui-
sleise serle su ocasión, non ose dezlr al, a mi mandedes al.
(an A cada vno dellos caen, cada vno por sí sos dones avien dados, en cada yno dee-
toe años, cada yno dellos bien fos ferlr el so, a cada vna deUas do. —Quis cada vno
dallos bien sabe lo que ba de far.
308 OONSTRUOOIÓN BEL PRONOMBRE — DEMOSTRATIVO
Los indefínidos negativos nada, nadi y ninguno van siempre
acompañados del adverbio de negación non, según ya hemos
tenido ocasión de hacer constar (1): €nada nol valió», tnctdi
nol diessen posada», tninguno non osaua».
(1) Véase lo que decimos, ^éiglnña 286 y 98^.
ARTICULO ni
Construcción del pronombre relaitlvo«
Los pronombres relativos; sea cualquiera el oñcio que desem-
pefien en la oración^ se colocan siempre delante del yerbo y
lo más cerca posible de su antecedente, cuando lo tienen ex-
preso: cía ganangia que han fecha», cel costado dont yxio la
sangre», «todos los otros que van a so seruigio», cestas duefias,
de quien so yo seruida», etc.
§ 1.° — CONSTRUCCldN DB qui,
Qui no puede desempeñar más oficio que el de sujeto, care-
ciendo en general de antecedente. Puede presentarse á la cabe-
za de la frase como interrogativo y como expositivo, dando en
este último caso á la oración cierto sabor sentencioso y axiomá-
tico: tqui en vn logar mora siempre, lo so puede menguar»,
€qui a buen señor sirue siempre biue en delicio», á veces en
esta especie de frases hay inversión: cnon duerme sin sospecha
qui auer trae monedado», «por y serie vencido qui saliesse del
moion» .
Se presenta alguna vez con antecedente tácito de persona in-
determinada: «si ay qui rresponda». Puede, en fin, ir regido de
la preposición a; pero en este caso, como en la Ortolexia hemos
dicho, ho corresponde propiamente al nominativo latino quisp
310 OONSTBUOCIÓN BBL PRONOMBBB — ^RELATIVO
gui, sino al dativo cui, confundido fonéticamente con el nomi-
naÜYO y precedido de a por analogía: cdadlas aqui quisiérede6>,
cpaguen ami 6 aqui yo ouier sabor», edad mafio a gruí las
de. (1).
§ 2.® — Construcción di guis
El pronombre guis no tiene, como ya hemos dichO; sino la
apariencia gráfica de tal, pues en realidad el pasaje único en
que figura, unido con cada uno, hace de guis cada vno un pro^
nombre indefinido, que debe leerse quiscaduno.
§ 3.®— Construcción de guien
Quien puede ya servir de sujeto y de complemento. De sujb*
To sólo sirve cuando no tiene antecedente, y especialmente en
las oraciones interrogativas, en las que figura á la cabeza:
% ¿guien vos lo podrie contar?, ¿quien los dio estos?», ^ ¿guien
nos darie nueuas de myo Qid?» ; pero se usa también en las ex-
positivas: € quien quiere perder cueta viniesse a myo Qid>.
Como COMPLEMENTO sc presenta en el Poema regido de lacr
preposiciones a y de\ «sabrá el salido a quien vino desondrar».
El antecedente de quien puede ser un singular ó un plural, pues
quien no admitía plural todavía, y puede asimismo ser un nom-
bre de persona, que es lo general, ó de cosa: «aquestas mys
dueñas, de quien so yo seruida», «que lo sepan en Castiella, a
guien siruieron tanto». Esta representación de un nombre de
(1) La forma propia en estas frases seria quién, procedente del acusativo latino y
destinado por lo mismo ¿ la expresión del reamen directo é indirecto, con preposición
6 sin ella, según los casos; pero la confasión á.tqui 7 quUn^ qae ha dado por resolta-
do la desaparición del primero, se d^a ya sentir en el len^aje del Poema, dando la-
gar al empleo de qui por quit, qui, eui, y al de quhn por gw «m, cui, qui. La equiya-
lenoia del dativo eui está perfectamente marcada en la frase «mnchol tengo por
torpe qui non conos^e la verdad».
CM)inrCBUCCIÓN D£L PBONOMBBS — RELATIVO 311
cofla por quien nos parece que constituye en los tiempos mis-
mos del Poema mía incorrección como la que á cada momento
se comete en casos semejantes en el lenguaje de las personas
poco cultas^ y como la que tanto y con tanta razón se ha criti-
cado al dulce Villegas en los versos
i viendo su nido amado,
de quien era caudillo» .
Como el Poema no presenta más ejemplo que el citado, y en
todos los demás casos quien conserva siempre su carácter de
pronombre de persona, nos inclinamos á estimar dicho ejemplo
como un descuido de redacción.
§ 4.^— Construcción db que
£3 pronombre que se presenta como relativo indeterminado
únicamente en oraciones interrogativas, figurando á la cabeza
de las Tniwmiw y desempefiando el oficio de complemento direc-
to, indirecto y circunstancial, ó de atributo invertido: €¿que
anedee vos?», ^¿ques esto, Cid?», c¿a que lasfiriestes?» «¿por que
las uos dexastes?» Si alguna vez figura como indeterminado en
otra especie de oraciones, es sólo en alguna que puede asimi-
larse á las interrogativas ó en algún caso especial: cdezid que
uosmere9Í» (1), «de que sera pagado», €qii que axíian parti-
ción; » fuera de estos casos, que tiene siempre su antecedente
expreso, siendo por tanto relativo determinado.
El antecedente más frecuente de que es el pronombre de ter-
cera persona, ya en la forma de sujeto, ya en la de comple-
mento (en función de pronombre demostrativo en todo caso),
0) Bcte pMiúo paede leerse: d€xid qué uot meré^i, yffant$», 6 bien de este modo:
4§^iáiquéM09 méféci, y/^aniM? La primera lectura nos parece preferible como más
■deenada, ano]ud la aegiinda también es admUlMe e -^aimeDle correcta.
\
J^
312 CONSTRUCCIÓN DEL PRONOMBRE — RELATIVO
- - - _ _ . _ - — I I ^
dando lugar á las combinaciones el que, la que, lo que, los que,
las que: taquel que gela diesse», ^el que en buen punto najio»^
<la qus dii/ean de Canal», tío que yo dixier», ^los qt*e la tie-
nen», etc. Hasta pueden ir regidos estos pronombres de una
preposición sin que deje qus de servirles de relativo: cacusado
seré de lo que uos he seruido», €alos que alcanga», tpor lo que
fuere guisado». Á veces el pronombre antecedente queda tácito:
ele cre9e compaña por (la) qtie más valdrá», «su muger e sus
fijas, en (las) que tiene su alma».
Claro es que estando estos pronombres en representación de un
nombre, también el nombre ú otro pronombre ó voz sustanti-
vada puede servir de antecedente al relativo: «el ardiment
que an», «varón que tanto callas», «señor padre, que estasen
alto», «los fijos que ouieremos», «la tienda que dexara», «tu
que a todos guias», etc. Por más que ordinariamente, como en
todos los ejemplos citados, que figura sin preposición aunque
su antecedente la lleve, hay casos en que el Relativo va tam-
bién regido de preposición si el sentido de la frase lo requiere:
«uos daremos buen dado de que fagades caigas».
§ 5.**— Construcción db qual
Qual tiene poco uso como pronombre, presentándose más
bien como determinativo acompañando á un nombre: tquai
ventura serie, qiíal ondra crege». En los pocos casos en que
figura como pronombre, se presenta ó como correlativo de tal
ó como ponderativo: «tal eres ^t*aí digo yo», «tales sodes
quales digo yo», €¡qual (1) lidia bienl» Los únicos pasajes en
que verdaderamente desempeña oficio de pronombre relativo,
(1) Este q%tal se refiere á bi^n y es cnsi segruro que sa verdadero valor ei qua/m
(/9uon bien lidial)^ habiéndose cambiado la n eo < por la inicial del lidia siguiente. La
lectura gramatical es, pues, jquan bien Hdia! La forma qucuüei por qualt indica 1
•zistencia de quan.
COWSTRUCCIÓN I»EL PRONOMBRE— BELATIVO 313
son estos: censayandos amos quál dará meiores colpes», caque-
los atamores veredes quáles soui^ ca qual dizen Molina yuan
^bergart . Por estos ejemplos se ve que el pronombre qual,
aunque de reducido empleo^ podía usarse como su jeto, atributo
y complemento.
§ 6.* — Construcción db do, dont.
Do, don, dünt, dad, ya hemos dicho que son en rigor adverbios
de lugar. De la significación adverbial primitiva {do=d'o<^
d'ubi: dont=>d'ond<jde unde) pasaron á la significación pronomi-
nal, y como el lugar y el tiempo se compenetran tan fácilmen-
ie, do, dont se utilizaron para expresar ambas ideas, pudiendo,
por consiguiente, servir de relativos á un antecedente represen-
tado por un nombre de lugar ó de tiempo, con el valor de que,
del qtíe, de la que, de lo que, de los que, de las que, del cual, de la
cual, de los cuales, de las cuales (1): cpor los montes do yuan>,
cel costado dont yxio la sangre», «: fasta do lo fallassemos» c fasta
do despertó», «con las espuelas agudas, don ellas an mal sabor,
rrompien las camisas», «por la tierra do va», «al tercer dia don
yxo y es tomado», «si nos comieredes don yo sea pagado»,
cellos en esto estando, don auien grant pesar», etc.
(1) Ezactamenta lo mismOf como ya hemos tenido ocasión de hacer notar, que el
dont francés, de idéntico valor y procedencia: le Hvre dont je parle. El moderno cas-
tellano ha perdido por completo el sentido etimológico de <fo, única de las formas de
esta partícula pronómino-adverbial que ha sobrevivido á todas las arriba citadas,
dándola en los pocos casos en que todavía se emplea en giros poéticos y en frases de
gnsto arcaico, no el valor originario de d'o^ sino simplemente el de u&t\ por tomarla
como una forma apocopada de donde, cuyo sentido se ha identificado con el antiguo
de o; de ahí que se diga, con la más disparatada sintaxis: ¿á áo oa la nove? ¡quién eabé
éova! usando do y donde como adverbios de lugar ¿, sin poderlos emplear como adver-
bios de lugar <{e, que es su verdadero sentido etimológico. En el Poema del Cid se ve
ya desconocido este valor originario, como lo prueban los ejemplos «por la tierra do
va», «por los montes do yuan».
CAHTÜLOV
OOHSIBUOOIÓN DEL YUBO
ARTICULO I
Gonstrueclón de lo» aaxlllar^
§ 1.° — ^Formación de los TOOfPos oompuestoa.
Los dos yerbos auxiliares atier y ser, empleados por el Poema^
sirven para la formación de los tiempos compuestos de todos
los yerbos, exactamente lo mismo que en el castellano moderno
y de la manera siguiente:
Presente de indicaüTO
Pretérito imperfecto
Pretérito definido
Pretérito plaecuamperf eeto
Fotnro simple
Presente de subjantivo
Pretérito imperfecto
Pretérito pla0caamx)erfecto
Fnturo simple
Infinitivo (presente)
Gcrandio (presente)
del axudliar
^+pMrticipio
pasado =
[Pretérito indefinido.
Pretérito pluscnampeifecto.
iPretéiito anterior.
^ret. piase, (de sabjantiro}.
'aturo compaeeto.
Pretérito perfecto.
Pretérito plascaamperfecto.
[Pretérito plascaamperfecto*
'Fntoro compaesto.
Infinitivo pasado.
I Gerundio pasado.
§ 2.'' — Empleo be los auxillíres.
Lo más interesante en esta materia es la determinación de
los auxiliares que deben emplearse según los casos. Para la
formación perifrástica de los futuros y condicionales ninguna
OOHBI&UOaáN JOBL TIUO*- AI>3(|U AHM A t f\
doda ofrece el empleo del presente y del iiuiKurtt^t^tu il« ttiépr^ m\\
arreglo á las indicaciones hechas en la Ortobxlu (1)¡ Uiii|mí(mi
la ofrece el empleo del verbo ser para la foriimolc^u <h la vim
pasiva (2), ni el de los semiauxiliaros antlar, tmlar, ir^ irna mm
los gerundios para la conjugación que pU(ll<iraiuoN llainnr fr»
cuentatíva ó iterativa {S), ni la del verbo aM/<r oon h)(ti)IM vo m
guido de a para la que se pudiera llamar tk ohUfjar4/in (i)' 1^
dificultad está en fijar los casos en que iMhíh *$mplmim$ fm$r y
ser con los verbos transitivos 6 intrarMÍtiv^i^ dh U r>;iiji/|¿M/:)//ii
activa usual.
L — UiKfi dd auír/íUar mt.
El verbo ser se emp'^e ^j frJ V^^míh. ^\ ^*,A OñtJ4 k*9i\»,k4
!.• Para la forrx-a/,v<^j 'fc lat V.suuM\k. tox/^^Mf.^A, >. ^ »'k, u/t^
tnive coc el v*Ho *^, *3Í ;/í:ri,/;.;/>/ 'i'J y^tí^V^ 'r-^ *<t ^//// ./>ii
ÍO- *f- V«««- o.*^.*-^ --•»-'* •- '
^,
316 CONSTRUCCIÓN DBL VERBO — AUXILIARES
2.® Para los tiempos compuestos de los verbos pronomina-
les, reflexivos y recíprocos: c armado es my o Cid», ctau bien son
acordados», cde pie es levantado», c todos son pagados», c todos
guarnidos sow», cmucho eran rrepentidos», c todos armados
seades^, «apareiados me sed^, cde pie es leuantado», €S0 pa-
gado», € tornados so»», cerawhydos», etc. (1).
3.*^ En equivalencia de las formas actuales con se imperso-
nal: cesso con esto sea aiuntado», «lo qaeftiere guisado», «nom«
brados son los que yran en el algara», «lo que les fiziemos ser
les ha rretraydo», «estas ganan9Ías alli eran imitadas», «querrá
lo que sea aguisado», etc. (2).
4.** Cuando se quiere expresar un estado: «la puerta era pe-
rrada», «cansados son de ferir», «fronzida trabe la cara, que
era desarmado».
5.** Cuando el participio tiene valor de adjetivo, formando
con el auxiliar y su sujeto como una oración de verbo sustanti-
vo: «mucbo era areziado», «antes /w minguado», «bien serán
pesadas», «el Cid es presurado», «escudos que bien Mocados
son», ^era descaualgado», €fi4essen periurados», etc.
6.° Con los verbos intransitivos aparecer, cuntir, entrar,
eooiTj legar, nafer, rastar, salir, venir, yr (3).
das, con oro es obrada, pido tos yn don e seam presentado, si nos foossemos rro^*
dos, la tienda es cog'ida, el casamiento fecho non faesse, fecha es el arrancada, serles
ha rretraydo, Tencudo so, esto era dicho, escripta es la carta, oyda es la missa, tr09i«
da es la sierra, etc.
(1) Todos los verbos de este fl^nipo se usan hoy con «0 y el tiempo simple correspon-
diente del verbo á qne pertenece el participio: «e armot «0 OKordaron^ se Uvanto^ »« pA-
garotiy se guarnieron, ae arrepintieron^ ae fueron, ae juntaron^ etc. En algrunos casos
seria preferible el verbo eatar, como í>eatidoa eat&n, están puestos, estadme apar^{tdos,
estoy pagado, etc.
(2) Equivalentes hoy á Júntese, lo que se dispusiere, se nombró, se les retraerá
(echará en cara), etc. El carácter transitivo 6 intransitivo del verbo no afecta al em-
pleo del auxiliar, con tal de que el sentido sea impersonal.
(8) Estos casamientos non füessen apare9Ídos, la ondra qne es cuntida a nos, por
las parias fae entrado, la noch era entrada, el conde entre los dos es entrado, entrados
son a Molina, a Valencia son entrados, ezldo es de Burgos, el dia es exido, todos ezidos
son, de missa era exido, quando son lefirados, las i^anan9ias son legadas,, fue nado, en
Valencia son rastados, salidos son, rricos son venidos, a Alcocer es venidoi los man-
dados son ydoB, etc.
CONSTRUCCIÓN DEL VERBO — AT7XIL1 ARKH fí 1 7
7.® Con los verbos almarfar, genar, iuntar: *ern alii. oran-
do, «después que/w6 penado», tc^ñXíáo fuer edén \ii\\U\{\(}% (1).
8.® Con toda clase de verbos regidos por a fornjando la íjoí i
jugación de posibilidad ú obligación: ^es a fcr»; tnon ohIoh h
escarmentar >.
II. — Usos del auxiliar auer.
El verbo auer se emplea como auxiliar:
1.*^ Para la formación de los tiempo» eompiumUm rl/j la yi//,
activa de todos los verbos transitivo» y de la mayor parUj t¡h Um
intransitivos: cel rrey me ha ayrado, la mlnm m'abarj/i k /m,
tal batalla auemos arancado»^ et/;.
2.® Para la formación perífráíítíí'ra df> lf/'< 1uiur(/H y f*/,íA\'
cionaleSy la mayor parte de lo« ctjaJ^,^ m pn^míttHít yn f/iií í]
auxlÜar períectamfjnte ^Afhuio con h\ v^?rfx/ (ri/Arfí, dirán ^ nt^o-
raremos, ^eredfJSj darie, fierif:^ff'M ; , li/tbi/;n/j// U/Ííí.v\:%, ttift i:f/*í^fi.<yo,
bastantes ca¿os de f^:¡Xirfs/:i6u, <f^}/,/;.;i,l!(j:rM'. f/,f $iMt^'jflh/:í//f,
de un eonipI*rrr.er.V> prc/ry/rrJí.^*^ ^».^ 4 U^Mti <;í (/f/x>y;,//, ^rr,V/
empleado: <ie2Tr ttc* A^, mM^ hit h^, $f:Ytrf i/, h^^ xf-rlk //^^ dj//f n/^-r
\a, ral^T na ka. t//rr'/Ár i^a>. f/i k/i yr W/^ h^/Ují, ///// um h-, f,^Af
la kedr4. *<?r %o> hxm t^r w/: a/*^ ^r^-z/rr U^ ya Z/^/^//// »/,* y/'^ //^,^f
la »/-*!■<;*?. arf/fir.r w.t \j^yi/:A. /^ '/, y*^, <^/; My^'k. «^ *\íí *., 'j^/^
a Ice ~i* i^ff» 5? ;.v3x u-', ',^.r. /^ ^^^^ '//*', ^> '"-^-^ *^* » '7^-^ <-*-
318 GONSTRUOdÓN DEL YSRBO— ACTXIIiUMa
3.^ Para la conjagación de obligación formada por oncr liit
y un infínitíyo como en el actaal castellano {los ha de aguardar,
me off de aiuntar) 6 por auer a y un infínitíyo en equivalencia
del tener que (francés avoir á) actual: cel auer me aura a tor-
nar»^ ctodo lo han a far>, etc.
§ 3.^— Usos ARCAICOS DB SOF Y ftaeF INDEPKKDIENTaS.
Aparte de las diferencias existentes entre el antiguo y el mo-
derno castellano por el empleo de los yerbos ser y auer como
auxiliares^ existen otras en el uso independiente de estos mis-
mos yerbos que muestran sobre todo la mayor aplicación que
antiguamente tenía el verbo ser, reemplazado en la actualidad
por estar y auer. Recorriendo, en efecto, el Poema en busca de
hechos de esta índole, registramos como más dignos de men-
ción los siguientes:
1.® Uso de ser por el moderno estar: do de Siloca que es
del otra part>, c quedas sed, menadas>, c firme san los moros»,
tíos que son aqui>, cdentro es su muger», cfuera era*, cquan-
tos que y son*, «en Valen9Ía seré yo», co heres, myo sobrino»,
cdo son sus primas», caobre todos y e^ el rrey », etc.
2.* Uso de ser por auer impersonal: cgrand duelo es al partir
del abbat».
3.® Empleo de ser por yr ó estar: ^seremos a las bodas» (con
el doble sentido de iremos á y asistiremos á, estaremos en).
4.* Uso de auer por el moderno tener: <de mi abra perdón»,
tabremos esta vida», ca mi por amo non auran>, cen tu amis-
tad non quiero hauer rra9Íon», «miedo yua auiendo*, «nos o^e-
des honor», «el cauallo non aurie tan buen señor», cgrand on*
dra aibredes uos», «miedo han*.
ARTÍCULO U
V«lop dto lo» tiempo* y modo».
§ 1.^— MODOBPSBSONALBB.
I. — Presente de indicativo»
El estudio comparativo del valor de los tiempos y modos
verbales tiene también aquí su legítimo puesto. El presente de
indicativo denota la existencia^ acción ó pasión actual y tiene,
como hoy, gran elasticidad en sus aplicaciones, comprendiendo
desde el momento mismo en que se habla hasta la totalidad
del tiempo, cuando se enuncia con valor absoluto: venfudo so,
oy es dia bueno, en Medina esta, yo so Rruy Diae el Qid, qui a
buen señar sime siempre bine en delifio. Se usa con gracia como
forma narrativa en equivalencia de im pretérito: cfata las tien-
das dura aqueste alcanz>, ca grandes ucees lama*, tabren las
puertas», cde fuera salto dan», «gientol pidieron, mas el con
dozientos f;a>. Tiene también sentido de futuro con retroactivi-
dad de presente: ccon el que touiere derecho yo dessa parte
me so*,
n. — Pretérito imperfecto.
El pretérito imperfecto, con su valor de coexistencia, es el
pasado incoativo por excelencia: ca la sierra de Myedes ellos
jfuan posar», tyxieeí sol... ¡Dios, qué fermoso apuntauaí>,
€dauan grandes colpes, a la puerta se legaua*, etc.
320 CONSTRUCCIÓN DEL VERBO — TIBBÍPOS
in . — Pretérito perfecto.
El pretérito perfecto simple y el compuesto {definido é indefi-'
nido) tienen en el Poema del Cid confundidos sus valores, pare-
ciendo preferirse la forma compuesta á la simple, á la inversa
del empleo que de la misma hacen algunos dialectos peninsu-
lares (1): «fablo Martin Antolinez, odredes lo que a dicho*, cía
orafion fecha, la missa acabada lahan>.
En general, sin embargo, la forma simple se emplea para
marcar la acción enteramente pasada y de tiempo determinado,
y la compuesta para indicar la acción del pasado indefinido,
cuyos efectos persisten todavía: cen Belleem aparegist*, coro e
tus e mirra te off regieron^ , €sálté€st a Daniel», »vist vn moro»;
cyo fincare en Valen9Ía que mucho costadom ha^, ^desfechog
nos ha el Qid», tdexado ha heredades, e casas, e palacios», etc.
El uso del pretérito simple en equivalencia del compuesto en
ima oración en que concurre un futuro con un presente, uso
todavía lícito y que da cierto movimiento á la frase, se encuen^
tra en este pasaje: tvera Rremont Verengel tras quien vino en
alcanza oy en este Pinar de Teuar».
El pretérito anterior tiene en el Poema poco uso, presentan-
do el mismo valor que hoy tiene, muy semejante al del preté-
rito simple ó definido: cde todo conducho bien los ouo bastidoe»*
IV. — Pretérito pluscuamperfecto.
El pretérito pluscuamperfecto tiene el valor de anterioridad á
otro tiempo pasado: <al rrey Fariz treb colpes le auie dados^.
Aunque el pluscuamperfecto del Poema es un tiempo compues-
(1) El gallea, eipeeiBlmente, y hablsmoa no del habla ^lega, sino del cMiella-
no neado en Galicia por laa personas caltas. «¿Cuándo viniuel» presnintan en la Co-
nüla, por ei)emplo, á un amigro que ha regresado de un Tiaje. Léase un periódioo
cualquiera de Galicia, y en seguida se tropezará con casos del empleo de la forma sim-
ple por la compuesta del pretérito. Hasta en pleno Parlamento no fUtan diputados y
CONSTRUCCIÓN DBL VERBO — TIEMPOS 321
m » — — ^— ^—
tO; puede también reputarse como tal la forma en -ra del actual
imperfecto de subjuntivo, fiel todavía á su origen latino, como
hoy mismo lo es á veces. Extraño es que ni Diez ni Foth hayan
citado ni un solo ejemplo de este empleo en el P. O., cuando
uno y otro reconocen (1) el valor del pluscuamperfecto latino
que tiene la forma indicada, siendo asi que el Poema abunda
en pasajes en que dicho valor está perfectamente caracterizado:
«¡o cuemo saliera de Castiella Minaya AlbarfanezU, cmyo ^id
se las ganara, que non gelos dieran en don», «quien Udiafa
mejor o quien fuera en alcanzo», cassil dieran la f e e gelo
auien jurado*] este último ejemplo muestra reunida en una
sola frase la forma simple y la compuesta, cuya identidad asi
no puede resultar más patente. Á veces la forma en -ra tiene
hasta valor de pluscuamperfecto de subjuntivo: «si yo non vu-
jas, el moro te jugara mal» (=te ouiera mal jugado).
V. — Futuro de indicativo.
El futuro simple tiene en el Poema doble significación; en
general sirve para indicar simplemente lo venidero: «Dios que
nos dio las almas consseio nos darai^, ^dexare uos las posadas,
non las quiero contar», «oy es dia bueno e meior sera eras»,
«agora auemos rriquezas, mas auremos adelante», etc.; pero
como la formación perifrástica de este futuro, aun bien pre«
senté entonces en la memoria de todos, permitia separar el
auxiliar auer del infinitivo correspondiente, y este auxiliar con
un infinitivo servía para formar la conjugación de obligación,
de ahí que muchas veces vaya envuelta en el futuro la idea de
fensdores erallefiros, ministros inclusive, que sin darse cuenta de ello incurren en la
misma incorrección.
(1) Diez, en su Grammatik^ 528, dice que en el antiguo castellano se usó el plus-
cuamp erfecto románico con la síg^iifícación originaria latina, pero que en el castella-
. 90 moderno sólo tiene valor rie condicional. Es un error, como Pranceson ha den: es-
trado*
21
322 CONSTBUOOIÓK BEL VERBO— TIEUPOS
_ — — - - - - — — _ _■ _ ■_
necesidad; deber ó conveniencia; que hoy se expresa por haber
de, tener que; tal sucede ^ por ejemplo^ en los casos siguientes:
cque ganancia nos dará (=no6 ha de dar) por todo aqueste
año:»; <si non dexarme (=me he de dejar, me dejaré) morir»,
cen yermo o en poblado poder nos han alcan9ar (=nofi podrán
ó nos han de poder)», da paria quel ha presa tomar nos la
ha (=nos la tomará; nos la ha de tomar) doblada >; ^aiudar le
(=le ayudaré, le he de ayudar) a derecho», averie as (=te
verás, te has de ver) con el ^id», «avn gerca o tarde qu^er
me ha (=me querrá, me ha de querer) por amigo», etc.
Á veces se encuentra confundida su significación con la del
imperativo: cfablo Martin Antolinez, odredes (=oyd) lo que a
dicho». También se le encuentra empleado en equivalencia de
un presente de subjuntivo, pero conservando siempre su valor
de futuro: ca la mañana, quando los gallos cantaran^ (1). Bl
futuro compuesto es muy poco usado y tiene el valor actual de
futuro anterior.
VI. — Imperativo.
El imperativo no tiene más que una forma: €val a myo^id»,
avenid acá», €di, Ferrando, otorga esta rrazon», €yd pora alia»,
<í venid acá», por Earachel e Vidas uayades me priuado», etc.;
pero se expresa con relativa frecuencia por medio del presente
de subjuntivo hasta en el singular (oyas, sobrino) sin duda por
la influencia ejercida por la analogía, á causa de la semejanza
harto frecuente de la primera persona de plural del presente de
subjuntivo con la del imperativo y de la confusión de un modo
con otro en las terceras personas de ambos números: cfiel
seades oy dellos e de nos», «esto con esso sea aiuntado», «es día
a de plazo, sepades que non mas» . También aparece alguna vez
(1) Es el mismo q\tq empleado por el fraocés, que hoy conatitoiría on gaUeiamo y
que hastA en les tiempos del Poema resalta inoorrecto y extrafio.
OOBBIBUOGléH DA TIBBO— TtKMP<y8 ^^2i\
lepreseiitado por un fQtaro, según ya hemos dicho: «mAtvmiM
que rresponden yfbmtes de Carrion», «tnyo hm>H[)od im-^i^A^,
c&blo Marün Antolinez, odredes lo que ha dicho».
Vn. — Presente de subjuntivo.
El presente de subjuntivo tiene el sentido subordiniulo de un
presente dependiente de otro verbo ó conjunción on mutUío
dabitativo ó hipotético: «mager que mal lo queranuftit, tAff^l lo
mande Christus». Sirve con frecuencia para ex|;i'O0ar f)] optali vo
ó desiderativo: cassi lo numde Dios»; tel Crífuhfr íum vtdn*,
caun vea el dia que de mi ayades algo»« En ciianki á nu PiW-
pleo como imperativo, ya hemos visto la freciioiKría v/tm t\uf^ 1/;
desempefia.
Vin. — Pretérito imper/ftcto fk »iJ/juntwfh
TSL pretérito imperferio Ha ii^dffjuntmo f\n x\r\ ^(^rtWU',rft r^/m(Vh
dciud en el Poema del Oid^ r/>yr.6 ^i a1 w^f^l^rno f,ñ'^^\lñj,ff^
pues si bien es cierno q^ze el c/'>ri''>»ci^/r*a) nh.}/H Cf»-ó f/fflnn \nH
formas verbales para 31; expr^^i^^/n, ^-Arr^/ vArArí-»^r<i ^r, |^ pv,»,.
seologia, también io ^ ^»k(^ M ircyArU-^'^/f ^Ia ^»f.,ur.^f /''r m \n,
forma más esT/er.íai ar.^^.r.í^ 'wr.wí* <//♦ « »» 4 ^.^ a oí > '^ i ^ f >*» ^ír-^» í j,f^u
cía en -rie, -r^/i «l^íi nr.Hmo, ^.jv/o v>/f^r» p/sr-.M'/»"*!'-'', |,r »,,<;<* a«»-
todiado en la Ct'.-'üí-v.h -nr/'\ ^«r/^ '^l /^rVr /^/»t»oí/jo7 «^ío; ín
lonna en -j?»? Mroív*/U*Tit#í u*? ;>».)**/'>Mn.»/ ?>/-'/> ,»»»'»»/r '|irf. i/,v;.,i^
las len^rcias ronuir.K'^ií', f»»^-"'-;* U-í /fi-^*ro * wi /^mu^/.J/, í'ir./)/, /I^^
liOgadoro, hiin *rA.u-í/»ríf»/í/> •'» .»• ^ff''*^'*ft ' , ^^ j'n f ,\'r/ ^/tr-t
324 CONBTaUOGIÓN DBL VERBO — TIEBO^OS
futuro: csi les yo visquiera, <si Dios quisiere que desta bien
salgamos»; aunque también se encuentra la forma en -se: c |qu6
buen vassalo si ouiesse buen señor! >, csi ploguiesse al Criador
que assomasse essora myo ^id».
También sirve el imperfecto perifrástico para designar el fu-
turo probable: cavn non sabie myo Qid si Bauieca serie corre-
dor o ssi abrie buena parada:». Tiene también^ por igual causa
que el futuro, el sentido de un imperfecto de obligación: cquanta
rriquiza tiene, auer la yernos nos>, «ellos tenien crefer les ya la
ganancia» . La forma en -se puede reemplazar á la forma en -ríe:
«sil pudiessen prender torneasen le el auer epiisiessen le en vn
palo». También se usa alguna vez en equivalencia de un pre-
sente ó futuro de subjuntivo: «douos estas dueñas que las fo-
mo^^efe^ por mugeres», «si nos /tie^^emo^ maiadas abiltaredes
a uos», ó de un futuro de indicativo: €fuessedes mi huésped si
uos ploguiesse, señor » , y hasta de un imperativo: « dexassedes uoe^
Qid, de aquesta rrazon», «non cregies varaia entre nos e vos>.
IX. — Pretérito perfecto de subjuntivo.
El pretérito perfecto de subjuntivo no tiene desarrollo alguno
en el P. C; puede afirmarse sin embargo que en la lengua del
siglo Xn su significación y usos eran idénticos á los del actual
castellano.
X. — Pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo.
El pretérito pluscuamperfecto tiene en general la forma com-
puesta del castellano actual con su misma significación, siendo
de poquísimo uso. Con valor de pluscuamperfecto, sin embargo,
se hallan también, con relativa frecuencia, no sólo la forma
en 'se del actual imperfecto, fiel á la tradición latina, sino hasta
CONSIRUCaÓN DEL VBRBO— TUQIPOS 326
la forma en -ra del pluscuamperfecto de indicativo; según más
arriba hemos indicado: < ¡si quier el casamiento fecho non f'ueasñ
oyl», <si yo non vujas el moro te jugara mal», «si ellos le
vieasen (1) non escapara de muert». En tales casos, como se ve,
no sólo la forma en sej sino hasta la en -ra tienen ol sentido
del pluscuamperfecto latino de subjuntivo ó del condicional
compuesto. También alguna vez equivale á un optativo: €\mUm
casamientos non fuesaen aparecidos! t
XI. — Futuro de subjuntivo.
' £1 futuro single de subjuntivo tiene OTdiuariumhíiíjh hl
mismo sentido de futuro probable que hoy le (snnu:Uír¡yji: €\/h^
guen a mi o a qui yo ouier sabor», cjx/r lo qij/s yo (/lÁiAr a íhr
por mi non mancara,» < do XAh a (;íhuUj t^/ixú^ \t\hu ^ua nU^m
pauoEr>, «dezid, Miiiaya, lo q*:f? f/uú^re/i^jf kíxi^/f>, ^vfifíth i/m
fijos que omerefñOi en qu^ a/iían f>éirlí/^í/y;/>, P'í^ííí, k,/* «cuA/hjr-
go, osarse en eqiiv¿iJeL/;la 'isi\ \ii.\Ai*Íh/^/t 'U: tt *:,^ ,;/», yo, w/¿ w#
hemos visto, lo cí^aú '•xirr*: ot/Tj b«ií^j^«V; h^c^j^jun,. f J /«/«*///
326 COKSTBUOOIÓN DEL VEBBO— TISMPOS
del yerbo auer para la formación del futuro y condicional, pu-
diéndoee presentar enteramente fundidos los dos elementOB
componentes, ó bien con separación, en cuyo caso hasta es lici-
to intercalar entre ellos un complemento: partir nos hemos, dar,
leyen.
El gerundio se presenta á veces con sujeto expreso: fcunenda
yo ha el mal, hyo fa$iendo esto. Se construye también con loa
yerbos andar, estar, ir, irse, según ya hemos dicho*
El participio de pretérito, en fin, sirve para la formación de
todos los tiempos compuestos, mediante el empleo de los auxi-
liares en la forma que hemos dicho (1) .
Entre los modos impersonales también es de notar el valor de
futuro que tiene alguna vez el infinitivo, como se ve en las fra-
ses: cío que perdedes doblado uos lo cfArwr^, cde quanto el
fijdere, yol dar por ello buen galardón», <oy de mas sabed que
fer dellos. Campeador;». También tiene el de pretérito: esere-
mos abiltados por tan biltadamientre venger (=Juíber él vencido)
moros del canpo».
(1) Véase la Ométruccián d§l vmrbo (Verbos anxUiareeX página 814.
CAPÍTULO VI
OOBBTRUOOldlI OIL ADVXBBIO
ABTlCULO I
Adverbio* oollllc«tlvoft*
Loe adverbios calificativos ó de modo tenninados en -mientre
se colocan con libertad á gusto del que habla, antes ó después
del yerbo, aunque dominando la anteposición, sin duda por
el carácter poético de la obra: ^fuerte mientre lorando, firme
nUentre son estos a escarmentar, andrada mientre seruir, tan
hütaida mientre vencer, cuerda mientra entra myo Cid, vera
mientre son hermanos»; los únicos casos de posposición son: <pe-
didas uos ha e rrogadas a tan firme mientre^ y <dixo les fuerte
mientre'^.
En cuanto á los adverbios simples abes, amidos y assi, figuran
casi siempre antes del verbo: cías otras abes lieua»; ^fer lo he
amidos, de grado non aurie nada», c moros en aruengo amidos
beber agua», <yo mas non puedo e amydos lo fago;» ^assi lo
auien parado», €assi lo mande Dios», <assi entro sobre Bauie-
ca». Ayna suele ir precedido de tan y ponerse después del ver-
bo (caualgan tan ayna, cometien los tan ayna), aunque se en-
cuentra la expresión ttan aynal creciera», y todos los demás
se ponen antes ó después. En general domina la anteposición,
y lo mismo ocurre con los adjetivos empleados adverbial-
mente.
ARTÍCULO n
ALdverbIoft determlaatlvos.
§ !.• — Adverbios db tiempo y orden.
Los adverbios de tiempo y orden no tienen realmente regla
fija á que ajustarse. Generalmente se colocan con entera liber-
tad donde mejor efecto estético producen, por el sonido ó por la
significación. Hay algunos, sin embargo, como qtuindo,ya, que
se colocan antes: €quando el lo oyó», tya lo sienten ellas»; aun
de estos, ya se encuentra alguna vez después del verbo: «calle
ya essa rrazon».
§ 2.®— Adverbios de lugar.
Los adverbios de lugar también son en general de construc-
ción libre. De notar son entre ellos los que ya hemos estudia-
do en el pronombre relativo, do y don, y otros dos que también
tienen con frecuencia valor pronominal: y, en (den, dend).
El adverbio y significa como taL allí y pronominalmente en
aquel lugar, á aquel lugar (1), colocándose antes ó después del
verbo, pero siempre después del nombre que representa, y ordi-
nariamente antes del verbo cuando equivale á un pronombre:
cen San Pero de Cárdena y nos cante el gallo», «tanta cuerta de
tienda y veriedes quebrar», «y iazen essa noch», «meted y las
fes amos»; unido al verbo auer antes ó después le da el valor
(1) Comp&rese el adverbio y del francés, idéntico al del Poema.
CONSTRUCCIÓN DEL ADVERBIO — ^DETRRMINATiyOB 329
de existir y lo hace terciopersonal: «por quanto en el mundo y
ha», cpor nada de quanto a,y parado>.
El adverbio en, con sus variantes end, ende, suele ir regido
por \as preposiciones de y ^r, teniendo el yalor adverbial de
de alU y el pronominal de de ello, por ello, y colocándose inme-
diatamente antes del verbo y después del nombre ú oración á
que se refiere: cel sabor que dend he>, csere den^marauillado»;
cpor en auemos que fablar».
De los restantes adverbios es de notar la construcción de
arriba y ayuso que, cuando van con sustantivo, se colocan
siempre detrás (1): cFenares arribay, cpor la loma ayu80>,
ccuesta yusoy, cpor el cobdo ayfiso>,
§ 3.° — Adverbios de cantidad.
Los adverbios de cantidad comparativos assi, atan, tan, tanto,
mas, menos, se colocan delante de los adjetivos, verbos ó adver-
bios á que se refieren, y tras éstos ó tras los comparativos se
ponen commo, que ó quanto, según los casos: cmis fijas ton blan-
cas commo el sol>, € tanto quanto yo biuat, cel que mas vale
que nos>, etc. Lo más frecuente es dejar la comparación sobreen-
tendida: cnon temie assi ser afontado», cel <^id siempre valdrá
mas», cporo menos vales oy » ; también se encuentran invertidos
los términos de la comparación: ccuemo es dicho assi sea o
meior » . Los que sirven para marcar la superlación, bien, mt4€ho,
muy, preceden mediata ó inmediatamente al adjetivo ó adver-
bio á que afectan: c bien 9erca de dos años», cmucho es ma-
liana», cuna priessa much estrana», cmuy franco», «muy
bueno»; cmuy bien». Los demás adverbios de cantidad no
(1) En estos casos, arriba y ayuto pueden y deben estimarse como verdaderas iM>ff-
pMMonét, por no decir i»r§posieionet j»o«pwMia«« pues su oficio más bien se acerca al
de las preposiciones qne al de los adverbios.
330 OOHSERUOOIÓII DBL ADVBRBIO — ^DBTBBMINATIVOS
— — — ■
tienen regla fija de oonstracción; cuando preceden á un nom-
bre suelen construirse con de: ^maa de ^ento>, ttcmlo fallan
<2éetoi.
§ 4.^ — Adverbios de AFmMAOióK; nboaoión t duda.
Los adverbios de afirmación y duda no presentan en su cons-
trucción ninguna particularidad que merezca mencionarse.
Los de negación ni, nin, nunqua, nada, requieren siempre la
compañía de non, que se coloca libremente antes ó después de
los mismos, según hemos tenido ya ocasión de hacer cons*
tar (1). Es de notar que ni, nin, lo mismo ya que en el caste*
llano moderno, puede emplearse, no sólo entre las dos oracio-
nes negativas que en virtud de su valor conjuntivo enlaza, sino
á la cabeza de ambas: <non uos osariemos abrir nin coger
por nada», cmn entrarie en ela tigera m vn pelo non aurie
taiado».
§ 5.®— Adverbios interrogativos t admirativos.
Los adverbios interrogativos ó admirativos cammo, guando, o,
do, qwmto, se colocan siempre á la cabeza de la oración á que
corresponden, ya solos, ya regidos por la preposición de que de-
pendan: €¿0 sodes, Brachel e Vidas?», € ]o cammo saliera de Cas-
tiella Minaya! » Aunque no desempefien de nn modo expreso el
oficio de interrogativos se colocan á la cabeza de su oración si
la frase tiene sentido interrogativo: «esta quinta por quanto
serie comprada».
(1) VéM6 atrás, páginas fSS^l y 806.
OOH8TRU0OIÓK DEL ADVERBIO— DETBBBíINATIVOS 331
S 6.® — COKSTRUGOIÓN DE LOS ADVERBIOS CON OTRAS VOCES QUE LOS
VERBOS.
Por más que la oonstrueción del adverbio se refiera en gene-
ral al lugar que ocupa respecto del verbo, debe advertirse: 1.*
Que si se refiere á un adjetivo ó participio, se coloca siempre
delante, según hemos visto en los comparativos. 2.^ Que si se
refiere á otro adverbio, pueden colocarse indistintamente uno
ante otro, á menos de que se trate de un adverbio de cantidad ó
comparativo, que se coloca siempre antes, 3.^ Que los adver-
bios que pueden ser regidos por preposiciones van siempre des-
pues de éstas, por ser la preposición voz esencialmente regente
CAPÍTULO vn
CONSTRUCCIÓN DB LA PREPOSICIÓN
Dado el oficio que la preposición desempefia en el lenguaje,
su puesto obligado es el intermedio entre las dos palabras cuya
relación expresa y determina, antes de la que rige y después de
aquella á la que sirve de complemento: centraron a Valencia»,
csalto sobre Bauieca», ccauallero de prestar», <yd pora alia».
Muchas veces, sin embargo, se sobreentiende ó se invierte el
primer término, y la preposición aparece á la cabeza de una
oración como si no sirviese de lazo de unión entre dos palabras:
€¡par Sant EsidroU, cen^rellos e el castiello mucho auie grand
plaza», €tra8 vna viga lagar metios» (1), etc. Solo arriba, con
yuso, ayiiso, se colocan siempre después del sustantivo á que se
refieren, siendo verdaderas posposiciones. En cuanto á la rela-
ción de las preposiciones entre sí y con los adverbios, estudiadas
quedan en el régimen, debiéndose indicax aquí únicamente
que las que desempeñan el oficio de voces regentes se colocan
delante de las regidas.
El P. C. no presenta ejemplo ninguno de omisión del coqi-
plemento de una preposición; pero ofrece en cambio varios pa-
sajes en que la preposición se halla elegantemente omitida, es-
pecialmente la preposición con: cvelmezes vestidos», <almofar
(1) B vidente es en aemej antes casos la elipsis 6 la inverBión: €(jnro) par Sant Bsi-
dro, metioe tras vna viga lagar, mucho auie grand plaza entrellos e el castiello», etc.
G0N8TBU0CIÓN BE LA PBEP08ICIÓN 333
acuestas», da cofia fronzida»; c huesas sobre caigas». Tam-
bién suele hallarse omitida la preposición a para evitar el
hiato (1): cnon dizes verdad (a) amigo ni ha sefior», cdixolo (a)
Auegaluon»; «peso (a) Albarfanez».
Respecto á la repetición de una preposición cuando se pre-
sentan varios complementos de la misma naturaleza, aunque el
Poema parece vadilar, es sólo excepcionalmente, pudiéndose
afirmar que el uso más corriente es el de la repetición: fijándo-
nos, por ejemplo, en la preposición a, encontramos las frases si-
guientes: «meioraremos posadas a dueños e a cauallos», cenvio
a Fita e a Guadalfagara», < corre a Huesca, e a Mont Aluan, desi
a Onda, e a Almenar», cadelino a su muger e a sus fijas»,
«adugamelas a vistas o a iuntas o a Cortes», <a myo (^id e a
los suyos abástales», «rrogando a San Pero e al Qiador», ca
ella e a sus fijas e a sus dueñas siruades las», «plega a Dios e
a Santa Maria», «a Dios uos acomiendo e al padre spiritali,
«sima a Doña Ximena e a las fijas», «grado a Dios e a todos
los santos», «a Teca e a Teruel perderás», «daldo a mi mujer e
a mis fijas», <a caualleros e a peones fechos los ha rricos»,
«grado a Dios e a las sus vertudes», «pesando va a los de Mon-
zón e a los de Huesca», <a los vnos firiendo e a los otros derro-
cando», «a uos e a otras dos dar uos he de mano», «dexando a
^^agoga e a las tierras duca», «priso a Almenar e a Muruie-
dro», «a Dofia Ximena e a sus fijas e a las otras dueñas pensó-
las de adobar», «a Minaya e a las dueñas las ondraua», «rregi-
ben a Minaya e a las dueñas e a las niñas e a las otras compa-
ñas», «a la madre e a las fijas abragaua», «a uos grado e al
padre spirital», «assi farie a las dueñas e a sus fijas3>, «grado
al Criador e al señor Sant Esidro», «a uos e a Pero Vermuez
mando», «commo a rrey e a sseñor», «gracias a uos e a esta
(1) VéaM atrás, en la Ortoíonia: Enltic^t léxico* (pá^. !0<>, 15.*).
334 coNSTBUoaiósr db la PBKPOSiaióN
cort>, ca Don Femando e a Don Diego mando», «dixo á Don
Pero e a Muño Gustioz», ca el e a bu mug^ se le omillaron»,
«a myo (^id e a su muger yan besar las manos», cpl^ga a
Santa María e al Padre Santo», <plpgo a myo Qid e a todos
sus vassallos», cyio venir a Diego e a Femando», cgrado a
Dios, e al padre e a uos», cpaguen a mi o a qui yo ouier sabor»,
f grado al Criador e a uos», «non fallauan a Diego ni a Fer-
nando», «plega a Doña Ximena e a uos e a Minaya e a quan-
tos aquí son», cal padre e a la madre las manos les besauan»,
csi ploguíere a Dios e al padre Criador», cal vna dizen Colada
e fid otra Tizón», cdexan las a las abes e a las bestias», «rre^e*
bir a don Eluíra e a Doña Sol», cpeso a myo (pid e a toda su
cort», crre^íben a Minaya e a todos sus varones», etc. (1).
Hasta sucede que, empleada una preposición con su comple-
mento, si este complemento va seguido de otros nombres, á
modo de aposición ó especificación, la preposición se repite con
ellos: c verán a sus esposas, a don Eluira e a Dona Sol», cmato
a Bucar, al rrej de alen mar»; en este caso ocurre á veces que,
aunque el complemento sea directo, los nombres que desarro-
llan su significación llevan la preposición: cdamos he dos es-
padas, a Colada e a Tizón», ediles dos espadas, a Colada' e a
Tiaon>.
Hay casos también en que la preposición no se pone con el
primer complemento y sí con los siguientes: c acorren la sefiae
a myo (^id», cganada a Xerica e a ondra e a Almenar», crre-
(1) Hemos tomado como tipo la prepoaieióD a, pero lo mismo puede decirse de
todas las demás: •flzieron sus casamientos con don Eluira e con dofia Sol*, «el belmez
con la camisa e con la gnarnicion», «con Dios e connusco», «con Dios e con la nuestra
auze», «con lumbres e con candelas», «con cauallos con siellas e con Árenos e con se-
ñas espadas»; «contra la sierra e contra la ag'ua»; «dalma e de coraron», «de cuer e de
voluntad», «de coraron e de girado»; «que lo sepan en Qalllzia, e en Castiella e en
León», «sangrientas en las camisas e en todos los ^iclatones»; «por nos e por el caua-
Uo ondrados somo nos», «por Aragón e por Nauarra pregón mando echar»; «sin pielles
e sin mantos e sin falcónos e sin adtores mudados», etc. Claro es que la preposición
que por su propio significado requiere dos ó más complementos, como «nfr0, no nece-
sita repetirse.
OOBSnüOCDÚK Ikl UL MiMf^mx^n iUU\
9ebir sallen las daenas e oí bueno de MinAyA»^ tyt» úpmí^i) \\\\pa
e nos a Cairion»; pero tales construooiones» cuMido im m p^\\s\i'
can por el hiato, como en el segundo ejemploi ó por ln ditf^tt^h-
cía entre el complemento de persona y el do oona^ (Hinio p\\ ^\
primero, deben tenerse por incorrootAH. tCl hintiO t^NptioM. Utii-
bién la omisión de la preposición en oanom cunto •ümw tí Xi;^t\m
e a Onda e Almenar», «apareiados mo i9ed a ommllim pí MWfm* ^
ta grandes guamimientos a cauallos o imnM*^ ^i
Los casos 'en que la preposición no se rff\i\i^, t^Uí rM/th qM
abone la omisión, deben estimarse en gonoml VArtnn iw^tn^fUm:
«a nos e dos fijos dalgo» (comparóle (útirAf ifmmm fl^pu^ 1/4
nos e a otros dos»), cprendo a don Kluim tUftm f^/l# ( ) ). fí}fi
embargo, las pr^xmeiones por y pora fra^l^i mtiHirf^ «^iu /1a.
trimenio alguno de la claridad ni d^ ífí ^l^^^r// /m fhi (f)to ^a
•nltante: arrogad p<« mi mji$(fíf ifíin t'f'yfM*^ ipfftn, MttutfHt
moras del cancpo e ser 5!e^^'fa/i//f #^ 4Ut^'^í ft^m pri^h *r} f/f/1 yft
SQ mnger ¿fAJi XIujíía h va V¿>íA Hn^fisf. f^k^f.
CAPÍTULO vin
CONSTRUCCIÓN DB LA CONJUNCIÓN Y DE LA INTERJECCIÓN
Siendo la Sintaxis la parte de la Gramática dedicada á estu-
diar las relaciones de las palabras en la oración, y siendo la
conjunción una palabra destinada á expresar las relaciones de
las oraciones entre sí^ serla un contrasentido hablar de la sin-
taxis de la conjunción, que se halla fuera de toda oración gra-
matical, pues hasta los casos en que parece servir para ligar pa*
labras y no oraciones, como «Juan y Pedro viven», muestran el
oficio exclusivo de la conjunción, por ser el enlace, no tie pala-
bras, como en apariencia resulta, sino de oraciones elípticas.
El lugar adecuado para estudiar la construcción de la conjun*
ción es, por consiguiente, la Fraseología, y á la Fraseología
nos remitimos para no incurrir en pecado de leso método
que, por venial que parezca, siempre es pecado y debe evitarse.
En cuanto á la interjección, dado su valor de oración sinté-
tica, tampoco cabe estudiar con provecho su construcción en la
Sintaxis, pues como mera palabra ha sido ya expuesto su valor
en la Ortolexia, y como oración sintética debe mostrársela en
relación con las demás oraciones á que parece ligada, cosa que
corresponde también á la Fraseología. &in embargo, como el
empleo de la interjección en el manuscrito de Per Abbat es tan
sumamente reducido, nos limitaremos á decir aquí que figura
siempre á la cabeza de la frase á que pertenece, como se ve en
los dos únicos casos que contiene el Poema de interjecciones
propiamente dichas: «/o, cuemo saliera de Castiella Minayal»^
c/o, quien gelas diera por pareias o por veladas! >
I
CAPÍTUI/D IX
PIQOaAB DB 00N8TBD00I()H
ABlfUITLO I
■tsaraa de «dl«IAn.
El Poema del Cid es tan rico en figuras de conatroeción como
de dicción, presentando numerosos casoe de pleonasmos y elip-
sifl, asi como de hipérbaton ; anástrofe, y de enálage y silepeis
y hasta algunos también de tmesis.
El pleonasmo es frecaeotísimo, pareciendo algunas de sus
fonnaa, especialmente las de expresión del órgano mediante el
cual se ejecutan ciertos actos, tan espontáneas y repetidas que
entran ya, por decirlo asi, en la categoría de las frases hechas:
dorar de loe oíos >, «dezir de la boca>, (prenderconlaiaano>,
«ver por los oioa*, oonrrisar de la boca*, etc.
También es frecuente la egresión pleonástica del nombre
derivado con el verbo de que procede, Ó del nombre primitivo
con el verbo que de él deriva, como *valer grant valor», *ca-
Holgar en el caualloy, ttrasmchar de noch>, *dar eadon*,
* soñar un sueño* y otros giros anál(^os, como «na^ér de ma-
dre», isalir por la puerta*, tentiar por la puerta», «meter
dentro», «salir fuera», «alzar arriba», etc.
El empleo de la partícula y, de los pronombres personales y
de los posesivos y la repetición de los personales ha sido ya
í
338 FIGURAS DE CONSTRUCCIÓN — ^DB ADICIÓN
indicada en los lugares respectivos: ^en el castiello non y aorie
moradaiy cen San Pero de Cárdena y nos cante el gallo», <al
Qd besaron U las manos», cestas arcas prendamos las amas»,
<a las sus fijas en bracos las prendía» « €so sobrino del Campea-
dor», c del rrey ^o huésped fue», <te crie a ¿t», «el^loauie
consigoT^y cdamos uos en don a uosy, «aquellas uos acomiendo
a uos», etc.
Algunos pleonasmos, como el consistente en el empleo de
fwn con otras voces negativas, no sólo son frecuentes, sino que
son exigidos por la Gramática, según oportunamente hemos
expuesto.
ARTÍCULO II
Fijaras de mupr^mí^n,
La elipsis (zeugma y prohsjfffífs ¡ik;Iij>J Wh), taiué^^h tés fc>t¡ií/^k ¿
veces á casos que hoy nr> íjí? yAiUui i/jUnixr, i* i;// {(t-.u^ttii
menos usual en el P, C q'i^? ^ííí ^I uj/Uin..o éAU:WAhj;h, tih ^j'>;
esto sea dedr qTse no í;^ ^ijyx^^.Ár^^u w^a^if^M e;^*:u.iA//t ^. *>»^
empleo.
340 FIGURAS DB CONSTRUCCIÓN — DE SUPRESIÓN
siendo^ sin embargo^ licitas en el siglo XII ciertas omisiones
que hoy se tacharían (1) de incorrectas^ y siendo sensible que
algunaS; como la de con, hayan desaparecido^ pues daban á la
frase cierta gracia y movimiento.
(1) Como, por ^emplo, la omisión del •rtiealo con nombres de ríos 6 la falta de
expresión del antecedente del pronombre relativo en frases como las arriba citadas*
eK_jaj
ARTÍCULO m
Vigoras de Inveraló
§ 1.® — ^Hipérbaton.
El hipérbaton en el lenguaje antiguo, como más cercano á la
libertad del latín, es mucho más extenso que en el habla mo-
derna . En el curso de la Sintaxis se habrá podido ya notar la
gran libertad de construcción del castellano, tan frecuente-
mente opuesta al rigor del orden lógico, que en muchos casos
constituye la regla general. La posposición del sujeto al verbo,
la del sujeto al atributo, del sustantivo al adjetivo, del verbo
á sus complementos y al adverbio, etc., son casos de inversión
de que á cada paso ofrece muestras el Poema.
Nos limitamos á hacer constar la libertad indicada, remi-
tiéndonos, por lo demás, á lo expuesto en los precedentes capí-
tulos, mencionando tan sólo algunos casos especiales de hipér-
baton, tales como «tanto auien el dolor >, «en Burgos del entro
su carta», «myo ^id odredes lo que dixo», «aquel poyo en el
priso posada», «por la huerta de Valencia teniendo salien
armas», «miran Valencia commo iaze la gibdad»^ «en tierras
de Valencia señor avie obispo», «cuedan se que essora cadran
muertos ios que están aderredor», «fijas del Qid ¿por que las uos
dexastes?», «en Santesteuan dentro las metió», «a altas uozes
odredes que fablo», «a la tomada si nos fallaredes aqui, si non
342 PiaURAS DB CONSTRUCCIÓN— DE INVERSIÓN
do sopieredes que somos yndos conseguir» (1), c mandólo rre-
cabdar con ^iento caualleros que priuadol acorrades», «si vie-
redes yentes venir por connusco yr», «vn sueñol priso dul^oj^,
«non ha biuo omne», «de XX arriba ha moros matado», etc.
El hipérbaton es á veces tan violento que se presta á equívo-
cos; así, por ejemplo, el verso «verán los fijos que ouieremos en
que auran partición», quiere decir {ellas) verán en que auran
partifion los fijos que ouieremos. Lo mismo ocurre con los versos
«vna piel vermeia, morisca e ondrada, Qid, beso nuestra
mano, endon que la yo aya», cuyo orden es: «Qid, beso nuestra
m<ano: que aya yo en don vna piel vérmela, morisca e ondrada» .
Esto explica los errores de interpretación que han cometido á
veces los editores y comentaristas del Poema.
§ 2.^— Tmesis.
La tmesis, que hoy puede decirse que es desconocida en cas-
tellano, se presenta con bastante frecuencia en el Poema del
Cid, rompiendo la débil soldadura de los infinitivos con loa
presentes é imperfectos del auxiliar auer en los futuros y condi-
cionales: daruos he, quitar uos he, ver te as, valer nos ha, yr nos
hemos, tener la hedes, ver me an, buscar nos ye, auer la yernos,
acordar uos yedes, conbidar le y en, etc. También Becortem porque
y antes que: ^por esso es buena que a delicio fue criada», «ipor
tallo faze esto qi4e rrecabdar quiere todo lo suyo», cantes seré
con ñusco que el sol quiera rrayar», etc.
§ 3.° — Anástrofe.
La anástrofe es también muy usual, y á veces hasta obligar
toria, como sucede con arriba, ayuso, que deben posponerse á
(1) Esta construcción no la ha entendido Comu {JStoma^iay X, 86), quien dice qa«
después de aqux se sobreentiende hu^no, (Véase nuestro VíM^buloñrio en ynáoi,^
BIQÜRAS DB CONSTBUOOIÓN — DB INVBBSIÓIl 343
Io8 nombres á que se refieren: cFenares arriba»; «por la loma
ayufio», etc.
§ 4.°— Enílaot.
La enálage tiene asimismo bastante uso, siendo obligatorio
el empleo del plural vos por el singular tu en los casos que he-
mos indicado en su lugar; también se ven empleados adver-
bialmente varios adjetivos como sol, firme, naettos, pritiado, y es
frecuente ver atribuido á una forma verbal un valor que no es el
que propiamente le corresponde, como sucede, por ejemplo, con
algunos presentes de subjuntivo usados por imperativos (1), con
algunos futuros empleados en equivalencia de formas subjun-
tivas (2), con ciertos imperfectos de subjuntivo usados como
presentes (3), con los pluscuamperfectos simples de indicativo y
subjuntivo empleados como si fueran verdaderos imperfectos de
subjuntivo (4), etc., todo lo cual ha sido ya indicado al estudiar
el valor sintáxico de las formas verbales, siendo ejemplos de
estas figuras «oyas, sobrino», «quando los gallos cantaran»,
«douos estas dueñas que las tomassedes por mugeres», etc.
§ 5.®— Silepsis.
En fin, la silepsis no deja tampoco de tener en el P. C. cum-
plida representación. Así se encuentran algunos verbos concer-
tados en plural con un sujeto singular de significación colecti-
va, como €nadi nol diessen posada», «non lo ventanssen de Bur-
gos omne nado^, «cada vno por si sos dones auien dados»,
«hyo uos rruego que me oyades, toda la cort», ^tornan se essa
(1) Véase, p&gs. 822 y 828.
(3) VéM6, pág. 822.
(8) Véase, pág. 824.
(4) Véase, págs. 881 7 825.
344 FIGURAS DB CONSTRUCCIÓN — ^DB INVERSIÓN
compafla», etc. La concordancia siléptica de los nombres y ver-
bos con el vos de respeto y cortesía (1), y la de los verbos y ad-
jetivos en plural ó de dos ó más nombres en singular (2) tiene
carácter obligatorio^ y en los lugares correspondientes de esta
parte de la Gramática hemos expuesto las reglas á que se
ajusta.
(1) Véase, págB. 805-806.
(2) Véase, págs. 285-'7 y 245.
TERCERA PARTE
FRASEOLOGÍA
ABTÍCÜLOI
GeaeralldMde
Eb parte tan descuidaxia en los eetudios gramaticales la Fra-
seología (1), por haberse confundido oon la Sintaxis, que su
exposición, aun tratándose del habla Tulgar y corríenw. tropie-
za con serias dificultades, como tropieza siempre toda expira-
ción por tierras deboonocidas. Agregúense á los obstáculos na-
cidos de este desconocimiento, los que proc^eden del lenguaje
mismo del Poema como documento hiftórico-lingüistico desti-
nado á servir de base de información para resucitar un halóla
medio muerta, v se comprenderán la-s^ dudas y vacilacic»nes que
nos asaltan al acometer la obra de e^le para noe»otms indispen-
sable remate del edificio gramática]. Es que ia palabra aislada
tiene algo de fijo y esUible que permite segijiiila en todas las
transformaciones que la hacen sufrir, ora las leyes fonéticas,
óralos accidriit/es gramaticales; es .^ue la oración gramatical,
en medio de su flexibilidad y á pesar de la riqueza de sus for-
mas, tiene limitas pieríectamente determinados en su evolución
y elemientos períecttamente conocidos en su composición, que
permitíjn reglamentar su emj'leo; j>ero la frase es algo tan mo-
C) PodriaBKM tambiéu humarla Eatilifticm, p^ro nos parece preferible, cobiq
«tocuado a lo que e].;>retta, el uombre ae Fra&i,i).og%a. La EHÚiiHtica, si por uc lado
dastri) de Iue domimüE de la Gramática, por otro correspoDde maF bien á la
346 FRASEOLOGÍA
vible, tan cambiante, tan elástico, tan vivo, en una palabra,
como que es el lenguaje mismo, reflejo fiel de la vida anímica. Al
hablar, en efecto, no se dicen palabras ni oraciones, sino frases,
largas ó cortas, simples ó complejas; la palabra y la oración son
productos artificiales obtenidos por el análisis en el laboratorio
gramatical; la frase es el cuerpo mismo, más ó menos ricamen-
te compuesto y articulado, del habla humana, desde la simple
interjección, que compendia y sintetiza en un monosílabo todo
ese mundo de ideas y de sentimientos que estalla en e^spontá-
nea exclamación, hasta el rotundo y florido período del orador
más grandilocuente.
La Fraseología del P. C. es materia harto vasta para que pre-
tendamos agotar el estudio de su contenido. Nos limitaremos á
trazar las líneas generales de tan interesante materia (1), remi-
tiéndonos para los pormenores, excepciones y casos particulares
al Vocabulario, donde se hallará reunido todo cuanto de parti-
cular encierra tan preciosa joya de la literatura castellana.
(I) No es ciortamente una obra como ésta la destinada á enmendar los errores acá-
mulados por los siglos en la que con razón se llama v^ramática ^enei*al; en las grami-
ticaa particulares, y más aún en monografías gramaticales como la presente, no cabe
hacer otra cosa que recoger las enseñanzas suministradas por la Oram itica general»
dando por sentadas las defíniciones, divisiones y clasificaciones en ella Ajadas, apli-
cando lo que de ellas es aplicable al habla, dialecto ó idioma cuyo estudio se acomete;
pero cuando se tiene la convicción de la deficiencia 6 del error en que la Qram&tica
general incurre (y no esta ó la otra, sino todas las Gramáticas generales que conoce-
mos) ¿qué recurso queda sino el de innovar? Si nosotros entendemos que la Gramática
debe ser la reglamentación del lenguaje hablado y escrito, y estamos convencidos de
que este lenguRje tiene tres grados de desarrollo, La palabra, la oración y la frase,
¿cómo vamos á incurrir en la inconsecuencia de involucrar el estudio de la oración
en él de la palabra, ni el de la frase en el de la oración? Quédesa enhorabuena seme-
jante involucración para quienes vean las cosas de otro modo, si de otro modo pueden
yerlaa; pero séanos lícito á nosotros, que así las vemos, ser consecuentes con nues-
tros principios, manteniendo incólume nuestra probidad científica, aun á riesg'O de
malquistarnos conloa espíritus rutinarios.
ARTÍCULO n
Relaciones de las oraelone» en la fk*aae«
El Poema del Cid contiene desde luego toda especie de fra-
ses: desde la que pudiéramos llamar monoremática, como plaz-
me de coragon, non lo fare señor, fine esta rrazón, etc., hasta la
constituida por dos, tres ó más oraciones que llamaremos poli-
remática (1): «sea esta lid ó mandaredes vos», «quien non vi-
niere al plazo pierda la rrazon», «si a uos le tollies el cauallo
non haurie tan buen sefíor», «mas atal cauallo cum est pora tal
commo vos pora arrancar moros del campo e ser segudador>.
Todas estas oraciones, para los efectos de la composición, pue-
den hallarse entre sí en la frase en relaciones de coordinación,
de subordinación y de construcción, equivalentes á la concor-
dancia, régimen y construcción de las palabras en la oración;
de aquí la división de las oraciones en principales y stibordina-
das, pudiendo ser también unas y otras coordinadas.
(1) Como el estudio de esta parte de la Gramática es tan completamente nuevo,
nos hemos visto obligrados á inventar hasta los términos mismos de su vocabulario
técnico, que posteriormente hemos utilizado en nuestra Gramática razonada histórica
dé la le^%gua ahmana y en la tercera edición de nuestra Qrwnáiica ras. hitlórico-
crUiea de la lengua fronceta.
SECCIÓN PKTMERA
Belacione's de coordinaeión.
CAPÍTULO I
RELACIONES DE OONFORIODAI)
Las relaciones existentes entre las oraciones coordinadas pue-
den ser de conformidad ó de disconformidad.
Las relaciones de conformidad pueden á su vez ser de tres
especies^ copulativas, disyuntivas y exclusivas y se hallan expre-
sadas en el P. C. por diferentes conjunciones:
1.** La conformidad copulativa se expresa por e: «metieron
las fes 6 los omenaies dados son>^ <a ella e a sus fijas e a sus due-
ñas siruades las est año;», «yo las he fijas e tu primas oorma-
nas^. Á veces la conjunción figura sobreentendida^ aunque esto*
es muy raro en el Poema: «tales y a que prenden, tales y a que
noni.
2.^ La conformidad disyuntiva se expresa por o: «dezid de
8BÍ o de no>, «si ay qui rresponda o dize de no».
3.^ La conformidad exclusiva se expresa por ni, nin: tnin
entrarie en ela tigera ni vn pelo non aurie talado», «non lo
desafíe nil tome enemistad». Las conjunciones ó locuciones
conjuntivas asimiladas por su significación á e, o, ni, pueden
también servir para expresar las especies de relaciones de con-
formidad indicadas.
CAPÍTULO n
ABLACIONES BB DISOONBOBMIDiJ)
Las relaciones de disconformidad tienen su expresión en la
conjunción adversativa mas y sus similares: «conbidar le yen
de grado, nMs ninguno non osaua» ; cserie rretenedor, mas non
y aurie agua»; cel uos casa, ca non yo>; cnon las podien poner
en somo, mager eran esforzados».
Á veces la oración que contiene la restricción ú oposición
precede á la que indica el pensamiento capital de la frase:
€mager que mal le queramos, non gelo podremos fer» (1). Como
se ve, la discordancia es siempre parcial, como necesariamente
tenía que serlo tratáiidose de oraciones coordinadas y de con-
junciones adversativas que no expresan una contradicción, sino
simplemente una restricción.
(1) Bsta precedencia de la oración restrictiYa se refiere siempre á la oración que
encierra el pensamiento objeto de la restricción, como se ye en el ejemplo citado:
«non gelo podremos fer mager qne mal le qneramos» . Pero dicha oración paede ir
seguida de otras, sin perder por eso su carácter, como se ye en la firase de los
Tersos ISSMl:
«Deste casamiento non anrla sabor;
Mas pues lo consola el que mas Tale que nos
Flablemos en ello, en la porldad seamos nos.»
CAPÍTULO m
LA HLEPfilSEN LA OOOBDINAOIÓN
Cuando se reúnen dos ó más oraciones coordinadas, de cual-
quier clase que sean, la segunda de ellas suele ser elíptica, ha-
llándose omitido, ya el sujeto, ya el verbo, ya el complemento,
ó ya varios de los términos que figuran en la primera oración
y que dejan elegantemente de repetirse en las restantes, ó vice-
versa si hay inversión: cdexado ha heredades, e casas, e pala-
cios»; csin verguen9a las casare o a qui pese o aqui non», cen
yermo o en poblado poder nos han alcanzar», cvna grant ora el
rrey pensso e comidió» , cadugamelos a vistas o a iuntas o a cor-
tes», €nin da conseio padre a fijo nin fijo a padre».
En tales casos, como se ve por loe pasajes citados, los tér-
minos omitidos pueden serlo después de haber sido ya expre-
sados (cdexado ha heredades, e casas, e palacios», cvna grant
hora el rrey pensso e comidió»), ó antes de expresarse (cen
yermo ó en "poblado poder nos han álcangar7>).
También puede omitirse la conjunción, aunque esto es menos
frecuente que en la actualidad, especialmente en la coordina-
ción copulativa y disyuntiva: cías manos se ouo de vntar, al-
eólas arriba, lególas a la faz», cabrio sos oios, cato a todas par-
tes», etc.
CAPÍTULO IV
COOBDINAGIÓN BB TIBMP08
Importa hacer notar en el estadio de las relaciones de las
oraciones entre si el empleo de los tiempos de sus verbos res-
pectivos. En este punto la lengua del Poema tiene bastante
más libertad que el castellano actual, pues por más que ordi-
nariamente se siga la regla de que el verbo ó verbos de ambas
oraciones se hallen en el mismo tiempo (1), no faltan ejemplos
en contrario, mezclándose no sólo unos pretéritos con otros,
sino pretéritos con presentes, como ^^ abren las puertas, de fuera
salto dában^; \fincó los ynoios, de coragon rrogatuí*] tsalio por
la puerta e en Ailem^onposauay , tmetieron las fes e los omenaies
¿lados son>, tsonrrisos myo Qid, estatuí los fablando>, ^piden sus
fijas a myo (^id el Campeador e que gelas diessen a ondra e a
bendición».
En otros casos se presentan reunidos en la misma frase pre-
téritos con futuros, presentes con imperativos: tfábh Martin
Antolinez, odredes lo que ha dicho»; «dues fijas dexo nilias, e
prendet las en los bragos> .
(1) «Non V08 tardedM, mandedu enseUar', •fhbl§moi en ello, en laporidad Momot
nos», «quien lidiara mejor o quien fi*9ra en alcanzo», *vitt yu moro, futfl ensayar,
antes fuaeiite que alte alagasiea», etc.
SECCIÓN SEGUNDA
BeUcIones de sabordlaacKii .
El estudio de estas relaciones constituye la parte más impor-
tante de la Fraseología, por la gran extensión que tienen Via
nqueza de formas que revisten. Atendiendo al oficio qu/la»
oraciones dosempefian por este nuevo concepto en la frase se
las puede dividir .npHncipaUs, indaentes y sub^^inadas, se^a
que sirvan de base á otras oraciones, que expresen alguna^
omstencia de uno de los miembros de la oración en que se in-
tercalan, 6 que dependan directamente de otra oración. Claro
« que en una misma frase pueden reunirá oraciones de todas
especies, cada grupo de las cuales puede ser independiente,
^«iinado ó coordinado respecto á los demás; el carácter d
p^^pal no es absoluto, y una oraciónquepu^ie ser principal
Le ^H-! "' ""'^"*^ ' "^^^°^^ ^- ^«P«-^e <ie eía,
Esto sentado, diremos que las oraciones incidentes pueden
«^ c«ZV?«.^««. ó detemünati^as, ^gün el oficio que dimpe-
fi^^cando ó determinando alguno de los términos de o^a
í«« *«fe te» &«««, es una incidente calificativa del sujeto vo,
aj
354 RELACIONES DB SUBORDINACIÓN
de la principal; en «grado a ti señor padre que estas en alto»,
la oración que estas en alto es una incidente determinativa del
vocativo señor padre de la oración anterior; en «de diestro
dexan Ahilen las Torres, que moros las han», la oración que
moros las han es una incidente explicativa del complemento
torres de la principal; en saliólos rrecehir con grant gozo que
faze, la segunda oración con grayit gozo que faze es calificativa
del verbo de la primera. Como se ve, las oraciones incidentes
calificativas desempeñan el papel de un adjetivo ó adverbio de
modo, y las determinativas el oficio de un determinativo ó
adverbio de lugar, tiempo, cantidad ú ordeu, para con el tér-
mino á que se refieren.
No deben confundirse tampoco las oraciones incidentes con
los indios, constituidos por una oración, i)a.labra ó frase que se
intercala en una oración sin lazo algiuio gramatical con ella,
áVnodo de paréntesis; en «desta mi quinta, digo uos sin falla,
prended lo que quisieredes*, el inciso es digo uos sin falla; en la
frase <sin las peonadas, e omnes valientes que son, noto trezien-
tas langas que todas tienen pendones», la oración principal es
noto trecientas langas, la incidente determinativa del comple-
mento de la principal es que todas tienen pendones, la incidente
determinativa del verbo noto es sin (contar) las peonadas, y el
inciso doj^eonada es omnes valientes que son.
Las oraciones subordinadas son tiimbién de distintas especies,
según veremos, y su enlace con la preposición principal puede
hacerse: 1.® Directamente. 2.° Por medio do una proposición.
3.® Por medio de un pronombre relativo. 4.'^ Por medio de una
conjunción. Como cada uno de ostus varios modos de expresión
presenta diferentes particularidades y da origen á distintas
reglas, los estudiíu-emos separadamente .
■1 ^
CAPÍTULO I
ORACIONES INCIDENTALES
Las oraciones incidentes, de cualquier clase que sean, se ex-
presan generalmente en el P. C. por medio de un relativo:
cyxieron de ^elfa, la que dizen de Canal >; «tu, que a todos
guias, val a myo (^id»; evos, que por mi dexades casas e here-
dades:^; cpasso por Alcobiella, que de Castiella fin esya>;
«passaremos la sierra, que fiera os e granti.
Pueden también expresarse:
1.** Por medio de un gerundio: tellos en esto estando, don
auien grant pesar, fuergas de Marruecos Valení^jia vienen
qercar», «el cauallo asorrienda e mesurandol del espada sacol
del moion», etc.
2.** Por medio de un participio pasado, ya formando una
oración equivalente á las llamadas en latín do ablativo abso-
luto, ya constituyendo una oración elíptica: « las archas aduchas,
prendet seyes ^ientos marchos»; testaos palabras dichas, la tienda
68 cogida»; cZa oración fecha, la missa acabada la han»; cvmia
myo <^id ía cara fronzida e almófar soltador,
3.® Por medio de un adjetivo formando una oración elíp-
tica: «vistió camisa de raudal, tan llanca commo elsoh.
4.® Por un sustantivo en aposición formando también una
oración elíptica: «Martin Antolinoz, vna f ardida lan^a^,
5.° Por un pronombre: «fem ante uos, yo e uuestras
fijasi^ .
356 ORACIONES INdDBNTAUfi
6.*^ Por una preposición con su complemento: cel belmez,
con la camisa e con la guamisfon, de dentro en la carne vna
mano gela metió»; €8Ín uüa dúbda yá a myo ^id buscar ga-
nancia».
7.^ Por el adverbio guando ó expresiones similares, equiva-
lente en ciertos casos con un verbo á un gerundio: €quando el
lo oyó pésol de coraron»; ca la mañana, quando los gallos can-
tarán, mandedes ensellar»; t tanto g^nto yo hiua seré dent ma-
rauillado».
8.^ Por un infinitivo regido de aZ, que tiene la misma
equivalencia de gerundio: <a! cargar de las archas veriedes
gozo tanto», ^al exir de Salón mucho ouo buenas aues», caí
partir de la lid por tu boca lo dirás», equivalentes á cargando^
yxiendo, partiendo.
CAPÍTULO n
0RA0IONB8 Subordinadas
ARTICULO I
Siiboi*dta«olóiB dli*eot«
La subordinación directa de una oración respecto de otra no
existe en el P. C. ni enelmodemo castellano sino A condición de
que el verbo subordinado esté en infinitivo: ccada vno dellos
bien fosferir el so*, cen antes [que yo muera al(;nn bien uo8
puedafar*, c quieren quebrar albores*, etc. La diferencia entre
el antiguo y el moderno castellano en esta materia consiste en
que los verbos de movimiento admiten en el P. C. la subordi-
nación directa, mientras el moderno castellano exige la subor-
dinación mediante la preposición a: tbuscar lo jremosnos*, cía
calqada de Quinea yua la traspassar*, cvin uos buscar*) cpri-
flieronso consseio quel viniessen 5ercar>. Solo el verbo entrar.
y excepcionalmente salir emplean a: entraion posar*, cante que
entrassen a iantar*, csaliolos a rregebir*.
El verbo de la oración subordinante puede estar, como mues-
tran los ejemplos citados, en cualquier tiempo y modo; pero ea
condición precisa en general para establecer la subordinación
directa que el sujeto del verbo subordinante sea el mismo del
subordinado; el tipo de la llamada oración de infinitivo credo
358 ORACIONES SUBORDINADAS— DIRECTAS
Deum esse justum no es, sin embargo, totalmente desconocido en
el Poema del Cid, y se encuentra con el verbo tener de subor-
dinante, empleado en el sentido de creer como se ve en el
verso 1977: «ellos tenien crecer les ye la ganancia»; pero hasta
eix este caso se conoce que la lengua era poco afecta á esta
construcción, pues también emplea en frases análogas la subor-
dinación por medio de la conjunción qtie\ «leuedesvn portero,
tengo qiie uos aura pro»; «assi lo tenien las yentes qtie mal feri-
do es de muert» .
El que también puede servir de sujeto al verbo subordinado
es el complemento indirecto ó de persona del verbo subordi-
nante, giro que se encuentra empleado es[>ecialmente con el
verbo rfí?a:ar; «quem las doxo sacar» (es decir, que eí me las
deje sacar a mi», «que yo las sai^ue»); «doxem yr en paz», «a los
indios te dexesto prender», «dexos le prender al cuelo», etc.
También se halla usado este giro con los verbos oyr, fasser^
mandar y ver: «tu muert oy coiusseiar a los ylfantes de Can-ion»,
«el rrey Bucar, sil ouiestes contar», «en vida nos faz iuntar».
€ mando fazer candelas e poner en el altar», «non ayades pauor
porque me veades lidiar», «vio asomar a Minaya». A veces el
sujeto subordinado se halla sobreentendido, lo cual ocurre es
pecialmente cuando el infinitivo subordinante puede traducirse
por un impersonal con se: mando fazer cawí/e2a5=mandó que
se hiciesen candelas (mandó á ellos hacer candelas); silouie^ée^
contar=si lo oísteis contar (si lo oisteis contal' á alguien).
Los verbos empleados en el P. C. como directamente subor*
diñantes son en número bastante reducido, limitándose única-
mente al grupo de los que pueden regir á otro verbo sin prepo*
sición; tales son cuedar, deuer^ dexar, fazer, mandar, osar, oyr,
poder, querer, saber, salir, venir, ver, yr, y algún otro, compen-
sándose la falta de los que en el moderno castellano se hallan
en este caso, como pensar, por ejemplo, que en el P. C. rige por
ORACIONES SUBORDINADAS — DIRECTAS
359
medio de de, ^oix la existencia de otros que, como los de movi-
miento, reclaman hoy el regí uen con preposición y antigua-
mente no (1). Claro es que el empleo de estos verbos como di«
rectamente s bordinantes no es obstáculo para que se usen
también como subordinantes mediante conjunción, según vere-
mos en su lugar.
El valor personal y temporal del verbo subordinado es su-
mamente variable, dependiendo del valor del verbo subordi-
nante y de sus relaciones con el sujeto y complemento del
mismo; así, por ejemplo, vemos que
ofl manda echar
quitar lo mandana
pregón mando echir
les mandare dar conducho
mandad coger la tienda
mandede8 enssellar
mandasse rre^ehir esta compaña
manda que los echen
manda ua que lo quitasen
mando que echasen pregón
mandare que les den conducho
mandad que cojan la tienda
mandedes que enssiellen
mandasse que rregebiessen
De estos ejemplos puede deducirse que el infinitivo subordi-
nado, cuyo sujeto es distinto del verbo subordinante, equivale á
un presente cuando el verbo subordinante se halla en presente
(indicativo ó subjuntivo) ó futuro, y á un pretérito cuando se
halla en pretérito; en cuanto á su equivalencia personal, el
sentido de la expresión la indica. Los infinitivos cuyo sujeto ee
el mismo de la oración subordinante tienen por equivalencia
temporal el tiempo del verbo de que dependen, ó bien quedan
con la indoterminación de tiempo propia de su forma, como
puede verse en los ejemplos arriba citados.
(I) Bn el verso !^23 se lee «el Campeador a los que han lidiar también los castigo»,
pareciendo que lidiar d<^pende directamente de ^i; p^ro es un futuro invertido y está
por iidmran. (V. en la Sintaxis el valor del faturo.)
ARTICULO II
Subordinación medllante preposición.
Tampoco puede establecerse la relación de subordinación
entre dos oraciones por medio de una preposición, sino á con-
dición de que el verbo subordinante se halle en infinitivo:
cpienssan se (fe adobart, «mucho auemos de andar», etc. Las
preposiciones que se usan en el P. C. para marcar la subordi-
nación de los infinitivos son a, de, por y pora: «el debdo es a
cumplir», «comen9aronrfe lorar», «meted y mientes por esco-
ger el derecho», «fezist el sol pora escalentar». Las que verda-
deramente indican el papel subordinado que el infinitivo desem-
peña son a j de, pues si se examina con escrupulosidad el ca-
rácter de por y pora en los ejemplos citados, se verá que, más
que preposiciones, tienen el valor de conjunciones finales, pu-
diendo resolverse en las locuciones conjuntivas para que, á fin
de que con subjuntivo.
Los verbos que en el P. C. admiten la subordinación de un infi-
nitivo con a son: acoierse, adelinar, aiudar, auer, compcfar, dar,
dar salto, entrar, meterse, prenderse, salir, tomarse y tornarse:
«acoiensse a andar», «adelino a posar», «que me anide a rro-
gar>, «aura a tornar», «les conpie^an a dar»^ «dio a partir
estos dineros», «dio salto a uer estos menssaies», «antes que
entrassen a iantar», «meten se a andar», «salieron a rre^ebir»,
«toman ase a marauillar», «tomaron se a armar».
0RACT0NE8 SUBORDINADAS — ^POR PREPOSICIÓN 361
^ aa
Loa que admiten la subordinación de un infinitivo con la
preposición de son: auer sabor, auerse, cansarse, compefarse, cu-
riarse, detardarse, f arlarse, guisarse, pagarse, penssar, plazer^
rrogar y tornar', csabor abriedes efe ser e rfe comer», eme off de
akmtar», ccaussados son de ferir», «conpegos ie pagar», cnos
cuñaua de assi ser atontado», «nos detardan de adobarse», «nos
fartan de catarles», «(fe yr somos guisados», «¿é lidiar bien so-
des pagadost, «penssemos de andar», «me plaze de far», «lo quel
rrogaua de dar sus fijas», «toman de castigar» .
Hay algunos verbos que admiten, indistintamente ó según
los casos, ya la subordinación mediante a, ya mediante de;
tales son awer y 5er: «abremos a yr», «los ha de aguardar»,
«debdo nos es a cumplir», «esto sea de vagar».
En general el sujeto de la oración subordinante es el agente
de la subordinada, como se ve en los ejemplos citados; pero el
infinitivo puede también tener por sujeto el complemento in-
directo de persona del verbo principal; así la frase «dio a partir
estos dineros», se resuelve en «el dio (a ellos) estos dineros para
que los partiesen». Estos casos son mucho menos frecuentes
que en las oraciones directamente subordinadas. En cuanto al
valor temporal del infinitivo, es siempre el indeterminado que
por su naturaleza le corresponde.
ARTÍCULO III
Snboinllnactón mecllikiite rel>ttvo.
Cuando la subordinación se halla establecida por medio de
los relativos qtíe, qui, el verbo subordinado suele ponerse en
subjuntivo ó condicional, por ser lo más frecuente en estas JErases
que la oración subordinada tenga cierto carácter hipotético ó
dubitativo. Tal sucede especialmente cuando el antecedente del
relativo es complemento de un futuro, presente de subjuntivo,
imperativo ó condicional: «lo que yo dixier non lo tengades a
mal»; «myo Qid querrá lo que ssea aguisado», «avn vea el día
que de mi ayades algo», «faga el Qid lo que ouiere sabor», «lo
que el quisiere esso queramos nos», «eras f eremos lo que pío-
guiereauos», «dad maño a qui las de», «por mi ganaredes
quesquier que sea dalgo», «por y serie vencido qui saliesse del
moion», «avn vea ora que de mi seades pagado», «afe Dios del
fiello que nos acuerde en lo meior», «lo que el rrey quisiere
esso fera el Campeador», «lo que uos ploguiere, del los fet,
Campeador», «dallas a qui quisieredes», etc.
En todos estos casos la forma adoptada por el verbo de la
oración principal reclama la dependencia de la oración siguien-
te en subjuntivo: el futuro, por el carácter siempre problemá-
tico del porvenir; el imperativo, por su semejanza con el futu-
ro, puesto que si el mandato es de presente, la ejecución es
siempre venidera; y el presente de subjuntivo y el condicional
por su valor desiderativo y dubitativo. Fíjese la atención en la
ORACIONES BÜBORDINADAS — POR RELATIVO 363
inversión que con frecuencia presentan estas fiases: «lo que el
quisiere esso queramos nos», debe entenderse como si dijera:
c queramos nos esso que el quisiere»; «lo que yo dixier non lo
tengades a mal» es lo mismo que «non tengadcs a mal lo que
yo dixier» . En estas fi-ases así invertidas suele existir un lo
pleonástico.
La correlación de los tiempos en estas oraciones es la siguien-
te: 1.® A futuro, imperativo y presente de subjuntivo con \ alor
de imperativo en la oración principal, correspondo en la subor-
dinada presente i futuro de subjuntivo. 2.° A presente de
subjuntivo con valor de optativo en la princij)al, corresponde
presente de subjuntivo en la subordinada. 3.'* A cuiidicional
(forma -ríe) en la principal, imperfecto de subjuntivo en la
subordinada.
Si, no obstante, el verbo de la oración principal estuviese en
presente ó pretérito de indicativo, desaparociundo, jor lo mis-
mo, el carácter hipotético de la proposición, entoncrs el verbo
de la oración subordinada mediante relativo se pone también
en indicativo, aunque esta forma de frase es poco corriente:
«muchol tengo por torpe qui non conosíj^e la venia I», «qui a
buen señor siruo siempre biue en delicio» «a los t[U0 alcanza
Talos delibrando», «con grand afán gane lo que lio yo», etc.
Es muy expuesto confundir estas oraciones suhuniiiiadas por
relativo con las oraciones incidentes ligadas mediante relativo
al miembro de la principal, cuyo sentido determinan ó desarro-
llan; así en la frase «fizo enbiar por la tienda que dexaraalla»,
la oración que dexara alia no es subordinada de la anterior,
sino incidente determinativa del íérmiuo tienda do la principal.
ARTÍCULO IV
SaboEHlliiaolóii medlaote conjonolón.
Hé aquí el procedimiento más usual para fijar la subordi-
nación, y el que da lugar, por la variada significación de las
conjunciones y locuciones conjuntivas empleadas al efecto, á lai
clasificación más exacta de las oraciones por sus relaciones
mutuas en la frase. En esta especie de subordinación el verbo
puede estar en todas las formas del modo indicativo, condicio-
nal ó subjuntivo, pudiéndose dividir las oraciones subordinadas
por conjunción en dos grandes grupos: circunstanciales si expre-
san alguna circunstancia de la oración principal, como la con-
dición, causa, fin, tiempo, consecuencia ó sucesión de la misma,
y completivas si no tienen ningún objeto especial, sirviendo sólo
para completar el sentido de la oración subordinante.
§ 1.® Subordinación de las oraciones circunstanculeb.
El carácter de las oraciones circunstanciales está determina-
do por el valor léxico de las conjunciones que las enlazan con
las oraciones principales, dividiéndose, por lo mismo, en con-
dicionales ^ causales, finales, temporales y consecutivas,
I. — Subordinación condicional.
La subordinación condicional se e tablece, por regla general,
en el P. C, mediante la conjunción si, siendo frecuentísima la
0RACT0NK9 SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN 365
inversión de ambas oraciones. El verbo de la oración condicio-
nante se halla en el Poema en presente ó futuro de indicativo
6 subjuntivo, ó bien en imperfecto de subjuntivo (forma -se).
La relación de estos tiempos con los del verbo condicionado es
la siguiente:
IPtemnte de indicatívo.\
Pretérito indefinido f ^_ , _j. ._^j^
Fntoro ¡ ^^ ^ cond^cumada.
Mésente de subjuntivo . )
^to^í;í„í;'."'í"?.*"l í^-^f «J» »»<»««-«-. . en la conéicionaéia.
en la cond.ciorM.Ue -^e)j ^P*'*: ""''J""*- (•**> —1 «» lacondioonada.
^ '( Pluec. indicat. (-ra) )
Futuro de subí» ntivo erÁ P^^®°^ ^® indicativo. A
la condiciomnie j to^^'í^ívo^"'^''^*'^^ en la condicionada.
Así lo demuestran los ejemplos siguientes:
1.* SERIE. — a. — Si nos jercar vienen con derecho lo fazen. — b.
Desfechos ncs ha el Qid, sabed, si no nos val, — o. — Si bien las
seruides yo uo3 r vendré buen galardón; si non das consseio, a
Teca e a Teruel perderos) si Dios non nos vale, aqui morremos
nos; si bi n non comedes, aqui f eremos la morada; si el cauallo
non estro] ic(¡a o comigo non caye, non te iuntaras comigo f ata
dentro en la mar. — d. — Si non rrecudedes, véalo esta cort (1).
2.* SERIE. — a.— Sí ay qui rresponda o dize de no, yo so Al-
barfanez, pora todel meior.
3.* SERIE. — a — &is pudiesen yr, fer lo yen de grado; si en su
tierral pudies tomar, por oro nin por plata non podrie escapar;
qual ventura serie si assomasse essora el ^id; si uos viese el
Qid sañas e sin dafio, todo serie alegre; non las puede leuar, si
(1) Este Mofo puede pasar perfectamente por un ixnperativo« no habiendo Ineon-
yenlenteen a^'e^urAlotf tipos de oorreUción Indicados el del imperativo con pre-
sente de indicativo.
366 ORACIONES SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN
non ser y en ventadas (si lasleuasse). — b. — Sil pudiessen prep.-
der ofíiesse alcanzado, tomassen le el auer e pusiessen le en vn
palo; sis /artas lidiando, a los dias del sieglo non le lorassen
christianos; si antes las catassen, qnefuessen periiirados; si non
la quebrantas por fuerza que non gela abriese nadi. — c. — Si
ellos le viessen non escapara de muert; si yo non vujas, el moro
ití jugara mal.
4.* SBRiK. — a. —Si Y03 pluguiere, (Jid, de yr somos guisados. —
b. — Si les yo vi^quier, serán dueñas rricas; si Dios me legare
al Qid, vos non jyerderedes nada; si me vinieredes buscar fallar
me podredes; si algunos furtare o menos le fallaren, el auer me
aura a tornar; si Dios quisiere que desta bien salgamos, des-
pués veredes que dixiestes; si yo rrespondier, tu non entraras
en armas; si comieredes, quitar uos he los cuerpos; si lo finiere-
des, seré dent marauillado; si lo que yo digo Jizieredes, saldré*
des de catino; si yo algún día visquier, ser uos han dobla-
dos. — c. — Daqui sea mandada si uos la aduxier dalla, si non
(uos la aduxier) contalda sobre las archas.
También se presenta el caso, aunque raro, del empleo de un
futuro en la condicionante y un presente de subjuntivo con que
en la condicionada: «que loa descabecemos nada non ganare-
mosy>, «que nos queramos yr de noch, no nos lo cotisintran^ .
El que do estas oraciones más bien se halla en representación
de aunque, por más que, que como equivalente del si condi-
cional.
De todos estos diversos modos de expresión de la subordina-
ción condicional los más frecuentes son el presente de indica-
tivo y futuro de subjuntivo do condicionantes, con el futuro
de indicativo de condicionado, y el imperfecto de subjuntivo
en 'Se con el mismo imperfecto en -se ó -rie de condicionante y
condicionado respectivamente. Esta última forma es la que
constituye el modo condicional propiamente dicho; de ahí que
ORACrONBS SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN 367
con tanta frecuencia se halle tácito uno de los dos términos:
«Dios, que buen vassalo (serie este) si ouiesse buen señor»;
«avn non sabie myo ^id si Bauieca (cuando corriese) serie corre-
dor o ssi abrie buena parada», etc.
A veces la conjunción si se halla reemplazada por que (1):
«soltariemos la ganancia que nos diesse el cabdal», ó bien se
halla tácita con el verbo correspondiente, como en estos versos:
«nadi nol diessen posada e aquel que gela diesse sopiesse (si ge
la diesse) uera palabra», «lo que (si ge lo proptisiessen) non fe-
rie el caboso por quanto en el mundo y ha» .
También puede establecerse la subordinación condicional por
la locución a menos de; pero en este caso la oración condicio-
nante es siempre elíptica, y la condicionada puede tener el ver-
bo en cualquier tiempo y modo: «a menos de muert non la
puedo dexar», «a menos de lid nos partirá aquesto», «a menos
de batalla non nos dexaiie por nada», «amenos de rriebtos non
los puedo dexar» . El verbo de la oración condicionante puede
sobreentenderse en infinitivo, cuyo complemento directo es el
sustantivo que sigue á la locución a menos de: «a menos de
(dar) batalla», <^a menos de (rregobir) muert» etc., equivalentes
á d no da batalla, si no rre^ihe muert, etc.
n. — Subordinación causal.
Las conjunciones que parecen más especialmente destinadas
en el Poema á expresar la relación de subordinación causal
son porque, ca, pues, auxiliándolas en el desempeño de esta
ruisión por, que, commo, quando con las locucionesi^or end,poro,
por quanto, 2^ues que y ya que.
(1) En equivalencia de con tal que, siempre que: «soltariemos a g'anancia {siempre
eon tal) qtte no8 diesse el cabdal*.
368 ORACIONES SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN
En las frases causales el verbo de la oración principal suele
ponerse en indicativo ó imperativo, y el de la subordinada en
indicativo. En cuanto á la correspondencia de los tiempos, es
sumamente variada; pero pueden sentarse en general la reglas
siguientes:
! Presente de indicatÍTo
Pretérito denniqo \en la de cauio^
Pretérito indefinido
^Futuro.
Imperativo en la oración de(?^^°^ ^^ indicativo -
Y r^ jFuturo >en la efe cansa.
^"^^ (Presente de sabjuntívo. . . .
Pretérito imperfecto en la^ Pretérito imperfecto Ln !• ^- M*,m»
oración de efecto í Pretérito definido jen la oe causa.
Í Pretérito imperfecto \
Pretérito definido L , , -^«^^
Pretérito indefinido /on la oé caiMO.
Pretérito ploscnamperfecto./
Pretérito indefinido en la ¡ pretérito indefinido enla¿€cai«M.
oración de efecto '
I Presente de indicativo. \
Pretérito definido f , ,
Pretérito indefinido ^ ^ ^ ^«"^
Infinitivo ;
El orden de ambas oraciones es indiferente, hallándose in-
vertido con frecuencia. Hé aquí algunos ejemplos que mues-
tran la relación establecida entre las dos oraciones:
1." SKRiB. — a. — Ascondense dQ rayo (^id, ca nol osan dezir
nada; daqui quito Castiella pues que el rrey he en jia) en el
ombro lo saluda, ca tal es su husaie; porque me vo de tierra
doxxoQ L marchos; porque dan parias pla^e a los de Saragoqa;
cregem el coragon porque estades delant; porque se tarda, el rrey
non ha sabor. — b.— ^Non lo compra, ca el se lo aide consigo;
pagado es myo ^id porque el conde tan bien holuie las manos;
les va pesando porque el rrey fasie cort en ToUedo. — c. — Por
ORAdOKEB SUBORDINADAS — POR OONJUNCitfil 369
quanto les ftiestes menos valedes vos; por quanto las dexarteg
menos valedes vos; porque las dexamas ondrados somos mm; en
ti crouo al ora, por end es saluo de mal; por tierra andidisU
mostrando los mirados, por en auemos que fablar; porque los
deserede todo gelo suelto yo; metístet tras el escafio, poro menos
vales oy (1). — d. — Alegre es por quanto fecho han; pues ésto Aon
f oblado, pienssan se de adobar; por esso es luenga que a delicio
fue criada. — e. — Agora so pagado que a Castiella yran buenos
mandados.
2.* SERIE. — a. — Pues que aqui vos ve , prended áe mi ospeda-
do; curíelos qui quier, ca dellos poco min cal; pues que easades
mis fijas, dad mono a qui las de; pues esso queredes, a mi man-
dedes al. — b. — Pues que por mi ganaredes quesquier que sea
dalgo, todo lo otro afelo en nuestra mano. — c. — Non ayades
pauor porque me veades lidiar (2).
3.* SERIE. — a. — Del gozo que auien de los sos oios* lorauan,
]que alegre era todo christianismo que en tierras de Valencia
aenor avie obispo! — b. — Longinos era ^iego, que nunquas vio
alguandre.
4.* SERIE. — a. — Por esso sali de ini tierra por sabor que auia
de algún moro matar; por aquestos guegos que ^t^an leuantan-
do tan mal se consseiaron los yffantes de Carrion; sospiro myo
^id, ca mucho auie grandes cuydados. — b. — Porque las dexamot
derecho fáenios nos; venció esta batalla, poro ondro su barba. —
c. — Derecho y/^rm-on porque las han dexadas, — d. — Commo/u€
alegre todo aquel fonssado que Minaya assi era legado, •
6.* SERIE, — Por quanto auedes fecho vencida auedes esta batalla.
(1) La inverPión es á veces tan sutil que induce & error, y por eso, para bien apre-
ciar la relación entre amhas oraciones, debe deshacerse el hipérbaton. Asi, en este
último ejemplo parece ¿ príme''a vista qae la segunda oración es la que marca la
causa, siendo asi que es la consecuencia: cvales menos hoy porgue, te metiste trjBS el
eacahot^^'te metiste tras el e-cafio,y por eso vales menos hoy>.
(V) EL BU l>j u Lti vo es excepcional y producido por el carácter nefi^ativo de la oraeló»
principal, que pai^a & subjuntivo.
24
370 ORAdoinn subobdisadas — poe conjunción
. '6/ 8KRIE. — a. — Commo «odeff muy bueno tener la edesmn
arch; podremos casar con fijas de rreyes e de emperadores ca
de natura somos de condes de Carrion; ondrar nos hemos todos,
ca tal e^ la su aoze; traedes estas duefias poro valdremos mas.—
b. — AnidB perderé el cuerpo e dexare el alma^ pues que talas
mal calcados me ven(ieron de batalla; ca uos las casastes, rtej,
sobredes que fer oy. — c. — Por lo que auedes fecho buen cosiment
y otira.— d. — Nos seremos abiltados por tan biltadamientie
vencer (1) ireyes del campo; abra y ondra e cregra en onor por
eoHssagrar (2) con loe y fiantes de Carrion.
Como 8o ve por los pasajes citados, pueden también emplearse
el infinitivo y el subjuntivo en las oraciones causales subordi-
nadas; p^t> este empleo es excepcional y puramente de forma,
pues en realidad el infinitivo equivale en tales casos á un modo
personal, y el subjuntivo es exigido por la forma negativa del
imperativo.
Á veces la subordinación causal se halla expresada por mB«
dio de quando: cmyo Qiá poso en la glera quando nol coge nadi
en casa», cgrado a Dios quando tal batalla auemos arrancado»,
cmios fijos sodes amos quando mis fijas uos do», tquando Dios
prestar nos quiere nos bien gelo gradescamos», € quando a uos
plaze otorgólo yo, señor». También se expresa por después que
en significación de puesto que en la frase: cmas después que
de moros fue, prendo esta preséntala» .
«
III. — Subordinación final.
La oración subordinada en este grupo de frases está consa-
grada á determinar el objeto ó fin de lo significado por la ora^
(1) Eato Mnc«r tiene el valor de hab^r vencido (porqne ha otti^úlo tea bUtada
mientre).
(9) Bsie eoAMflf ror tiene el TAlor de un fatoro: por eon$»agro/rs=porfuo eo»-
otmgrat'á»
ORAdONBB 6UB0BDINADAS— POR OONJÜMOIÓN 371
don fiubordinante, empleándose al efecto para marcar esta re-
ladóii cualquiera de las conjunciones ó locuciones conjuntivas
finales jior, que, por tal q^, ú otras expresiones semejantes.
La forma del yerbo en la oración subordinada depende de las
conjunciones empleadas para expresar la relación; si éstas son
las preposiciones por 6 pora con valor conjuntivo, el verbo subor-
dinado va siempre en infinitivo, sea cualquiera el tiempo y nK>do
subordinante.
Así puede verse en los ejemplos siguientes: Sseqb db por. —
tPor yr con estas duefias buena compaña se fajse*, apor entrar
en batalla dessean Carrion», «cde fuera salto dauanpor ver sus
labores», cmuchos se juntaron de buenos rricos oumespor ver
esta lid», ^holvio la rrienda al cauallo por tomarse de cara»,
€f;er camas el escaño jpor curiar nuestro señor», c buscar lo yre-
mos por darle grand ondra», cestos casamientos non fuessen
apare(:idos por conssagrar con myo ^id».
8erib db pora. — cLas azes de los moros yas mueven adelant
pora (1) myo Qid e a los sos a manos los toma}'», tadeünan a
posar pora folgar essa noch*, «9ercar quiere Valen9Ía pora
cbristianos la dar», aalfan las manos i>ora Dios rrogar-h, «ellos
stm adobados pora cumplir todo lo so», «atal cauallo cum est
(sea) pora tal commo vos pora arrancar moros del campo»,
cantes las aviedes párelas pora en bra90S las tener*, tfezist el sol
pora escalentar* .
Lo mismo sucede si se emplea la preposición a: *dio apartir
estos dineros», cel [rrey dio salto a uer*, zsed padrino dellos a
tod el velar*; aquí la preposición a está realmente en represen-
tación deiM>ra: cdio estos dineros jpora que los partiessen, pora
partirlos», cel rrey dio salto pora ver», csed padrino dellos
jpora tod el velar».
(1) Maebas ^eeei pürm no m más que p&r a, como 86 yo perfectamente en esle pe-
saje al 7 en alipino de los eigraientea destacarse la e en el aegnndo complemento.
372 0RAGI0HX8 SüfiORBlNADAfi — POR OONJDROldN
Si la subordinacios final eetá determinada por que, el verbo
que marca la finalidad ú objeto de la frase se pone en subjonti-
YO, sea cualquiera el tiempo y forma del verbo subordinante,
correepondiéodose entre si del modo siguiente:
tlyo en la oración Sp-tnró ^^^^' "\ «n toorMtdntworiÑíaNfe.
••'«*^*««*» (impei.tiVo" : ; : *.■.: : ; : .)
jSLtiYO en la ora- Sifíf'lí^ ^f^^' ' '! en la oración wbwima^.
Asi lo prueban los ejemplos siguientes:
1/ serie: a. De noche lo lieuen que non lo vean cbristia-
nos. — b. Ixypris dallos que de mi non digan mal. — c. Yo yre
con uusco que adugamos los mai*chos. — d. Lo que rromane^iese
dadlo a mi muger e a mis fijas, que rrueguen por mi las noches
e los días.
2.^ serie: a. De fuera los manda echar que non sopiesse
ninguno esta poridad. — b. Enbiauan le mandado que mandasse
ne^ebir esta compafía.--c. Enbio dos caualleros Minaya Albar-
fanez que sopirsse la verdad; bien salieron den ^¡ento que non
paregen nial que sopiessen los otros de que seso era Albarfa-
nez. — d. Sospirando el obispo ques viesse con moros en el cam-
po. — Este último ejemplo presenta un giro insólito, aunque
ajustado á la regla, por la forma en gerundio del verbo determi-
nante que parece pedir en el determinado jpor con infinitivo (1 ).
La subordinación mediante la locución por tal que reclama
también el empleo del subjuntivo en la oración suboidinada:
«por iolfago aquesto que siruan a so sefior», cpor tal lo faze
(1) Sospirando «I obispo qvoi vlotte con morot equivale en efecto á sospirando $t
ohUpo por verte con moro».
OBAOIOH0 SÜBOBDDfADAS— POR OONJUHOIÓN 378
myo ^id quo non lo vmtasge nadi». La significación final se
confunde en estas frases con la causal.
IV. — SubordinacióH temporal.
Las conjunciones típicas destinadas en estas frases á fijar
la relación de tiempo' existente entre la oración subordi-
nante y la subordinada son quando, mientra, á las quo se agre-
gan las locuciones ante que, antes que, a poco que, después que,
fasta que, fasta do, mientra que, asi que, assi commo j aná-
logas.
Si la conjunción empleada es quando, ambos verbos se ha-
llan en las mismas formas de tiempo y modo uno que otro, por
^ regla general, como en el castellano moderno: c quando las
non queriedes ya, canes traydores, ¿a que las sacauades de Va-
lencia sus onore^», «tan grantyu6el gozo quandol vieron asso-
mar», «quandol vieron de pie los ynoios fincaron*, «cuando
vieron la rebata ouieron miedo», «non sacastes ninguna quando
(miemos la cort», «quando el lo oyó, pésol de coragoii». Sin em-
bargo, siendo el tiempo del verbo subordinante un presente de
subjuntivo con valor da imperativo, el verbo subordinado pue-
de ponerse en futuro, como se ve en «quando uo3 iuntaredes
comigo quem digadeslsL verdad». La correlación da los tiempos
se halla infringida en la frase «quando sab'ien esto pesóles de
coraron», que, por lo insólita, nos parece incorrecta, exigiendo
la regla sqpieron en el primer verbo, ó pesa^iiXes en el se-
gundo.
Si la conjunción usada para fijar la subordinación es mientra
ómientra qu% el verbo subordinado se ponesie;npreen subjun-
tivo: «mientra que hiuades non seredes menguados», «mientra
que sea el pueblo de moros e de la yente chiristiana el poyo de
myo ^id assil dirán por carta», «mientra que biuan pueden
374 ORACIONES SUBORDINADAS — ^POR CONJ;UNaidK
auer sospiroei, «mientra que insqiUessen, rrefetíyos eran amos»,
<hyo les mandare dar conducto mientra que por mi tierr&
fuessen*, «mientra nos visqueredes bien me yra a mi», «mientra
Kfi^ fuéremos por su tierra conducho nos mando dar», «mientra
que visquieredes bien aefara lo to».
Con las locuciones fata que, fasta do, puede emplearse
según los casos el indicativo ó el subjuntivo: «en vn monte es-
pesso Felez Muñoz se metió fasta que viesse venir sus primas»,
«tanto las rrogo fata que las assento^, «fasta este dia no lo des-
cubri a nadi», «fasta do lofaUa^semos buscar lo yremos nos»,
«nos cacamos el escaño fasta do despertó myo Qid», «non dS'^
Tronche ninguno fata que yo lo mandéis, avalas conortando fata
que esfuerzan*, «alli souieron íaísl que sañas son*, «salir non
puede fata ques tome el que en buen ora nasco».
Con las locuciones ante que, antes que también se emplea el
subjuntivo: «a mouer a myo Qid ante que cante el gallo», «en
la csuTeTSLf eremos nuestro sabor ante que nos rretrayan lo que
cuntió del león», «ante que entre la noch los ganados fieros
non nos coman», «ante que anochesca pienssan de caualgar»,
«antes que ellos legen a laño presentemos les las langas», «antes
aere con uusco que el sol quiera rrayar», € demos salfo a el antes
quel prendan los de Teruel», •suelta fue la missa antes que so-
liesse el sol», «assi las escarniremos antes que nos n-etrayan \o
que cuntió del león».
lia locución después que tiene muy diverso valor: es tempo-
ral, con igual sentido que el moderno castellano en «y se echa-
\x& myo Q\á después que biQ sagado»; tiene el valor de desde
que (francés modo no dspuis que) en €despucs que nos partiemos
de la limpia chiristiandad lo nuestro fue adelant»; equivale en
fin á puesto que y es causal en «mas después que de moros fue,
prendo esta preséntala» . Los ejemplos citados muestran la co-
rrelación de las formas verbales de las dos oraciones, aunqae
ORACIONES SUBORDINAD Afl — FOK «16 Sf ffj »/£/', 41 5 Té
por 88r escaso el número, ninguna regla f>nr.fíA f^lúlU^'J^ ^h\ r«uv
poco firme boae.
Lo mismo sucede con la lc)mfdáti a p<»r.r, qu^.^ <¿.ut »'.u, t#¿ jChr
usadas cu el P-^ema: ««« TÚífii^ ^fi'^ ^AfV, ^'/-^ ^h ^j.^Uí -u.M^aM
".I í' '^i' -f. -• . * - • \ ^ ^ /. a^ ,' » '.'/». . . * . V
* •
376 OtlACIONES SUBORDINADAS —POR CONJUNCIÓN
§ 2/— SUBORDINACKiN DB LAS ORACIONES COMPLETIVAS.
En la subordinación completiva la oración subordinada sírvB
aimplemente de complemento al sentido subordinante, ezpre*
sándose la relación mediante la conjunción qtie sin más valor
que el general é indefinido de enlace entre ambas oraciones.
Por lo que hace á la forma temporal y modal que reviste el
verbo de la oración subordinada, pueden hacerse dos grandes
grupos con los verbos de la oración principal: verbos que re-
claman el empleo del indicativo y verbos que exigen sub-
juntivo.
I. — Oraciones campletivcis de indicativo.
Los verbos de la oración principal que exigen indicativo en
el verbo de la oración subordinada son:
1.** Los verbos llamados de sentido, como ver, oírmete,:
cbien lo vedes que yo no trayo auer», cya lo vedes que el rrey
me a ayrado^, cya vedes que entra la noch», cya lo veo que e«-
tades vos en yda>, cya lo vedes que partir nos tenemos ^n vidaí,
cquando vio el caboso que se tardaua Minaya^i, ^^odredes lo que
Aa dichoih.
2.® Los verbos que pudiéramos llamar de creencia ó jpre-
sundón: tfio por Dios que en nuestro pro enadran^, cbien me
lo creades que el uos casa, ca non yo», atengo que uos aura pro»,
cassi lo fenten las y entes que mal ferido es de muert», ca lo
quem semeia de lo mío auredes algo», tcuedo que el aura pro»^
€cuedan se que es almofalla», acusdan se que essora cadram^
muertost. Á veces se emplea el condicional cuando se quiere
hacer resaltar el carácter maram 3nte probable de la oración
subordinada: cellos tentón crefer les ya la ganancia», ^cotm-
OBAOIONn 8UB0EDINADA8 — POR CONJUNCIÓN 377
üos myo ^id del rrey Alfonsso qae legarien sus oompafias»,
coMNo mjo Qid que en el coatiello non y aurie m(vada>,
•euydarom que en sos días nunqoa aeryen minguados» .
3.® LoB yerbos llamados de entendimiento: cbien lo sabemos
que el ñlgpgano^, «bien sabe que Albarfanez trahe todo rre^
cabdoi, cesBora lo conosge myo Qid el de Biuar que a menos
de batalla nos pueden den quitar», cbien «epa el abbat que buen
galardón delio premfra».
4.^ Los yerbos de lengua ó declarativos: •digamos que las
letíaremosA tierras do Garrion», cpor tu boca lo dirás quo eres
irajdoT e mintiste^^ , «el mandado legauaque presa e^ Valen-
gia», «a Dios lo gradesco que del rrey he su gracia», «lo juro
por Sant E!sidro el de León que en todas ^ nuestras tierras non
Aa tan buen uaront (I), •fueron los mandados a todas partes
que el salido de Castiella assi los trahe tan mal».
5.* Los verbos de temor y recelo: c miedo han que y vema
myo Qid», «myedo yvM auiendo que myo ^id se rrepintra9.
6.* Los verbos que llevan envuelto en su complemento el
sentido comparativo: cmiedo (tal) han en Valencia que non
saben ques far», cde guisa yran por ellas que a grant ondra
veman*, «tallos ganancias trahen que son a aguardar».
IL — Oraciones completivas de subjuntivo.
Los yerbos que requieren el empleo de subjuntivo en la ora-
ción subordinada son:
1.** Los de voluntad y mandato: amando que los diesse ai
abbat don Sancho», ^prisieron so conseio quel viniessen ger-
car» (2), «non gtit^o que nada inercia el Campeador t, •entroau
(1) A veces en eeU y otrts firues «a omite la cooj unción: >wt-o oor S int Bsidro (q««)
•1 qneholuiero mi coi t quitar me ^ al rrey no, p§rd4ra mi «m.>r*, •mitmbrtu qoAndó
Udi«mos (que) viit vn moro* .
(3) La construcción ea «Liptiea, debiendo aobreenienderse el verbo rtMle<«roM»
378 ORAOIONES SUBORDINADAS— POE CONJUNCIÓN
carta (mandando) que a myo Qid quo nadi nol diessen posada»^
amando myo Qid a los que ha en su casa :qao guardasRen el
alcafar», aunando a Pero Vermuez que fuesse con Mynaya»,
amando myo ^id que fita somesse la tienda», amando a Pero
Vermuez que/M^a^e con Mynaya».
2.^ Todos los verboS; aun los que exigen indicativo» queae
hallan usados en imperativo, por .asimilarse en esta forma á
los de mandato: u^dezUdes c^^ prendan el rrastro», ampiad y las
fes amos que non las catedes en todo aqueste año».
8.® Los yerbos de súplica y ruego: arrogando a San Peydra
que me aiude a rrogar que Dios le curie de maU, «rrogondo al
Criador que a myo ^id que Dios le curias de mal«, «firnie gelo
rrogad quem las dere sacar», ^besa uos las manos e que las
prendades uos», impido uos que las feridas primeras que las aya
yo otorgadas», arrogad al Criador que uos biua algún t afío»,
lírmego ucs lo yo que gelo digades al buen Campeador».
4.^ Los verbos de oraciones optativas cuya subordinante
suele hallarse tácita: «¡assi lo mande Dios!» <(|8im salue el
Criadorl» «dejsid al Campeador que Dios le curie de mal», «en
el nombre del Ciíador, que non passe por al», tapido uos vn
don e seam presentado», «{siquier los casamientos non fuessen
aparecidos!» «¡plega a Dios que aun con mis manos case a estas
mis fijas!»
5.^ Los verbos de promesa y obligación: ^metieron las fes e
los omenaies dados son que cuerno es dicho assi sea o meior»,
«esto 6 yo en debdo que faga y cantar mili missas», «huebos
auemos que nos ded^s los marches», ^huebos vos es que lidiedes
a guisa de varones».
Claro es que on materia tan compleja como las relaciones de
las oraciones entre sí, las afirmaciones absolutas son siempre
aventuradas; pero la clasificación establecida, como basada en
el estudio del Poema, y con el alcance que puede tener la
osAaons subordikadab — por conjunción 379
obflerradón en limiteB para este caso tan reducidos, es la más
aproximada á la verdad. Como regla general suplementaria,
poede añadirse que siempre que el yerbo principal expresa la
afirmación de un modo positivo y directo, el subordinado se
pone en indicativo, y si expresa la duda ó la negación, en
subjuntivo; en este punto la lengua del siglo XII es en unas
ocasiones más lógica y consecuente que la lengua moderna, y
en otras, sin embargo, parece en contradicción con el principio
sentado, como lo prueban, por ejemplo, entre otras que pudié-
ramos citar, las dos frases siguientes: «bien los ferredes que
dobda non y aura^, «miedo han que y tema myo ^id».
m. — CorréUmén de tiempos en la eubardinacéám completiva.
La correlación de loe tiempos de las oraciones principales y
subordinad:! s 'jn la subordinación directa completiva es suma-
mente variada, no pudiéndose fijar, ni aun con exactitud aproxi-
maday ninguna regla sobre el particular por insuficiencia de
datos. Un documento literario, aun mucho menos extenso que
el Poema del Cid, basta desde luego para servir de base sólida
al estudio de la fonética, de la morfología y aun de la sintaxis
de una lengua; pero es de todo punto insuficiente *para cimen*
tar la reglamentación de ciertos puntos de fraseología, que re-
quieren amplísima información.
CAPITULO m
mSLAaONBS DB GONBTBUGOIÓH
Este último capitulo, con el que cerramos nuestro estudio
del Poema del Cid sólo ñgura aquí á guisa de tributo y home-
naje rendido en aras del método á la integridad de la doctrina
gramatical. Todo cuanto en él puede dacirse se encierra en una
sola afíi'mación: en el orden de colocación de las oraciones en
la frase campea en el Poema del Cid la mas completa libertad.
Los numerosos ejemplos citados en los capítulos anteriores
son prueba cumplidísima de esta aserción, no pudiéndose real-
mente ajustar ¿ regla alguna la ordenación de las oraciones en
la frase, por ser esta ordenación del exclusivo arbitrio del poe-
ta, que sólo se ajusta en este punto á las exigencias de la mé-
trica y de la rima y á su mejor ó peor gusto en cada caso. La
lengua castellana, hija, más fiel en esta materia que su herma-
na la francesa, de la latina, conserva todavía esta plenitud de
libertad, que tanto contribuye á la universalmente reconocida
y envidiada belleza de su frase, siquiera esta rotundidad de
sus períodos y esta maravillosa plasticidad de sus formas frá-
sicas se obtengan á veces á costa de la claridad y de la pre*
cisión.
ITH DB LA ORABiÁTICA
ÍNDICES
L índice de antores citados.
(jjoB vúvKBoe quB nouxN Á cada nombbk ivdicav la pXonrA nm la cita)
Abbat (Per). — 11, 18, 29, 88, 109,
112, 116, 208.
Academia £f<pafiola (Beal).— 6, 8, 9,
15, 82, 42, 78, 98, 99, 121, 183,
221, 250 y 254.
AgiBtin(6aD).— 85.
Alcalá (Pedro d^).— 15 y 82.
Aldnte.- 15 y 82.
Alemán (MAteo). — 15.
Amador de los Ríoe.— 14 ló, 93,
l<jf2y 213.
AnÓDÍmoB. — 16.
Afana fRodrigo de;.— 171.
Airnojo Témanlo}. — 16 24, S2. JU,
í!, 106, 135. 234, t^4 y 847.
Aacoli.— 7, 15, ¿12 66 y 76.
—V, 171 y 213.
.—8, 9, 15 81, Í2. «♦Cs TS, <1
BanJu— 8.
Btareia.— 8, 16, 16V r 524.
iSartech-- S'S.
Becerro de IV u^w 1 0>.
Be¿ttgeL— 17.
BeX— 15 r SI.
.— »y 15.
Benot.— 9, 15. 32 y 96.
Beyer.— 16 y 81.
BÍJhmer.— 7, 8 y 19.
Bonapfirte (Príncipe).- >^.
Borao.— 8 y 16.
Brachet.— 85.
Bréal.— 67.
Brócense. — 82.
Brücke.— 16, 31 y 54.
Brufrmann.— 16.
Canello.— 118.
CaDÍnit3p. — 16.
Capmany.— 3 O .
C««tolina.— 8.
OerTantee.- 7^ .
CliJirpert'.ej- — 16 .
Cba'parjr,— rs3.
Chennev iérr* . — 226 .
Cicerón.— 177.
Cüíac,— 16 y ]5Í*
Oli^at.— 81.
l\>eUio.— 16y 174.
Cou.me*er¿E.- T, IC y ^6.
OoDdillac— 1*^3.
CV^TOC— ? 10. 14, 16 82, 41, 7<^, %
105, 15Í'. ?}{• 2í#0y 841.
382
ÍNDIOB DE AUTORES dTADOS
Corasen.— 81 y 86.
OoBta.— 16.
Oovarrubias. — 16 y 32.
Cuervo.— 9, 16, 82, 42^ 280 y 806.
Caeeta (J. de la). —16.
Damae-Hlnard.— O, 10, 16, 227 y 277.
Dannesteter.— 8 y 85 .
Delins. — 64.
DwtQtt-Tracy 188.
Diez (Federico).— 7, 16, 82, 84, 86,
64, 66, 78, 98, 188, 159, 218, 219,
224, 821 y 828.
DoergaDgk.— 16 y 81.
DOKy.— 8, 16, 82, 85, 78, 81, 82 y 218.
DocKDge. — 16.
Bamanais. — 188.
Kber.— 17.
Edon— 86.
£;gliilaz.— 8, 16, 82, 86 y 82.
Eiiis.— 81.
Engelmann.— 8, 16, 82, 78 y 82.
Kacnela de Hautea Etudea, de Pa^
lia.— 8.
Espino.— 14.
Fabló.— 9.
Eabrini da Figbini.— 16.
Fernándes Espino.— 102.
Fernández-Guerra. — 9 y 16.
Fernández y González. —9 .
Ferraz.— 16, 82 y 102.
Fita (P.) — 9 y 32.
Forner(J. P.).— 168.
Fórster.— 9, 10, 16, 82, 86, 40, 42,
61, 64, 66, 78 y 81.
Fotb.— 16, 821 y 328.
Franceson.— 821.
Galindo y Vera.— 16.
Qarcés.— 16.
Garda Blanco.— 8.
García Gutiérrez.- 16 y 98.
Gayang08.--8, 14 y 82.
Gesener— 8, 82, 105, 188 y 148.
Gil de Zarate.— 102.
Gilliéron.— 81.
Godoy Alcántara.— 17, 115 ▼ 121.
Gr6ber.-7, 16, 17, 20, 82, 56 y 84.
Grtinwald. — 8.
Hartzenbnsch.— 17, 158 y 280.
Hatzfeld.— 81 y 48.
Havet.— 81 y 48.
HelmholU.— 17 y SI.
Homero.— 98.
Horado.— 99.
Iriarte.— 158.
Janer.— 9, 10 y 17.
Jerónimo (San) —85*
Jeaperaen.- 17 y 81.
Joret.— 7. 17, 81, 68, 65, 66, 72, 78
y 81.
Kdrbs.— 10.
Eorreas.- 17.
Koschwitz.— 81.
Larramendi. — 17.
Lebrixa.-17. (V. Nebrija.)
Leite de Vasconcelloa.— 9 y 82.
Lemare.— 188.
Lenz (Rodolfo).— 17, 82, 56 y 806
Lope de Vega.— 79.
Lücking.— 81.
Luchdre. — 17 y 55.
Lnna.— 17.
Lydforas. — 181.
Machado.— 82.
Madoz.— 17.
Malo de Molina.— 14 y 17.
Mario Victorino. ~ 61.
Mayans y Sisear.— 17 y 88.
Mélida.— 17.
Menéndez Pelayo.— 9, 10, 14, 17 y 88.
Menéndez Pidal.— 82.
Méril (Dn).— 102.
Merino Bailes ter 00.— 17.
Meurier. — 17.
Meyer (P).— 7, 18 81, 88, 118 y 169.
Meyer-Lübke.- 17, 82, 78, 84 y 8IL
Michaelis (Carolina).— 9, 18, 82 y 78.
Milá y Fontanals.— 9, 14, 18 y 78.
Monlan.— 8, 18, 78, 79, 80 y 81.
Morel-Faüo.— 8, 82, 74, 78, 106 y
188.
ISDiCB VM ADTOmiS CITADOS
9»»
lfaraK>lfi*to.
MoBlbe.— «, 18, SS y 171.
MwHoti.— S33.
Hebrijs.— 17. S2. 76, 8S y 93. (Y. lie-
brfau.)
NeomaiiD. — 17.
Kigidio FílIiIo —61.
N7roift.'9, 18,32 7 199.
OdK».~l<<.
Olteagt.— 17, 18 y 158.
Otara (Fr. Loramo de}.— 103 y 108.
Codin —18.
0TÍdio.-9y 32.
Ovidio Nflfón.— 99.
PkriB (G >.— 7, 16, 18. 81, 83, 84. 68,
93, 153 y 174.
Pascual (Agnstin).— 18 y 82.
Pfe88y(P«ul).— 18y 81.
Paul (H ).— 18.
Pidal (Alejandro),— 10.
Pidal CP. J.)- -10, 18 y 102.
Pleiwon— 18.
Piisciano.— 61.
Psichari.— 18.
Püigblanrh.— 18, 79 y 80.
Pnymaigre.— 18.
Babiet.— 18.
Rfgnifr (Schnster y).— 19.
Beinacb.- 18 y 179.
Beatori.- 9, 14 y 18.
Beyilla y Alcántara.— 14.
Biofl y Bí'^B.— 18, 115 y 121.
Bivadeneyra. -17 y 18.
BoDsaelot.— 19 y 81.
Saayedra.— 8 y 19.
Salinas. - 19, 82 y 98.
Sáncbea.— 5, 9, 10, 18, 19 y 224.
Sáncbes Uoguel.— 9, 19 y 82*
8cliack.-102.
Sdielt-r.-?, 19 y 159.
8cbiicbaidt.>7, 19, 31, 32, 36, 68, 78
yl06.
Sciopiow - 1»> 79 y 81.
SeelnMaa.— 19. 31« 3^ y 8«u
8leTef8L-19y 31.
Slmoiiel. 8» ]9y 3^
8QUM0 (Laiiim> - 19.
Société de LiuguUliqíMk- ^
8omiiier«- 183.
Soto]iiayar*^19.
Slempf.— 8.
Storm.— 19, 31, 98y 153l
Sweet— 19.
TaUban.~-9.
Tecbmer.— 19 y 31.
Thamanu— 19.
Ticknor.--14 y 19.
Tobler.~7.
Tfantmann.«19 y 31.
Trier.— 195.
Ulricb— 19 y 180.
Universidad de Cbila— 17 y 56.
Valdés.— 75 y 88.
Vaugelas.— 240.
Velastio (Lopes de . -17, 82, 68| 66,
81 y 82
Verdaguer.— 19.
Vergara.— 19 y 88.
Vianna.— 82.
Vicente (Gil). -174.
Vietor.-15, 19 y 81.
Villegas.- 811.
Villena (Marqués de).— 70 y 73.
Vinson.'8y 82.
Vifiaza (Conde de la).'- 16, 17 y IV.
Vising.— 19.
VollmOUer.--10. 16, 17, 18, 20, 82»
45, 78 y 296.
Vossio.— 20y 61.
Wíggers.-9, 20, 82 y 78.
Wolff.— 7, 14, 17, 78, 98 y 102.
W0ifflln.-20, 182 y 188.
Wnltf.— 9» 20, 31, 82 y 70.
II. índice de obras citadas.
(L06 HÚMSB08 QUK 8IOUEM Á CADA TÍTULO IKI>ICAN LA PÍGIKA DV LA CITA)
Aecent ¡alin (étude f>ur le role de l'\
deG. P»rí8.— 18.
AájektwemesKonshójmngide roma«i#-
ke Sprog^ de Kr. Nyrop.— 18 y 129.
Alexia (la vi** de Sainf)^ de G. Parfs. —
18, 68 y 163.
AnaleB de la Ufdvemdad de Chile, —
17 y 66.
Anhang al Etym, W^rterburch, de
DieZy de Schfler.— 19.
Antología de poetas líricos ca$tellan08j
de Menóndez IVlayo.— 9 y 17.
Apellidos castellanos^ de Godoy Al-
cántara y de RÍ08. — 17, 18, 116
y 121.
Apuntaciones cri'icas sobre el lenguaje
6o^o<ano,<ieCnervo — 16,280y 806.
Arahischen Laute in Spanischen, de
Baist— 16.
Arcaísmo (del) y del neologismo^ de
MunUu. - 18.
Archivio gloitologim, — 8 y 16.
AristarchitSy hire de arfe Grammatica,
de Vopsio.— 20 y 61.
Arquitectura de lan lenguas y de Be-
BOt.— 16.
Arte breve i compendiosa , etc . , de
Luna. ' 17.
Arte de trovar, del Marqnés de Ville-
na.— 70 V 73.
«
Articftlafions (th ) ofspech sounds^ de
Jeaperten.— 17.
AuBsprache (die) de'* Zatein nach phi-
lologisehkistorischeH FrúuñpieHf de
Seelmsnn. — 19.
Auteurs (les vieux) eastiUana^ de Pny-
maiin^. — 18.
Biblioteca de autores españoles^ de Ri-
vaden» yra.--9.
Biblioteca del FolkLare^ de Macha-
do. ' 9.
Biblioteca histórica de la filología on^
teÜanay delCondedela Vinaza.— 19.
Cancionero^ de Baena.— 9, 18 y 218.
Cantares (los) de myo Cid, de Lyd-
forBS.—382.
Changements phon etiques (étude sur
les), de P, P*ippy.--18.
Ohilenische Studien^ de R, Lenz. — 66
y 306.
Coloquios familiares d** Menriei . —17.
Dessins du Loume (lo*)^ de Chenne-
viéres.— 226.
Diálogo de la lengua, de Víil'és. — 83.
Dictionna iré allemand-frangaUtet/ran'
fais-allemandy de Scb áster y Ke-
gDlpr.~19.
Dictionnaire d^étimologie ¿oco-roiMa-
tie, deCihac. - 169.
Diccionario de la conhtrucción y régi^
men de la lengua castcllaua, de
Cnervo.— 16.
Diccionario de la Imgua castellana, de
la Real Academia E.^-pfñola.— 16.
' TiT - 2í c "g i-
- *-«
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L .» .^^ 1 3.
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386
ÍNDICE DE OBRAS CITADAS
de la lengua francesa j de Aran jo. —
16, 186, 234, 284 y 347.
Orammaire latine, de Beinach. —18 y
179.
Qrammatica pUloBophiea, de Sciopio.
—19.
Grammaiik der romanischenSpraehenj
de Diez.— 16 y 98.
(jframmatik der romaniscfien Sprachen^
de Meyer-Lübke.— 17 y 84.
Qrammatik der spanischen Sprache^
de Wiggers,— 20.
OrtmdrisB der ronuiniseken Phüologie^
de Grober.— 16 y 17,
Grundriss der vergleichenden Qram-
maiik der indogermanüchen Spra^
chenf de Bragmann. — 16.
Orundzüge der Fhoneiik, de Sieyen.
—19.
Grundzüge der Physiologie und Sgate^
niatik der Sprachlautejáe Brücke. —
16 y 64.
Historia critica de la literatura espa-
ñola, de Amador de los Ríos.— 16,
98 y 218.
Historia de la literatura española, de
Ticknor.— 19.
Historia de los heterodoxos españoles,
de Menéndez Pelayo.— 83.
Idea general del origen y de la for-
macián del castellano, de Monlau.
—18.
Ilustración española y americana. —
17, 19 y 108.
Impossible (el) bencido, de Larramen-
di.— 17.
Institutiones in linguam hispanicam^
de Doergangk.— 16.
Introduction to the Study of Phonetics,
de Soames.— 19.
Jahrbuchfür romanische und engliache
Ziteratur.-^Sj 17 y 78.
KritischerJahreshericht überdie Forts-
chritte der romanischen Philologie,
—17.
Lateimsche und romanisd^ Contara'
tion, de Wdlfflin ^20 y 132.
Laiutgesetze (Über die), de Schnchaidt.
—19.
Lehre (die) von den Tonempfindungen^
de Helmholtz. — 17.
Zeonesische (das), de Gessner. — 106.
Libro apologético que defiende la buena
y docta pronwiciación, de Salina».
—19 y 93.
Libro de Alexandre, — 106 y 213.
Zíbro y tratado para enseñar á leer y
escribir correctamente , de Ouesta.
—16.
Lingua (de) aquitanica^ de Luchaire.
—17 y 56.
Zitteraturblatt für germanische und
romanische Philologie. — 8 y 17-
Maítre phonétique (le),—Sl,
Mémoires de la Sodété de Linguieti-
que.— S, 11 y 19.
Memoria (in) di Napoleone Oaix
—17.
Memorias de la Real Academia Espa-
fíoía.— 15, 17, 18 y 19.
Métrique naturelle du langage^ de
Pierson. — 18.
Nordisk Tidskrift for Füologie,—
196.
Notas á las Observaciones cri-
ticas de Capmany, de Merino.
—17.
Observaciones criticas sobre la exee-
lencia de la lengua castellana, de
Capmany. — 16.
Observaciones sobre el origen y genio
de la lengua castellana, de Pulg-
blanch.— 18, 79 y 80.
Observations sur les compases e^a-'
gnols du type aliabierto, de Mon*
the.— 18.
Opúsculos gramático-satiricos, de
Puigblanch.— 18 y 79.
Orígenes de la lengua española, de
Mayáns y Sisear. —17.
>dicb; '¡s. .'¿^tLift» rr.M\i
'«. ^ '^•-i jíico. — K ^. »;; NT »ó^
:r - tu csca íet 3 ctrnt u.¿ /i<^, O!*
2»estcn. — -.¿t.
*±«: — ■»».
-"—J'a ¿tí ;.u. ie Vj^ni. Ut*r. - ■».
-. 'lie tTi • o^ i»* ramat?"viisirti» —
— :i
— li.
Pr:grimajiara »» .!«nw ie in.nJiic»\^
de F'íiTTiz. — 1«5.
¿¡ojw fli KUtí>troa ciunriKS^f -V</»:¿^ vit?
Gtiliiiiio.— :•:.
íft(í¿¿u<f* í!Í;í«?rrafía«í tur ¿t¿ ^A.*í»<í¿í
JM« íi^íí pote U, de Psichjiri. — 15»
RenKertkeé Murlap \onéti ¿ !•< «ry^ s;/
¿e, de Ar&ajo.— 15, 24, 34 y 61.
^.
Y.-fnuTin,. >v 's S ^i. '^ 4^, k;í»
ws íS *7. -S "k, '•í:í, '"vs^:^
>.u1»í«,-it S.'?»lvK\ J:t? 's* «S4, 'x
Vn So. v\ *:i» >' > ifc.
388
ÍNDICE DE OBRAS CrTADAS
Un ehapitre dephonétique avee tran»-
criptúm d'un texte andalou^ de
Wulff,— 20 y 70.
Útü y breve institución para aprender
loa principios y fundamentoe de la
lengtM Hespañola (de autor anóni-
mo).— 16.
Vaquera (¡a) de la Finojosa.— 66.
VeranschauHchung (zur) der LautbH'
dung^ de Techmer.— 19.
Verschiebung (die) der lateinischen
Témpora in den romarUschen Spror
chen^ de Foth.— 16 y 323.
VooabuLario de terminas de artcj de
Mélida.— 17.
Vocauulista arábigo* — 16.
Yokalismus (der) des Vulgarlateins^
de Schachardt.— 19 y 34.
Zeitséhrift fiir romanische Phüologie.
—8, 20, 81, 66, 66 y 806.
m. Índice analitieo de luaterias^
a ^letra). — Sa fignra, 34.— Sa pro-
noncúifíóii, 34« — Sa procedencia,
35.— Sa representación gráfica, 35.
a (prepoaicion). — Sa elisión, 106-7 —
Sa régimen y valor, 263-6. — Infl-
nitivofl sabor diñados por o, 360 j
371.
abes (adverbio). — Sa origen y valor,
216. — Su constrncción, 327.
Ablativos absolatos, 242. — Oracio-
nes de ablativo absoluto^ 355-6.
Absolnto ^saperlativo), 133.
Abstractos (nombres), 114.
Accidentalmente terciopersonales
(verbos;, 213.
Accidentes gramaticales del artícalo,
110.— Del nombre, 124.— Del ad-
jetivo, 129.— Del pronombre perso-
nal, 141.— Del verbo, 171.
Acento fijo (verbos de), 196.— Verbo*
de acento móvil^ 195.
Acentuación de las palabras, 92.—»
La acentuación como cansa de irre-
gnlarídad en los verbos, 195-6.
Aclimatación (la) como procedimien-
to neológico, 122.— Su desarrollo
en el P. C, 1223.
Acliticos (adjetivos), 180.
ae<nerae (verbo); su construcción con
un infinitivo, 860.
Activa (voz); formación de sus tiem-
pos compuestos, 817.
Activas (oraciones), 283.
Activos (participios\ ISO.
adelinar; su construcción con un inr
finiUvo, 360.
Adherencia de las enclíticas, 104.
Adhesión ^adjetivos de); su régimen,
250.
Adición (figuras de), 229.— Expresión
de la relación de adición, 3t>7 y 272.
Adjetivales (nombres), 114.
Adjetivo; sos clases, 129.— Su con.
cordancia con el nombre, 235;
cuándo califica á dos ó más nom-
bres, 235-6; concordancia con el
pronombre^ 236; in variabilidad de
los usados adverbialmente, 237. —
Régimen del adjetivo, 249, — Su
construcción, 297.— Participio» cou
valor de adjetivo, 316.
Admirativos (adverbios); su cons-
trucción, 830.
Adverbiales (locuciones), 216<20.
Adverbio, 215 y s,— Adverbios regi-
dos de preposición, 278-9»— Oona»
trucción del adverbio, 827 y s.— Ad-
verbio referido á un adjetivo, á
otro adverbio y á una pi^epoaición,
881.
Adversativas (conjunciones), 223.—
Su empleo en las relaciones de dis-
conformidad, 850,
Aféresis, 230,
390
ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS
Afirmación (adverbiofl de), 220.— Sa
construcción, 330. — AfinnAción en
la oración principal; forma verbal
snbordinada, 379.
Afirmatiyas (oraciones), 284.
Aglutinación de las procliticas y en-
clíticas, 104.— Del pronombre per-
sonal con las preposiciones, 144.
Agregación (expresión de la relación
de), 267 y 272.
Agudas (palabras), 92.— €k>mparación
del castellano antiguo y el moder-
no, 92-4.
ai (diptongo); su rareza en el P. C,
44; su procedencia, 45.
(dudar (yerbo); su construcción con
un infinitivo, 860.
•al (adjetiyos en); su construcción,
'298.
a2 (indefinido) 158.— Su construcción,
307.
Alejamiento (expresión del), 145.
Alemanes (dialectos), 50, 52, 63, 56,
61, 72, 78, 79, 80, 84, 181, 183, 195
y 224.
Alfabeto del P. C; sus diferencias del
actual, 23 y s.
algo (indefinido)^ 159.— (Adverbio),
219; su rógimen, 262.
alguno (indefinido), 162.
Aljamiado, 83.
Alveolares, 59.
a menos de (locución); su uso en las
frases condicionales, 367.
Americanos (dialectos hispano), 16,
55, 64, 74, 80, 2.30 y 306.
amidoa (adverbio), 216.— Su cons-
trucción, 327.
Análisis, 23; gráfico, 28 y s.; fónico,
31 y s.; léxico, 109 y s.
Analíticos (comparativos), 133.
Analogía (influencia de la)^ 196.
Anástrofe; casos más notables, 341-2.
Andaluz (dialecto), 64, 74, 80, 86 y 86.
andar (semiauxiliar), 188 y 816.
Animales machos; su género, 124. —
Hembras, 126.
ante (preposición), 222. — Su régimen
y valor, 266.
Antecedente (concordancia del rela-
tivo con su), 248 y 246.— Antece-
dente de quien^ 810-11; de que, 811-
12; de dont^ 818.
Anteposición del nombre complemen-
to al yerbo, 295-6.
ante que (locución); su empleo en la
subordinación temporal, 373 y 374.
Anterior (pretérito); su formación,
314; su valor, 320.— (Futuro), 814.
antes que (locución); su empleo en la
subordinación temporal, 873 y 874.
Antillanos (dialectos), 64.
Apelativos (nombres), 114.
Apellidos castellanos, 116 y 121.
Apocopadas (formas), 181, 143, 146,
148,162, 222 y 318.
Apócope, 230-1.
a poco que (locución); su empleo en
la subordinación temporal^ 873 y
874.
Aposición (constracción del nombre
en), 296.
Apostrofes (expresión del sujeto en
los), 301.
-ar (verbos en); su origen, 179.
Arábiga (lengua), 8, 82, 36, 37, 40,
60, 52, 64, 56, 58, 59, 61, 65, 66,
67, 68, 69, 75, 77, 78, 79, 82, 88,
84, 86, 119, 121, 122 y 229.
Aragonés (dialecto), 80, 106.
Arcaicas (formas) de los participios
sustantivados, 1 1 8.-EqnivalenciaB
arcaicas de la preposición a, 365-6;
de de^ 270; de en, 272; de enfre,
273; de^or, 275-6; de sobre, 278.
Arcaísmos, 313 y 318.
Argelinos (dialectos), 80.
Artículo, 110; su origen, 110; elisión
y protesis, 110; formas plenas, ell*-
didas y contractas, 111-12; poder
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392
ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS
ca (conjunción), 228 y 224. — Su em-
pleo en la subordinación cauBal,
867-8; en la consecutiva, 876.
cabe (preposición), 222. — Su régimen
y valor, 266.
cabo (preposicidn), 222.—- Su régimen
y vaior, 266.
cada (indefinido), 169 y 161-2.— Su
construcción, 807.
Caldea (lengua), 61, 66, 68 y 72.
Calidad (relación de); su expresión,
269 y 274.
Calificativas (oraciones incidentes),
863-4.
Calificativos (adverbios), 215.— Su
formación, 216. — Su construcción,
828.
Calificativos (adjetivos), 129 y si-
guientes.
Cambio (relación de); su expresión,
276.
Cambios fonográficos producidos por
los enlaces literal y silábico, 90-1.
—Por el enlace léxico, 103 y s.
cansarse (verbo); su construcción con
un indefinido, 361.
Cantidad, 98.— La cantidad vocal y
silábica en el antiguo y el moderno
castellano, 97 y s.; reglas de canti-
dad, 98 y s. — Adjetivos de canti-
dad; su régimen, 260.— Adverbios
de cantidad, 219; su régimen, 262;
su construcción^ 329-30. —Expre-
sión de la relación de cantidad,
269.
-car (verbos en); su conjugación, 198.
Características de las formas verba-
les, 171 y s.
Cardinales (numerales), 1 36 y s. Su
enumeración, 136. — Su formación,
136.
Carencia (relación de); su expresión,
276 y 277.
Casos de la declinación; su expresión
en castellano, 111.
Castellanos (dialectos), 172.
Catalán (dialecto), 86, 80, 93, 128,
161. 163 y 277.
Cansa (relación de); su expresión^
264, 266^ 267, 270, 271 y 274.
Causal (subordinación); su expresión,
867; correlación de formas, 868. —
Valor causal del complemento pro-
nominal, 806.
Causales (conjunciones), 224-6. — Ora-
ciones causales, 364.
Causas de irregularidad en los ver-
bos, 195-9.
Célticos (elementos), 32 y 83.
-cer (verbos en); particularidades de
su conjugación, 194.
Cercanía (relación de); su expreeión,
266, 277.
Ciencia (adjetivos de); su régimen,
250.
Circunstancial (nombre, complemen-
to), su construcción, 296. — Pro-
nombre, 301 y 803.
Circunstanciales ( c o m p 1 omentos ),
255, 296, 801, 303.— Oraciones cir-
cunstanciales, 364 y s.
Ciudades (nombres de); su género, 125.
Clasificación de las letras, 23. — De
los sonidos vocales, 34. — De las
articulaciones, 51.— De las sílabas,
86.- De las palabras, 89 y 109.—
De los nombres, 114. — De los ad-
jetivos, 129.— De los numerales,
184.— De los indefinidos, 166.—
De los verbos, 167 y s. — De los
adverbios, 215. — De las conjun-
clones, 223. — De las oradones,
288-4.— De las frases, 846-7.
Coexistencia (valor de) del imper-
fecto de indicativo, 319.
Colectivos (nombres), 114, y 128.—
Numerales colectivos, 136 y 140.
Color (adjetivos de); Su concordan-
cia, 237.— Su régimen, 260.--Sa
oonatruoción, 298.
ÍNDICE AKALÍnOO DE MATERIAS
»y3
CombinaGionea Yocales, 42 y s.
eowtmo (conjanción) ; bq empleo en
la siibordisación cansal, 867^8.
Comparación. <- Bu expresión, 129,
132. 133,220, 269x329.
Compañía (relación de); sn expre-
sión, 266.
ComparatlYos (adjeÜToe), 129, 132;
sn formación, 132; comparativos
sintéticos, 133; sa régimen, 261;
su eonstmcción, 299. ^Adverbios
comparatiyos, 217, 220; su régi-
men, 262; su oonstmcción, 329.—
Verbos comparativos; forma de su
complemento oracional, 377 .
eompeQar (^ verbo); su construcción
con nn infinitivo^ 360.
eompefarse (verbo). — Sn construcción
con un infinitivo, 361.
Complejas (oraciones), 284.
Complemento (concordancia del pro-
nombre) con el adjetivo, 236; con-
cordancia del participio con el
complemento, 240 y s.— Construc-
ción del nombre complemento, 296;
del pronombre, 301; concurso de
complementos, 296 y 308. —Com-
plemento oracional de los verbos
de sentido, creencia ó presunción,
376-7; de los de entendimiento,
lengua, temor, recelo y compara-
tivos, 377; de los de voluntad y
mandato, 377-8; de los imperati-
vos y de los verbos de ruego, de-
seo, promesa y obligación, 378.
Complementos del nombre^ 247; del
adjetivo, 249; del verbo, 262; del
adverbio, 260; de la preposición,
263; de la conjunción, 280.— Com-
plementos verbales sin preposición
que hoy la tienen, 266, y vicever-
sa, 266; que la tienen distinta, 266.
Completiva (subordinación); su ex-
presión, 376; correlación de for-
mas> 276 y 879.
Completivas (oraciones), 864 y 37a.
Composición (la) como procedimien-
to neológico, 118; sus formaa y ex-
tensión, 118-9. — £n loa verboa,
169.
Compuestas (oraciones), 284.
Compuesto (futuro), 314, 322
Compuestos (nombres), 114-6, 118*9;
SQ plural, 127-8.— Adjetivos, 129.—
Cardinales, 136-7.— Tiempos de la
conjugación, 174; su formación,
814 y s.— Adverbios, 216.
Comunes (nombres) á ambos géne-
ros, 126.
con (preposición), 222; su régimen y
valor, 266-8.
Conceptuación (relación de); su ex-
presión, 276.
Concordancia, 283.— De artículo y
nombre, 238.— De adjetivo y nom-
bre, 236. — De pronombre y adjeti-
vo, 236. —De nombre ó pronombre
y participio, 239.— De relativo y
antecedente, 243. — Del verbo con
su sujeto, 244.— Concordancia si-
léptica, 342-3.
Concretos (nombres), 114.
Concurrencia de nombres, comple-
mento en una misma oración^ 296.
— De pronombres, 303-4.
Condición (relación de); su expre-
sión, 266.
Condicionado (expresión del) 328.
Condicional (formación del), 814-16,
317 y 323.- Subordinación condi-
cional; su expresión, 864; correla-
ción de formas, 366.
Condicionales (conjunciones), 224. —
Oraciones, 864.
Condicionante (expresión del), 868.
Conformidad (relación de); su expre-
sión, 264, 267 y 849.
Conjugación iterativa, 816.— De obli-
gación, 817 y 818.— De posibili-
dad, 317.
394
ÍNDICE ANALÍTIOO DE MATERIAS
Oonjagaciones, 171. — Sns caracteris-
ticafl, 1 78-9 . — Ck>njagacÍoneB de
auer y «cr, 184-7. — ConjugacioneB
regulares, 189 ya.; yerbos que com-
prenden 9 1 92 - 4 . — Conjugaciones
irregulares, 200.
Conjunción, 223 y s.— Su régimen,
280.— Su construcción, 336.— Su-
bordinación de las oraciones por
medio de conjunción, 868, 864
ys.
Conjuntivas (locuciones), 225-7.
Consecutiva (subordinación); su ex-
presión, 375; correlación de for-
mas, 875.
Consecutivas (oraciones), 864.
Consonantes, 51 y s.
Construcción gramatical, 288 y s. —
De la oración expositiva, 286.— De
la interrogativa, 286. — De la nega-
tiva, 286.— Del artículo, 288.— De
los posesivos é indefinidos, 292. —
Del nombre, 294.— Del adjetivo,
297.— Del pronombre, 300.— Del
verbo, 314.— Del adverbio, 827.—
De la preposición, 332.— De la con-
junción, 336. — De la interjección,
336.— Figuras de construcción, 337.
— Relaciones de construcción de
las oraciones en la frase, 380.
Contemporaneidad (relación de); su
expresión, 268.
Contenido (relación de); su expre-
sión, 264^ 267 y 269.
Continuativas (conjunciones), 225.
amtra (preposición), 222; su régimen
y valor, 268.
Contracción, 232.
Contractas (formas) del articulo, 111.
Contraposición (relación de); su ex-
presión, 268.
Contrapuestas (oraciones); expresión
del sujeto, 301.
Contrariedad (relación de); su expre-
sión, 268.
Conveniencia (relación de); su ex-
presión, 269.
Cooperación (relación de); bu axpre^
sión, 267 y 272.
Coordinación (relaciones de), 349 y s.
— ^La elipsis en la coordlnadóo,
351. -Coordinación de tiempos, 362.
Coordinadas (oraciones), 348.
Copulativa (conformidad ó coordina-
ción); su expresión, 349.
Copulativas (conjunciones)^ 228.
Correlación de tiempos en las ora-
ciones ligadas por relativo, 868-—
En la subordinación condicional,
365.— Kn la causal, 868.— En la
final, 371 y 372.— En la temporal,
373 y 874.— En la consecutiva, 876.
— En la completiva, 379.
Correlativos (pronombres), 166.— Su
concordancia, 243. — Su construc-
ción, 812.
Cortesia(concordancia de), 287.— uso
de vos como término de cortesía, 305»
Cosa (complementos de), 263.— Su
construcción, 302-4.— Su concu-
rrencia con los de persona, 804.
Cosas (nombres de) representados por
quien^ 311.
Creencia (verbos de); forma de fiu
complemento oracional, 876-7.
Cuadro sinóptico de las formas del
artículo, 112.— De la declinación
del pronombre personal, 141. — Del
pronombre demostrativo, 146. —
Del posesivo, 148-9.— Del relativo,
154.— De la clasificación de losver-
bos, 168.— De los prefijos verbales,
170.— De los verbos irregulares,
200.— De las preposiciones, 222. —
De las oraciones, 284.
Cualidades (nombres de); su género,
126 y 128.— Adjetivos de cualida-
des sensibles; su construcción, 298.
curiarse (verbo); su construcción con
un infinitivo, 361.
Í5I'£«TE AjAimCO DE atATERDlS
3V5
<r(letra).— Se ázTir:u 2-L— 5'is var-
io res, 26. — ^¿'1 prnrir:i:.!iaí*i»>Q, 64.
— Caá<.'3 en r^^i^ ú.pir<L este áíjoi-
do en et P. C, »>t. — ¿a prrjce-
•fíir 'Vert<:> ec : partió ulari lude*
de 5U cocj'j;¿rdLCivc. ILH.
CH
í^ (letra .—Si ñznra, 2-t.— Sus va-
lores, 2^J. — Sa pr'-nanclai:ii''Q, 72.
^I'a5*-«á en qtie «i parece^ 72.— S a
pf'Ctííiencia y represeutaci-'U
gráfica, 72.
Chileno olialecto hispano ^ o¿>* '3l'i\
^ (letra). — Su fi^irn, 24.— Suá va-
lores, 2H. — Su pn.nüncíación, 06
y 68.— Ca>í 'S er* q i»^ ;i parece este
9omfh* en el P. C, í77 v 68.— Su
represa* a tac: ru ^rAficay su pn^ce-
dencia, 67-j^. — </ final de verbos
ante ent*!íti»M>; >u inver^iún, 1<)5;
ante roj, l'.»^). — d euf<ini«:a; su
aparición. Í>1 y V^,
dar (vertj-);: su c»^n^t^ucci•'ln con
un infinitivo, 3».*^).
da r sa lío • v»r rb » : s u r»^g i ni e n , 257 ;
su con>tnicci<'ín, :3*jO.
de íprep<jííici«'»R,, 222: su régimen y
valor, 2»>S. — Infinitivos subonli-
nados por la prHpo<ici»'»n dfy 3»U.
Declarativos /verb<»si; forma de su
complem«»nto oracional, 377.
Declinación del pronombre pnx'lí-
tico latino; formas castellanas
resultantes, 111.— Del pronombre
personal, 1 41-2.-Del relativo, 154.
Defectivos (nombres), 128.— Adjeti-
vos, 132.— Verbos, 212: su divi-
sión y enumeración, 2134.
Definido (pretérito); su valor, 320;
su ctjn fusión con *>I indo fini-
do, 32t).
Definid'js ^relativos', 15L
Demostrativo (pr')nombre\ 145.—
Artículo, 146.— Su coastruccioiu
28Sy3a7.
Dentales varticuIaciones\ 6C\
Derivación (lu; cv>aK> prvvtvl i alien-
to neolócico: su des<ira>Uo en
el P. C UU,— Kn los verU>s, 10^.
Derivaciones diverij^Hites ó iU^t^
hleU, 117.
Derivados (nv)mbres\ 114 yll5.—
Adjetiví^is, 121».— VerlKxs, U^i).—
Adverbios, 215.
des (preposición ^, 222.— Su rtVinien
V valor, 271.— Su distinción del
des prv>nominal, 271.
(ft'5<^<' vprí'l^*2>i^*i^^"'^» 222.— Su régi-
men y valor, 271.
Desiderativo (uuhío^; su exprt^
sion, 323.
Despectivos (nombr^^s^, 115.
Desprecio (uso \X^> tu como tórmino
de), ;í(X>.
después gm (locuciónV, su empleo
306
ÍNDICE AKALÍTICO DB MATB&IA8
en la subordinacióa causal, 370,
en la temporal, 373-4.
Destino (relación de); su expresión;
267 y 274.— Nombres que marcan
el destino de un sustantivo; omi-
sión del articulo, 291.
detardarse (verbo); su construcción
con un inñnitivo, 361.
Determinación (relación de); su ex-
presión, 269.
Determinativas (oraciones inciden-
tes), 353-4,
Detenninativos, 135.— Su concor-
dancia con el nombre, 2334.— Su
construcción, 288 y s.— Adver-
bios determinativos, 215 y 218.—
Su construcción, 328 y s.
deuer (verbo), 183.
dexar (verbo); su construcción con
un inñnitivo, 358.
Dicción (figuras de), 229.
Dignidad (nombres de) ; empleo
del artículo, 289.— Empleo de
¿^,299.
Dimensión (adjetivos de); su régi-
men, 250.
Diminutivos, 115.
Dios^ empleado como exclama-
ción, 296.
Diptongos, 42 y s.
Dirección (relación de); su expre-
sión, 263, 273 y 274.
Directa (subordinación), 357 y s. —
Valor personal y temporal del in-
finitivo subordinado, 359.
Directo (complemento) de persona;
su expresión, 263.
Disconformidad (relaciones de), 350.
Disimilación (casos de), 105.
Distancia (relación de); su expre-
sión, 264 y 270.
Distinción de las oraciones inciden-
tales de los incisos, 354.— De las
subordinadas por relativo, 363.—
Disyuntiva (conformidad); su ex-
presión, 349.
Disyuntivas (conjunciones), 223.
do, dod, don, dond, dont (relativo),
154.— Su construcción, 313-14.
Diversidad (la) de orígenes causa
de irregularidad en los verbos,
196-7.
Dobles formas de algunos cardina-
les, 137.— De ordinales, 13S-9.
don, — Su empleoy construcción, 299.
¿0^.— Su empleo y construcción,
299.
Dual (número), 127 y 137.
Dubitativo (valor) de la oración su-
bordinada, 362.
Duda (adverbios de), 220. - Su cons-
trucción, 330.— Duda en la ora-
ción principal; forma verbal su-
bordinada, 379.
Dudoso (nombres de género), 125-6.
— Su concordancia, 237.
« (letra).— Su figura, 23. -Su pro-
nunciación, 35. Su procedencia,
36-7.— Su representación gráfi-
ca, 37.
e (conjunción), 223.— Su empleo en
las relaciones de conformidad co-
pulativa, 349.— Su elipsis, 351.
-e final; su elisión en las partícu-
las ante otra vocal, 104.
Ediciones del Poema del Cid, 10 (1).
tfí.— Casos en que aparece este dip-
tongo, 43.— Su procedencia, 44.
(1) Á lii8 citadas hay qne afiadir la quo
con el titulo de L09 cantare» dé mjfo Cid ha
dado á luz en Lund, en 1896, D. Bduardo
Lldfons, de la que nada hemos podido !•-
ner en cuenta por la fecha de su publloi^
ción.
tüDlCE ANALÍTICO BE MATERIAS
397
Elatiyo (superlativo), 133.
Blementos gráficos del P. C, 23.—
Elementos fónicos, 31.
Elipsis, 339.— En la coordinación
de oraciones, 351.— En la subor^
dinación, 377-8.
Elípticas (oraciones), 284.
Elíptico (giro) de te, 237.
Elisión de la e final é inicial, 104,
110 y 112.
Empleo de los auxiliares, 314 y s.
en (preposición).- Su régimen y
valor, 271.
en (adverbio), 218. — Su construc-
ción, 328-9.
Enálage; casos más notables, 342.
Enclíticas; sus cambios en el enla-
ce léxico, 103-4.
Enclítico (pronombre), 303.
end, ende (adverbios), 218. — Su
construcción, 328-9.
Enemistad (adjetivos de).— Su ré-
gimen, 250.
Energía de la expresión, 301, 303.
Enfática (sílaba), 96.— Expresión
enfática, 301 y 303.
Enlace fonético, 87 y s.— Literal,
87-8. ~ Silábico, 89.-Léxico, 102
y s.— De las oraciones subordina-
das con la principal, 354.
Entendimiento (verbos de); forma
desu complemento oracional,377.
•-into^-enta (adjetivos en); su cons-
trucción, 298.
entrar (verbo); su construcción con
un infinitivo, 360.
entre (preposición), 222,— Su régi-
men y valor, 272.
Epéntesis, 229.
Epentéticas Oetras), 229-30.
Epíteto (adjetivo), 129.— Su cons-
trucción, 297.— Epítetos que si-
guen al nombre, 297.— Que pre-
ceden, 298.— De construcción in-
diferente, 298 9.
Equivalencia de la preposición a,
265.— De ufe, 270.— De en, 272.-
Depara, 274.— De par, 275.— De
^wra, 276.— De sin, 277.— De so,
277.— De sobre, 278. —De tras,
218,— De por y pora, siguiendo
infinitivo, 360.— Del infinitivo en
la subordinación causal, 370.—
De después que, 370.
-er (verbos en). -Su origen, 179. ^
Erudita (formación), 117, 123 y 171.
Esdníjulas (palabras), 95.— Compa-
ración del antiguo y el moderno
castellano, 95.
Esencialmente terciopersonales
(verbos), 213.
Especificador (artículo), 234.
Estado (expresión del), 316.
estar (verbo), 183, 315y317.-Su
sustitución arcaica por ser, 318.
Estilística, 345 y s.
Extremeño (dialecto), 74, 80 y 85.
eu (diptongo); falta del mismo en
elP. C.,45.
Exclamación {Dios, como), 296.
Exclusión (relación de); su expre-
sión, 250 y 277.
Exclusiva (conformidad); su expre-
sión, 349.
Expositivas (oraciones), 284.— Su
construcción, 285, 295 y 303.—
Cuándo toman forma interroga-
tiva, 286, 294, 300 y 303.
Expositivo (pronombre qui)] su
construcción, 309.
Expresión del artículo, 288-9.— Del
pronombre personal sujeto, 301.
Extensivo (ac^etivos en sentido);
su construcción, 298.
398
flíDICB ANALÍTICO DE MATERIAS
/(letra).— Su figura, 24. -Su» va-
lores, 26.— Su pronunciación, 56.
Casos en que aparece y proce-
dencia, 56.
Falta (relación de); su expresión,
2f75.
Familiar (lenguaje), 305.
fartarse (verbo); su construcción
con un infinitivo, 361.
fasta (preposición); su régimen y
valor, 273. ,
fasta do (locución); su empleo en la
suboniinación temporal, 373-4.
fasta que (locución); su empleo en
lasubordinación temporal, 373-4.
fata (preposición); su régimen y
valor, 273.
Favor (relación de); su expresión,
275.
fOLZ (preposición); su régimen y va-
lor, 273.
fazer (verbo); su construcción con
un infinitivo, 358.
Femeninos (nombres), 125.— For-
mación del femenino en los nom-
bres, 126.— En los adjetivos, 131.
—En los cardinales, 138.
Fenicia (lengua), 83.
fff valor de este di grama, 26.
Figuras de dicción, 229; de adición,
229; de supresión, 231 ; de trans-
posición, 232.— De construcción,
337; de adición, 337; de supre-
sión, 339; de inversión, 340.
Figurado (adjetivos en sentido),
298.
Fijeza (falta de) en la lengua del
P. C, 291.
Final (subordinación) ; su expre-
sión, 370. — Correlación de for-
mas, 371 y 372.
Finales (oraciones), 364.
Finalidad (relación de); su expre-
sión, 265, 267, 269, 274 y 275.
Flamenco (dialecto), 80.
Flexión verbal; su influencia en
las irregularidades, 197.
Fonetismo; su divisa, 46.
Forma (nombres expresivos de);
omisión del artículo, 291.
Formación de nombres, 117.— De
verbos, 169.— De los tiempos com-
puestos, 314.
Formas verbales; sus característi-
cas, 171.
Fórmula de juramento, 273.
Fraccionarios (numerales), 135 y
139.
Francesa (lengua), 26, 27, 28, 39,
49, 56, 67, 68, 70, 79, 80, 84, 96,
113, 137, 143, 147, 152, 155, 161,
163, 180, 183, 224, 225, 226, 240,
252, 300, 302, 313, 318, 322 y 328.
Frase (la); su constitución, 102. —
Su división, 347.
Fraseología, 345.
Frecuentativas (formas), 214.
fronte (preposición); su régimen y
valor, 273.
Fuertes (verbos), 181.
Futuro anterior de indicativo; su
formación, 314; su valor, 322.—
De subjuntivo; su valor, 325.
Futuro compuesto de indicativo y
subjuntivo, 314, 317, 322 y 325.
Futuro (participios de), 180 y 181.
Futuro probable; su expresión, 324
y 325.
ZSia CE A\ A LÍTIi^O PV >M •(' VK . V - * » ^ ^
Futuro sinipJe de iiidj;uii;vr»;snc^- TuiniM in\vni.1,>. :>*>•;> ^,> .„o,
significacian de imperalivo, :^^-^; 1N'¿ <ín \i\Uy, !V»iV ^\\ ^\].u\\\,"\
uso del presente por fuiurv\ :U0; vuSn \-tsn«Íi«'ii>n:\l. :Í*M i\
Hu^o^yf^tv, en, fw., /i, /.-.. /.;
a
nnnciación, 76.— Ca»os oii qim /)h qn n/«icj/,ff^ km
aparece, 76.— Su reproMfjritar.ión nf.rfrf/frfr/"f,q M'-rií'-'f iv,^ tí .r' x> l'i
gráfica y pnjcedencia, 70. * '
^ palatal.— Su fiípjra, '^1.— Hn pr*- 77, H^r y ).*:?
nunciación, »>(>.— Chs/;s ^,n r|ií^ O^r-rr»'!;!, f-'^r /^'/r y y/; >• ,
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400
ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS
t (vocal).— Su figura, 24.— Sus va-
lores, 25.— Su pronunciación, 38.
—Su procedencia y representa-
ción gráfica, 38.
i (vocaliforme).— Casos en que apa-
rece, 47 y 48.— El antiguo y el
moderno castellano en este res-
pecto, 47.— Su procedencia y re-
presentación gráfica, 48-9.
Ibérica (lengua), 55 y 75.
Igualdad (comparación de); su ex-
presión, 132.
ikj valor de este di grama, 27.
Imperativas (oraciones), 300 y 303.
Imperativo (modo), 178 y 181.—
Sustituido por futuro, 322; por
presente de subjuntivo, 322; por
imperfecto, 324.— Forma de su
complemento racional, 378.
Imperfecto (pretérito) de indicati-
vo, 175.— De subjuntivo, 177; su
uso por pluscuamperfecto de in-
dicativo, 321; por futuro, 324;
por imperfecto de obligación,
324; por presente y futuro de
subjuntivo, 324; por imperati-
vo, 324.
Impersonales (modos), 178.— Su va-
lor, 325-6.— Oraciones imperso-
nales, 284.
Incidentes (oraciones), 353-5.— Su
división, 353.— Su distinción de
los incisos, 354; de las oraciones
subordinadas, 363.— Su expre-
sión, 355.
Incisos; su distinción de las oracio-
nes incidentes, 354.
Incoativa (terminación), 179.
Incoativo (pasado); su expresión,
319.
Incomplejas (oraciones), 284.
Incorrección de la omisión de la
preposición, 335.
Indefinido (pretérito); su forma-
ción, 314.— Su valor, 320 —Su
confusión con el definido, 320-1.
Indefinidos (artículos y pronom-
bres), 156.— Su construcción, 288,
293 y 307.— Relativos indefini-
dos, 151.
Independientes (auer y ser como);
usos arcaicos, 318.
Indicativo (modo), 178-9.— Valor
de sus formas, 319. — Oraciones
completivas de indicativo, 376-7,
Indiferente (epítetos de construc-
ción), 298.
Indirecto (complemento) de perso-
na ó cosa; su expresión, 263.—
Construcción del nombre, 296;
del pronombre, 301.
Individualizador (artículo), 234.
Inferioridad (comparación de); su
expresión, 133.
Infinitivo (modo), 178-9.— Regido,
247.— Pasado, 314.— Valor del in-
finitivo, 325.— Su construcción,
325-6.— Su equivalencia de futu-
ro y pretérito, 326.— Infinitivo
regido de al; su equivalencia,
356.— Subordinado directamen-
te, 359; por preposición, 360-1.—
El infinitivo en la subordinación
causal; su valor, 370.— Oraciones
de infinitivo, 303 y 357-8,— Infl-
nitivo ante le, la, lo enclíticos,
105.
Infiuencia del acento en las irregu-
laridades de los verbos, 196.— De
la diversidad de orígenes, 196.-
De la flexión, 197.
Inseparables (preposiciones), 221.
ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS
401
Instrumento (relación de); su ex
presión, 265, 267, 260 y 275.
Interjección, 227. — Su construc-
ción, 336.
Interjectivamente (voces usadas),
228.
Interjectivas (locuciones), 228.
Interjectivos (gritos), 227.
Interrogativa (palabra); su lugar
en la oración, 287.
Interrogativas (oraciones), 284.—
Su construcción, 285^, 294, 300
y 302.
Interrogativo qui; su construc-
ción, 309.— Qwwr», 310.— Q?^<?, 311.
Interrogativos (pronombres), 151.
— Adverbios, 330.
Intransitivas (oraciones), 283.
Intransitivos (verbos) que se auxi-
lian con ser, 316.
Invariabilidad del participio, 237 y
241.
Invariables (cardinales), 138.
Inversión (figuras de), 340.— In-
versión del atributo, 295.— De
las formas pronominales, 304.—
De los términos de la compara-
ción, 329.— De la preposición y su
régimen, 332.— Del futuro peri-
frástico, 359.— De las oraciones
subordinadas por relativo, 363;
de las condicionales, 365; de las
causales, 368.
Invocaciones (expresión del sujeto
en las), 301.
t> (verbo semiauxiliar), 183. — Su
sutititución arcaica por ser, 318.
-ir (verbos en); su procedencia, 179.
Irregulares (verbos), 195.— Lista de
los mismos, 200.
Irregularidades en los verbos; sus
especies y causas, 195.
irse (verbo semiauxiliar), 183.—
Su sustitución arcaica por ser,
318.
Italiana (lengua), 29, 72, 80, 152
y 163.
Iterativa (conjunción), 315.
j (letra).— Su figura, 24.— Su va-
lor, 27.— Su pronunciación, 77.—
Su historia, 78. — Casos en que
aparece este sonido en el P. C, 83.
—Su escritura, 84. —Su proceden-
cia, 85.
Juramento (fórmula de), 273.
Juramentos de Strassburgo, 161.
Z (letra).— Su figura, 24.— Su va-
lor, 27.— Su sonido, 59.— Casos
en que figura, representación
gráfica y procedencia, 59.
I final; su desaparición a.ite otra
/ en el enlace léxico, 104.
la (artículo), 110.— Pronombre, 142;
en concordancia con nombre tá-
cito, 2:n; empleo do la y le, 302.
Labiales (articulaciones), .M.
Largas (vocal y sílaba), 98.
las (pronoiiibro); su empleo en com-
petencia con les, :3()2.
Latina (lengua), 8, 2(), 35, 3/, 37,
38, 39, 40, n, 47, AS, 49, r^ *, 11,
53, 51, 55, :)(5, :)S, 59, m, (>1, iy¿,
^\ (U, a"), m, ()7, '70, 71, 72, 73,
74, 7.-'>, 7í), s:3, 85, 9S, 110, 111,
26
402
ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS
119, 121, 122, 123, 124, 126, 127,
129, 130, 134, 136, 139, 145, 149,
151, 152, 153, 154, 157, 158, 159,
160, 163, 164, 165, 169, 170, 171,
172, 173, 174, 175, 176, 177, 178,
179, 180, 181, 187, 195, 196, 197,
198, 199, 215, 218, 219, 222, 223,
224, 225, 229, 250, 256, 309, 310,
321, 355 y 358.
le (pronombre); su empleo en com-
petencia con la, lo, 302.
Lemosín (dialecto), 69, 73, 93 y
123.
Lengua (verbos de); forma de su
complemento oracional, 377.
Leonés (dialecto), 80, 84, 86, 93,
105, 138 y 172.
les (pronombre); su empleo en com-
petencia con los, 302.
Letras vocales, 23.— Consonantes,
23-4.— Vocaliformes, 24.
Limitación (relación de); su expre-
sión, 267.
Linguales (articulaciones), 51 y 59.
Lista de las obras consultadas, 15.—
De prefijos nominales, 119.— De
sufijos, 119.— De numerales car-
dinales, 135; ordinales, 138.— De
prefijos verbales, 170.— De verbos
irregulares, 200.— De los adver-
bios de modo, 216; de tiempo,
218; de lugar, 219; de cantidad,
219.— De las preposiciones, 222. -
De las conjunciones, 223.
lo (artículo), 110.— Pronombre, 142;
su empleo ©n competencia con
le, 302; lo pleonástico en frases
invertidas, 363.
Locuciones adverbiales de modo,
216; de tiempo, 218; de lugar,
219; de afirmación, 220.— Locu-
ciones conjuntivas, 225-7. — Inter-
jectivas, 5^9.
Logudoro (dialecto de), 323.
los (pronombre); su empleo en com-
I>etencia con les, 302.
Lugar (adverbios de), 218.— Su ré-
gimen, 262.— Su construcción,
328.— Expresión de la relación de
lugar, 264, 271 y 274.
Ll
II (letra).— Valor de este digra-
ma, 27 y 59. — Su pronuncia-
ción, 72. Casos en que aparece
este sonido, 73. — Su proceden-
cia y representación gr&flca, 73.
Llanas (palabras); comparación del
castellano antiguo y el moder-
no, 94.
M
m (letra).- Su figura, 24.— Su va-
lor, 27. Su sonido, 58. —Su r^
presentación gráfica y proceden-
cia, 58.
m enclítica ante Z, 105.— w final de
radical verbal ante r, 91.
Madrileño (dialecto), 106.
í/tfl^tfr (conjunción), 223.— Su régi-
men, 280-1.
mandar (verbo); su construcción
como subordinante de un infini-
tivo, 358.
Mandato (verbos de); forma de su
complemento oracional, 377-8.
ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS
403
3íanera (relación de); su expresión,
264, 267, 268, 271, 272 y 277.
María (empleo de tu y vos en repre-
sentación del nombre de la Vir-
gen), 305.
Masculinos (nombres), 124-6.
Materia (nombres expresivos de),
291.— Adjetivos, 298. - Relación
de materia; su expresión, 264,
268 y 271.
Matrimoniales (plurales), 127.
7ne enclítico; cambio que sufre por
el enlace léxico, 103. -Empleo de
la forma wtf, 301.
Mediación, medio (relación de); su
expresión, 265, 267, 268, 272 y 275.
Meses (nombres de), 125.
Metaplasmos, 229.
meterse (verbo); su construcción
con un infinitivo, 360.
Mezcla de tu y vos on la misma fra-
se, 306.— De tiempos, ^52.
mi (pronombre); empleo de esta
forma, 301.
mientra: su régimen, 262.— Su em-
pleo en la subordinación tempo-
ral, 373.
mientre (sufijo adverbial), 216.
Miranda del Castañar (un recitado
en), 103.
misino (indefinido), 162.
mm (digrama); su valor, 27 y 58.
Modo (adverbios de), 216-17. -Su
régimen, 262.— Expresión de la
relación de modo, 264, 267, 268,
271, 272 y 274.
Modos del verbo, 178; tiempos de
cada uno, 174.— Iidicativo, 174.
—Subjuntivo, 177. — Infinitivo,
178. — Gerundio, 180. — Partici-
pios, 180.— Imperativo, 181.— Var
lor de los modos personales, 319
á 325.— De los impersonales, 325
y 326.
Monoremática (frase), 346-7.
Mote (adjetivo), 289.
Motivo (relación de); su expresión,
264, 266, 267 y 270. -
Móvil de una acción; su expresión,
264 y 266.
Movimiento (verbos de); su régi-
men, 258.— Subordinación de lo»
mismos en el antiguo y moderno
castellano, 357 y 359.
Mozárabes (dialectos), 71, 83 y 229.
mucho (indtjflnido), 163.
Mudejar, 229.
Mujeres (nombres de); su géne-
ro, 125.
Multiplicativos (numerales), 135
y 139.
Murciano (dialecto), 64.
N
n (letra).— Su figura, 24.— Sus va-
lores, 27. — Su pronunciación, 61.
—Casos en que aparece, 61.— Su
origen, 62.
n final de sílaba; su cambio en m
ante í, p, 90.— « final de radical
verbal ante r; inversión resul-
tante, 91.
Nacionales (nombres), 114 y 116.
Nacionalidad (adjetivos de), 297.
nada; su construcción, 286, 287
y 308.
nadi (indefinido), 160, 286, 287 y
308.— Su concordancia, 237.
Narrativa (presente por pretérita
en la forma), 319.
Navarro (dialecto)), 80.
Necesidad (relación de); su expro^
sión, 269.
Negación (adverbio de), 220.— Su
404
ÍKDICE ANALÍTICO DK MATERIAS
construcción, 286, 287, 308 y 330.
— Negación en la oracióh princi-
pal; forma verbal subordina-
da, 379.
Negativas (oraciones), 284. — Su
construcción, 286-7 y 303.
Neológicos (procedimientos), 117.
Neutros (nombres), 126.
ni, nin (adverbios); su construc-
ción, 330.
ninguno (indefinido), 163-4, 286
y 308.
nn (digrama); su valor, 27.
Nombre, 114.— Clasificación de los
nombres, 114. — Formación de
nombres, 117. — Sus accidentes
gramaticales, 124. — Su concor-
dancia con el artículo, 233; con el
adjetivo, 235; con el participio,
239; con el relativo, 243; con el
verbo, 244.— Régimen del nom-
bre, 247.— Construcción, 294-6.
Nombre del verbo, 178.
Nominales (nombres derivados)^.
114.— Adjetivos, 192.
nulla (indefinido), 157.
Numerales, 135.— Cardinales, 135.
— Orílinales, 138.— Multiplicati-
vos, 139.— Su construcción, 288.
Número gramatical, 124 y 127. — Su
división, 127.— En el nombre, 127.
—En el adjetivo, 131.— En los nu-
merales, 138. — En el pronom-
bre, 141.— En el verbo, 171.
Ñ
ü (letra).— Su figura, 24.— Su va-
lor, 28.— Su pronunciación, 73.
Casos en que aparece, represen-
tación gráfica y procedencia, 74.
o (letra).— Su figura, 24.— Su pro-
nunciación y procedencia, 39.—
Su representación gráfica, 40.
Objeto (expresión del), 264, 265,
267, 269, 271 y 275.
Obligación (tiempos de), 183-4, 315,
317, 318 y 322.— Expresión de la
relación de obligación, 269, 322
y 324. —Verbos de obligación;
forma de su complemento oracio-
nal, 378.
Oficio (nombres de); su género,
124-5.— Empleo del artículo en
los mismos, 289.
oi (diptongo); rareza del mismo en
el P. C. y su procedencia, 44.
Omisión del artículo, 289.— Del pro-
nombre personal sujeto, 301.— De
la preposición, 332.
Opinión (relación de); su expre-
sión, 295.
Oposición (relación de); su expre-
sión, 268.
Optativas (oraciones); forma de su
complemento oracional, 378.
Optativos; su expresión, 323 y 324.
Oraciones (clases de) existentes en
el P. C, 283-4.— Oraciones elípti-
cas formadas por un participio,
adjetivo ó aposición, 355-6. — Ora-
ciones de infinitivo, 1357-8.— Ora-
ciones completivas, 376; de in-
.dicativo, 376-7; de subjunti-
vo, 377-8. ,
ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS
405
Orden (adverbios de), 219-20.
Ordinales (numerales), 1^ y 138.
Orientales (elementos), 8.
Origen de los verbos castellanos,
179.
Origen (la diversidad de) causa de
irregularidad en los verbos, 196-7.
Ortofonía del P. C, 31,
Orix)grafía del P. C, 23.
Ortolexia del P. C, 109.
-oso (adjetivos en); su construcción»
299.
otro (indefinido), 164.
ou (diptongo); nunca ha sido ge-
nuinamente castellano, 45.
oyr (verbo): su construcción come
subordinante de un infinitivo»
358.
p (letra;.— Su figura, 24.— Su va-
lor, 28.— Su sonido, 53.— Su re-
presentación gráfica y proceden-
cia, 73.
pagarse (verbo); su construcción
con un infinitivo, 361.
Palabras (especies de^ en el P. C,
89 y 109.
Palatales (articulaciones), 68.
Palentino (dialecto), 172.
Panocho (dialecto), 72.
par (preposición), 222.— Su régi-
men y valor, 273.
para (preposición), 222.— Su régi-
men y valor, 274.
Paragoge, 230.
Paragí')gicas (letras), 230.
Participación (relación de); su ex-
presión, 267.
Participio, 109.— Sus clases, 180.—
Participios usados adverbialmen-
mente, 237.— Concordancia del
participio pasado con el sujeto,
239; con el complemento, 240; sin
verbo, 242; del participio presen-
te, 242.— Régimen del participio,
250-1.— Su construccion,298,314,
y 326.— El participio pasado con
valor de oración incidente, 355.
Partitivo (empleo) del artículo, 113.
— Expresión del sentido partiti-
vo, 269.
Partitivos (numerales), 135 y 139.
Pasado (participio), 18j y 181. — In-
finitivo; su formación, 314. — Ge-
rundio; su formación, 314.
Pasiva (voz), 259 y 315.
Pasivas (oraciones), 283.
Pasivo (participio), 180 y 181.
Patronímicos (nombres), 114 y 121.
pfnssar (verbo); su construcción con
un infinitivo, 361.
Perfecto (pretérito); su formación,
314.
Pericia (adjetivos de), 250.
Perifrástica (formación) del futuro
y condicional, 177, 178 y 317.— D<í
los comparativos y superlati-
vos, 299.
Persona (complementos do), 253. —
Su construcción, 302.— Su concu-
rrencia con los de cosa, 304.
Personal (pronombre), 141. — Su
construcción, 300.— Forma perso-
nal del verbo cuando hay con-
curso de sujetos, 245.
Personales (modos), 178 y 181.— Su
valor, 319. - Oraciones, 284.
Personas en el verbo; sus caracto-
rísticas, 171.
ph (digrama).— Su valor, 54.— Su
procedencia y casos en que figu-
ra, 55.— Su representación gráfi-
ca, 56.
406
ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS
Pies de romance constitutivos del
P. C, 102.
Plan de la obra, 5.
pkizer (verbo); su construcción con
un infinitivo, 361.
Plena (adjetivos en forma), 298.
Plenas (oraciones), 284.
Pleonasmo, 337.
Pleonástic^s (formas) del pronom-
bre personal, 144, 254, 301 y 304.
Plural (número). — Su formación
en los nombres, 127.— En los ad-
jetivos, 131.— En los numerales,
138.
Pluscuamperfecto (pretérito) de in-
dicativo y subjuntivo; su forma-
ción, 314. — Su valor optativo,
324^.
poco (indefinido), 164.
Poliremática (frase), 347.
Ponderación (adjetivos de); su ré-
gimen, 250.— Expresión de la re^
lación de ponderación, 269.
Ponderativos, 132 y K34.— Empleo
del artículo, 289.— Qwa/ ponde-
rativo, 312.
jw (preposición), 222.— Su régimen
* y valor, 274.— Su uso como con-
junción cuando sirve para fijar
la subordinación de un infiniti-
vo, 360; en la subordinación cau-
sal, 367; en la final, 371.
pora (preposición), S^.— Su régi-
men y valor, 276.— Su empleo en
la subordinación de infinitivo,
360.— En la subordinación final,
371.
par end (locución); su empleo en la
subordinación causal, 367.
poro (conjunción); su empleo en la
subordinación causal, 367.
por quanto (locución); su empleo
en la subordinación causal, 367.
jporque (conjunción); su empleo en
la subordinación causal, 367.
por tal que (locución); su empleo en
la subordinación causal, 371 y
373.
Portuj^ués (idioma), 39, 68, 80 y 138.
Poseedor (posesivo de un solo), 118.
Poseedores (posesivo de varios), 149.
Posesivos (artículos y pronombres),
148.— Su construcción, 288, 292
y 307.— Su sustitución por el ar-
tículo, 292.
Posición (relación de); su expresión,
264, 272, 273 y 277.
Positivos (adjetivos), 129.
Posposición del nombre sujeto al
verbo, 294.— Del complemento,
303.
Posposiciones, 329.
Preceden (epítetos que) al sustan-
tivo, 298.
Precedencia (relación de); su ex-
presión, 266.
Precio (expresión del), 275.
Predicados (adjetivos), 130 y 296.
Preferencia (adjetivos de); su régi-
men, 250.— Preferencia de pro-
nombres en caso de concurso, 303
y 304.
Prefijos, 118.— Nominales y adjeti-
vales, 119; eruditos, 123.— Verba-
les, 169 y 170.
p7'enderse {YQvbo)] su construcción
con un infinitivo, 360.
Preposición, 221. —Su régimen, 263;
cuáles rigen adverbios y prepo-
siciones, 278.— Su construcción,
332.— Su repetición, 333.- Subo^
dinación por medio de preposi-
ción, 360-1.— Preposiciones des-
tinadas á la subordinación de in»
finitivos, 360.
Presente de indicativo; su caracte-
rística, 175; su valor, 319; su equi-
valencia de pretérito y futuro^
319.— De subjuntivo; su caracte-
rística, 177; su valor, 323; su em-
ÍNDICE AlíALÍTICO DE MATERIAS
40'
pleo como optativo é imperativo,
323; su sustitución por el im perfec-
to, 324. — ^Participio de presente,
180.
Presunción (verbos de); forma de su
complemento oracional, 376-7.
Pretérito anterior; su formación,
314.— Definido; su valor, 320; su
confusión con el indefinido, 320.
—Imperfecto de indicativo; su ca-
racterística, 175; su valor, 319. —
^Imperfecto de subjuntivo; su ca-
' racterística, 178; su valor, 323-4.
—Indefinido; su formación, 314;
su valor, 320.— Perfecto de indi-
cativo; su característica, 176; su
valor, 320.— Perfecto de subjun-
tivo; su formación, 314; su valor,
324.- Pluscuamperfecto de indi-
cativo; su característica, 177; su
formación, 314; su valor, 320.—
Pluscuamperfecto de subjunti-
vo, 178; su formación, 314; su va-
lor, 324.— Pretérito por presen-
te, 319.
Primera conjugación, 189.— Verbos
que comprende, 192.— Su origren,
179.— Primera persona (pronom-
bre de); su preferencia, 303.
Primitivos (nombres); 114.— A^jeti
▼08, 128.— Adverbios, 215.
Principales (oraciones), 348 y 353.—
Su enlace con las subordina-
das, 354.
Privación (relación de); su expre-
sión, 277.
Probabilidad (relación de); su ex-
presión, 376-7.
Probable (futuro); su expre-
sión, 324.
Proclíticas de vocal final; su fusión
con la voz siguiente, 104.
Proclíticos (adjetivos), 130.
Profesiones (nombres de); su géne-
ro, 124 y 125-
Prolepsis; casos más notables, 3ií9.
Prólogo, 5.
Pronombre, 141. — Personal, 14 1 ; su
adherencia como enolitioo k la
voz anterior, 104: su conconian-
cia con el adjetivo, *2:\Ck con ol
participio, 23í>; con el verbo, 244;
su rég-imen, 247; sus furnias de
complemento, 2r>4; su construc-
ción, :íOO.— Reílexivo, 142.— Atri-
butivo, 142. — Demostrativo, 1 kV,
su construcción, ^Í07. — Posesivo,
148; su construccituí, ;í07.— Rela-
tivo, 151; su construcción, 301), —
Indefinido, 15(5; su construcción,
307.— Correlativo, 1(56.
Pronominales (verbos); formación
de sus tiempos compuestos, 31().
Propios (nombres), 114.— Carecen
de plural, 128.— Omisión del ar-
tículo con los mismos» 280.
Propürcionaliílad(CMnipan\ción de);
su formación , l:í2.— Expresión
de la relación de proporcionali-
dad, 275.
Prótesis, 229.
Provecho (valor de) del comple-
mento pronominal, 305.
Provenzal (dialecto), 70, 81 y 12;í.
Provincias (nombres de); su éí^ne-
ro, 125.
Proximidad (expresión de la) con
los demostrativos, 14(5.— Relación
de proximidad; su expresión, 266
y 277.
Pseudo-vocales, 46.
ptces (conjunción), 224; su empleo
en la subordinación causal, ÍW7-8;
en la consecutiva, 375.
pues que (locución); su empleo en
la subordinación causal, 367-8.
Pugna (relación de); su expre-
sión, 268.
Punto de partida de un movimien-
to; su expresión, 263-4, 270 y 271.
408
ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS
Q
q (letra).— Su figura, 24.— Su va-
lor, 28.
qual (relativo), 154.— Su construc-
ción, 312.
quando\ su empleo en la subordi-
nación causal, 367 y 370; en la
temporal, 373.
qua%to (indefinido), 164.
qm (relativo), 153.— Indefinido,
157.— Su construcción, 311.—
Subordinación de las oraciones
por que^ 362.
qvs (conjunción); su fuerza con-
j u n t i V a , 280.— Equivalente á
aunque, por más que, 366; á si,
con ¿al que, 367.— Su empleo en
la subordinación causal, 367; en
la final, 371; en la consecutiva,
375; en la completiva, 376.
quesquier (indefinido), 160.
qui (relativo), 151.— Su construc-
ción, 309.— Subordinación de las
oraciones mediante qui, 362.
quien (relativo), 152.— Su construc-
ción, 310.
quiquier (indefinido), 152 y 161.
quis (relativo), 152.— Su construc-
ción, 310.
quiscaduno (indefinido) , 152, 161,
307, 310.
Quixote, — Pronunciación de esta
palabra, 79.
R
r (letra).— Sa figura, 24.— Sus va-
lores, 28 y 60.— Casos en que apa-
rece su sonido y cómo se repre-
senta, 60.— Su procedencia, 61.
r epentética, 219.— Final de radical
verbal ante r, 91; ante /, 105;
ante se enclítico, 106.
jra (desinencia verbal en); su valor,
321 y 324.
Recelo (verbos de) ; forma de su
complemento oracional, 377.
Recíprocas (oraciones), 283-4.
Recíprocos (verbos); formación de
sus tiempos compuestos, 316.
Recto (adjetivos usados en senti-
do), 299.
Redacción del vocabulario, 11 y 12;
de la Gramática, 12 y 13.
Reflexivas (oraciones), 283.
Reflexivo (pronombre), 142.— Ver^
bo reflexivo; formas de sus com-
plementos pronominales , 302;
formación de sus tiempos com-
puestos, 316.
Reforzadas (formas) del demostra-
tivo, 145.
Régimen, 247.— Del nombre ó pro-
nombre, 247.— Del adjetivo, 249.
—Del verbo , 252. — Del adver-
bio, 260.— De la preposición, 263.
— De la conjunción, 280.
Regulares (verbos) ; su conjuga-
ción, 189.
Reino (nombres de); su género,
125.
Relaciones de coordinación, 349; de
subordinación, 353; de construc-
ción, 380.
Relativo (superlativo), 133.— Pro-
nombre relativo, 151; su concor-
dancia con el antecedente, 243;
su construcción, 309; su empleo
tS'DtCK A^.VLÍnCU DB MATBBLVí?
4(M>
ío 7:3132,
SeL-n« a ' aijmbres »le : carecea 'te
piirxi, l'ií?. — Adjetivos «ie reü-
2»íc**^¡.:i' a «i*» Las pníprsici<me*'»
Repr»r:?ea Tacita . nelacií^a »ie>: su ex»
R*?s :;ila< lizaá áilabaá ■ , 9»5.
Ri**t.-i«'v:i>a 1 relacioa de-; áu t^xpr^
EeMiziea del rfig'iíTieQ de la pt>*p«>-
sici' a. 278-l>.
Betn30t^*) de la acentuaci^'^a, -47.
de>iaeQCÍa verbal ea >; su viv-
ió r. :3a:W.
-rtif (^desineaeia verbal en); su vu-
lor, :)23-4.
Ríos -nombres do): su genero, TX».
— Omisión del artículo,, 2SÜ.
Romances MÜalectos), 52» 5t^ 6<K
64. 65. 67, 68, 73, 76, 85, 93, lio,
rjy, i:i(>, 1:39, 161, 163, 175, 176,
I8l> y 224.
Románicas (leng'uas), 7, 68 y 321.
rr . digraina); su valor, 28; su soni-
do, 60; casos en que aparece, su
representación gráfica y su pro-
cedencia, GO.
mji^tfri verbo); su construcción coa
un infinitivo, 361.
Rue^ (verbos de), forma de su
complemento on?cional, 378.
f^letra..— Su figura, 24.— Sus va-
lores, 28. — Su pronunciación y
cas-iS en que aparece, 62.— Su re-
presentación gráfica y proce<leu-
cia, iS3.
t final. — ^Sa desaparición en los en-
laces léxicos, 104; SU cambio en
f, 1«)6; precedida de «; su cambio
en w, 90.
lalir (verbo); su construcción con
un infinitivo, 3»)0.
Salmantino (dialecto), <s.i, lo,3, 172.
Sánscrita (lengua), 171, 172, 173
y 174.
Sardo (dialecto), 323.
icA ífijnema). — Su valor, 68. — Cuan-
do aparece en el P. C, 69,— Su
procedencia, 69.
se (pronombre); su empleo, 301. —
Su a iteposición á me y te^ 304.—
Veri' )S con se impersonal, 316.
-^e (desinencia verbal en); su va-
lor, 323-4.
Se^nda conjugación, 179 y 189.
— Verbos que comprende, 19:í.
Semiauxiliares (verbos), IKi y
315.
Semiexpletivo (complemento indi-
recto), 304.
Semimudas (sílabas), 36, 90 y 97.—
Su importancia en el P. C, 97.
Semipleonástico (complemento in-
directo), ;m.
Semíticas (lenguas), X)y 52.
Sentenciosas (frases); omisión del
artículo, 21HK
Sentido (verbos de); forma í\í> su
complemento oracional, 376.
senos (indefinido), 157-8.
jéT (verbo), 18;).— Su conjugación,
184.— Sus usos, 315.— Su empleo
por estar, por auer y por ir, 318.
— Su construcción con un i n fin i
tivo, 361.
ser huebos\ su réginíon, 25<)-7,
si (conjunción).— Su empleo en las
410
ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS
frases condicionales , 362. — Su
sustitución por qiLe, 367.
*t (pronombre); empleo de esta for-
ma y áese, 301.
Significación (la) como determi
nante del g-énero, 124.
Signos gráficos, 23.
Siguen (epítetos que) al sustanti-
vo, 297.
Sílaba; sus elementos, 87; sus es-
pecies, 87; su división, 88.
Silepsis; casos más notables, 342.
Simples (nombres), 114. —Tiem-
pos, 174.— Adverbios, 215.- Ora-
ciones, 284.
sin (preposición), 222; su régimen
y valor, 277.
Unes (preposición), 222; su régimen
y valor, 277.
Singular (número), 127.
Sintaxis, 233.
Sintéticos (comparativos), 133.
Situación (relación de); su expre-
sión, 264, 270.
so (preposición), 222; su régimen y
valor, 277.
sobre (preposición), 222; su régimen
y valor, 277.
Sobrenombre (nombre propio
con), 280.
Soldadura (composición por), 118
y 171.
Sonoras (sílabas), 96.
Sonoridad de las palabras; su dis-
tinción de la acentuación, 96.—
Escala de sonoridad, 97.
Sordas (sílabas), 96.
ss (digrama).— Su valor, 28.— Su
pronunciación, 63.— Casos en que
aparece, 63.— Su representación
gráfica y procedencia, 64.
Subjuntivo (modo), 177 y 181.— Va- .
lor de sus formas, 323.
Subordinación (relaciones de), 353.
—Causal, 367; correlación de for-
mas, 368. — Completiva, 376; co-
rrelación de formas, 379.— Con-
dicional, 364; correlación de for-
mas, 365.— Consecutiva; correla-
ción de formas, 375. -— Directa,
357; valor del infiniüvo, 359.— Fi-
nal, 371; correlación de formas,
372.— Por preposición, 360.— Por
relativo, 362. —Por conjunción,
364.— Temporal, 373; correlación
de formas, 374.
Subordinadas (oraciones), 348, 353 y
357.— Su enlace con las principa-
les, 354 y 357.
Sufijos nacionales empleados en el
P. C, 119.— Verbales, 169.
Sujeto de la oración; su concordan*
cia con el adjetivo, 236; con el
participio, 239; con el verbo, 244.
—Formas del sujeto y del verbo,
245. — Construcción del nombre
sujeto, 294; del pronombre, 300;
su expresión y omisión, 301. — Su-
jeto de las oraciones subordinan-
te y subordinada en la subordi-
nación directa, 357 y 358; en la
subordinación por preposición»
361.
Suma (relación de); su expresión,
267 y 272.
Superfluo (empleo) de la preposi-
ción de, 270.— De en, 272.— De
por, 276.— De pora, 276.
Superioridad (comparación de), 132.
Superioridad (relación de); su ex-
presión, 277.
Superlación (adverbios destinado»
á expresar la); su construo-
ción, 329.
Superlativos (adjetivos), 129 y 133-
—Su construcción, 299.
Supinos, 180.
Súplica (verbos de); forma de su
complemento oracional, 378.
Supresión (figuras de); de dio
Ikdice analítico de materias
411
ciÓD, 231.— De construcción, 339. sustantivación del artículo, 113.
Sufltantivación, 117.— Su exten- Sustantivo (oraciones de verbo),
sión enelP. C, 118.— Poder de 283.
/ (letra).— Su figura, 24.— Sus va-
loras, 28.— Su sonido, 67.— Casos
en que aparece, representación
gráfica y procedencia, 67-8.
Tácita (conjunción), 349 y 351.
Tácito (antecedente), 309 y 312.—
Sujeta) agente tácito en la voz
pasiva, 315; en la subordinación
directa, 353.— Término tácito en
las frases condicionales, 366-7.
tal (indefinido), 164.
tanto (indefinido), 165.
té (pronombre) enclítico ante le^
ifl, le¡ su cambio é inversión,
105. — Empleo de te y de W,
301.
Temática (vocal), 171, 173, 175 y
176.
Temor (verbos de); forma de su
complemento oracional, 377.
Temporal (subordinación); su ex-
presión, 373.
Temporales (conjunciones), 225.—
Oraciones temporales, 364.
Tendencia (relación de); su expre-
sión, 263.
tener (verbo), 183.— Su sustitución
por auer^ 318.— Verbo subordi-
nante, 358.
Torcera conjugación, 189.— Su ori-
gen, 179.— Verbos que compren-
de, 193.
Tercera persona (pronombre de)
antecedente de un relativo ó se-
guido de de^ 300.
Terciopersonales (verbos), 213.
Terminación (la) como determi-
nante del género, 125.
Terminaciones (adjetivos de UMa,
dos y tres), 129.
Término de un movimiento; su ex-
presión, 264, 273, 275.
th (digrama).— Su valor, 28, 67.
ti (f-ronombre); su empleo, 301.
Tiempo (adverbios de), 218; su ré-
gimen, 262.— Expresión del tiem-
po en que se verifica un hecho,
264, 269, 271, 272 y 274; del tiem-
po transcurrido, 264.
Tiempos del verbo, 174.— Tiempos
compuestos; su formación, 314. —
Correlación de tiempos en las
oraciones ligadas por relativo,
363; en la subordinación condi-
cional, 365; en laj causal; 368; en
la final, 371 y 372; en la tempo-
ral, 3T3 y 374; en la consecutiva,
375; en la completiva, 379.
Títulos (empleo de don con nom-
bres de), 299.
Tmesis; casos más notables, 341.
todo (indefinido), 165.
Toledano (dialecto), 52, 64 y 123.
tomarse (verbo); su construcción
con un infinitivo, 360.
tornar^ tornarse (verbos); su cons-
trucción con un infinitivo, 360
y 361.
Transitivo (oraciones de verbo), 283.
Transitivos (verbos); su comple-
mento, 253.
Transposición (figuras de), 232.
tu (pronombre personal), 141. Su
empleo en concurrencia con vos<,
305.
Tunecino (dialecto), 80.
412
ÍNDICE ANALÍTIOO DE MATERIAS
u
u (consonante).— Su figura, 23.—
Su sonido, 53. — Casos en que
aparece, representación gráfica
y procedencia, 54. —Cambio en b,
p^ ante dental, 91.
u (vocal).— Su figura, 23.— Sus va-
lores, 25. — Su pronunciación,
procedencia y representación
gráfica, 41.— Intercalación de la
«,90.
u (vocaliforme).— Su figura, 23.—
Su sonido y casos en que aparece,
49. — Su procedencia y represen-
tación gráfica, 50.
uUa (indefinido), 158. — Su cons-
trucción, 293.
un (indefinido), 165^.
Unión (relación de); su expresión,
260.
Usos del auxiliar auer, 317.— Del
auxiliar ser, 315. —Arcaicos de
los auxiliares, 318.
V (letra).— Su figura, 24.— Sus va-
lores, 25.— Su sonido, 56.— Su re-
presentación gráfica, 57. — Su
procedencia, 58.
Válaco (idioma), 323.
Valenciano (dialecto), 69, 80, 84, 93,
106 y 123.
Vallisoletano (dialecto), 172.
Valor de los tiempos y modos* per-
sonales, 319; impersonales, 325.—
Valor personal y temptral del
infinitivo de la subordinación
directa, 359; dependiente de pre-
posición, 361.
Variabilidad del participio en con-
cordancia, 239.
Varones (nombres de); su género,
124.
Vascuence (lengua), 8, 32, 55, 80 y
123.
ee final; su cambio en el enlace
léxico, 103.
ver (verbo); su construcción como
subordinantede un infinitivo, 358.
Verbales (nombres), 114.— Adjeti-
vos, 129; su construcción, 298.
Verbo, 167. -Clasificación, 169.—
Accidentes, 171.— Auxiliares,183.
—Regulares, 189.— Irregulares,
195.— Concordancia, 244.— Régi-
men; 252 y 258.— Construcción,
314.
Verbos cuyo régimen varía en el
antiguo y el moderno castellano,
258.— Verbos que rigen gerun-
dio, 260.— Verbos directamente
subordinantes, 358.
Versos del poema; su constitu-
ción, 102.
Vocales, 34.
Vocaliformes, 46.
Vocativo (nombres en); omisión del
artículo, 290; construcción de es-
tos nombres, 296.
Voces (las) en el verbo, 171.
Voluntad (verbos de); forma de su
complemento oracional, 377-^.
Vos (pronombre), 141.— Su concor-
dancia con el adjetivo, 237.— Su
empleo en concurrencia con /»,
305.
Voz activa; formación de sus tiem-
pos compuestos, 317.
Voz pasiva, 259 y 315.
ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS
413
» (tetra).— Su figura, 24.— Sus va-
lores, 28.— Su pronunciación en
antiguo castellano, y su proce-
dencia 79 y s.
y (letra).- Su figura, 24.— Sus va-
lores, 25.— Su pronunciación, ca-
sos en que aparece, procedencia
y representación gráfica, 71.
y inicial de yo tras i, 106.
y (adverbio), 218.— Su construc-
ción, 328.
ya que (locución); su empleo en las
frases de subordinación causal,
367.
yítso (preposición-a(íverbio)5 su
construcción, 329, 332.
Yuxtaposición (composición por),
118.
z (letra).— Su figura, 24.— Sus var
lores. 29. — Su pronunciación,
65.— Casos en que aparece, re-
presentación y procedencia, 66.
Zamorano (/dialecto), 172.
Zeugma; casos más notables, 339.
IV —ÍNDICE GENERAL
Sección segunda: Análisis fónico
ú Ortofonía,]
q
Páírinas.
•»
Prólogo 5
Lista db las obras consultadas 15
Parte primbra: Análisis.
Sección primera: Análisis gráfico
ú Ortografía,
Capítulo único. — Elementos gráficos del «Poema del
Cid»... 23
Capítulo I. — Elementos fónicos del « Poema del Cid» . 31
Artículo L — Vocales 34
§ 1.°— La a 34
§ 2.°— La e 35
§ 3.°— La i 38
§ 4.^— La o 39
§ 5.^— La u 41
Artículo II, Combinaciones vocales. ... 42
§ 1.** — Combinación ai 42
§ 2.°— Combinación el 43
§ 3.®— Combinación oí 44
S 4. •—Combinación au 44
Artículo III — Vocaliformes 46
§ 1.° — La i vocaliforme 47
5 2.*^ — La u vocaliforme 49
Artículo IV, — Consonantes 51
§ 1.^— Serie labial 51
416
Índice general
PftffiDas.
I.— La b 52
n.— La p 53
III.— La u 53
IV.— La ph 54
V.— La f. 56
VL— La V 56
Vn.— La m 58
§ 2.»— Serie lingual 59
1." — Grupo alveolar 59
I.— Laf. 59
II.— La rr 60
in.— Lar 60
IV.— Lan 61
V.— Las 62
VI. — La 89 63
Vn.— La 9 64
2.°— Grupo dental 65
I. — La z 65
II. — La d posdental 66
m.— La t 67
IV. — La d interdental 68
3.° — Grupo palatal 68
I. — La sch 68
n.— La g 69
m.— La y 70
IV.— La ch 71
V.— La 11 71
VI.— La ñ 72
§ 3.°— Serie gutural 74
L— La h 74
n. — La g 76
m.— La c 77
IV.— La j 77
Capítulo U. — Enlaces fonéticos 87
Artículo I. — Enlace literal: la sílaba 87
Artículo II. — Enlace silábico: la palabra 89
S 1." — Acentuación de las palabras 92
I. — Palabras agudas 92
n. — Palabras llanas 94
III. — Palabraíi esdrújulos 96
§ 2.»— Sonoridad 96
§ 3.» Cantidad 98
Articulo ///.—Enlace léxico: la frase 102
ÍNDICE GKNEBAL 417
Pkginaa.
— —
Sección tercera: Análisis léxico
ú Ortolexia.
Clases de palabkas existentes en el Poema 109
Capítulo I.— El artículo \\\\ no
Capítulo EL. —El nombre .'.!!.!!.!!!.. 114
Artículo L — Clasificación de los nombres del Poema. 114
'Artículo //. —Formación de nombres en el Poema . 117
§ 1.** — La sustantivación 117
§ 2.°— La composición 118
§ 3/* — La derivación ..../, 119
§ 4.** — La aclimatación \ \ 122
Artículo ///.—Accidentes gramaticales del nombre 124
§ 1.^— El género * . i24
§ 2.^— El número 127
Capítulo m.-El adjetivo *'///.'.'//.;;;;;; 129
§ 1. — Calincativo positivo 129
§ 2.^ — Comparativos y superlativos * * 132
Capítulo IV. — Numerales [[] I35
§ 1.°— Numerales cardinales [][[ I35
§ 2.° -Numerales ordinales 138
§ 3/'— Numerales multiplicativos 139
§ 4.°— Numerales fraccionarios [ , 139
§ 5."— Numerales colectivos 140
Capítulo V. — El pronombre [] 141
Artículo /.— Pi'onombre personal 141
Artículo II. — Pronombre demostrativo. . , 145
Artículo III. ~ Pronombre posesivo \ 148
Artículo /F. —Pronombre relativo ^\\ 151
§ I/'— Relativo qui 151
§ 2.° — E^lativo quis \ 152
§ 3.°— Relativo quien ] 152
§ 4.° —Relativo que \^ I53
§ 5° — Relativo qual !.'.!. 154
§ 6.** — Relativo do, don I54
Artículo V. — Indefinidos .' I5(j
§ I.° — Indefinidos determinativos 157
I.— NuUa './/.. 157
II. — Que 157
in. — Señes 157
iv.-uiia... .*:.■;;;;;;::;: i58
§ 2." — Indefinidos pronominales 158
26
418
ÍNDICB GlEKlERAL
Páginas.
I.— Al 158
II.— Algo 159
III.— Atanto 159
IV.— Cada 159
V.— Nadi 160
VI.— Quesquier 160
Vn.— Quiquier 161
Vni.— Quis cada vno 161
§ 3.^ — Indefinidos mixtos 162
I. — Alguno 162
11— Atal 162
m.— Ittiamo 162
IV.— Mucho 163
V. -Ninguno 163
VI.— Otro.... 164
Vn.-Poco 164
VIH.- Quanto 164
IX.— Tal 164
X.— Tanto 165
XI.— Todo 165
Xn.— Vn 165
§ 4.^— Correlativos 166
Capitulo V.— El verbo 167
Artículo L — Generalidades 167
§ 1.** — Clasificación de los verbos del Poema 167
§ 2.^ — ^La formación verbal en el Poema 168
§ 3.^ — Accidentes gramaticales del verbo 171
I. — Personas y números 171
II.— Tiempos 174
1.° — ^Tiempos del indicativo 175
2.^ — ^Tiempos del subjuntivo 177
m.— Modos 178
Artículo II, — Verbos auxiliares 183
Artículo III, — Verbos regulares 189
Artículo IV, — Verbos irregulares 195
§ 1.° — Causas de las irregularidades de lo8 verbos.. 195
I. — La acentuación 195
n.— La diversidad de orígenes 196
ni. — La influencia de la flexión 197
IV. — Causas secundarias de irregularidad 199
§ 2,^ — Verbos irregulares propiamente dichos 199
§ 3.*^— Verbos defectivos 212
Capítulo VI.— El adverbio 216
íkdics qbherál 419
*^ m
Péginai.
Artícido L — Adverbios calificativos ó de modo. ... 216
Artículo //.—Adverbios determinativos 218
§ 1."* — Adverbios de tiempo 218
§ 2.^— Adverbios de lugar 218
§ 3.^— Adverbios de cantidad 219
§ 4.^— Adverbios de orden 219
§ 5.*^— Adverbios de afirmación, negación y duda . . 220
§ 6.*^ — Adverbios de comparación 220
Capítulo VU. — La preposición 221
Capítulo VIII.— La conjunción 223
§ 1.^— Copulativas 223
§ 2.*— Disyuntivas 223
§ 3.^- Adversativas 223
§ 4.**— Condicionales 224
§ 5.*>— Causales 224
§ 6.**— Temporales 225
§ 7.*-Finales 225
§ 8.*»— Continuativas 226
Capítulo IX. — La interjección 227
Capítulo X. — Figuras de dicción 229
§ I.*— Figuras de adición 229
I.— Prótesis 229
II.— Epéntesis 229
m.— Paragoge 230
§ 2."*— Figuras de supresión 231
I.— Aféresis 231
n.— Síncopa 231
III.— Apócope 231
§ 3.** — Figuras de transposición 232
Parte segunda: Sintaxis.
Sección primera: Concordancia.
Capítulo I. — Concordancia de artículo y nombre. . . 233
Capítulo II. — Concordancia de adjetivo y nombre. . 235
Articulo I. -^ConcoTdaxicia. de nombre ó pronombre
y adjetivo 235
§ 1.^ — Concordancia de nombre y adjetivo 236
§ 2.®— Concordancia de pronombre y adjetivo 236
Artículo II. - Concordancia de nombre ó pronom-
bre y participio 239
§ 1.® — Concordancia del participio con el sujeto . . . 239
420
ÍNDICE GENERAL
PAginaR.
§ 2.^ — Concordancia del participio con el comple-
mento 240
§ 3.*^ — Concordancia del participio sin verbo 242
§ 4.*^ — Participios de presente 242
Artículo IIL — Concordancia de relativo y antece- '
dente 243
Capítulo III, — Concordancia del verbo con su su-
jeto 244
Sección segunda: Régimen.
Capítulo I. — Régimen del nombre ó pronombre . . . 247
Capítulo II. — Régimen del adjetivo 249
Capítulo III. — Régimen del verbo 252
Artículo J.— El nombre ó pronombre, complemento
del verbo 253
Artículo II. — El verbo, complemento del verbo 258
Capítulo IV. — Régiinen del adverbio 261
§ 1.*— Adverbios de modo 261
§ 2.*^— Adverbios de tiempo 261
§ 3.*— Adverbios de lugar 262
§ 4.°— Adverbios de cantidad 262
§ 5.®— Adverbios de comparación 262
Capítulo V.— Régimen de la preposición 263
§ 1.**— Preposición a 263
§ 2.^— Preposición ante 266
§ 3.®— Preposición cabe, cabo 266
§ 4.'' -Preposición con 266
§ 5."— Preposición contra 268
§ 6.«— Preposición de 268
§ 7.°— Preposición des, desde 271
§ 8.°— Preposición en 271
§ 9.° — Preposición entre 272
§ 10.** - Preposición fata, fasta 273
§ 11.^ -Preposición faz 273
§ 12."— Preposición fronte 273
§ 13.°~ Preposición par 273
§ 14.® — Preposición para 274
§ 15.° — Preposición por 274
§ 16-° — Preposición pora. 276
§ 17.° — Preposición sin, sines 277
§ 18.°— Preposición so 277
§ 19.°— Preposición sobre 277
rwooE ¿Exrrjii
* Oí
g 3 L*'— r're:.-H=r.'j3:.ii tras i?75
Secck'^n tercera: C(mi^T''^cn-''m..
G£yXL 4 . L TT'AI>Eg ÍSÍ>
£ 1.** — T::»:»? 5r oracioDe? erifKT.Te* en e] P^x^r.-iA., , ÍSS
^ 2.* — 0«:ci?i;r- ccioii de la orA:i.~»n exT»ofi:iva :[SS
^ o/ — C'C'ZíFltu.'.cÍ'Í»!! de la ccaei:»!! irj.-?rroi:ai:Ta 'íxS
ir 4.'* — 0:»ii?LrDcvi«''ii de la o"a^"ioTi neiraiivA Í*s6
i'AFJTru* 1. — í'/.r'rir^iTDCvi'Mi de le»? dtie-miiria tiros, • • í>>
Arf^^'i4lj L — Cc»i,>Trne4:-ijD del articnlo Í^S
ir 1 .*' — Esiij'lec» dei anieiijo í>^
§ --'' — í>i:Í5:ón del aruc'ulo tíSí?
Ari^f^uo 77. — <7-M:5trucic3on de Icis po?5O<ÍT0is é indo-
nnidc»5 l\^í
S 1 -* — C<»n5tn:ctrióii de los pcjsesvos l^^i!
g 2/-' — Con5tn: e-ion de los inderinidc«s :>.^^>
rAPimx) D. — ConFtrueción del nombre l^,U
§ I.*" —El nonjbre sujeto lV4
§ 2/— El nombre atributo 1^.\N
^ 3/' — E¡ nombre af*osición i^^r>
§ 4. — El nombre complemento l^.^N
? 5.** — El nombre Tocativo l^.^<>
Capítulo IIL — Construcción del adjetivo Ih^T
g 1.**— Reglas generales l^^T
g 2-^— Epítetos que siguen al sustantivo 2ST
g 3.®— Epítetos que preceden al susíanti\x> 2*.^S
g 4.'' — Epíteto de construcción indiferonto ÍM^S
§ 5.° — Comparativos y su[>erlafivos 2*.^0
S 6.® — Empleo de rfow, dof)a 2íH>
Capítulo IV. — Construcción del pronombi\> i^(^^
Ardadlo I. — Construcción del pronombre {M?rsonal . IMM)
g 1 ^ — Pronombre personal sujeto í^tH)
5 2.® — Pronombre personal con^plomonto l\0\
§ 3.** — Concurso de pronombrt>s »^03
g 4.^— Empleo del tu y del vos aOf)
Artículo II. — Construcción de los prononibi-os de
mostrativo, posesivo é indefinido... .'^07
Artículo III, — Construcción dol prononibre relativo. TU^O
§ 1.''— Construcción de qui ¿^00
§ 2, «—Construcción de quis 310
422 ÍJ^ICE 6SNBRAL
PágJMl.
§ 3.® — Construcción de quien. 310
§ 4.** — Construcción de que 311
§ 5.** — Construcción de qual. . . ' 312
§ 6.^— Construcción de do, dont 313
Capítulo V. — Construcción del verbo 314
Articulo I, — Construcción de los auxiliares 314
§ 1.° — ^Formación de los tiempos compuestos 314
§ 2.^ — Empleo de los auxiliares 314
I.— -Usos del auxiliar ser 315
n. — Usos del auxiliar auer 317
§ 3.**— Usos arcaicos de ser y auer independientes, 318
Artículo IL — Valor de los tiempos y modos - 319
§ 1.** — Modos personales 319
I. — Presente de indicativo 319
n. — Pretérifo imperfecto 319
ni.— Pretérito perfecto J 320
IV. — Pretérito pluscuamperfecto 320
V.— Futuro de indicativo 321
VI.— Imperativo 322
Vn. — Presente de subjuntivo 323
VIII. — Pretérito imperfecto de subjuntivo 323
IX. — Pretérito perfecto de subjuntivo 324
X. — Pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo. . . 324
XI. — Futuro de subjuntivo 325
§ 2,^ —Modos impersonales 325
Capítulo VI. — Construcción del adverbio 327
Artículo L — Adverbios calificativos 327
Articulo II — Adverbios determinativos 328
§ 1.*^ — Adverbios de tiempo y orden 328
§ 2.*^— Adverbios de lugar 328
§ 3.®— Adverbios de cantidad 329
§ 4.** — Adverbios de afirmación, negación y duda. . 330
§ 5.® — Adverbios interrogativos y admirativos 330
§ &,^ — Construcción de los a^iverbios con otras voces
que los verbos 331
Capítulo Vil. — Construcción de la preposición. . . . 332
Capítulo VUI. — Construcción de la conjunción y de
la interjección 336
Capítulo IX. — Figuras de construcción 337
Articulo /.—Figuras de adición 337
Artículo IL — Figuras de supresión 339
Articulo III — Figuras de inversión 341
§ l.«— Hipérbaton 341
ÍNDICE QENEttAL 423
Páginas.
§ 2."— Tmesis 342
§ 3.**— Anástrofe 342
§ 4.°— Enálage 343
§ 5.^— Süepsis 343
Parte tercera: Fraseología
Artículo L — Generalidades / 345
Artículo IL — Relaciones de las oraciones en la frase. 347
Sección primera: Beluciones de coordinación.
Capítulo I. — Relaciones de conformidad 349
Capítulo II. — Relaciones de disconformidad 350
Capítulo III. — La elipsis en la coordinac.on 351
Capítulo IV. — Coordinación de tiempos 352
Sección segunda: Relaciones de subordinación.
Generalidades 363
Capítulo I. — Oraciones incidentales 365
Capítulo II.— Oraciones subordinadas 357
Artículo I. — Subordinación directa 357
Artículo II, — Subordinación mediante preposición . 3ü0
Artículo III, — Subordinación mediante relativo . . . 3(32
A^-tículo IV, — Subordinación mediante conjunción. 3Ü4
§ 1.° — Subordinación de las oraciones circunstan-
ciales 3Ü4
I. — Subordinación condicional 364
II. — Subordinación causal 3G7
in. — Subordinación final 370
IV. — Subordinación temporal 373
V. — Subordinación consecutiva . 375
§ 2.® — Subordinación de las oraciones completivas.. 376
I. — Oraciones completivas de indicativo 37(5
II. — Oraciones completivas de subjuntivo 377
III. — Correlación de tiempos en la subordinación
completiva 379
Capítulo III. — Relaciones de construcción 380
424 ÍNDICE GENERAL
Pá^inafi.
ÍNDICES
I. — índice de autores citados 381
n. — índice de obras citadas 384
III. ~ índice de materias 389
IV. — índice general 415
FIN
ERRATAS
PáfiM.
Por Arriba.
Por abajo.
Dice.
Debe decir.
81
1
Clédal
Clédat
U
5
Shrachiere
Sprachkhre
46
S
f
t
60
6
iontifgo
tanHugo
. 54
1
de Brücke
Y de Brücke
71
10
yoro
yogo
74
9
na
^
182
15
la
Ub
179
20
áiehre
dieíre
287
4
TJeue
aatU
250
10
vifios
viuoi
272
17
adelaut
adekmt
888
>
10
otras
otros
857
»
posar
apoior
859
11
OB
loe
872
16
]Tomane9ÍeBe
rromane^iere
878
8
metad
meted
DE COMMO
BSTE LIBRO FÜB FFECHO
Enerademül e D C- C C c XC e III.
años es este libro f /echo Compelas a escretñr enel
primero dia del mes de enero e finos el so Vocauolario
en el treynta de margo, dia del monumento; e acabos otro ui
la S8U Grammatica en el dia diecenueue de maio, ante
viespera del dia de ginquesnia; e scribios el so prologo
en el dia quatro del mes de iunio,e finos
todel libro, assi commo agora es
metudo en escripto linpio enel
dia diegenueve del
mes de iunio.
Lau 8
Deo.
A quil escreuio este libro del Diosparayso
Amen,
J